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Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / CEO
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Syraxes Crowley

¡Al diablo con los protagonistas sufridos que lloran en un rincón! 💥

Dante era el Emperador del Caos, un dios místico que aplastaba deidades por diversión. Ahora reencarnó en el cliché más quemado de Internet: un yerno residente "bueno para nada". Su suegra le grita por no lavar los platos, los primos millonarios lo humillan y él... se está muriendo de la risa mientras hace breakdance con la escoba.

Para colmo, su alma despertó un Sistema que es un completo troll de internet. ¿La regla del juego? Entre más insoportable y predecible sea el villano, ¡más billones de dólares y poderes divinos recibe Dante por romperle el guion de la forma más ridícula posible!

⚡ En esta novela vas a encontrar:
Peleas brutales en sandalias de goma contra mafias armadas hasta los dientes.

Curaciones médicas milagrosas usando una tostadora vieja y un tenedor.

Una fría esposa CEO que no sabe si enamorarse de él o internarlo en un manicomio.

NovelToon tiene autorización de Syraxes Crowley para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: El Paseo en Calzoncillos

El Director Gómez seguía de rodillas sobre la alfombra, con una mano apoyada en el suelo y la otra sosteniendo su dañado orgullo corporativo. El sudor frío que le empapaba el cuello de la camisa ya había comenzado a secarse debido al aire acondicionado, dejándole una desagradable sensación de rigidez, muy similar a la rigidez mental que le impedía aceptar que un tipo en ropa de dormir acababa de arrebatarle su imperio financiero.

Dante Cruz caminó lentamente a su alrededor, haciendo que sus chanclas verdes de goma emitieran un rítmico silbido sobre el piso pulido. Se detuvo justo al lado del escritorio, cruzó los brazos y te miró fijamente con una ceja alzada y una sonrisa cargada de pura malicia juguetona.

—A ver, mi estimada audiencia, entremos al Cliché Número Siete de este maravilloso viaje: «La confiscación literal de bienes de procedencia ilícita» —te susurró Dante, inclinándose hacia la "cámara" imaginaria— El villano corporativo ya sabe que perdió el banco, sabe que sus cuentas están congeladas y sabe que su reputación está más hundida que la Atlántida. Pero el Sistema Troll no se conforma con dejarlo sin empleo. Oh, no. El Sistema exige poesía visual. Y la poesía visual, en el mundo de las finanzas místicas, requiere que el culpable pague hasta el último centavo... empezando por el hilo de su ropa.

Dante regresó su atención a Gómez, aclarando su garganta con una solemnidad digna de un juez de la Suprema Corte.

—Bueno, Gómez, hablemos de tu transición laboral —anunció Dante, arrastrando las palabras— El departamento de Recursos Humanos, cuyo propietario absoluto resulta ser el hombre que tienes enfrente, ha decidido que tu perfil ya no encaja con los valores de honestidad, transparencia y uso moderado de spas para perros de este banco. Estás despedido. Con efecto inmediato. Sin liquidación, sin bonos de salida y sin la pala de oro para el popó de tu bulldog.

Gómez tragó saliva, levantando la mirada con los ojos inyectados en sangre.

—Me... me voy —articuló con voz ronca, intentando apoyarse en el borde del escritorio de caoba para ponerse de pie— Me voy ahora mismo. Pero te juro, infeliz, que esto no se va a quedar así. Mauricio Vega tiene conexiones en las altas esferas del gobierno. Te vamos a aplastar...

—¡Ah, ah, ah! Un momento, mi estimado exdirector —lo interrumpió Dante, levantando un dedo índice y moviéndolo de lado a lado— Puedes irte cuando quieras, las puertas dobles están abiertas de par en par. Pero hay un pequeño detalle técnico que mi auditoría relámpago en resolución 8K acaba de registrar en los servidores místicos.

Dante señaló el traje gris de Gómez con la punta de su chancla verde.

—Ese saco de lana merino de diseñador, los pantalones a juego, la camisa de algodón egipcio y esos zapatos de piel de becerro lustrados a mano... fueron facturados hace tres semanas bajo el concepto de 'Gastos de Representación Institucional de Emergencia'. En términos mundanos, Gómez: compraste tu ropa con el dinero de los ahorradores del banco. Así que, técnicamente, ese atuendo es propiedad de esta empresa. Y como ya no trabajas aquí, no puedes llevarte el uniforme a casa.

Gómez se quedó completamente petrificado. Sus ojos viajaron de Dante a la pantalla gigante, donde efectivamente aparecía la factura detallada de la sastrería de lujo con el sello de "Aprobado por Dirección".

—¿Qué... qué estás diciendo? —tartamudeó Gómez, sintiendo un nuevo y violento escalofrío— ¡¿Quieres que me quite la ropa?! ¡Eso es ilegal! ¡Es una violación a mis derechos humanos!

—Ilegal es gastarse doce mil dólares en masajes para un perro, Gómez —sentenció Dante con una calma exasperante— Tienes dos opciones muy sencillas. Opción A: te quitas el traje ahora mismo, caminas hacia la salida y te vas a tu casa a planear tu venganza con Mauricio. Opción B: vuelvo a encender el altavoz del teléfono, llamo al Comisionado de Policía que, por cierto, acaba de recibir la notificación de que su hipoteca fue cancelada gracias a mi generosidad y dejamos que la auditoría fiscal te desvanezca en una celda de tres por tres. Tú decides. Te noto tenso, piénsalo rápido.

El silencio en la oficina se volvió tan denso que se podía escuchar el murmullo contenido de la horda de empleados que seguía amontonada en el pasillo, conteniendo la respiración ante el desenlace del drama.

Gómez miró a los analistas, miró la pantalla de 98 pulgadas y, finalmente, vio la absoluta falta de piedad en los ojos oscuros de Dante. Sabía perfectamente que si la policía entraba con esas pruebas, pasaría el resto de sus días vistiendo un uniforme naranja.

Con las manos temblando de una forma incontrolable y una lágrima de pura humillación corriendo por su mejilla izquierda, Gómez comenzó a desabrocharse los botones del saco gris. Se lo quitó con movimientos torpes, dejándolo caer sobre la alfombra. Luego, con un sollozo ahogado, procedió a desatar sus zapatos de diseñador y a desabrocharse el cinturón, deslizándose los pantalones hacia abajo hasta quedar expuesto ante toda la plantilla laboral del Banco Central.

El vestíbulo ejecutivo estalló en un coro de jadeos y risas reprimidas.

El temible Director Gómez, el hombre que controlaba los créditos de la ciudad y humillaba a los becarios por diversión, estaba ahí parado, vistiendo únicamente una camiseta blanca de tirantes algo desgastada y unos bóxers de seda azul brillante cubiertos por completo de enormes lunares blancos. Su figura corpulenta y su palidez extrema completaban un cuadro que rozaba la comedia surrealista más pura.

—Muchachos, el karma corporativo es una cosa hermosa —te susurró Dante al oído, sonriendo de lado mientras observaba el espectáculo— A veces viene en forma de una demanda multimillonaria, y a veces viene en forma de dejar a un tipo corrupto tan deshidratado y expuesto como un caracol en un jardín al que le acaban de espolvorear una taza entera de sal de grano. Es poético. Es sublime.

—¡¿Ya estás satisfecho, maldito demente?! —aulló Gómez, con la voz quebrada por el llanto, mientras apretaba los puños y cubría parte de su anatomía con las manos.

—Perfectamente satisfecho, Gómez. Puedes retirarte. Que tengas un excelente día de campo en el transporte público —le deseó Dante, haciéndose a un lado con un gesto caballeroso.

Gómez no esperó a que se lo dijeran dos veces. Se dio la vuelta y comenzó a correr por el pasillo central del piso ejecutivo, con sus pies descalzos haciendo un sonido cómico contra la alfombra mullida mientras las secretarias le tomaban fotos con sus teléfonos celulares y los becarios aplaudían en silencio. Sus calzoncillos de lunares brillaban bajo las luces de neón del techo como una bandera de rendición absoluta. Su llanto herido resonó por todo el cubo del elevador mientras las puertas metálicas se cerraban detrás de él.

Justo en ese milisegundo, la realidad parpadeó con un destello dorado tan intenso que hizo que las pantallas de la oficina vibraran con una energía mística superior.

¡DING!

🖥️ [¡MISIÓN DE HUMILLACIÓN CORPORATIVA COMPLETADA!]

[EVALUACIÓN]: El director corrupto ha sido despojado de sus lujos y expulsado del establecimiento en ropa interior ridícula. Nivel de descaro del anfitrión: 150% (Rango: Divinidad del Troleo).

[IMPACTO SOCIAL]: Las fotos de los bóxers de lunares del Director Gómez ya se encuentran en el grupo de WhatsApp de todos los bancos de la región.

[RECOMPENSA ENTREGADA]:

+10,000 "Puntos de Descaro" añadidos a la cuenta mística del anfitrión.

Estado del Inventario: Puntos listos para ser canjeados en la Tienda del Caos para la siguiente fase del plan.

Dante Cruz vio cómo la notificación flotante se desvanecía en el aire, dejando un rastro de chispas verdes. Se dio la vuelta, se sacudió el esmoquin con total elegancia y se calzó de nuevo sus chanclas verdes de goma con un movimiento impecable.

Miró hacia la "cámara" por última vez en la mañana, te guiñó el ojo con su desvergüenza habitual y soltó una risita floja.

—Y así es, mis estimados lectores, como se realiza una reestructuración de personal efectiva sin gastar un solo centavo en abogados —sentenció Dante, metiendo las manos en los bolsillos de su pijama— Ahora, si me disculpan, tengo que ir a ver a mi querida esposa Valeria Vega. Me muero de ganas de ver qué cara pone cuando se entere de que su humilde marido en chanclas acaba de liberar todas sus líneas de crédito... y que el nuevo director del banco tiene un gusto impecable para los pantalones de pijama. El desmadre apenas está calentando motores.

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Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
Iba a dejar pasar esta novela porque el género de 'yerno inútil' ya está cansadísimo, pero el autor (¡grande Syraxes Crowley!) le dio una vuelta increíble. Dante no sufre, se burla del guion en nuestra propia cara. El arco del laboratorio de cosméticos rompió mi medidor de lógica: ¡meter una sábila mugrienta a una licuadora barata de oficina y crear un elixir místico! Me voló la cabeza."
GOROSEI©®™
Dante es mi nuevo padre. La pelea en el banquete de la abuela esquivando guardias armados mientras protege su canapé de salmón y se lo come a mitad del combo es cine puro. Romperle la cara a Mauricio con una servilleta de tela y mandarlo directo al pastel de bodas es el pico de la literatura. 10/10."
Coco-Chan
"Estoy atrapada con la dinámica de Dante y Valeria. Ella al borde de un colapso nervioso por la empresa y él inventando que se ganó una tarjeta de crédito platino ilimitada en un sorteo de Instagram, ¡es un descarado! Me dolió el manotazo que le dio en el carro cuando intentó besarla, pero la recompensa del Sistema valió la pena. ¡Actualiza rápido, autor!"
Marcus Sullivan
Vine por el arte de la portada del tipo en esmoquin y chanclas con un taco en la mano, y me quedé por la maravillosa locura de la trama. Dante rompiendo la cuarta pared para quejarse de las decisiones del autor me da vida. El mejor inicio de novela urbana de cultivo moderno en lo que va del año."
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