Emir Casper regresó del extranjero, sin imaginar que su ex novia y su mejor amigo, estaban celebrando un año de aniversario. Tal vez por venganza, o quizás porque en verdad ella lo cautivo, contrajo matrimonio con la prima de su mejor amigo, teniendo que convivir en la misma casa que su exnovia, y su mejor amigo.
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Capítulo 5
Me da un suave beso y no tengo reacción alguna, me he quedado gélido sin poder procesar lo que está sucediendo. Al no tener respuesta se aparta.
—¡Disculpa! —Da la vuelta y camina unos metros y sus piernas se doblan; la agarro por detrás desde la cintura y ella sonríe.
—Creo que debemos irnos, el viento nos hace más daño. En unos minutos yo estaré igual que tú.
Ella mueve la cabeza y vuelve a pararse. Le ayudo a caminar porque creo que no podría hacerlo sola; al salir a la calle detengo un taxi porque caminar como estaba planificado sería imposible. Una vez en el hotel, Belly susurra a mi oído; aquello hace que me sonroje. Al estar cerca de mi habitación la llevo a mi baño, la dejo en la entrada y me asomo al balcón mientras ella hace lo que tiene que hacer.
Pasan los minutos y Belly no sale. Pienso que pudo haberse caído, camino hasta el baño y abro la puerta; vuelvo a cerrarla porque lo que mis ojos ven es un cuerpo completamente esplendoroso entrando a la ducha. Ella dijo que quería hacer pis, no ducharse.
RELATO DE AUTOR.
Maca recorría con la mirada buscando a Emir; no obstante, su ex no estaba por ningún lado, había desaparecido. Pensó que, después de haberle pedido que se marchara, él lo había hecho; por ese lado se sintió aliviada de no tenerlo cerca, pues su sola presencia la abrumaba. Se sintió más relajada al saber que ya no estaba.
Pero cuando su esposo le preguntó si había visto a Belly, ella se levantó:
—¿No se fue con su papá?
—No, mi tío me la encargó. Tampoco encuentro a Emir, ¿será que están juntos?
Maca se giró y cruzó los brazos, al mismo tiempo que apretó sus puños:
—Seguiré buscando —dijo.
Edson continuó preguntando a todos los jóvenes que le acompañaban en esa noche, y uno de ellos supo informarle que los vio salir. Al saber que su prima estaba con Emir se despreocupó, pues sabía que su amigo cuidaría bien de ella. Al cabo de un rato volvió donde su esposa:
—Emir y Belly están juntos, no tenemos de qué preocuparnos. Sé que él es un caballero y no hará nada desleal.
—¿Cómo? —se levantó de forma abrupta—. ¿Cómo sabes que están juntos?
—Alguien los vio salir. —Edson abrazó a Maca—. Creo que al fin le conseguí un novio a mi prima.
Maca sintió la sangre hervir por sus venas. Ella quiso gritarle a su esposo que Emir jamás se fijaría en Belly, porque a él no le gustaban las mujeres simples como su prima.
—¿Por qué te pones así? —inquirió al verla con el rostro fruncido.
—Eso me traerá problemas. Sabes que a su padre no le gusta que esté con hombres, mucho menos si está sola, y por su imprudencia también seré regañada.
—Él ya no puede regañarte ni decirte nada, ahora eres mi esposa; no tienes que rendirle cuentas a mi tío. Además, debe entender que Belly ya es mayor de edad.
—Pues no, no me arriesgaré a que ese hombre me hable horrible. Ahora mismo le marcaré para decirle que su adorada hija no está aquí.
—Maca, no hagas esto.
—No, Edson, no solaparé a esa mujer. ¿Entiendes?
Maca agarró su teléfono y llamó a su madre. Le informó lo sucedido y esta le pasó el dato a su esposo, que se encontraba a su lado. Aquel hombre de mediana edad se levantó y se puso lo primero que encontró; en el transcurso de segundos ya estaba vestido y salió de forma rápida de casa. Preparó a sus hombres y ordenó que buscaran a su hija por toda la ciudad.
Brando Rossetti era un hombre que vivía para Belly. Después de la muerte de su esposa, esa niña fue todo lo que lo impulsó a seguir viviendo; Belly era todo para él, por ella movía cielo y tierra, pondría a trabajar a un ejército entero con tal de encontrarla.
Una vez que cortó la llamada, Maca se giró a ver a su esposo, que aún continuaba tras de ella:
—¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué le tienes tanta mala leche a Belly?
—Esa energúmena siempre me sacó en cara que solo era una arrimada —suspiró y por dentro sonrió. Sabía que su padrastro pondría a un ejército a buscarla, y cuando la encontrara bebiendo y con un hombre a solas le daría un castigo muy fuerte, y eso a ella la ponía contenta.
—No me gusta que guardes resentimiento, Maca. Mucho más si es hacia mi familia —dijo él, serio. Ella se acercó y con su mano derecha le sacudió el hombro.
—Mi amor…
Edson le quitó las manos de encima y salió a buscar a Emir y a Belly; él adoraba a su prima y no quería que fuera castigada. Ellos dos se criaron como hermanos; el sentimiento mutuo que sentían ambos no era de primos, sino de dos hermanos. A ambos les hacía falta su madre, pues a Belly se le murió y a él lo abandonó. Edson marcó al número de Belly, pero este no era contestado porque se había quedado botado en el lugar donde se sentaron.
Cuando Edson bajó a recepción para preguntar por ellos, su tío llegó, lo agarró del cuello del terno y lo levantó, pues su tío era un hombre alto y fuerte:
—Dijiste que cuidarías de ella. ¡Qué demonios estabas haciendo que la perdiste de vista! Y ese amiguito tuyo, ¿por qué se llevó a mi niña?
—Están en la habitación del joven Cásper —informó la recepcionista.
Los ojos de Brando se encandilaron, soltó a su sobrino y a pasos gigantes caminó hasta los ascensores. Edson fue tras de él, pues temía por la vida de su amigo e incluso por la de su prima:
—Si ese miserable se atrevió a tocar a mi niña, tú y él la pagarán.
—No me amenaces, tío. No pertenezco a tu escuadrón, soy tu sobrino, ¿lo olvidas?
Bran rodó los ojos y salió como león enjaulado; tocó la puerta de forma incesante. Cuando Emir abrió la puerta, Bran lo arrimó a esta misma.
—¿Dónde está mi hija?