NovelToon NovelToon
Las órdenes privadas de mi jefe

Las órdenes privadas de mi jefe

Status: Terminada
Genre:Oficina / Romance de oficina / Amor a primera vista / Romance oscuro / Amor platónico / BDSM / Completas
Popularitas:224.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Fabiana Luna

Alegra Vega creía que el peor peligro de trabajar para Alejandro Montero era su carácter frío y autoritario. Hasta que entró en su estudio secreto y encontró decenas de pinturas de ella: arrodillada, vendada y completamente entregada.
Él la sorprendió con el cuaderno abierto.
—Cierra la puerta.
Alegra obedeció.
Lo que comienza con pintura sobre la piel pronto se convierte en órdenes, seda, palmadas, placer contenido y noches en las que su jefe deja de fingir que no desea poseerla. Pero el verdadero escándalo llegará cuando la tensión abandone el estudio y termine sobre el escritorio del hombre más poderoso de la empresa.

NovelToon tiene autorización de Fabiana Luna para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Capítulo 6: Manos heladas

Alegra descubrió que ser la asistente de Alejandro Montero no era difícil. Era agotador.

No por el trabajo en sí —la agenda, los documentos, las llamadas eran mecánicos, predecibles— sino por la presencia constante de él al otro lado de esa pared de cristal. Era como vivir junto a un volcán dormido: todo se veía tranquilo, pero una parte de ella estaba siempre alerta, esperando algo que no sabía nombrar.

El martes de su tercera semana, el edificio amaneció con el aire acondicionado descompuesto.

Para las once de la mañana, el piso dieciocho de la torre de Santa Fe era un horno. Los empleados de los pisos inferiores trabajaban con las ventanas abiertas y los ventiladores de escritorio a toda potencia. Pero en la antesala de la dirección general no había ventilador. Había una pared de cristal, un escritorio de madera oscura y un hombre al que el calor parecía no afectarle.

Alegra no tuvo la misma suerte.

El blazer fue lo primero en irse. Luego se arremangó la blusa hasta los codos. Se recogió el pelo en un chongo improvisado que no quedó firme pero que al menos le despejó la nuca. Y cuando ya no pudo más, abanicó su cara con una carpeta de contabilidad que esperaba que nadie necesitara con urgencia.

Treinta y dos grados. Treinta y dos grados y este hombre ni siquiera se aflojó la corbata. ¿Es humano?

A través del cristal, Alejandro leía un informe con la misma postura de siempre. Espalda recta, hombros relajados, expresión de quien no tiene glándulas sudoríparas. Ni una gota de sudor. Ni un pelo fuera de lugar.

Alegra lo odió un poco.

A la una, él salió de su oficina para dirigirse a la sala de juntas. Alegra se levantó para entregarle una carpeta que necesitaba para la reunión.

—Aquí tiene, señor Montero. El reporte financiero y las proyecciones de...

El chongo improvisado eligió ese momento para rendirse. La liga se reventó y el pelo le cayó sobre la cara como una cortina oscura. Alegra no vio el borde de la alfombra.

Su pie izquierdo se enganchó en la costura. Se fue hacia adelante con la gracia de un costal de papas y la carpeta salió volando, las hojas esparciéndose en abanico por el aire como confeti corporativo.

La mano de Alejandro se cerró alrededor de su brazo.

Alegra se detuvo a medio camino del suelo, suspendida en un ángulo imposible, sostenida por cinco dedos largos que le rodeaban el antebrazo como una abrazadera de hierro.

Lo primero que pensó fue: no me caí.

Lo segundo: sus manos están heladas.

No frescas. No templadas. Heladas. Como si hubiera metido la mano en un refrigerador y la hubiera dejado ahí una hora. El contraste con su propia piel —caliente, sudorosa por la falta de aire acondicionado— le provocó un escalofrío que le recorrió el brazo hasta el hombro.

Levantó la vista. Él la sostenía con un brazo, sin esfuerzo aparente, como si impedir que una persona se estrellara contra el suelo fuera parte de su rutina matutina. Su rostro estaba a medio metro del de ella. Los ojos claros, imperturbables.

—¿Estás bien? —preguntó.

Su voz salió un tono más baja de lo habitual. Alegra lo notó porque llevaba tres semanas calibrando cada matiz de esa voz como si fuera un instrumento de precisión.

—Sí. Sí, estoy bien. Disculpe. La alfombra. Mi pelo. La liga se...

Él no la soltó inmediatamente.

Un segundo. Dos. Lo suficiente para que Alegra sintiera el pulso de él bajo las yemas de sus dedos —constante, lento, controlado— y para que la temperatura de su palma no cambiara ni medio grado.

¿Este hombre no tiene circulación? ¿Tiene hielo en las venas? ¿Es un vampiro corporativo?

La soltó. Dio un paso atrás.

—Ten más cuidado —dijo, y se agachó a recoger las hojas del suelo.

Alegra se quedó de pie, aturdida, viéndolo recoger papeles con la misma meticulosidad con que hacía todo lo demás. Quiso agacharse a ayudar, pero las rodillas no le respondían.

—Yo... deje, yo lo recojo...

—Ya está. —Se incorporó, ordenó las hojas en la carpeta y se la devolvió—. El reporte financiero y las proyecciones.

—Gracias, señor Montero.

Él asintió. Giró hacia la sala de juntas. En la puerta se detuvo, sin volverse.

—¿Alegra?

Era la primera vez que la llamaba por su nombre.

—¿Sí?

—Usa zapatos con suela antiderrapante. Este piso es traicionero.

Desapareció por el pasillo. Alegra se dejó caer en su silla y se miró el brazo. La piel donde él la había sujetado tenía un leve enrojecimiento, como una marca de frío. La tocó con la otra mano. Todavía sentía el fantasma de sus dedos.

Sus manos estaban congeladas. A treinta y dos grados. ¿Cómo es eso posible?

Se miró el brazo un rato más. Luego sacudió la cabeza, se puso una liga nueva en el pelo y volvió a su trabajo.

Esa noche, Alegra salió de la oficina a las ocho. Antes de irse, pasó por la antesala. La oficina de Alejandro estaba a oscuras, pero la rendija bajo la puerta del estudio brillaba.

Se detuvo.

El olor a pintura era más fuerte que otras noches. Más denso. Como si hubiera empezado antes y no tuviera intención de parar.

Está pintando. Otra vez.

Se quedó un minuto mirando la línea de luz. Luego se fue.

Al día siguiente, la señora de la limpieza le comentó a Sofía —que se lo comentó a la recepcionista, que se lo comentó a todo el piso— que la luz del estudio del señor Montero había estado encendida hasta las dos de la madrugada.

—Seguro tiene insomnio —dijo Sofía, con esa autoridad que solo da la ignorancia—. Mi tía también tiene insomnio y se pone a pintar mandalas.

Alegra no dijo nada. Pero mientras preparaba el café de las 8:15, pensó en esos dedos helados alrededor de su brazo y en la línea de luz bajo la puerta del estudio, y supo —con una certeza que no podía explicar y que no iba a compartir con nadie— que el insomnio de Alejandro Montero no tenía nada que ver con mandalas.

Dejó el café en su escritorio. Dos de azúcar. Sin leche. Y al lado, una galleta de nuez.

A las cinco de la tarde, la galleta había desaparecido.

En su lugar, un post-it amarillo con esa caligrafía imposiblemente precisa:

"De nuez, no. De mantequilla."

Alegra se guardó el post-it en el bolsillo junto a la servilleta de la vez anterior.

Tiene preferencias, pensó. El señor témpano tiene preferencias de galletas.

Sonrió el resto del día.

1
Diana Pao Valenzuela
es que solo de imaginarlo hablando de. voz alta y caminando o frente al escritorio 🤣😂🤣
America Lopez
finalmente todo ocurrió bien, la recomiendo
America Lopez
de verdad la novela es insufrible, cuando piensas que ya va a estallar el volcán 🌋 se duerme otra vez, es perturbador
Marjorie Pogo
Super linda
Liz Leal
/Heart//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Rose/
Cliente anónimo
🔥🔥🔥
America Lopez
que intriga, ojalá el resto de la historia siga interesante como hasta ahora
Martha Jasso
Ya quiero más acción 🤣
Aide De Calderon
muy bonita me encantó, nunca había leído una historia así de ciudad de México de mi Monterrey 🤭 muy buena de vdd me encantó autora ☺️
Alba Hurtado
sera verdad que poco sexo jajaja 🤣🤪🤪
Alba Hurtado
hector los junto que terco alejandro el amor lo derritio,💥⚡✨💡❤️‍🔥🔥🧊🧊
Alba Hurtado
hector es buen amigo lo esta despertando del letargo ,los celos son los que hacen que los muertos revuvan
🌹💯❤️ excelente historia tiene demasiada imaginación felicitaciones por compartir con nosotros tus lectoras de novelatoon encantada 💯😘❤️💥⚡✨💛💙❤️🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado: perdon me equivoque no los muertos revivan sino que los celos,malditos celos🎶🎵🎼
total 1 replies
Alba Hurtado
los dos alejandro y allegra tienen las feromonas las chispas quimica, en cuando no se hablen ni toquen esta la electricidad 💡💡🔌 que bueno que hector lo saque de su soledad y el chofer le cuenten que salio enamorado de ella,pero el panadero no tiene la feromona de ellos dos,ahora al ataque dejar miedos que esta historia esta como la cancion del grupo niche ,hablan las miradas,🎼🎵🎶💯😘💛💙❤️🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹💯😘❤️💥⚡✨
Alba Hurtado
buen plan de hector es amigo de verdad,lo va a despertar del 😱😨 ahuevamiento que tiene ,
Alba Hurtado
tan bello el no habla pero los detalles que tiene con ella lo dice todo,estoy emocionada leyendo esta atrapante historia de amor mudo,los detalles hablan mas que mil palabras,el esta traumado,quien sabe que niñez tuvo,ella tambien una niñez traumática con padres,que😨😱son unos desgraciados,la niñez que tengamos son los traumas del futuro😨😱💛💙❤️🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹💯💯😘❤️
Alba Hurtado
ese ahuevado pendejo estan aguantando las ganas la ❤️‍🔥🔥🔥pasión el no da el primer paso😨😱💛💙❤️
Geovanny Berrio Marsiglia
Será un muerto 💀 vivo😛
Alba Hurtado
esta es diferente estoy encantada con tu atrapante novela esta el deseo🔥🔥de ellos la tranquilidad de el,estamos como cuando vemos peliculas de 😱 terror😨😱 el tan tan tan y llega el zarpazo el golpe 💛💙❤️🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado
esto esta que arde ,el esta tranquilo y ella ansiosa gracias por compartir tan atrapantenovela 💛💙❤️🌹🇨🇴🌹🇨🇴🌹
Alba Hurtado
eso digo yo estan en modo 🛩️✈️ avion estaticos cuando arranquen van hacer fuegos artificiales calentura sabrosura 💥⚡✨🔥
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play