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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:71.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Marido y mujer.

La ceremonia terminó en menos de quince minutos.

Tan rápida y vacía como el matrimonio mismo.

El juez hablaba con voz monótona mientras acomodaba papeles sobre la mesa, sabía cómo eran estas bodas de conveniencia, el ambiente era frío.

Ni Alexander ni Estefanía parecían interesados en escuchar.

Ella apenas podía controlar los nervios.

Él solo quería terminar aquello cuanto antes.

—Puede colocarle el anillo a la novia.

Alexander tomó la pequeña caja sin emoción y la deslizó sobre la mesa.

Estefanía la abrió lentamente.

El anillo brilló bajo la luz blanca del salón.

Sus dedos temblaron ligeramente al colocárselo.

Alexander ya llevaba el suyo puesto desde antes.

El juez carraspeó antes de continuar.

—Los declaro marido y mujer.

El hombre levantó la mirada esperando algo más.

Un beso.

Una sonrisa.

Pero Alexander lo observó con tanta frialdad que el juez rápidamente les entregó las copias del acta matrimonial.

Sin comentarios.

Sin felicitaciones.

Sin romance.

Mientras caminaban hacia la salida, Alexander notó algo extraño.

La joven no parecía una Rosales.

No tenía arrogancia.

No exigía nada.

No actuaba como alguien criado entre lujos.

Incluso el vestido estaba ligeramente arrugado.

Y ella no dejaba de jugar nerviosamente con sus dedos.

Aquello le pareció extraño.

Muy extraño.

El automóvil los esperaba afuera.

Alexander subió primero.

Estefanía entró detrás de él, pero la puerta atrapó parte del vestido y la tela se rompió ligeramente.

Ella abrió los ojos con horror.

—Lo siento…

Intentó acomodarlo rápidamente mientras soltaba una sonrisa nerviosa.

Alexander cerró los ojos un segundo.

Aquello iba a ser un año muy largo.

Durante el trayecto ninguno habló.

Estefanía observaba todo por la ventana intentando disimular su emoción.

Las luces.

Los edificios.

Las calles llenas de personas.

Todo seguía pareciéndole increíble.

Alexander, en cambio, revisaba documentos desde el asiento trasero.

Pero varias veces sintió la mirada de la joven detenida sobre su pierna lesionada.

Eso lo irritó.

Odiaba que lo observaran con curiosidad.

O peor… con lástima.

Apretó ligeramente la mandíbula.

Desde el accidente todos parecían mirarlo diferente.

Como si ya no fuera el mismo hombre.

Como si estuviera roto.

Cuando finalmente llegaron a la mansión Castellanos, Estefanía quedó completamente inmóvil.

La enorme residencia iluminada parecía sacada de una película.

Sus ojos recorrieron lentamente cada detalle.

Las columnas enormes.

Los jardines perfectamente cuidados.

Las luces doradas iluminando toda la entrada.

—Cierra la boca o entrarán moscas —murmuró Alexander mientras bajaba del automóvil.

Ella reaccionó de inmediato.

Alexander soltó un suspiro cansado.

Sus padres ya los esperaban afuera.

La madre de Alexander fue la primera en acercarse.

—Bienvenida, querida nuera.

Estefanía miró alrededor confundida, como si tardara unos segundos en entender que hablaban con ella.

—Hola… señor y señora.

La mujer sonrió con amabilidad.

—Ahora somos familia. Puedes llamarnos suegros.

Alexander observó discretamente la escena mientras avanzaban hacia la entrada.

Seguía sintiendo que algo no encajaba.

La joven parecía demasiado sencilla para pertenecer a los Rosales.

Demasiado tímida.

Demasiado… perdida.

Algo escondía.

Dentro de la casa, Estefanía apenas podía dejar de mirar todo.

Cada habitación parecía más grande que el convento entero.

Incluso el suelo brillaba.

Intentó caminar con cuidado para no tropezar.

Las zapatillas seguían lastimándole horriblemente los pies.

—Tus maletas llegarán después —comentó la madre de Alexander.

El chofer y Estefanía se miraron rápidamente.

—Se perdieron en el aeropuerto —mintió ella de inmediato.

Alexander desvió apenas la mirada hacia ella.

Otra cosa extraña.

Una mujer de familia millonaria sin equipaje.

Sin asistentes.

Sin absolutamente nada.

Los padres de Alexander se despiden ya que se reunirán en la noche para firmar los acuerdos.

Solo querían conocer a la nueva integrante.

Alexander le señala una de las habitaciones de arriba.

—La segunda habitación a la derecha.

—Gracias.

La respuesta salió tan sincera que Alexander frunció apenas el ceño.

No entendía por qué actuaba así.

Cualquier otra mujer no muestra sorpresa.

Estefanía subió y abrió lentamente.

La habitación era enorme.

La cama parecía demasiado grande incluso para cinco personas.

Las ventanas daban vista a toda la ciudad.

Ella parecía impresionada solo por tener una habitación propia.

Bajo nuevamente.

—Hay tres reglas en esta casa —dijo Alexander con voz fría—. Primera: no entras y sales como si fuera un hotel. Segunda: tienes prohibido entrar a mi despacho. Y tercera: no toques mis cosas.

Estefanía asintió rápidamente.

—Está bien.

—Perfecto.

Alexander se marchó sin agregar nada más.

Apenas vio a Alexander alejarse, Estefanía se quitó las zapatillas con desesperación.

—¡Ay, Dios!

Las pequeñas ampollas en sus pies ardían horriblemente.

Caminó descalza regresando a la habitación y soltó una pequeña risa nerviosa.

Definitivamente aquello seguía siendo mejor que el convento.

Muchísimo mejor. Se acostó en la cama.

Mientras tanto, Alexander entraba a su despacho provisional dentro de la mansión.

Cerró la puerta con seguro antes de apoyar el bastón junto al escritorio.

Necesitaba silencio.

Necesitaba pensar.

El teléfono comenzó a sonar segundos después.

Alexander respondió sin revisar el número.

—¿Sí?

—Señor Castellanos, lamento mucho que nuestro acuerdo no pudiera realizarse. Mi hija se arrepintió a último momento y…

Alexander frunció lentamente el ceño.

—¿Perdón?

Hubo silencio al otro lado de la línea.

—Sobre el matrimonio…

Alexander se enderezó lentamente en la silla cuando vio que era el señor Rosales.

—¿Está hablando de la misma mujer con la que me casé hace menos de una hora y que ahora mismo está en mi casa?

La respiración agitada del hombre atravesó el teléfono.

Silencio.

Uno incómodo.

Peligroso.

—Mi hija…

—Estefanía Rosales.

Más silencio.

Alexander entrecerró los ojos.

Algo no estaba bien.

Pero era normal que Estefania se hubiera arrepentido a eso se debía la tardanza.

—Lo veré esta noche para firmar los acuerdos —dijo finalmente el hombre antes de cortar rápidamente la llamada.

Alexander permaneció inmóvil varios segundos.

Luego tomó nuevamente el contrato matrimonial.

“Duración obligatoria de un año.”

“Ninguna de las partes podrá solicitar separación antes de finalizar el plazo.”

“La unión garantizará estabilidad para ambas empresas.”

Especialmente para la suya.

Alexander dejó los documentos sobre el escritorio y apoyó lentamente una mano sobre el bastón.

Nunca imaginó terminar casado con una desconocida.

Y mucho menos con una mujer que fingía ser una joven buena.

Mientras tanto, en la habitación del segundo piso, Estefanía llenaba la enorme bañera con agua caliente.

El vapor comenzaba a cubrir lentamente el baño.

Se quitó el vestido con cuidado y lo dejó sobre una silla.

La tela rota seguía visible.

Luego se metió lentamente al agua caliente y cerró los ojos.

El alivio fue inmediato.

Por primera vez en años no sentía frío.

Ni silencio castigándola.

Ni miedo.

Solo tranquilidad.

Apoyó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un suspiro suave.

No quería salir jamás de ahí.

Pero los golpes en la puerta terminaron obligándola.

—Señora, su esposo el señor Castellanos la espera abajo.

Estefanía abrió lentamente los ojos.

Por un momento se olvidó que estaba casada, algo que nunca imaginó.

1
ana luisa
otra vez de segunda no puede ser debería ser de primera por qué la plataforma es así
ana luisa
Me encantó el capítulo porque una se parece Estefanía la otra se parece al Alexander y la otra es la más quieta que está que está pegada a su papá me encantó porque van a tener un hijo varón y están creciendo y se aman tanto
Liliana Torres
Muy hermoso una maravillosa 💖💖💖
ana luisa
Me encantó el capítulo emocionante porque ya tuvieron sus trillizas son papas los dos quién tuvo más pendiente Alexander con su bebés y no quieren hermanito Yo quiero un hijo de Dios que cuiden a sus tres hijas
Sakura
muy hermosa me encanta
Claudia Marcela Casas
hermosa historia del principio al fin donde nos isiste reír y otras veces llorar me encanta tu escritura porque le pones todo mil veces gracias ❤️❤️❤️❤️❤️❤️💝💝💝💝💝💖💖💖💖💖
Marilin Barboza
Me encantó la historia muchas gracias
Marilin Barboza
🥰🥰🥰🥰🥰
Gloria Dominguez
wou Frida que libro ,no cabe duda cada historia supera la anterior ,⭐⭐⭐⭐⭐ eres mi autora favorita 💯💐💐💐
Gloria Dominguez
no chiquita es tu culpa, eso era lo que querías y lo lograste!! 🤭 estoy orgullosa de ti 👍
Mony Hernández
muuuy buena ,,como todas las novelas de Frida Escobar 👏👏👏👏
Mony Hernández
habrá epílogo ??.🤭
Mony Hernández
habrá epílogo ??.🤭
Yuri😊
Hermosa historia, sin duda me queda claro que sigues siendo una de mis autoras favoritas, no le faltó nada de lo que a mí me gusta... si este fue el final Gracias. 👍🏻👍🏻
Gloria Dominguez
buen trabajo 👍👍
Kim Nava
un niño van a tener a su príncipe🤭
Yuri😊
🤭🤭🤭🤭🤭
Yuri😊
jajaja 🤭🤭🤭 la que decía que no se arrepentiría jamás 🤣🤣🤣
Kim Nava
jajajajajaja si así Alexander no podía con una ahora tres y con la mamá cuatro 🤣
Gloria Dominguez
uff !!!y recontra uff!! 🫣 que capítulo autora , hasta que se nos hizo 👍🤭
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