Cuándo enfermó Victoria Cornell, no le importaba la enfermedad tanto como dejar a su pequeña sola. La única familia que tenían estaba lejos y eran algunos parientes lejanos. El hermano mayor de su esposo no lo conocía lo suficiente para dejar a su hija a su cuidado, el también tenía una hija de la misma edad que la pequeña Kayla, Victoria tenía cancer terminal no le daban buenas noticias, ya no tenía fuerzas tenía que dejar a su hija en un orfanato, toda su fortuna la dejó en un fideicomiso que podía usar hasta cumplir la mayoría de edad. La fortuna que su esposo había dejado la tenía en inversiones que manejaba ella misma pero ya no podía, así que hizo un testamento sin saber que sería la condena para su propia hija. Pues su cuñado la reclamó cuando ella murió, las autoridades dejaron como única persona de contacto para hacerse cargo de la niña que apenas cumpliría cinco años. A el varón.
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Entre la espada y la pared
Casarse para Corbin era la idea más absurda que había hecho en toda su vida, le causaba náuseas saber que se casaría con una mujer tan nefasta como lo era Serena Jones, sabía la mala reputación que se había colgado la mujercita esa, toda una ficha. Se había acostado con cuanto tipo se le antojaba, una cualquiera, era lo de menos para lo que la usaría, se dijo.
La destruiría.
La reduciría a nada.
La haría pagar con su cuerpo lo que le hicieron a su hermano.
Su venganza empezaría con ella. Después seguiría con la matriarca una vieja patética que se la daba de dama y era una maldita basura. Por último dejaría al varón para que fuera testigo de como quedó su familia. Lo haría implorarle.
— Ya está todo listo, mandé el vestido que pedíste, el más barato. - le comentó Nico que se había convertido en su mano derecha.
— Bien hecho Nico.
La boda había quedado pactada en una semana. Nunca había visto a la mujer ni deseos tenía de verla.
— Investiga cada uno de los negocios, de Theodore, desde los cimientos, hasta la cumbre, lo voy a dejar sin nada. - prometió tamborileando los dedos en su escritorio.
MANSIÓN JONES.
Kayla apenas levantó la mirada cuando le dijeron que contraría nupcias para pagar la deuda de ellos. No debía abrir la boca porque si lo hacía le cortaba la lengua. Era de más decir lo que sentía, su condena no terminaba, y ahora no sabía si saldría viva.
Apenas anoche Serena la había golpeado por un broche que no encontraba y la culpó de haberlo robado. Más tarde lo encontró en su auto la disculpa nunca llegó. La había golpeado por gusto.
Tenía una costilla dañada, la muñeca de la mano la habían lastimado y no había sanado, no tenía un movimiento adecuado. La espalda estaba amoretonada, con golpes antiguos y recientes, los brazos, las piernas, no había lado que no doliera.
Veces podía dormir un poco, otras veces las pesadillas la despertaban. En la oscuridad del sótano juntaba sus manos pidiendo a su madre la llevará con ella.
El varón había prohibido ponerle una mano encima en lo que quedaba de tiempo para la boda, ya que no quería que se notara algún golpe en el rostro, aún tapando con maquillaje.
— ¿Y Si descubre que lo engañamos? - cuestionó su esposa.
— La tonta esa tiene prohibido hablar. - aseguró convencido que tenía las de ganar.
Pero Charlotte no veía tan fácil las posibilidades de que saliera todo perfecto como Theodore decía.
— ¿Ahora quien tendrá mis cosas limpias, mi ropa, mi habitación? - no comprendió la joven que se miraba frente al espejo.
— Qué tontería piensas niña, - expresó su padre cuando tenía cosas más importantes para preocuparse qué ver quién hacía sus tareas.
— Hacer verdad nos era de utilidad la mocosa huérfana, - admitió Charlotte con simpleza.
— Miren ustedes dos, dejen su vanaderia, es absurdo que piensen en cosas que no tienen sentido, miren lo que sucede a su alrededor. - les señaló, es un puto problema en el que estamos, si se descubre la verdad, estoy frito, y con eso también ustedes se vienen en picada conmigo. Así que dejen sus estupideces, pensemos.
— Mandemos a Serena por unos meses fuera del país, mientras se llega el día de la boda.
Theodore afirmó, no era mala idea. - aceptó, al fin y al cabo el mafioso no había pedido verla antes de la boda, no la conocía, su hija era su tesoro.
Mientras tanto, en el sótano, Kayla se debatía con temblores debido a la fiebre que le atacó por un golpe que Serena le plantó donde ya tenía uno aún doliente.
Como no había quien le ofreciera un vaso de agua, tuvo que arrimarse a la cocina, no tenía fuerzas para respirar.
— Hazme la cena pero ya. - le ordenó Serena haciendo ademán de tronar los dedos. Ni siquiera pidió por favor.
Kayla lo único que deseaba era descansar un poco, se sentía de verdad mal.
Abrió la hielera para buscar comida para recalentar, encontrando una ensalada fría de pollo con papas, puso pan el el tostador y se los puso frente a ella.
Pero la respuesta fue aventarle la comida recién servida en la cara.
— Yo no te pedí sobras idiota. - la empujó.
Kayla cayó de tracero con un golpe fuerte. Cuándo se quiso levantar, todo se borró a su alrededor.
Cuando abrió los ojos por un rato se sintió desconectada de la realidad. El varón la miró frunciendo su rostro, Charlotte enojada mientras que Serena reía.
— Solamente le di un empujoncito, esta exagerando. - se burló.
— Serena debes ubicarte en la realidad. - se molestó, si se descubre que no eres tú, te tocará casarte a ti. - la señaló ya que la malcriada chica no acataba ninguna orden.
— !Ni loca! - gritó, ese tipo me matara por tu culpa. - arremetió contra su padre.
— Entonces coopera. - le dijo dandole una cantidad de dólares al doctor que había atendido a la joven, recuerda en boca cerrada no entran moscas. - le advirtió al doctor, el cual ni siquiera levantó la cabeza.
— Que burla de ese tipo, como piensa que Serena usaría una basura como esta. - mostró la caja con el vestido de novia que el mafioso le había mandado.
— Y porque crees que lo hace. - informó Theodore que de reojo observaba lo que su esposa les mostraba.
— Recuerden quién lo usara. - dijo mientras veían confundida a la chica postrada en un colchón viejo.
Pero Kayla si había escuchado, sintió que su mundo se desmoronaba de nuevo, no era suficiente ahora la mandaban al matadero como carne. Ese hombre la iba a matar.
CASINO CENTRAL.
Marina había logrado un poco de información sobre los tipos que habían entrado a la fuerza al local.
Ojalá pronto pagues todo lo que haz hecho maldita escoria. - susurró la mujer. Que ya no le temía sentía odio por la sabandija llamada Theodore. Algún día alguien logrará vencerlo ya debía muchas.
Que habría sido de Kayla, la recordaba con tristeza.
Hi, quiero aclarar algo que quizás los confunda, no lo aclare al principio pero lo explicaré un poco….. La palabra ( Varón y Barón ) son dos términos diferentes, “varón”es un concepto de nacimiento varón o hembra… Barón es un término que se obtiene un título de la Realeza, lo aclaro para que no crean que me equivoqué al escribirlo…. Y alguien me valla a criticar que tengo que pasar una clase de ortografía.
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