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PESADOS POR EL DESTINO

PESADOS POR EL DESTINO

Status: En proceso
Genre:CEO / Posesivo / Grandes Curvas
Popularitas:35.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Ella tiene curvas que esconde y un promedio impecable. Él es el hombre perfecto que la observa en secreto. Una noche, un plan macabro los une. ¿El resultado? Una mentira, un bebé y un amor que lo arriesgará todo.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 8

Romina

El teléfono sonó un martes por la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a colarse por la ventana de nuestra pequeña sala. Laura y yo estábamos desayunando café con galletas, nuestro menú de pobres, mientras repasábamos anuncios de empleo en nuestros portátiles.

—¿Romina Valera?

preguntó una voz profesional al otro lado de la línea.

—Sí, soy yo

respondí, con el corazón acelerándose.

—La llamamos de Corporaciones Valverde. Hemos recibido su currículum y nos gustaría invitarla a una entrevista. ¿Podría acercarse esta misma tarde? A las cuatro, si le viene bien.

Casi se me cayó el teléfono de las manos. Corporaciones Valverde. La empresa del padre de León. Durante un segundo, todas las alarmas se dispararon en mi cabeza. ¿Estaba loca, Trabajar en la empresa de mi acosador? Pero luego recordé que la empresa era enorme, que León era solo un engreído sin cargo importante, que probablemente ni siquiera lo vería.

—Sí

dije, con la voz más firme de lo que me sentía.

— Sí, estaré allí.

Colgué y me quedé mirando el teléfono, procesando. Laura me observaba con los ojos abiertos como platos.

—¿Era...?

—Corporaciones Valverde

confirmé.

— Me llamaron para una entrevista.

—No jodas

susurró Laura.

— ¿Y vas a ir?

—Pues claro que voy. No voy a dejar pasar una oportunidad por culpa de ese imbécil.

Laura asintió, pero en su mirada había una chispa de algo que no supe identificar. Y entonces, su teléfono también sonó.

—¿Sí?

contestó, y mientras escuchaba, su expresión pasó de la curiosidad a la sorpresa, y de la sorpresa a una sonrisa enorme

— Sí, sí, claro que puedo. A las cuatro y media. Muchas gracias.

Colgó y se quedó mirándome, con los ojos brillantes.

—Era la misma empresa

dijo.

— También quieren entrevistarme.

Nos quedamos en silencio un momento, y luego ambas rompimos a reír y a gritar al mismo tiempo, abrazándonos en medio de la sala como dos locas. Era una coincidencia, sí, pero también era una señal. Una oportunidad. Tal vez, solo tal vez, las cosas estaban empezando a cambiar.

A las cuatro estábamos frente al imponente edificio de Corporaciones Valverde. Veinte pisos de cristal y acero en pleno corazón financiero de la capital. Nunca había estado en un lugar tan lujoso. El vestíbulo era enorme, con mármol por todas partes, recepcionistas impecablemente vestidas y un silencio que imponía respeto.

—Parece que estamos en una película

susurró Laura, apretándome el brazo.

—Parece que estamos en la boca del lobo

 respondí yo, pero sonreí.

Nos separaron en dos entrevistas diferentes. A mí me atendió una mujer llamada Susana, de recursos humanos, que fue amable pero profesional. Me preguntó sobre mi expediente, sobre mis prácticas, sobre mis aspiraciones. Le hablé de mi pasión por los números, por la organización, por la eficiencia. Le mostré mi promedio, mis reconocimientos, las cartas de recomendación de mis profesores.

Ella asintió, tomó notas, y al final de la entrevista me miró con una sonrisa que no supe interpretar.

—Espere un momento, por favor

dijo, y salió de la sala.

Pasaron diez minutos. Quince. Comenzaba a ponerme nerviosa cuando la puerta se abrió de nuevo. Pero no era Susana. Era un hombre mayor, de cabello cano y porte distinguido, vestido con un traje impecable. Detrás de él, Susana asentía con una expresión de satisfacción.

—Señorita Valera

dijo el hombre, tendiéndome la mano.

— Soy Ernesto Valverde. Propietario de esta empresa.

Me puse de pie tan rápido que casi tropiezo con la silla. Apreté su mano, intentando controlar el temblor.

—Mucho gusto, señor Valverde

atiné a decir.

—El gusto es mío

respondió él, con una sonrisa cálida que me desarmó por completo.

— He estado revisando su expediente. Es impresionante. La primera de su clase, con las mejores calificaciones de la región en los últimos cinco años. Y todo eso mientras trabajaba para sostenerse. Eso es carácter, señorita Valera. Eso es lo que busco.

No supe qué decir. Me limité a mirarlo, sintiendo una mezcla de orgullo y timidez.

—Verá

continuó, sentándose frente a mí.

—Necesito una asistente personal. Alguien eficiente, organizada, que sepa manejar la presión. Alguien con futuro. Y creo que usted puede ser esa persona.

—¿Asistente personal?

repetí, sin dar crédito.

—Sí. Trabajará directamente conmigo. Pero también, y esto es importante, colaborará con mi hijo mayor, Geovanny, en ciertos proyectos. Él es el director de operaciones. Es un hombre serio, exigente, perfeccionista. No lo va a tener fácil, pero si logra ganarse su respeto, tendrá un futuro brillante en esta empresa.

Geovanny. Otro Valverde. Mi corazón dio un vuelco. Pero el padre parecía tan diferente de León... tan genuino, tan amable.

—No sé qué decir

murmuré.

—Diga que sí

sonrió él.

— El sueldo es competitivo, los beneficios son buenos, y las oportunidades de crecimiento, reales. ¿Acepta?

—Sí

dije, sin dudarlo

— Sí, acepto.

Ernesto Valverde asintió, satisfecho, y se levantó para estrecharme la mano de nuevo.

—Bienvenida a Corporaciones Valverde, Romina. Espero grandes cosas de usted.

Cuando salí de la sala, Laura ya me esperaba en el vestíbulo, dando saltitos de emoción.

—¡Me contrataron!

gritó en voz baja, abrazándome.

— Soy la nueva secretaria del señor Valverde. Bueno, de Ernesto, el papá. ¿Y tú?

—Asistente personal de Ernesto Valverde

dije, todavía sin creérmelo.

Laura abrió la boca, y luego soltó una risa nerviosa.

—Vamos a trabajar juntas. En la misma empresa. En el mismo piso.

 Se quedó pensando un momento.

— En la empresa del papá de León.

La realidad cayó sobre nosotras como un jarro de agua fría.

—León

murmuré.

—No estará, Romi

 me tranquilizó Laura

—Es un inútil, seguro que ni pisa la oficina. Y aunque lo haga, tú trabajas para su padre. Estás por encima de él.

Quise creerla. De verdad quise creerla.

Empezamos una semana después. Los primeros días fueron un torbellino de información, de nombres nuevos, de procesos que aprender. La empresa era enorme, con cientos de empleados, y yo me sentía como un pez pequeño en un océano inmenso. Pero estaba decidida a demostrar que merecía estar ahí.

Ernesto Valverde resultó ser exactamente lo que parecía, un hombre bueno, trabajador, que había construido un imperio desde cero. Me trataba con respeto, me explicaba las cosas con paciencia, me corregía cuando me equivocaba pero siempre con amabilidad. Era, en muchos sentidos, el padre que todos querrían tener.

Pero también era un padre consentidor. Pronto descubrí que León era su punto débil. Hablaba de él con un cariño casi infantil, disculpando sus tropelías, minimizando sus defectos.

—León es un poco alocado, pero tiene buen corazón.

decía. Y yo asentía, mordiéndome la lengua para no contar todas las veces que ese, buen corazón me había hecho la vida imposible.

Me enteré también de que León no estaba en la ciudad. Su padre, en un intento de ampliar sus horizontes, lo había enviado de viaje por Europa con un grupo de amigos. Para que conozca mundo, para que madure, explicó Ernesto con una sonrisa ingenua. Y yo respiré aliviada. Un mes, dos quizás, sin ver su cara.

Pero no podía distraerme con eso. Tenía un trabajo que hacer.

La segunda semana, Ernesto me llamó a su despacho.

—Romina, quiero presentarle a alguien. Mi hijo mayor, Geovanny. Él necesitará su apoyo en algunos proyectos, y quiero que empiecen a trabajar juntos desde ahora.

Geovanny. Había oído rumores sobre él. Que era serio, exigente, que no se reía nunca. Que estaba siempre peleando con León porque eran polos opuestos. Que era el verdadero cerebro detrás de la empresa.

La puerta se abrió y entró.

Y el mundo se detuvo.

Alto. Más alto que León. Espaldas anchas, traje oscuro impecable, pelo negro peinado hacia atrás, mandíbula cuadrada, ojos... Como el acero. Como la tormenta. Me miraron con una intensidad que me desarmó por completo, recorriéndome de arriba abajo en una fracción de segundo, evaluando, analizando.

Y entonces, algo en mí se encendió.

No podía explicarlo. Era una sensación física, visceral, que comenzó en el pecho y se extendió por todo mi cuerpo. Un calor. Un reconocimiento. Como si mi piel recordara algo que mi mente había olvidado.

dio un paso adelante y extendió la mano.

—Geovanny Valverde

 dijo, con una voz grave, profunda, que me golpeó como un puñetazo en el estómago.

Apreté su mano, y el contacto de su piel contra la mía fue como una descarga eléctrica. Sus dedos eran largos, firmes, cálidos. Por un instante, nuestros ojos se encontraron, y vi algo en su mirada. Un destello. Un reconocimiento. Como si él también sintiera algo.

—Romina Valera

logré decir, con la voz extrañamente temblorosa.

—Mi nueva asistente

completó Ernesto, orgulloso

— La mejor de su clase, Geovanny. Te he dicho que le eches un vistazo a su expediente.

—Lo haré

respondió Geovanny, sin apartar la mirada de mí.

Su mano aún sostenía la mía. Un segundo más de lo necesario. Dos, quizás. Luego soltó, y el aire volvió a mis pulmones.

—Romina te ayudará con la reestructuración del departamento financiero

 continuó Ernesto.

—Creo que sus habilidades serán muy valiosas.

Geovanny asintió, sin dejar de mirarme. Y yo, por algún motivo, no podía apartar la vista de él. Había algo en su rostro, en sus ojos, en la forma en que me miraba, que me resultaba extrañamente familiar. Como si lo conociera de algún lado. Como si hubiera visto esos ojos antes.

Pero era imposible. Yo nunca había visto a Geovanny Valverde. Nunca.

—Bienvenida, Romina

dijo él, y su voz volvió a estremecerme.

— Espero que esté a la altura.

Había un desafío en sus palabras. Un reto. Y yo, que nunca había retrocedido ante nada, enderecé la espalda y lo miré directamente a los ojos.

—Lo estaré.

Por primera vez en mucho tiempo, algo parecido a una sonrisa asomó en sus labios. Una sonrisa pequeña, casi imperceptible, pero real.

—Bien

dijo.

— Me gusta la gente segura.

Y con eso, se giró y salió del despacho, dejando tras de sí un rastro de colonia, de presencia, de algo que no sabía identificar.

Cuando la puerta se cerró, Ernesto rió suavemente.

—No se preocupe por su carácter, Romina. Es buena persona. Solo que... bueno, ha tenido una vida complicada.

Asentí, procesando la información.

Esa noche, en mi habitación, no podía dejar de pensar en él. En su mano en la mía. En su voz. En sus ojos. En esa sensación extraña de familiaridad que me perseguía como un fantasma.

Y entonces, mientras cerraba los ojos para dormir, un recuerdo me golpeó con fuerza. La oscuridad. Una voz grave susurrando ¿Eres una visión o eres otro de mis sueños?. Unas manos recorriendo mi cuerpo. Unos labios en mi cuello.

Abrí los ojos de golpe, con el corazón latiéndome a mil.

No. No podía ser.

continuara...

1
Sofia Vermel
cometió estupideces 🤭
Paula Perez
empieza el romanceeeeeee
Paula Perez
unos golpes te vendrían bien 🤣
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Buena trama ágil sin tanto contratiempo
Gaga⊂⁠(⁠´⁠・⁠◡⁠・⁠⊂⁠ ⁠)⁠∘⁠˚⁠˳⁠°
desde el primer capítulo quede encantada y cada capítulo es mejor gracias autora por la novela
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Ellos empezaron al revés primero el bebé después el romance jjjj
Lulu(⁠つ⁠≧⁠▽⁠≦⁠)⁠つ
de las novelas que he leído de este género, esta me encanta la recomiendo
Xary Fernández ☆
me gustó bastante la trama quede prendada desde el principio
Reyna Matos ☆
espectacular la novela
Coly Perez
ahora vendrán mi parte favorita el romance 🥰
Yul Barrero☆
yo creo que ya la convenció jajajaja
Coly Perez
Romina y todas las que somos de kiliyos de más debemos amarnos tal como somos
Ely Carvajal ☆
simplemente excelente
Yul Barrero☆
cada capítulo está mejor con el misterio de los primeros y la lucha por amor de los demás está muy buena
Anto Miranda ☆
este tipo de novela que te hace vivir las es increíble es como cuando lees te trasportas a ese mundo
Ella Marino☆
al principio odie a geovanny luego lo amé jaja buena historia
Blanca Moran k
excelente me encanta
ঔGala Gomez
amé a Romina identifica a muchas mujeres con esos kilos se más y no por eso merecen menos que nadie
Jay fuentes k
me encanta la novela es muy interesante
ঔCami Luces k
desde el primer capítulo quede enganchada muy buena novela y buen desarrollo
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