Hola aaa aquie le straigo otra historia nueva, espero que les guste y que le den mucho amor como a las demás..
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17... El verdadero beso del villano
Los primeros rayos del sol atravesaban las cortinas de la habitación.
El Palacio Negro aún permanecía en silencio.
Alisa abrió lentamente los ojos.
Durante unos segundos no comprendió dónde estaba.
Después sintió un cálido peso rodeando suavemente su cintura.
Giró apenas la cabeza.
Arion seguía profundamente dormido.
Su respiración era tranquila.
Su expresión, completamente relajada.
Era la primera vez que Alisa lo veía dormir.
No había rastro del temido Archiduque.
Solo había un hombre que parecía haber encontrado paz por primera vez en mucho tiempo.
Entonces...
Los recuerdos de la noche anterior regresaron de golpe.
Su rostro comenzó a teñirse de rojo.
Escondió la cara entre las sábanas.
—¡¿Cómo fui capaz de mirarlo tan tranquilamente después de todo eso...?!
Una pequeña risa escapó de sus labios.
Pero, al intentar incorporarse, sintió un ligero calor sobre su clavícula.
Bajó la mirada.
Una delicada marca plateada brillaba sobre su piel.
Tenía la forma de un dragón abrazando una flor de cristal.
—¿Qué...?
Arion abrió lentamente los ojos.
Al verla observando la marca, sonrió con suavidad.
—Ya apareció.
Alisa levantó la vista.
—¿Qué significa?
Él tomó con delicadeza la mano de la joven y la apoyó sobre su propio pecho.
La misma marca brillaba sobre su piel.
—Los dragones nacemos con una antigua bendición.
Cuando encontramos a nuestra verdadera compañera...
La magia reconoce ese vínculo.
Nadie puede crear esa marca por voluntad propia.
Solo aparece cuando dos personas se eligen de corazón.
Alisa acarició distraídamente el dibujo plateado.
Lejos de asustarse...
Sonrió.
—Entonces...
No me molesta.
Arion arqueó una ceja.
—¿No?
Ella negó lentamente.
—Porque fui yo quien decidió estar contigo.
No me arrepiento.
Aquellas palabras hicieron que el pecho de Arion se llenara de una calidez imposible de describir.
Sin poder contenerse, tomó con delicadeza el rostro de Alisa y depositó un beso sobre su frente.
Uno tranquilo.
Lleno de cariño.
Muy distinto a los anteriores.
Con el paso de los días...
Todo el palacio comenzó a notar un cambio.
Arion seguía siendo serio.
Seguía siendo frío con el resto del mundo.
Pero con Alisa...
Era completamente diferente.
Y también comenzó a mostrar otro lado de sí mismo.
Uno que nadie esperaba.
—¿Dónde vas?
Preguntó Arion al verla salir de la biblioteca.
—Al jardín.
—¿Con quién?
—Con nadie.
Solo quiero leer un rato.
Él asintió.
—Enviaré cuatro guardias.
Alisa soltó una pequeña risa.
—Solo voy al jardín.
—Precisamente.
Ella cruzó los brazos.
—Arion...
—¿Sí?
—Eres muy celoso.
El Archiduque permaneció unos segundos en silencio.
Después respondió con absoluta naturalidad.
—Sí.
Lo soy.
La sinceridad de aquella respuesta dejó a Alisa completamente desarmada.
No pudo evitar reír.
—Al menos lo admites.
Mientras tanto...
En el Palacio Imperial...
El príncipe heredero observaba un tablero de ajedrez.
Frente a él se encontraba un hombre encapuchado.
—No deseo hacerle daño.
Solo necesito que se aleje de Arion.
El desconocido inclinó la cabeza.
—Entonces debemos romper la confianza entre ellos.
El príncipe guardó silencio.
Aquella idea comenzaba a tomar forma.
Ese mismo día...
Una visita inesperada llegó nuevamente al Palacio Negro.
La elfa Melisa.
Esta vez llevaba una expresión mucho más seria.
Cuando fue recibida por Arion, habló sin rodeos.
—¿De verdad piensas casarte con una humana?
Arion respondió con tranquilidad.
—Sí.
Melisa dio un paso hacia él.
—Eso destruirá todo lo que tu familia intentó proteger.
Ella no pertenece a nuestro mundo.
Arion no respondió.
Melisa continuó.
—Tú sabes mejor que nadie lo que ocurre cuando un dragón entrega su corazón.
Alisa, que acababa de llegar al pasillo, alcanzó a escuchar aquellas palabras.
Melisa volvió la mirada hacia ella.
Por primera vez...
Una sonrisa apareció en su rostro.
Pero no era amable.
Era desafiante.
—Supongo que todavía no le has contado la verdad.
Arion frunció el ceño.
—Es suficiente.
—¿Por qué ocultarlo?
Ella tiene derecho a saber por qué eres incapaz de confiar en las personas.
El silencio llenó el lugar.
Alisa observó confundida a Arion.
Él cerró lentamente los ojos.
Después habló con una voz mucho más baja de lo habitual.
—Hace veinte años...
Mi madre fue asesinada delante de mí.
Mi padre murió intentando protegernos.
Mi hermano mayor fue traicionado por personas en quienes confiaba.
Y desde entonces...
Comprendí que el cariño solo servía para perder aquello que más amas.
Alisa sintió un profundo dolor en el pecho.
Ahora entendía por qué Arion había construido un muro alrededor de su corazón.
Él continuó.
—Juré que jamás volvería a amar a nadie.
Hasta que apareciste tú.
La elfa bajó lentamente la mirada.
Incluso ella comprendió que ya era demasiado tarde.
El hombre frío al que había conocido...
Había desaparecido.
Melisa abandonó el palacio sin decir una palabra más.
Alisa caminó lentamente hasta quedar frente a Arion.
—¿Por qué nunca me lo contaste?
Él sonrió con tristeza.
—Porque no quería que sintieras lástima por mí.
Ella negó con firmeza.
—No siento lástima.
Lo único que siento...
Es el deseo de no dejarte solo nunca más.
Arion levantó lentamente una mano y acarició su mejilla.
Después acercó su rostro al de ella.
—Entonces...
Permíteme hacer algo que nunca hice con nadie.
Alisa lo miró con curiosidad.
Él unió sus frentes.
Y, antes de besarla, murmuró con una sonrisa apenas visible:
—Todos me llaman el villano.
Porque creen que un dragón solo sabe destruir.
Pero tú...
Fuiste la primera persona que vio al hombre detrás del monstruo.
Sus labios se encontraron en un beso lento.
Profundo.
No lleno de desesperación como los anteriores.
Sino de promesas.
De confianza.
De un amor que ya no necesitaba esconderse.
Aquel fue...
El verdadero beso del villano.
Esa misma noche...
Muy lejos del Palacio Negro...
Una joven de cabello dorado abrió lentamente los ojos en medio de un bosque.
Vestía ropas extrañas para aquel mundo.
Observó confundida el cielo rojo del Imperio Cristal.
—¿Dónde estoy...?
Una luz envolvió su cuerpo.
Y una antigua voz susurró desde las sombras.
—Por fin has llegado...
Heroína.
Sin que Arion ni Alisa lo supieran...
La verdadera protagonista de la historia original acababa de entrar en escena.
Y con ella...
El destino comenzaba a cambiar una vez más.
Gracias autora /Heart//Rose//Heart/