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¡Bésenlas Y Mátenlas!

¡Bésenlas Y Mátenlas!

Status: En proceso
Genre:Salvando al mundo / Mujer poderosa / Aventura / Acción
Popularitas:647
Nilai: 5
nombre de autor: Edgar Romero

Una élite de valientes mujeres soldados deberá enfrentar al crimen organizado que intentará matarlas para evitar ser descubiertos. Todo iniciará cuando una capitana del ejército es asesinada de un certero balazo disparado por un francotirador y el misterioso crimen destapa una poderosa mafia que intenta robar las ojivas nucleares que se almacenan en el cuartel, según descubre una chica policía designaba a resolver el extraño homicidio. Ella descubrirá además que esa despiadada mafia involucra a los altos mandos militares quienes a su vez, están vinculados sentimentalmente, entre ellos, complicando aún más las investigaciones. La mujer policía deberá desarticular la mafia y salvar el honor de la división blindada femenina "Las lobas" que maneja los poderosos tanques del ejército. Ellas se verán implicadas en el robo de las ojivas nucleares y de otras armas que son sustraídas sistemáticamente de los hangares militares. Paralelamente la mujer policía deberá definir su vida sentimental, pues su novio es un tipo muy violento, metido siempre en problemas extremadamente celoso y prepotente, y entre otros hombres que la pretenden. Traición, venganza, acción, suspenso, mucho amor, humor y romance se barajan en ésta emocionante historia, "Crimen en el ejército" que atrapará al lector de principio a fin.

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Capítulo 22

Nos dirigimos a la armería. Apenas ingresó Cannon al hangar, alguien gritó a todo pulmón, remeciendo la barraca, -¡¡Aaaaaatención!!- y todos los oficiales y personal subalterno que laboraba en los depósito de armas se pusieron de pie y saludaron marcialmente a mi amiga.  La capitana devolvió el saludo y les pidió descanso. -Él es el teniente Ferguson, es el jefe del área de armas-, me presentó, entonces, a un sujeto alto, gallardo, muy altivo y ceremonioso. -Todo lo que respecta a las armas, pasa primero por sus manos, no se entrega ningún rifle, granada o bayoneta, siquiera una bala sin su firma-, me reveló Cannon.

    Mi corazón bombeaba de prisa y quedé algo atónita. ¡¡¡Ese tipo estaría implicado en el tráfico de armas!!!

    -¿Ha habido alguna solicitud de armas en el último mes?-, fui de frente al ataque. Debía tomar al toro por las astas.

    Ferguson estaba muy sereno, tranquilo y mantenía su mirada altiva  vanidosa, riéndome con los ojos, tratando de mostrarse conquistador, un macho dominante o un pavo real queriendo rendirme a su encanto. Seguramente ese sujeto era muy codiciado por las mujeres del cuartel porque en realidad, era guapo y atractivo, súper interesante y él se pensaba o se creía mejor dicho irresistible, hipnótico y deseable. Era lo que él aparentaba frente a mí

    -No, señora, todo ha sido rutinario, no han habido novedades que destacar-, me dijo, en forma muy escueta y hasta tosca. Preguntó a su subalterno, el sargento Scott, si había visto algo raro en sus patrullajes. -No, mi teniente, nada fuera de lo normal, todo en orden-, respondió Scott chasqueando la boca, haciéndole una venia a su superior. Los dos parecían leer un libreto aprendido de antemano.

    El tal Scott también me miraba con la cara adusta, las cejas arrugadas, de mala manera y con la boca estrujada. Era un tipo alto, fornido, de feas facciones,  que intimidaba realmente,  y su vozarrón parecía un ciclón despeinándome. Cannon me había dicho que ese sujeto era el coordinador entre el hangar de las armas y la capitana Marcus.

    -¿Todo rutinario?-, me interesé. -¿A qué se refiere con todo rutinario?-, traté de escarbar algo.

    -Sí señora, rutinario, lo de siempre en el cuartel,  llegaron los rifles para los nuevos reclutas, también los reemplazos de las armas dañadas, registramos las bayonetas rotas, y contamos las bombas, las balas y las granadas de mano para los ejercicios de tiro-, me enfatizó Scott de una manera áspera como si estuviera fastidiado o le incomodara mi presencia.

    -¿Cuántas armas salen diariamente del depósito?-, yo estaba segura que tenía una pista sólida sobre el tráfico de los rifles automáticos.

    - Uno o dos rifles, señora, no más -, me dijo Scott sin darme alas. Cannon lo notó. -Una de las leyes más drásticas del ejército es que nadie, absolutamente nadie puede perder ni estropear adrede su rifle, capitana, eso se sanciona incluso con cárcel-, me explicó.

    Yo no iba a dejar que el caso se me vaya de las manos. Le pedí entonces a Ferguson poder revisar el depósito de armas.

    -No, señora, sin una orden de un comandante no le permitiré que entre al hangar de las armas-, me desafió el tal Ferguson. Miré a Cannon muy furiosa y soplando mi enfado me volví donde Ferguson echando humo de las narices.

    -Hay un crimen sin resolver y usted me está impidiendo hacer mi trabajo-, lo amenacé. -Lo involucraré con el asesinato de la capitana Marcus-, le precisé enfática, además. Yo tenía las órdenes firmadas por los mandos para hacer y deshacer dentro del cuartel hasta con dar al asesino de la capitana Marcus. Esos papeles fueron lo primero que le exigí al coronel Harrys para asumir la investigación del homicidio de Marcus.

    -No he recibido ninguna orden de mis superiores, señora-, se puso terco el sujeto, mirándome en forma despectiva.

   -Llame a su jefe, entonces-, lo reté alzando mi naricita.

   -No puedo molestar al coronel, seguramente está descansando, vuelva cuando tenga una orden expresa firmada, capitana -, siguió siendo muy terco Ferguson.

  El sargento Scott se alzó de su escritorio amenazante,  viéndome echar humo de las narices. Ya les digo que ese sujeto era gigante, fornido y fuerte, como un mastodonte. Él quería retorcerme el cuello. Lo veía en su mirada.

   -Es mejor que se vaya capitana-, resopló indignado Scott.

   -Es una orden de los mandos, soldado de que la capitana de la policía  pueda entrar al hangar de armas a registrar y buscar evidencias, déjela pasar-, intervino entonces enérgica Cannon.

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Anabella González
A donde parar esto, cuanta gente implicada, y cuantas muertes mas😭😭😭😭😭😭
Anabella González
Quiero mas por favor mientras mas leo mas quiero llegar a la razon de cada homicidio
Anabella González
y ahora que, tantas muertes, muy conveniente para los que estan detras del telon
Anabella González
Ciertamente porque alguien desea dwjar un trabajo administrativo por algo mas fisico
Anabella González
se siente muy feo que 💩 es la vida pero bueno esto es una novela
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