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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 8 El viaje hacia el infierno

Natalia no quería ir.

Estaba sentada en el salón de su casa —esa mansión gris que compartía con Branko—, con el teléfono en la mano y el mensaje de su padre aún en la pantalla.

Griano Santino: "Vuelve a casa. Tenemos que hablar."

Llevaba veinte minutos mirándolo. Como si el mensaje fuera una serpiente venenosa y ella estuviera decidiendo si pisarla o huir.

—¿Vas a ir? —preguntó Branko desde el sillón de enfrente.

Natalia levantó la vista. Lo había olvidado allí. Con su venda en la cabeza y su camisa azul. Maldita presencia silenciosa.

—No es asunto tuyo —respondió ella.

—Lo es si mañana apareces en los periódicos por homicidio.

—¿Homicidio?

—Matar a tu padre. O a tu madre. O a tu hermana. O a los tres. No sé, tienes cara de querer matar a alguien.

"Ojalá —pensó Natalia—. Ojalá pudiera matarlos con la mirada. Ahorraría una fortuna en abogados."

Branko sonrió por dentro. No por fuera. Por fuera se limitó a ponerse de pie.

—Voy contigo.

—¿Qué?

—He dicho que voy contigo.

—No necesito un acompañante. Y mucho menos un accidentado con contusión cerebral.

—No necesito saber si lo necesitas. Dije que voy. Es mi decisión.

Natalia lo miró con los ojos entrecerrados. "¿Desde cuándo este hombre toma decisiones que no sean financieras? ¿Qué le pasa? ¿El golpe lo volvió altruista?"

—No voy a discutir contigo —dijo Natalia, levantándose—. Si quieres venir, ven. Pero no te quejes si sales con moretones nuevos.

—No me quejaré.

—Y no metas cuchara.

—No la meteré.

—Y si mi madre te ofrece té, no lo tomes. Está envenenado. No de verdad, pero sabe horrible.

—Anotado.

Salieron de casa. Branko condujo esta vez, porque Natalia estaba demasiado nerviosa para hacerlo bien. Ella se sentó en el asiento del copiloto con los brazos cruzados y la mirada perdida en la carretera.

El viaje fue silencioso. Pero la mente de Natalia no.

"La residencia Santino —pensaba—. Qué nombre tan pretencioso para un matadero emocional. Allí fui infeliz antes de aprender a ser infeliz en otros lugares. Allí mi madre me enseñó que el amor se compra con dinero. Allí mi padre me mostró que los sueños solo valen si generan intereses."

Branko escuchaba cada palabra. Cada recuerdo. Cada cicatriz.

"Y ahora vuelvo —continuó ella—. Como un perro que regresa a la casa del dueño que lo pateaba. Porque papá dijo 'vuelve' y yo, estúpida de mí, aún busco su aprobación. A mis veintitrés años. Con una empresa millonaria y un matrimonio fracasado. Y aún así, aún así... quiero que me miren y digan 'bien hecho'".

Branko apretó el volante. Sintió una furia fría recorrerle la espalda. No era suya. Era de ella. Y la estaba absorbiendo sin querer.

—Llegamos —dijo Natalia, señalando una verja enorme.

La residencia Santino era una mansión antigua, de esas que pretenden ser europeas pero son latinoamericanas con pretensiones. Jardines descuidados, fuentes secas, y un aire de grandeza venida a menos.

—Qué bonito —mintió Branko.

—Es una mierda —respondió Natalia—. Pero gracias por mentir.

Abrió la puerta del coche. Bajó. Y caminó hacia la entrada como quien camina al patíbulo.

Branko la siguió en silencio.

*_*

No llamaron al timbre.

Natalia tenía llaves. Las suyas, de cuando vivía allí. Las guardaba como un trofeo de guerra: "Sobreviví a este lugar".

Abrió la puerta.

El recibidor era enorme, con cuadros de antepasados inexistentes (los Santino se habían inventado un árbol genealógico) y una alfombra persa que valía más que el coche de Branko.

—¡Por fin llegas! —escucharon desde el salón.

La voz de Miriam Santino, madre de Natalia. Una mujer de cincuenta años que parecía sesenta, con el pelo teñido de rubio y las uñas siempre perfectas. Hablaba como si cada palabra fuera una factura.

Natalia entró al salón. Branko detrás, un paso más atrás.

Miriam estaba de pie, con los brazos cruzados. A su lado, Griano Santino, padre de Natalia, un hombre que había sido alto y robusto y ahora parecía desinflado, como un globo viejo. Y en el sillón, con la pierna cruzada y el teléfono en la mano, Lucía, la hermana menor, con una sonrisa que prometía cuchilladas.

—Mamá —dijo Natalia, con voz neutra—. Papá. Lucía.

—¿Así te presentas? —Miriam dio un paso adelante—. ¿Sin saludar? ¿Sin pedir perdón?

—¿Perdón por qué? —preguntó Natalia—. No he hecho nada.

—¿Nada? —La voz de Miriam subió de tono—. ¿No hiciste nada? ¿No te parece suficiente habernos humillado a todos?

Natalia abrió la boca para responder, pero no le dio tiempo.

Miriam cruzó el salón en tres zancadas. Y antes de que nadie pudiera reaccionar, levantó la mano y le dio una bofetada a Natalia.

El ¡PLAF! resonó en la habitación como un disparo.

Branko se quedó paralizado. No esperaba eso. Nunca lo esperaría.

Natalia se llevó la mano a la mejilla. No lloró. No gritó. Solo la miró. Con una mirada que decía: "Ya lo hiciste. Ahora te toca a ti."

—¿Cómo te atreves a no decirnos del accidente de Branko? —escupió Miriam, con el dedo tembloroso—. ¿Cómo te atreves a ocultarnos algo tan importante? ¿No fuimos a visitarlo? ¿No estuvimos a su lado en el hospital? ¡De verdad nos haces quedar como unos mal educados!

Griano, desde su rincón, asintió con la cabeza. Como un muñeco de cuerda.

—Es cierto —dijo, con voz grave pero débil—. Nos hiciste quedar mal. Muy mal.

"¿Les importa Branko?" pensó Natalia, mientras Branko escuchaba cada sílaba de su mente. "No. Les importa su imagen. Su reputación. El qué dirán. Por eso la bofetada. Por eso el teatro. No porque les preocupe que mi marido casi se mate. Les preocupa que los vecinos piensen que son malos suegros."

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Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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