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¿Mi Esposo Resultó Ser Mi Amante?

¿Mi Esposo Resultó Ser Mi Amante?

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Romance / Posesivo / Completas
Popularitas:49.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Lobelia

​Anna es la definición de pragmatismo. Aceptó casarse con un extraño hace tres años solo para cumplir el deseo de su abuela, bajo la condición de que cada uno viviera su vida por separado. Para ella, David es solo un nombre en un acta de matrimonio y una transferencia mensual. David, por su parte, es un titán de los negocios, un hombre cuya posesividad solo es superada por su hermetismo; para él, Anna es un "trámite" lejano que vive en otra ciudad... o eso creía.

​Todo cambia en una noche de copas y luces de neón. En una exclusiva discoteca, dos desconocidos se atraen magnéticamente. Anna, decidida a dejar de ser la "esposa de papel", se entrega por primera vez a un extraño de ojos gélidos y manos posesivas. David queda obsesionado con la mujer que desapareció al amanecer
El enredo estalla cuando David decide que esa "desconocida" debe ser suya, sin saber que ya lo es legalmente

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capitulo 7

​El primer rayo de sol se filtró por el ventanal de la suite, una línea de luz implacable que cortó la penumbra de la habitación con la precisión de un bisturí. Anna abrió los ojos. Durante tres segundos, el mundo fue perfecto: el calor de un cuerpo sólido a su espalda, el peso de un brazo posesivo rodeando su cintura y el aroma a sándalo y piel que la envolvía como una manta de seguridad.

​Entonces, la memoria de la noche anterior la golpeó con la fuerza de un impacto frontal.

​Su mente analítica, que se había tomado un descanso de ocho horas, despertó con una ferocidad eléctrica. Regla número uno: El amor es una variable irrelevante. Regla número dos: Mantener el control absoluto de los activos. Regla número tres: Evitar complicaciones con extraños.

​—Dios mío —susurró, su voz apenas un hilo de aire.

​Había roto todas sus leyes. No solo se había entregado a un desconocido, sino que lo había hecho con una vulnerabilidad que ni ella misma sabía que poseía. Había entregado su "primera vez", ese tesoro que su lógica guardaba como un seguro de vida, a un hombre cuyo nombre ni siquiera conocía. Y lo peor de todo: hoy era la cena obligatoria con su esposo, David Bianchi.

​El pánico, frío y punzante, comenzó a trepar por su garganta. Anna observó el brazo de David. Era fuerte, marcado por venas que hablaban de un poder contenido incluso en el sueño. La mano de él descansaba sobre el vientre de ella, con los dedos ligeramente curvados, como si incluso inconsciente estuviera reclamando su propiedad. La sensualidad de ese gesto, que horas antes la había hecho vibrar, ahora la hacía sentir atrapada.

​Con una lentitud agónica, Anna comenzó a deslizarse fuera de su abrazo. Cada milímetro de separación se sentía como un desgarro físico. El calor de la piel de él abandonando la suya la hizo estremecer. Contuvo el aliento cuando David emitió un gruñido bajo y se movió entre sueños, buscando el calor que ella acababa de retirar. Se quedó inmóvil, con el corazón martilleando contra sus costillas, hasta que la respiración de él volvió a ser rítmica y pesada.

​Se puso de pie sobre la alfombra espesa. Estaba desnuda, expuesta a la luz del amanecer que empezaba a revelar el caos de la noche anterior: sábanas revueltas, ropa esparcida y el vestido esmeralda abandonado como una piel muerta en el suelo. Anna se sintió fragmentada. La mujer que había gemido de placer bajo este hombre se sentía como una extraña para la estratega que ahora recogía su ropa con movimientos mecánicos.

​Se vistió con urgencia, ignorando la aspereza del satén contra su piel aún sensible por las caricias de David. No se duchó; no podía permitirse el tiempo, ni quería borrar el rastro de él todavía, aunque su lógica le gritaba que lo hiciera. Sus manos temblaban mientras se subía la cremallera del vestido. Se miró al espejo del tocador. Tenía los labios ligeramente hinchados y la mirada de alguien que ha visto el abismo y ha saltado voluntariamente.

​—Eres una idiota, Anna —se recriminó en silencio, su pragmatismo volviendo a tomar el mando con una crueldad necesaria—. Esto no fue pasión, fue un error de cálculo. Una anomalía del sistema.

​Buscó sus zapatos bajo la cama. Al agacharse, un objeto brilló cerca de la pata del mueble. Era uno de sus pendientes, una pequeña perla montada en platino, un regalo de su abuela Beatriz. Intentó alcanzarlo, pero sus dedos rozaron el borde y el pendiente se deslizó más adentro, fuera de su alcance inmediato.

​Se detuvo. Podría mover la cama, podría buscar una linterna. Pero el tiempo se agotaba. Cada segundo que pasaba aumentaba el riesgo de que él despertara y la atrapara con una mirada que ella no sabría cómo esquivar.

​—Quédatelo —susurró hacia la cama—. Quédate con el rastro del desastre.

​Caminó hacia la puerta, pero antes de salir, se detuvo frente a la mesa de noche. Allí estaba el vaso de whisky de él, vacío, y un pequeño frasco de perfume que ella había sacado de su bolso durante la noche. Lo abrió y dejó caer una sola gota sobre la almohada vacía donde ella había dormido. Un rastro efímero de jazmín nocturno que se desvanecería con las horas, igual que ella.

​Salió de la suite sin hacer ruido, recorriendo los pasillos del hotel con la cabeza baja, evitando las cámaras de seguridad con la destreza de quien ha pasado años estudiando puntos ciegos. Al llegar al estacionamiento, el aire fresco de la mañana la golpeó, ayudándola a recuperar su máscara de frialdad. Subió a su coche y arrancó, sintiendo que dejaba una parte de su alma en ese piso 60.

​Media hora después, David despertó.

​Su mano buscó instintivamente el calor de la mujer esmeralda, pero solo encontró sábanas frías. Se incorporó de golpe, su mirada gris escaneando la habitación con una intensidad depredadora. El silencio le respondió.

​—¿Extraña? —llamó, su voz ronca por el sueño y la decepción.

​Se levantó, ignorando su propia desnudez, y caminó por la suite. No había rastro de ella. No había una nota, no había un número de teléfono, no había un nombre. Su posesividad, herida y rugiente, lo hizo golpear la pared con el puño. Nadie se iba de su lado sin su permiso. Nadie lo dejaba sintiéndose así de vacío.

​Se sentó en el borde de la cama, pasando las manos por su rostro. Fue entonces cuando el aroma la alcanzó. Jazmín. Suave, elegante y distante. Inhaló profundamente de la almohada, cerrando los ojos. Ella lo había hecho a propósito; le había dejado una esencia para atormentarlo.

​Al ir a recoger su camisa del suelo, algo metálico golpeó su pie. David se agachó y encontró la pequeña perla de platino. La tomó entre sus dedos grandes, observando la delicadeza de la joya. Era real, fina y clásica. Como ella.

​—Te encontré una vez, te encontraré de nuevo —gruñó David, apretando la perla en su puño hasta que el metal le marcó la palma.

​No sabía que esa misma noche vería a esa "extraña" sentada a su mesa, vestida con la armadura de su propia esposa. David guardó el pendiente en el bolsillo de su pantalón, un trofeo de guerra de una batalla que no estaba dispuesto a dar por terminada.

​Para Anna, la noche se había convertido en cenizas al amanecer. Para David, las cenizas eran solo el combustible para un incendio que planeaba avivar hasta consumirlo todo. El "Heredero de Hielo" tenía ahora una obsesión ardiente, y la "Estratega Analítica" tenía un secreto que amenazaba con destruir el único mundo que sabía gobernar.

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Beatriz Chuc
El solo te quiere utilizar y destruir a David
Betza07🇻🇪✌🏼
No entiendo como tiene una foto de la bodas si según ellos no se conocían en la noche del encuentro🥴
Aparte se dijo desde el principio q el noche asistió a la boda envío a su abogado con su firma !!
Hay q tener coherencias en los capítulos tiende mucho a confundirnos
Ana Victoria
quiero que Ana y Arturo lleguen a algo más profundo los dos se lo merecen y ese esposo sin sentido muera esperando un fantasma
Milvia Noriega
Excelente
Diana Ximena Sandoval
excelente historia, gracias
Beatriz Chuc
D3sface de capitulo? Anna ya había llegado pasada la media noche y el la recibió, entonces como puede ser que la haya ido a buscar a la reunión 🤷🤔
Sonia Cheuquepil
bella historia
Carmen Arrietacerpa
se están haciendo daño ambos se mienten asi mismo no admiten que el amor es mutuo entre ellos
Rosa Pandui
Majestuoso final,,el inicio de una gran familia
Rosa Pandui
Una historia muy hermosa,,me encantó tus personajes crecieron majestuosamente,, muchas felicidades,, gracias
Rosa Pandui
Wooo hermosísima historia,,se dió ese amor sin ningún interés y se volvió la realidad de dos seres que se llegaron a amar de verdad,,, gracias por tu historia tan excelente,,me encantó
Rosa Pandui
Excelente y majestuoso capitulo,,al lado del nacimiento de un nuevo hombre,,se encuentra una gran mujer,,el inicio de una gran pareja
Rosa Pandui
Una gran redención sincera de David
Rosa Pandui
Zas,, nuevamente solo ganador sin corona por que se fue la reina,, talvez algún día se gane su perdón,,las abuelas si que tuvieron poca abuela,, dañaron a dos seres que pudieron ser una feliz pareja
Beatriz Chuc
🤷 ya no entiendo sabia quien era o no, por que si lo sabía entonces se entiende que se acostó con su esposo 🤔
Rosa Pandui
Parece que Anna y David se aliaran contra el tramposo de Arturo
Beatriz Chuc
y que nombre grito? si no se dijeron los nombres 🤷
Beatriz Chuc
Pero ella ya lo conocía, el día de la video llamada con las abuelas el no la miro según dijo ella pero ella si 🤔🤷
Gloria Alvarez
me gustó pero soy muy ansiosa y me parecieron muy largos los capítulos mucha narración mucha mucha palabrería escribes muy bien y tenés muy buena redacción pero prefiero los capítulos cortos.
Gloria Alvarez
ella sabía que era él,su esposo???
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