Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo:11 El hombre de la carpeta
Lin Yu Tong permaneció escondida detrás de la columna hasta que los pasos del hombre desaparecieron por completo en las escaleras. Durante unos segundos no se atrevió siquiera a moverse. El pasillo estaba casi vacío y la luz anaranjada del atardecer entraba por las ventanas, proyectando largas sombras sobre el suelo. En la distancia se escuchaba el sonido de una puerta cerrándose y, de vez en cuando, el murmullo de algún estudiante que todavía permanecía en la escuela. Lin apretó con fuerza la correa de su mochila y respiró lentamente para tranquilizarse.
Las palabras que acababa de escuchar seguían resonando en su cabeza.
Si acepta el cambio, todo será mucho más sencillo.
Y después:
Entonces tendrá que asumir las consecuencias.
No sabía quién era aquel hombre, pero una cosa estaba clara: no se trataba de una conversación normal entre dos profesores.
Lin esperó unos segundos más antes de salir de su escondite. Miró hacia el aula donde había escuchado la conversación. La puerta permanecía cerrada.
Su cuaderno seguía dentro.
Por un momento pensó en entrar, tomarlo y marcharse.
Pero también quería saber si Chen Yi Shen seguía allí.
Finalmente reunió valor y caminó hacia la puerta.
Llamó suavemente.
—¿Profesor?
No recibió respuesta.
Volvió a llamar.
—¿Profesor Chen?
La puerta se abrió después de unos segundos.
Chen Yi Shen apareció frente a ella.
Su expresión era tranquila, pero Lin notó que parecía ligeramente cansado. Había dejado la carpeta sobre el escritorio y estaba organizando algunos documentos.
—¿Qué haces todavía aquí? —preguntó.
Lin señaló hacia el aula.
—Olvidé mi cuaderno.
—Puedes recogerlo.
Lin entró.
El aula estaba casi completamente vacía. Los pupitres permanecían ordenados y la luz del atardecer iluminaba la pizarra, donde todavía quedaban algunas fórmulas escritas de la última clase. El ambiente era silencioso, muy diferente al bullicio que llenaba aquel lugar durante la jornada escolar.
Lin tomó su cuaderno.
Pero antes de salir, miró hacia el escritorio.
La carpeta estaba allí.
Cerrada.
Chen Yi Shen notó su mirada.
—¿Ocurre algo?
Lin negó rápidamente.
—No.
El profesor la observó durante unos segundos.
—Lin Yu Tong.
Ella levantó la mirada.
—¿Sí?
—No te involucres en asuntos que no te corresponden.
Lin se quedó sorprendida.
No había esperado escuchar aquello.
—Yo...
—No todo lo que escuchas en la escuela es algo que debas resolver.
Su voz no sonaba enfadada.
Parecía estar intentando protegerla.
Lin bajó ligeramente la mirada.
—Entiendo.
Chen asintió.
—Bien. Ahora vete a casa. Ya está oscureciendo.
Lin salió del aula.
Pero mientras caminaba por el pasillo, comprendió que aquella conversación había confirmado algo que ya sospechaba.
El profesor sabía que existía un problema.
Y probablemente sabía quién estaba detrás.
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A la mañana siguiente, Lin llegó a la escuela antes de lo habitual.
Encontró a Chen Mai y Su Lan cerca de las escaleras. Wang Ji apareció unos minutos después, llevando su skateboard bajo el brazo.
—Llegas tarde —dijo Chen Mai.
—Tres minutos.
—Eso es tarde.
Wang Ji dejó escapar una sonrisa.
—Tengo información.
Lin se acercó.
—Yo también.
Las tres la miraron.
—Primero tú —dijo Su Lan.
Lin les contó lo que había ocurrido después de clases. No omitió nada importante: la conversación que había escuchado, la advertencia, la presencia del hombre y la conversación posterior con Chen Yi Shen.
Cuando terminó, las otras tres permanecieron en silencio.
Wang Ji fue la primera en reaccionar.
—Entonces alguien está presionándolo.
—Eso parece —respondió Lin.
Chen Mai frunció el ceño.
—¿Y el hombre? ¿Lo reconociste?
Lin negó con la cabeza.
—Nunca lo había visto.
Su Lan sacó de su mochila una libreta.
—Entonces tenemos que descubrir quién es.
Wang Ji levantó una ceja.
—¿Qué información conseguiste tú?
Su Lan abrió la libreta.
—Ayer revisé nuevamente la lista del consejo escolar.
Chen Mai se acercó.
—¿Encontraste algo?
—Sí.
Su Lan señaló uno de los nombres.
—Uno de los miembros del consejo también aparece como responsable de supervisar los cambios de asignación docente.
Lin observó el nombre.
Era el mismo que habían encontrado el día anterior.
—¿Crees que es él?
—No estoy segura —respondió Su Lan—. Pero es una posibilidad.
Wang Ji cruzó los brazos.
—Entonces tenemos que averiguar cómo es.
—¿Cómo? —preguntó Chen Mai.
Wang Ji sonrió.
—La escuela tiene fotografías de los miembros del consejo.
Lin abrió los ojos.
—La galería institucional.
—Exactamente.
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Durante el segundo recreo, las cuatro se dirigieron hacia el edificio antiguo de la escuela. Allí se encontraba una pequeña galería donde estaban expuestas fotografías de antiguos directores, profesores y miembros destacados de la institución.
El corredor estaba tranquilo.
Las paredes tenían marcos de madera oscura y las fotografías estaban organizadas por años. Algunas eran tan antiguas que los rostros aparecían ligeramente borrosos. En otras podían verse grupos completos de estudiantes frente al edificio principal.
Su Lan llevaba consigo la lista de nombres.
—Aquí están.
Se detuvieron frente a una serie de fotografías.
—Consejo escolar del año actual —leyó Chen Mai.
Las cuatro comenzaron a observar los rostros.
Uno por uno.
Hasta que Lin se quedó inmóvil.
—Ese.
Señaló una fotografía.
El hombre que aparecía en ella llevaba un traje oscuro y tenía el cabello negro ligeramente peinado hacia atrás.
Era el mismo hombre que había visto el día anterior.
Wang Ji se acercó.
—¿Estás segura?
Lin asintió.
—Sí.
Chen Mai miró la placa debajo de la fotografía.
—Director del consejo escolar: Zhao Wei Han.
Su Lan anotó inmediatamente el nombre.
Wang Ji cruzó los brazos.
—Entonces sabemos quién es.
Lin volvió a mirar la fotografía.
Zhao Wei Han.
El hombre que había hablado con Chen Yi Shen.
El hombre que parecía estar presionándolo para aceptar el cambio.
Pero todavía faltaba saber por qué.
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Durante la siguiente clase, Lin intentó concentrarse, aunque su atención regresaba constantemente a lo ocurrido.
Chen Yi Shen explicó un nuevo tema frente a la pizarra.
Los estudiantes tomaban apuntes y respondían algunas preguntas.
Todo parecía normal.
Hasta que alguien llamó a la puerta.
Un empleado administrativo apareció en el aula.
—Profesor Chen.
Chen Yi Shen dejó la tiza.
—Sí.
—El director Zhao quiere hablar con usted.
El aula quedó en silencio.
Lin levantó la cabeza.
Wang Ji, sentada unas filas más atrás, también había escuchado.
Chen Yi Shen permaneció unos segundos en silencio.
Después respondió:
—Dígale que iré cuando termine la clase.
El empleado asintió y se marchó.
Los estudiantes comenzaron a murmurar.
Chen Yi Shen se volvió hacia la pizarra.
—Continuemos.
Pero la tranquilidad de la clase había desaparecido.
Lin miró a sus amigas.
Wang Ji hizo una expresión seria.
Chen Mai negó discretamente con la cabeza.
Su Lan escribió algo en un pequeño papel y se lo pasó a Lin.
"Es él."
Lin miró nuevamente hacia el profesor.
No podía evitar preguntarse qué ocurriría cuando terminara aquella clase.
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Cuando finalmente sonó el timbre, Chen Yi Shen cerró el libro.
—Pueden salir.
Los estudiantes comenzaron a abandonar el aula.
Lin esperó unos segundos antes de levantarse.
Wang Ji se acercó.
—Tenemos que saber qué pasa.
Chen Mai la sujetó del brazo.
—No podemos seguirlo.
—No dije que fuéramos a seguirlo.
Su Lan las miró.
—Podemos preguntar.
—¿A quién? —preguntó Lin.
Su Lan señaló hacia la puerta.
Allí estaba el mismo empleado administrativo que había venido a buscar al profesor.
—A él.
Las cuatro esperaron hasta que Chen Yi Shen y el empleado se alejaron.
Después se acercaron.
—Disculpe —dijo Su Lan.
El hombre se giró.
—¿Sí?
—¿Podemos preguntarle algo?
—Depende.
Chen Mai habló rápidamente.
—¿El profesor Chen está en problemas?
El hombre pareció incómodo.
—No debería preguntar eso.
Wang Ji intervino.
—Entonces sí está pasando algo.
—Yo no dije eso.
Lin observó su rostro.
—¿La reunión es sobre su cambio de asignación?
El hombre guardó silencio.
Ese silencio fue suficiente.
Finalmente dijo:
—No puedo hablar de asuntos internos.
Y se marchó.
Las cuatro permanecieron en el pasillo.
Wang Ji soltó el aire lentamente.
—Definitivamente ocurre algo.
Lin asintió.
—Sí.
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Más tarde, mientras las estudiantes regresaban al aula, Lin encontró algo en el suelo cerca de la puerta.
Era una hoja doblada.
Miró alrededor antes de recogerla.
No tenía nombre.
Solo había una frase escrita.
"La decisión se tomará esta semana."
Lin sintió un escalofrío.
Chen Mai se acercó.
—¿Qué es?
Lin le mostró el papel.
Wang Ji y Su Lan también lo leyeron.
Ninguna dijo una palabra.
La fecha de la solicitud.
La reunión.
El hombre que había amenazado a Chen Yi Shen.
El director Zhao.
Todo parecía estar conectado.
Pero había una pregunta que todavía no podían responder.
¿Por qué alguien quería sacar al profesor Chen de aquella escuela?
Lin dobló cuidadosamente la hoja.
—Tenemos que descubrirlo antes de que llegue el día de la decisión.
Wang Ji asintió.
—Y esta vez necesitamos saber toda la verdad.
Su Lan miró hacia el final del pasillo.
—Porque quizá el problema no comenzó con el profesor Chen.
Las cuatro permanecieron en silencio.
Aquella posibilidad era mucho más inquietante que cualquier rumor.
Quizá Chen Yi Shen no era el origen de todo.
Quizá simplemente se había convertido en la persona que alguien necesitaba apartar del camino.