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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Completas
Popularitas:1.6M
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 8 El viaje hacia el infierno

Natalia no quería ir.

Estaba sentada en el salón de su casa —esa mansión gris que compartía con Branko—, con el teléfono en la mano y el mensaje de su padre aún en la pantalla.

Griano Santino: "Vuelve a casa. Tenemos que hablar."

Llevaba veinte minutos mirándolo. Como si el mensaje fuera una serpiente venenosa y ella estuviera decidiendo si pisarla o huir.

—¿Vas a ir? —preguntó Branko desde el sillón de enfrente.

Natalia levantó la vista. Lo había olvidado allí. Con su venda en la cabeza y su camisa azul. Maldita presencia silenciosa.

—No es asunto tuyo —respondió ella.

—Lo es si mañana apareces en los periódicos por homicidio.

—¿Homicidio?

—Matar a tu padre. O a tu madre. O a tu hermana. O a los tres. No sé, tienes cara de querer matar a alguien.

"Ojalá —pensó Natalia—. Ojalá pudiera matarlos con la mirada. Ahorraría una fortuna en abogados."

Branko sonrió por dentro. No por fuera. Por fuera se limitó a ponerse de pie.

—Voy contigo.

—¿Qué?

—He dicho que voy contigo.

—No necesito un acompañante. Y mucho menos un accidentado con contusión cerebral.

—No necesito saber si lo necesitas. Dije que voy. Es mi decisión.

Natalia lo miró con los ojos entrecerrados. "¿Desde cuándo este hombre toma decisiones que no sean financieras? ¿Qué le pasa? ¿El golpe lo volvió altruista?"

—No voy a discutir contigo —dijo Natalia, levantándose—. Si quieres venir, ven. Pero no te quejes si sales con moretones nuevos.

—No me quejaré.

—Y no metas cuchara.

—No la meteré.

—Y si mi madre te ofrece té, no lo tomes. Está envenenado. No de verdad, pero sabe horrible.

—Anotado.

Salieron de casa. Branko condujo esta vez, porque Natalia estaba demasiado nerviosa para hacerlo bien. Ella se sentó en el asiento del copiloto con los brazos cruzados y la mirada perdida en la carretera.

El viaje fue silencioso. Pero la mente de Natalia no.

"La residencia Santino —pensaba—. Qué nombre tan pretencioso para un matadero emocional. Allí fui infeliz antes de aprender a ser infeliz en otros lugares. Allí mi madre me enseñó que el amor se compra con dinero. Allí mi padre me mostró que los sueños solo valen si generan intereses."

Branko escuchaba cada palabra. Cada recuerdo. Cada cicatriz.

"Y ahora vuelvo —continuó ella—. Como un perro que regresa a la casa del dueño que lo pateaba. Porque papá dijo 'vuelve' y yo, estúpida de mí, aún busco su aprobación. A mis veintitrés años. Con una empresa millonaria y un matrimonio fracasado. Y aún así, aún así... quiero que me miren y digan 'bien hecho'".

Branko apretó el volante. Sintió una furia fría recorrerle la espalda. No era suya. Era de ella. Y la estaba absorbiendo sin querer.

—Llegamos —dijo Natalia, señalando una verja enorme.

La residencia Santino era una mansión antigua, de esas que pretenden ser europeas pero son latinoamericanas con pretensiones. Jardines descuidados, fuentes secas, y un aire de grandeza venida a menos.

—Qué bonito —mintió Branko.

—Es una mierda —respondió Natalia—. Pero gracias por mentir.

Abrió la puerta del coche. Bajó. Y caminó hacia la entrada como quien camina al patíbulo.

Branko la siguió en silencio.

*_*

No llamaron al timbre.

Natalia tenía llaves. Las suyas, de cuando vivía allí. Las guardaba como un trofeo de guerra: "Sobreviví a este lugar".

Abrió la puerta.

El recibidor era enorme, con cuadros de antepasados inexistentes (los Santino se habían inventado un árbol genealógico) y una alfombra persa que valía más que el coche de Branko.

—¡Por fin llegas! —escucharon desde el salón.

La voz de Miriam Santino, madre de Natalia. Una mujer de cincuenta años que parecía sesenta, con el pelo teñido de rubio y las uñas siempre perfectas. Hablaba como si cada palabra fuera una factura.

Natalia entró al salón. Branko detrás, un paso más atrás.

Miriam estaba de pie, con los brazos cruzados. A su lado, Griano Santino, padre de Natalia, un hombre que había sido alto y robusto y ahora parecía desinflado, como un globo viejo. Y en el sillón, con la pierna cruzada y el teléfono en la mano, Lucía, la hermana menor, con una sonrisa que prometía cuchilladas.

—Mamá —dijo Natalia, con voz neutra—. Papá. Lucía.

—¿Así te presentas? —Miriam dio un paso adelante—. ¿Sin saludar? ¿Sin pedir perdón?

—¿Perdón por qué? —preguntó Natalia—. No he hecho nada.

—¿Nada? —La voz de Miriam subió de tono—. ¿No hiciste nada? ¿No te parece suficiente habernos humillado a todos?

Natalia abrió la boca para responder, pero no le dio tiempo.

Miriam cruzó el salón en tres zancadas. Y antes de que nadie pudiera reaccionar, levantó la mano y le dio una bofetada a Natalia.

El ¡PLAF! resonó en la habitación como un disparo.

Branko se quedó paralizado. No esperaba eso. Nunca lo esperaría.

Natalia se llevó la mano a la mejilla. No lloró. No gritó. Solo la miró. Con una mirada que decía: "Ya lo hiciste. Ahora te toca a ti."

—¿Cómo te atreves a no decirnos del accidente de Branko? —escupió Miriam, con el dedo tembloroso—. ¿Cómo te atreves a ocultarnos algo tan importante? ¿No fuimos a visitarlo? ¿No estuvimos a su lado en el hospital? ¡De verdad nos haces quedar como unos mal educados!

Griano, desde su rincón, asintió con la cabeza. Como un muñeco de cuerda.

—Es cierto —dijo, con voz grave pero débil—. Nos hiciste quedar mal. Muy mal.

"¿Les importa Branko?" pensó Natalia, mientras Branko escuchaba cada sílaba de su mente. "No. Les importa su imagen. Su reputación. El qué dirán. Por eso la bofetada. Por eso el teatro. No porque les preocupe que mi marido casi se mate. Les preocupa que los vecinos piensen que son malos suegros."

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Anni Arias
excelente historia autora me gustó desde el principio hasta el final aunque me quedé esperando las escenas candentes aún así me gustó mucho fue muy entretenida
Susi Santos
Excelente
Liliana Giebelhausen
Me encantó la historia, fue muy emotiva, y tuvo un muy lindo final.
Anni Arias
bueno siento un poquito de lástima por Ana la verdad es que no entiendo cómo aguanto tanto con ese tipo desde la noche de bodas yo me hubiera divorciado
Anni Arias
tanto que se jacta de la reputación y no se ve en un espejo él que tiene una amante embarazada lo que es es un hipócrita bueno en realidad toda esa familia son un montón de hipócritas
Anni Arias
autora y qué pasó con la escena más 18
Anni Arias
esa mamá de branco ya me tiene harta siempre haciéndose la víctima y no sabe que su esposo tiene amantes
Anni Arias
eso más que una familia parece un nido de víboras
Anni Arias
me encanta Natalia es una mujer que no se deja de nadie me gusta bastante su personalidad empoderada
Anni Arias
bien hecho Natalia qué bueno que pusiste en su lugar a esa arrastrada de Valeria
Anni Arias
pobre Natalia con razón tiene ese carácter frío con esa familia en la que creció cualquiera se vuelve sin sentimientos
Anni Arias
qué bueno que por lo menos admites que eres un estúpido tuviste que golpearte la cabeza para entenderlo pero algo es algo
Ana Maria Salas
necesito uno, me urge uno
Anni Arias
me encantan las protagonistas como Natalia que no se dejan pisotear de nadie
Anni Arias
jajaja Natalia es cosa sería y lo que faltaba ya viene la suegra a meterse donde no la llaman
Monikita🌹🇻🇪🌹
yo también lo pensé con esa calentura. ya le hubiese soltado l sopa de todo el mundo. para vieran dónde quedaría su supuesta Reeeeputacion. 🤣🤭🤣
Monikita🌹🇻🇪🌹
esa mujer lo UE tiene es un ánemia bárbara, cuando el cuerpo pide tanto chocolate es por deficiencia de hierro 🤭🤭🤭🤣🌹🤣
Francisca Alcantara
😠😠😠😠 Desgraciados viejos lambe saco 😠🐍la víbora venenosa
Francisca Alcantara
Esa pobre chica ha sufrido demasiado 😭
Francisca Alcantara
🤣🤣🤣🤣 Natalia tiene los ovarios bien puestos
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