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En El Corazón De Un Tirano

En El Corazón De Un Tirano

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:65.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Rebelde, inteligente y apasionada. Emma de la Rivera nunca ha permitido que nadie controle su destino. Pero cuando Damián Thorne se cruza en su camino, el choque de dos voluntades inquebrantables se vuelve inevitable. Él está acostumbrado a dominarlo todo; ella, a no doblegarse ante nadie. ¿Podrá Damián domar el espíritu de Emma, o terminará cayendo en su propia trampa?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo V La propuesta

El comedor de la mansión De la Rivera era el cuadro perfecto de la riqueza y la sofisticación. La mesa de caoba lucía vajilla de porcelana fina, copas de cristal e impecables cubiertos de plata.

Guillermo ocupaba la cabecera con una sonrisa inflada de orgullo, mientras a su derecha se sentaba Damián Thorne, la encarnación del poder ejecutivo y la elegancia letal.

Sin embargo, detrás de la cortina de risas refinadas y halagos hipócritas, la tensión cortaba el aire como una afilada hojilla.

Durante todo el almuerzo, la mirada de Damián no se apartaba de Emma. La observaba de manera intimidante, casi metódica. Tenía ante sí a la misma mujer que, apenas unas horas atrás, le gritaba fuera de sí en su penthouse, aferrada a una camisa masculina y lanzándole dagas con los ojos grises. Pero la joven que estaba sentada frente a él en este momento no tenía nada que ver con esa fierecilla indomable.

Emma se mantenía callada, derecha y con la vista clavada en su plato. Apenas probaba bocado. Su comportamiento era dócil, manso, reservado; la hija perfecta, sumisa y educada de la alta sociedad. Tenía el cabello peinado de tal forma que un mechón tupido cubría celosamente el lado izquierdo de su rostro, una maniobra que a Damián no le pasó desapercibida, aunque la atribuyó a una coquetería o a la búsqueda de victimización.

En el pecho de Damián comenzó a crecer una ola de náuseas y profundo desprecio. “Qué actuación tan impecable”, pensó, apretando el tallo de su copa de vino. Le daba asco presenciar semejante manipulación. Frente a su padre y ante la sociedad, Emma interpretaba el papel de un ángel caído del cielo, una criatura pura y frágil a la que había que proteger del mundo exterior.

Pero él conocía la verdad. Él la había visto ebria en un callejón, furiosa, altanera, lista para pelear con garras y dientes. Para Damián, esa dualidad no era más que la prueba irrefutable de que Emma llevaba la misma sangre podrida de Guillermo: era una hipócrita profesional, una actriz consumada entrenada para engañar a los hombres.

Por otro lado, la dinámica alrededor de la mesa era una comedia de ambiciones transparentes. Samantha, luciendo un escote pronunciado y una sonrisa ensayada ante el espejo, no perdía la oportunidad de inclinarse hacia Damián cada vez que hablaba.

—Es realmente admirable lo que ha logrado con su firma de abogados y sus empresas en el extranjero, señor Thorne —intervino Samantha, pasándose una mano por el cabello con coquetería abierta—. En esta ciudad hay muy pocos hombres con su visión... y su temple. A mí siempre me ha fascinado el mundo de los negocios internacionales. Me encantaría que un día me contara más al respecto, tal vez en un ambiente más privado.

Claudia asentía con complacencia maternal, respaldando la cacería de su hija mayor. Guillermo, por su parte, sonreía de medio lado, complacido ante la idea de que el poderoso Damián Thorne pudiera poner sus ojos en Samantha. Sería la alianza matrimonial perfecta para consolidar su imperio.

Pero Damián ni siquiera se molestaba en disimular su absoluta indiferencia hacia Samantha. Respondía a sus insinuaciones con monosílabos helados, frases cortantes de estricta cortesía y un distanciamiento que habría humillado a cualquier otra mujer. Sin embargo, Samantha era demasiado ambiciosa para darse por vencida.

Toda la atención de Damián, toda su energía pesada y dominante, estaba concentrada de manera obsesiva en Emma.

La joven sentía la presión de esa mirada oscura quemándole la piel. El pulso le retumbaba en los oídos. El hombre que la había salvado la noche anterior, el mismo que la había dejado marcharse de su cama con ropa limpia, estaba sentado en la mesa de su padre, hablando de negocios mientras la escrutaba como si fuera un bicho raro o un objetivo a destruir. Emma no entendía qué hacía allí, pero la presencia de Damián la aterrorizaba casi tanto como la ira de Guillermo.

—Y bien, señor Thorne —tomó la palabra Guillermo, limpiándose los labios con la servilleta de lino—. Respecto a la reestructuración legal de la fusión entre nuestras firmas, mis abogados ya tienen listos los borradores. Mañana mismo puedo enviarle al equipo sénior a sus oficinas.

Damián dejó su copa sobre la mesa. El cristal hizo un chasquido seco que hizo guardar silencio a todos los presentes. Inclinó la espalda hacia atrás en la silla, entrelazando las manos sobre la mesa con una elegancia impecable.

—Aprecio su eficiencia, señor De la Rivera —habló Damián, con una voz profunda que llenó por completo el comedor—. Pero cuando me involucro en un proyecto de esta magnitud, me gusta supervisar personalmente a cada miembro del equipo legal. No trabajo con intermediarios que solo buscan cobrar honorarios.

—Por supuesto, entiendo perfectamente —asintió Guillermo, deseoso de complacerlo—. Contrataré al bufete que usted sugiera para la auditoría.

—No será necesario buscar afuera —interrumpió Damián. Su mirada se deslizó lentamente de Guillermo a Emma, fijándose en los ojos grises de la chica, que se abrieron de par en par ante el repentino enfoque—. Tengo entendido que su hija menor, Emma, está a un solo semestre de graduarse con honores de la facultad de Derecho.

Un silencio denso cayó sobre la mesa. Guillermo parpadeó, descolocado. Claudia se congeló con el tenedor a medio camino y Samantha frunció el ceño, apretando la servilleta debajo de la mesa.

—Bueno... sí —respondió Guillermo, aclarándose la garganta con cierta incomodidad—. Emma es una estudiante brillante, pero aún no ha hecho sus prácticas profesionales. Le falta experiencia en el campo real, por eso no pensaba involucrarla en asuntos tan complejos...

—La experiencia se adquiere en el campo de batalla, no en las aulas —sentenció Damián, sin quitarle la vista de encima a Emma—. Mi bufete corporativo es el más prestigioso de la región. Estoy dispuesto a abrir una plaza exclusiva para que su hija haga sus pasantías bajo mi supervisión directa. Ella será la encargada de enlazar la información legal de la familia De la Rivera con mi equipo.

La propuesta cayó como una bomba en medio del comedor.

Claudia casi ahoga un jadeo de indignación. Samantha se puso pálida de la rabia; la atención del hombre más codiciado e imponente de la ciudad no solo no estaba sobre ella, sino que estaba elevando a la "apestada" de la casa a una posición de privilegio absoluto.

Emma sintió que el suelo se desaparecía bajo sus pies. Miró a Damián con absoluto pánico. ¿Hacer sus pasantías bajo su supervisión directa? ¿Estar a su merced todos los días en su oficina? Era una locura. Ese hombre conocía su secreto de la noche anterior, sabía que se había emborrachado y la había visto en su punto más vulnerable. Entrar a su terreno era meterse de lleno en la boca del lobo.

—Señor Thorne... yo... yo no creo estar a la altura de semejante responsabilidad —alcanzó a articular Emma con la voz temblorosa, intentando desesperadamente declinar la oferta.

—Tonterías, Emma —la cortó Guillermo de golpe, cambiando su tono a una dulzura exagerada y falsa, pasándole una mano por el hombro como si fuera el padre más orgulloso del mundo—. Si el señor Thorne confía en tu talento, tú no vas a rechazar semejante oportunidad. Es un honor gigantesco.

Guillermo miró a Damián con los ojos brillándole de codicia. Tener a su "hija consentida" metida en el corazón del bufete de Damián Thorne significaba tener acceso directo a los secretos del hombre más poderoso del sector. Para Guillermo, era una jugada maestra sin saber que estaba entregando a su hija en bandeja de plata.

—Está decidido entonces —dijo Damián, curvando los labios en una sonrisa fría que le heló la sangre a Emma—. Mañana a las ocho de la mañana la espero en mi despacho, señorita De la Rivera. No me gusta la impuntualidad.

Emma tragó saliva, sintiendo que la trampa acababa de cerrarse a su alrededor. Desde el otro lado de la mesa, Damián la contemplaba con satisfacción. La fierecilla ya no tenía a dónde huir; ahora la tenía exactamente donde la quería para dar el primer paso en su venganza.

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Cliente anónimo
Muy buena historia con un final maravilloso Felicidades
Victoria
👏👏👏
Andrea Nardelli
extraordinaria exelentemente escrita
Maria Kupke Probst
Al fin el bien le ganó al mal. Cada uno tuvo su merecido. Me encantó. Voy por más. Felicitaciones.
Maria Kupke Probst
Maravillosa historia
Maria Kupke Probst
Que fácil es echarle la culpa a los demás y tratar de vengarse y no se dan cuenta que los verdaderos culpables son ellos mismos. Guillermo va a llorar lágrimas de sangre cuando se de cuenta del mal que le hizo a su propia hija durante años.
alicia g
ser arrogante,maltratador no lo hace el dinero ya lo traes de cuna ,pensar que con pedir perdón todo se arregla y no es así, el daño que ocacionastes no tiene cura
alicia g
ser arrogante,maltratador no lo hace el dinero ya lo traes de cuna ,pensar que con pedir perdón todo se arregla y no es así, el daño que ocacionastes no tiene cura
Maria Kupke Probst
Yo creo que el sr. Lara es el abuelo de Emma o el tío por parte de madre.
Maria Kupke Probst
No entiendo por que tanto odio por parte del padre. Emma no hizo nada y toda la familia la odia. Por fin llegó alguien que la va a defender y proteger.
Maria Kupke Probst
Emma no tiene la culpa de lo que hizo su padre y no tiene por que pagar nada. Todos la maltratan y suponen cosas que no son. Cuando se den cuenta de sus errores será tarde para ellos. Emma no los va a perdonar y se alejara de todos.
Adriana Piovi
Excelente novela!!? Felicitaciones a la autora!!!❤️❤️❤️
Maria Kupke Probst
Emma no tiene la culpa de lo que hace su familia. Por lo que leí ella es la víctima y nadie la ayuda a salvarse. Espero que Damián se dé cuenta y comience a protegerla.
Edith Villamizar
Me gustó mucho tu historia
los protagonistas juntos lograron ser felices ❤️
Gracias te felicito
Adriana Romero
Muy buena tu novela Cris, nos muestra claramente la ambición de 2 hombres Guillermo y Roberto Alarcon, que fueron cegados con el poder y el dinero 💰 llevándolos a cometer atropellos y maltratos hasta llevar a la muerte a quien osara entorpecer su camino de llegar a las más altas esferas; sin contar que siempre hay alguien que sufrió maltrato físico, emocional y otros que deciden reparar las desgracias vividas por su madre, y el destino moviendo sus hilos los lleva a estar juntos a Damian y Emma y concretar la misión de demostrar quienes eran y qué hicieron estos personajes, haciéndolos pagar ante la justicia ⚖ por sus desmanes, luego de cerrar ese capítulo dedicarse a su familia, amigos y al disfrute de una nueva vida sin nada que los estorbe.
Ysabel Correa: Gracias por tus palabras. Me encanta leer comentarios tan positivos y bien redactados. Bendiciones y nuevamente muchas gracias 🫂
total 1 replies
Tatiana Eljaiek
un capítulo expectante tierno motivante genial
Edith Villamizar
excelente
Edith Villamizar
Éste se creé que es alguien importante y es un desgraciado infeliz
Adriana Romero
Será que Amelia tiene otra hija más 🤔 ?
El Sr Lara habló que hace 20 años dejó ir una oportunidad con una hermosa mujer que se parece a Emma en su forma de ser
Adriana Romero
Cuántos años de vida perdió sin disfrutar de su hija, de amor, de respeto, de reencuentro le quitaron a Amelia todo,, tanto daño no puede tener perdón y todo por dinero 💰
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