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LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Grandes Curvas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Irina Vólkov es la vergüenza de su familia. Omega sin loba, gorda y relegada a fregar platos mientras su hermana gemela Astrid brilla como la bendecida por la diosa luna. La noche de su cumpleaños 18, su padre la anuncia como ofrenda al Rey Theron Blackmoor — un alfa maldito del que nadie habla sin bajar la voz.

Lo que nadie sabe es que antes de esa noche, en un lago escondido entre las montañas, una bestia enorme la encontró desnuda bajo la luna. No la atacó. Solo la miró. Como si la estuviera esperando.

Ahora Irina está encerrada en un castillo oscuro con un rey que la desprecia de día y una bestia que duerme a sus pies de noche. Con una ceremonia que puede unirla a él para siempre — o matarla si la diosa luna decide que no es suficiente. Con una hermana dispuesta a todo por quitarle lo que tiene. Y con una loba despertando dentro de ella que le susurra lo que Irina se niega a aceptar:

Que la bestia la eligió primero.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2 El camino al infierno

Los emisarios del Rey Blackmoor llegaron al amanecer con cara de que les hubieran arruinado el fin de semana.

Eran dos. Gregor, un lobo de cuello grueso y mandíbula cuadrada, y un joven con una cicatriz en la ceja que no se molestó en decir su nombre. Traían una camioneta negra con vidrios polarizados y el emblema de los Blackmoor en la puerta: un lobo con las fauces abiertas sobre una luna rota.

—¿Esta es? —preguntó Gregor, mirándola de arriba abajo.

—Esta es —dijo Viktor, como quien entrega un paquete en la puerta.

—Pensé que sería más... —Gregor buscó la palabra, mirándola con desprecio, ella era una omega de noventa kilos despeinada con un morral al hombro.

—¿Más qué? —dijo Irina—. Termina la frase. Más flaca. Más bonita. Más sumisa. ¿Cuál de las tres?

Gregor cerró la boca. Viktor miró al cielo.

—Sube a la camioneta, Irina.

Irina miró a su padre. Lo miró esperando algo. No sabía qué. ¿Un abrazo? ¿Una disculpa? ¿Un mínimo gesto que dijera eres mi hija y esto me duele? Cualquier cosa.

Viktor le sostuvo la mirada con la misma expresión de siempre: nada.

Irina subió a la camioneta sin decir una palabra más.

La camioneta arrancó y Viktor se dio la vuelta y caminó hacia la casa sin mirar atrás.

Ni una vez, pensó Irina. Ni una sola vez en dieciocho años.

Tres horas de camino y nadie le había dirigido la palabra.

Gregor manejaba como si la carretera le debiera dinero. El de la cicatriz iba de copiloto mirando el teléfono. Irina iba atrás, apretando el morral contra el pecho, mirando por la ventana cómo el territorio Vólkov desaparecía detrás de ella.

—¿Cuánto falta? —preguntó.

—Cállate —dijo el de la cicatriz sin levantar la vista.

—Es una pregunta simple. Un número. ¿Tres horas? ¿Cinco? ¿Llegamos antes de que me muera de aburrimiento?

Gregor la miró por el retrovisor.

—Cuatro horas más. Si te quedas callada, tal vez sean tres.

—Si manejas mejor, tal vez lleguemos enteros.

—Tiene una lengua afilada la omega gorda—murmuró el de la cicatriz.

—La gorda tiene nombre. Irina. Por si les importa cómo se llama el paquete que están entregando.

Silencio. Gregor aceleró como respuesta.

El bosque se fue cerrando. Los pinos más densos, la luz más escasa, el camino de tierra más estrecho. Tierra de nadie. Kilómetros donde las manadas no tenían jurisdicción y las reglas no aplicaban.

Gregor frenó de golpe.

Irina se estrelló contra el asiento de adelante.

—¿Qué demon...?

—Cállate —Gregor ya estaba fuera del coche, con la nariz levantada y los músculos tensos—. Forajidos. Cuatro. Nos rodearon.

El de la cicatriz sacó un cuchillo y abrió la puerta.

—¿Rodearon? —Irina se asomó entre los asientos—. ¿Cómo que nos rodearon? ¿No se supone que ustedes son guerreros del rey?

—¡Quédate adentro!

El bosque explotó.

El primer lobo se estrelló contra Gregor antes de que terminara de transformarse. Rodaron por el barro, colmillos contra colmillos. El segundo apareció por detrás de la camioneta. El de la cicatriz giró con el cuchillo, le abrió el costado, pero el lobo le enganchó el brazo con las fauces y tiró.

El crujido del hueso.

El grito.

Irina abrió la puerta y cayó al lodo.

—¡Mierda!

Se levantó resbalando. No sabía adónde correr. Solo barro, árboles y el sonido de cuerpos despedazándose.

El tercero apareció frente a ella. Grande, pardo, con una mirada de depredador aburrido que encuentra un juguete.

—¡Aléjate de mí, sarnoso de mierda!

Le tiró el morral a la cara y el lobo lo esquivó mostrando los colmillos.

Irina corrió. Noventa kilos sobre barro mojado, las piernas hundiéndose, los pulmones ardiendo, cada paso una pelea con la gravedad. Diez metros. Quince.

Pisó una raíz que no vio y el tobillo crujió. Cayó de bruces en el barro.

El lobo le puso una pata en la espalda y la clavó contra el suelo.

—¡Suéltame, hijo de perra! —Escupió tierra, arañó el barro, pateó—. ¡Suéltame!

El lobo le gruñó en el oído. Dientes vibrando contra su cuello. Irina forcejeó con todo lo que tenía, que no era mucho, que no era nada contra un depredador que le triplicaba la fuerza.

Un cuarto lobo salió de entre los árboles. Se acercó despacio. El pardo le gruñó: mía. El cuarto se detuvo.

Irina dejó de forcejear. No podía respirar bien con el peso aplastándole la espalda.

No voy a morir aquí. No en un charco de lodo. No así. Pensó, pero no tenía forma de salvarse.

El aullido atravesó el bosque como un cuchillo.

No vino de los forajidos. Vino de más lejos, más profundo. Un aullido largo, grave, que hizo temblar el suelo y que Irina sintió en los huesos.

El lobo pardo le quitó la pata de encima. Retrocedió. Los cuatro mirando hacia la misma dirección con las orejas planas y los rabos entre las piernas.

Algo venía. Algo que había estado siguiéndolos.

La bestia salió de entre los pinos como una sombra con peso. Enorme. Ojos amarillos. Pelaje negro.

Embistió al pardo antes de que pudiera reaccionar. Lo enganchó con las fauces, lo levantó y lo lanzó contra un árbol que se partió por la mitad. El segundo intentó huir. Dos zancadas. El tercero y el cuarto desaparecieron aullando.

Silencio.

Irina estaba en el suelo, cubierta de barro, mirando a la misma criatura del lago. La bestia se acercó. Bajó la cabeza hasta que sus ojos amarillos quedaron a centímetros de los de ella.

—Tú otra vez —susurró.

El ronroneo grave. El mismo del lago. Después levantó la cabeza y desapareció entre los árboles como humo.

Irina se quedó en el barro un minuto entero. Temblando. Procesando. Los emisarios estaban muertos. La camioneta seguía encendida.

Se levantó. Se subió al asiento del conductor. Miró los pedales.

—¿Que tan difícil puede ser?

Muy difícil. Arrancó a tirones, zigzagueó por el camino, se salió dos veces, le arrancó un espejo a un árbol. Pero avanzó. Maldiciendo en cada curva, con las manos aferradas al volante.

Tres horas después, una patrulla de guardias del perímetro Blackmoor le cerró el paso.

—¡Alto! ¿Quién eres?

Irina bajó la ventanilla. Cubierta de barro, sangre seca en la frente, los ojos de alguien que ha tenido el peor día de su vida.

—Irina Vólkov. La ofrenda.

1
Maria Gonzalez Gonzalez
jajajaja maldita putizorra ofrecida, creyó que la Hiba a poseer como su Luna 🤔 que le de gracias a la sra Catalina de que evito que la matará, porque no la iba a reconocer como si destinada 😡
Jipsianay Garcia
gracias autora
Maria Gonzalez Gonzalez
esa putizorra ofrecida😡😡😡
Andrea Caceres
pk escapa si llego sola que tontería
Nely Morales Cruz
Este capítulo no me gustó porqué siempre tiene que salirle bien a los malvados ☹️☹️
Cliente anónimo
Yo lo me pregunto porque un rey tenía tampoco a gereros se supone que es rey tendría que Aber muchos gereros viera imitado de pocos gereros ubieras dicho que se enfrentaban con más brujas de poder para superarlos en poder de manía solo eso
Maria Gonzalez Gonzalez
exelente inicio 🤔
Nat
desde cuando tiene loba?
Cliente anónimo
Quiero que empiecen a pagar los malos ya tiene que Aber cosas buenas para estos dos reyes ya les toca algo bueno apear de sus terquedades
Cliente anónimo
Ya le toca un poco de su propia medecina
Cliente anónimo
Les tiene que salir mal no es justo que todo le salga bien ala hermana que le iso tanto daño a Irina
Cliente anónimo
Está buena esta novela me gusta que a pesar de confiar no pierda como es su persona
Estefania Cordero
me gustó, fue divertido y me sacó algunas lágrimas
Leono Zamorano
increíble memorable /Smile/
Rossibel Juárez Ramos
me enamore de la novela 🤩🤩🤩, felicidades
Yolanda Moreno
q historia tan genial 🥰
Mar
Estoy amando a Catalina 👏
Daysi Felix
Ame esta novela.
Noemi Del Valle Alvarez
Hermosa novela ,te felicito
Isa 🇻🇪
🤣🤣🤣🤣 tranquila Irina el que insiste vence sigue intentando 🤣🤣🤣🤣
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