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El Pescador Y La Publicista

El Pescador Y La Publicista

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Romance
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Jade desafía el poder de Derek y se niega a ceder ante su arrogancia, mientras una atracción peligrosa amenaza sus límites.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 8

Jade llevaba casi una hora esperando en el puerto.

Miraba constantemente hacia la entrada del puerto, cada vez más impaciente.

Había llegado a primera hora, tal como le habían indicado.

Pero Derek Moncada no aparecía.

—Qué hombre tan insoportable —murmuró.

Lo que Jade no sabía era que, desde hacía varios minutos, Derek ya se encontraba allí.

Estaba a cierta distancia, observándola tranquilamente detrás de sus lentes oscuros.

Había visto cómo revisaba la hora una y otra vez.

Cómo caminaba unos pasos y regresaba al mismo lugar.

Cómo su paciencia comenzaba a agotarse.

Una sonrisa divertida apareció en su rostro.

Finalmente, Derek se bajó ligeramente los lentes oscuros para verla mejor antes de comenzar a acercarse.

—Buenos días, señorita Castillo.

Jade giró inmediatamente.

Lo miró de arriba abajo.

—Pensé que era puntual.

Derek continuó caminando con absoluta tranquilidad.

—Le dije a primera hora.

Jade abrió los ojos con incredulidad.

—¿Primera hora?

—Sí.

—Llevo casi una hora esperando.

—Entonces llegó demasiado temprano.

Aquella respuesta terminó con la poca paciencia que le quedaba.

Jade se quitó el bolso y lo colocó encima de su pequeña maleta.

Después caminó directamente hacia él.

—Claro. El señor arrogante se debe esperar porque no cumple con los horarios.

Derek sonrió.

—Veo que comenzó el día con buen humor.

—No gracias a usted.

Él siguió caminando.

Jade comenzó a retroceder mientras continuaba hablándole.

—¿Sabe qué? Si sabía que iba a llegar tarde, podría haberlo dicho. Algunas personas tenemos cosas que hacer.

—Señorita Castillo...

—¿Qué?

Derek avanzó otro paso.

Jade retrocedió.

—Es obvio que está ardiendo del coraje.

—¡Porque usted me hizo esperar!

—Y todavía no hemos comenzado el viaje.

—¿Y eso qué significa?

Derek sonrió.

—Que debería guardar un poco de paciencia.

Jade iba a responderle cuando Derek se acercó de repente.

—¿Qué...?

Antes de que pudiera reaccionar, él la levantó.

—¡¿Qué hace, energúmeno?! —gritó Jade, golpeándole la espalda—. ¡Suélteme!

Derek comenzó a caminar hacia el borde del puerto.

—¡Derek Moncada!

—Tranquila.

—¡No estoy tranquila!

Jade intentó soltarse, pero él continuó avanzando.

—¡Suéltame ahora mismo!

Derek llegó hasta el borde.

—Creo que necesita refrescarse.

—¡Ni se te ocurra!

Pero ya era demasiado tarde.

Derek la lanzó al agua.

El chapuzón hizo que Jade desapareciera por completo durante unos segundos.

Cuando volvió a salir a la superficie, estaba completamente furiosa.

Derek permanecía en el borde del puerto, riéndose.

Jade lo miró con una expresión que habría hecho retroceder a cualquiera.

—¡¿Estás loco?!

Derek apenas podía contener la risa.

—Espero que se haya refrescado, señorita.

Jade se apartó el cabello mojado del rostro.

—¡Me las pagará!

—Primero salga de allí.

Derek señaló hacia el buque.

—Suba. No tengo todo el día.

Jade lo fulminó con la mirada.

—Esto no se queda así... me las pagará.

Derek sonrió.

—Eso espero.

Jade salió del agua, tomó su maleta y su bolso, y caminó hacia el buque con el orgullo herido y una rabia que no hacía más que aumentar con cada paso.

Aquello apenas comenzaba.

Y Jade ya estaba convencida de que aquellos días en altamar serían los más largos de su vida.

......................

Jade subió finalmente al buque con la ropa completamente empapada. El agua escurría de su cabello y de su ropa mientras intentaba recuperar la compostura después de la inesperada bienvenida que Derek le había dado.

Derek fue el primero en mirarla.

Por un instante, se quedó en silencio.

No había esperado que verla así provocara aquella reacción en él. La ropa mojada se adhería a su cuerpo y, aunque apartó la mirada casi de inmediato, ya había sido suficiente para hacerle notar una atracción que hasta ese momento había preferido ignorar.

Aquello lo irritó.

No debería estar mirándola de esa manera.

Pero cuando levantó nuevamente la mirada, descubrió que no era el único que se había fijado en ella.

Varios miembros de la tripulación también la observaban.

La incomodidad que había sentido consigo mismo se transformó rápidamente en otra cosa.

Celos.

Una sensación posesiva que no entendía.

Jade se dio cuenta de las miradas y se cruzó los brazos, incómoda.

Derek sintió cómo se tensaba la mandíbula.

No le gustó que aquellos hombres la miraran.

No tenía ningún derecho sobre ella, lo sabía.

Pero eso no evitó que le molestara.

—Dejen de mirar a la señorita —ordenó con firmeza—. Concéntrense en sus funciones.

Los hombres apartaron la mirada y volvieron rápidamente a sus labores.

Jade miró a Derek, sorprendida.

—No necesitaba que hiciera eso.

—Sí lo necesitaba.

—Puedo defenderme sola.

—No lo dudo.

Derek tomó la maleta de Jade antes de que ella pudiera protestar.

—Venga.

—¿Adónde?

—A su camarote.

Jade lo siguió, todavía molesta.

Derek abrió una de las puertas y dejó su maleta dentro.

—Puede cambiarse y secarse aquí.

Jade miró el interior del camarote.

Derek se quedó unos segundos en silencio antes de responder.

—Estaré afuera.

No quería permanecer allí más tiempo del necesario.

Necesitaba recuperar el control de sí mismo.

Se volvió hacia la puerta.

—Cuando termine, salga. Quiero que vea el proceso desde el principio.

Jade suspiró.

—Claro. No vaya a ser que piense que no puedo hacerlo.

Derek la miró por encima del hombro.

—Exactamente.

—Qué insoportable es.

Una sonrisa apareció en el rostro de Derek.

—Ya lo sabía.

Salió del camarote y cerró la puerta.

Jade se quedó sola, negando con la cabeza.

Aquel hombre definitivamente tenía una habilidad especial para sacarla de quicio.

Pero no había viajado hasta allí para discutir con él.

Había ido a demostrarle que sabía perfectamente lo que era aquello.

Y eso era exactamente lo que pensaba hacer.

......................

Mientras tanto, al otro lado de la puerta, Derek permaneció unos segundos inmóvil.

Todavía podía recordar la imagen de Jade al subir al buque. Había sido el primero en mirarla, y aquella reacción inmediata de su cuerpo lo había tomado por sorpresa. No era solo curiosidad. La deseaba, y reconocerlo le resultaba incómodo.

Había algo en ella que despertaba una atracción que no conseguía controlar. Su carácter, su manera de desafiarlo y ahora aquella imagen que se había quedado grabada en su mente.

Derek apretó la mandíbula.

Lo peor era que, al ver a los hombres de la tripulación mirandola, había sentido celos.

No debería sentirlo.

Pero los había sentido.

Y eso comenzaba a preocuparlo.

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Yadira Alvarez
dios que manera de sufrir 🤭
Mercedes Espinoza
publiquencapitulo38 no seanmalos🤭🤭
Mercedes Espinoza
sigamos la historia
Mercedes Espinoza: no puedo creer que termine ahi. falta mucho por saber.
total 1 replies
Yadira Alvarez
ya empezamos con la enganchada 🤦
KNAL 🤠
Está súper buena
KNAL 🤠
Hola Autora. más capítulos Please 🙏
Morenaza
Está entretenida la novela felicitaciones 👏
Yadira Alvarez
uffff interesante historia 👌bueno como todo lo que escribes 🥰
Yadira Alvarez
ya empezamos loma abajo y sin freno 🤦
Yadira Alvarez: si esta buena la verdad jajajjajajaja
total 6 replies
Tere Jimenez
empieza muy interesante gracias
Yadira Alvarez
ya empezamos dura 💪como siempre 💣
Elba Roldan
autora, me encanta la trama de la hist
oria parece muy interesante espero con ansia los próximos capitulos
Maria Gaete Carrion: y qie sogue.
total 2 replies
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