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EL CONTRATO DEL CEO DESPIADADO: El Precio De Su Apellido.

EL CONTRATO DEL CEO DESPIADADO: El Precio De Su Apellido.

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:29.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Syraxes Crowley

«—¿De verdad crees que un hombre como yo jugaría con su propio apellido por una simple actuación? Esto dejó de ser un contrato hace mucho tiempo, Dayana.»

Traicionada por su prometido y despojada de su herencia por su propia familia, Dayana Logan pensó que lo había perdido todo en la noche más fría de su vida. Pero el destino le tenía preparada una carta salvaje: Nolan Cross, el "Emperador de Hielo", el CEO más despiadado e implacable del mundo de los negocios, le ofrece un trato que no puede rechazar. Un matrimonio falso de conveniencia mutua.

Para el mundo, ella es la reina protegida por el escudo de acero de la dinastía Cross; para él, solo un peón en su tablero corporativo. Sin embargo, cuando los secretos familiares explotan en la prensa y una mentira desesperada los obliga a anunciar un heredero falso, las líneas del contrato comienzan a borrarse bajo el fuego de una posesividad salvaje y peligrosa.

NovelToon tiene autorización de Syraxes Crowley para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: La provocación del rival

La última nota del vals se disipó en el aire, pero la vibración de las palabras de Nolan continuó resonando en el pecho de Dayana mucho después de que los aplausos inundaran el Gran Salón. Ella dio un paso atrás, rompiendo el contacto físico, aunque sus ojos castaños tardaron en apartarse de la tormenta gris que la observaba desde las alturas. La respiración de ambos era sutilmente ajetreada, un secreto compartido en medio de la opulencia de la élite.

Antes de que Dayana pudiera articular una respuesta que mantuviera el precario equilibrio de su máscara, Sebastián apareció de entre la multitud con la discreción de un fantasma. Sostenía un teléfono encriptado de pantalla oscura.

—Señor Cross —susurró el asistente, inclinándose lo justo— Es la central de Londres. El fondo de inversión extranjero está intentando retirar sus activos tras la congelación de las cuentas de Harrison. Exigen su confirmación inmediata o romperán el acuerdo de la fusión.

La calidez peligrosa que había mostrado Nolan durante el baile se evaporó en un parpadeo. Su mandíbula se tensó y su rostro recuperó la familiar rigidez del Emperador de Hielo. Miró el teléfono y luego a Dayana.

—Tengo que atender esto en el despacho privado de la planta VIP. Serán solo cinco minutos —dijo Nolan, su voz volviendo a ser el barítono ejecutivo e implacable— Quédate cerca de la barra principal, donde los guardias puedan verte. No hables con nadie de la prensa.

—Estaré bien, señor Cross. Sé cuidarme sola —respondió Dayana, enderezando la espalda.

Nolan la evaluó por un segundo, asintió con un sutil movimiento de cabeza y se retiró a grandes zancadas hacia el ascensor privado, escoltado por Sebastián.

Dayana respiró hondo, sintiendo de repente el peso del aire del salón. Los murmullos de los invitados seguían acechándola, y el calor del baile la hacía sentir sofocada. Decidió que la barra principal estaba demasiado expuesta, por lo que caminó hacia el pasillo VIP que conducía a los tocadores de mármol, un área supuestamente restringida, silenciosa y flanqueada por inmensos espejos con marcos de pan de oro y paredes tapizadas en terciopelo azul noche.

Necesitaba un minuto a solas para calmar el ritmo de su corazón.

Se detuvo frente a uno de los monumentales espejos, observando su reflejo. Sus labios de color rojo quemado seguían perfectos, pero sus ojos delataban una agitación interna que no pretendía mostrarle a nadie. Abrió su bolso de mano para sacar un pañuelo, cuando el eco de unos pasos pesados rompió la quietitud del pasillo.

—Vaya, vaya... Pero si es la flamante y deslumbrante señora Cross.

Dayana se giró lentamente, sus alarmas internas encendiéndose al instante.

Frente a ella se encontraba un hombre alto, de unos treinta y cinco años, de cabello rubio peinado hacia atrás y una sonrisa cínica que no lograba ocultar la hostilidad de su mirada. Vestía un esmoquin de un diseñador italiano, pero lo llevaba con un desparpajo arrogante.

Gavin Vance.

Dayana lo reconoció de inmediato. Vance era el director ejecutivo de Vance Global, el rival corporativo más encarnizado, despiadado y directo de Nolan Cross. Durante años, ambos hombres habían librado una guerra sangrienta en la bolsa de valores. Lo que la alta sociedad no sabía, pero Dayana recordaba por los antiguos archivos de su padre, era que Vance era el aliado secreto y principal benefactor financiero detrás de los oscuros negocios de Richard Harrison. La caída de Richard significaba que Vance había perdido un peón clave para debilitar a Cross.

—Señor Vance —dijo Dayana, su voz adoptando la misma frialdad que le había aprendido a su esposo— Este pasillo es exclusivo para los miembros de la junta. Creo que se ha equivocado de camino.

Gavin Vance soltó una carcajada ronca, dando un paso hacia el frente y acortando la distancia de manera invasiva.

—No me equivoqué de camino, preciosa. Vine buscando precisamente a la mujer del año —siseó Vance, barriéndola con una mirada lasciva que hizo que a Dayana se le revolviera el estómago— Debo admitir que Nolan tiene buen gusto. Ese corte de cabello y ese vestido te hacen lucir como una verdadera reina. Es una lástima que solo seas un juguete temporal en sus manos.

—Mida sus palabras, señor Vance —advirtió Dayana, dando un paso atrás, pero su espalda chocó contra la fría superficie del espejo de pared— Está hablando de la esposa del hombre que puede comprar su empresa mañana antes del desayuno si se lo propone.

—¿Esposa? —Vance soltó un bufido de desprecio, deteniéndose a escasos centímetros de ella. El olor a alcohol y tabaco barato en su aliento rompió la sofisticación del ambiente— No me hagas reír, Dayana. Conozco a Nolan desde hace una década. Ese hombre no tiene sangre en las venas, solo hielo y números. Sé perfectamente que este matrimonio es una farsa para quedarse con las acciones de tu padre y terminar de asfixiar los contratos de Richard. Richard fue un estúpido por dejarse atrapar, pero yo no soy tan fácil de engañar.

Dayana intentó esquivarlo por el lateral, pero Vance se movió con rapidez, extendiendo su brazo izquierdo y apoyando la mano en el espejo, bloqueándole la salida.

—Déjeme pasar —ordenó Dayana, sus ojos castaños centelleando con una furia peligrosa.

—¿Y si no quiero? —provocó Vance, su sonrisa volviéndose macabra. La impunidad de la zona VIP y el alcohol en su sistema lo hacían sentirse intocable— Richard me dijo que eras una mujer aburrida y sumisa, pero veo que ahora tienes garras. Eso me excita aún más. ¿Qué pasará si le demuestro a la prensa que la intocable señora Cross es capaz de ser infiel en su propia gala de presentación? ¿Cuánto crees que durará el contrato de Nolan cuando vea estas fotos?

Cegado por el rencor hacia Nolan y el deseo de venganza por la pérdida de sus inversiones, Vance rompió cualquier límite de la decencia. Con un movimiento brusco y violento, extendió su mano derecha, atrapando la muñeca de Dayana con fuerza, mientras usaba su propio cuerpo para acorralarla contra el cristal.

El impacto del cuerpo de Vance contra el suyo hizo que el bolso de Dayana cayera al suelo, esparciendo sus pertenencias. El pánico intentó apoderarse de ella, pero la furia fue mayor. Dayana levantó la rodilla para golpearlo, pero la pesada tela del vestido azul noche limitó su movimiento.

—¡Suéltame, maldito infeliz! —siseó ella entre dientes, intentando clavarle las uñas de su mano libre en el rostro.

Gavin Vance, sin embargo, era más fuerte. Usando su peso, la presionó con más rudeza, inclinando su rostro hacia el cuello de ella, buscando forzar un beso que destruiría no solo su dignidad, sino la imagen pública por la que tanto habían trabajado.

El hombre sujeta a Dayana del espejo del pasillo VIP, ejerciendo una presión dolorosa en sus muñecas, completamente consumido por su propia arrogancia y el deseo de pisotear el apellido Cross, sin saber que, desde la densa penumbra al final del corredor, donde las luces decorativas no alcanzaban a llegar, alguien los observa desde las sombras con una fijeza asesina que presagiaba una tormenta de sangre.

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Marixa Burgos
buena, buena gracias x escribir
Maru Parera
que disparó? que me perdí 😨 no era que lo hirieron con un destornillador 🪛
Syraxes Crowley: un error que no me di cuenta 🤭 ya lo arreglé no te preocupes
total 1 replies
Marilin Barboza
Que sea el final de estos dos Richard y Vanessa tienen que pagar por todo lo que han hecho
Maru Parera
queee? yo pensé que les iba a decir que la estaban envenenando, mira así quedé 😨😨
Cammmmm
Yo le encuentro a la protagonista muy mal agradecida el dejó todo por ella y ella hace esas cosas siempre oarace mosca muerta que no lucha por nada me parecía linda la novela pero no se
Marilin Barboza
Por favor que no logren hacerle daño a Daiana
Marilin Barboza
Que Nolan llegué a tiempo y terminé con Richard y Vanessa
Marilin Barboza
No puedo creer que cuando todo parecía que hiba a comenzar a estar bien suceda ésto y empieza todo nuevamente
Marilin Barboza
No puedo creer que cuando todo parecía que hiba a comenzar a estar bien suceda ésto y empieza todo nuevamente
Syraxes Crowley: se acerca el final
total 1 replies
Margarita La Rosa
se está poniendo buena 🤭🤭🤭
Marilin Barboza
Por favor actualizar 🙏
Margarita La Rosa
sorpresa con los estudios y ver el embarazo 🥰
Emily Morillo ♥️
👏Que emocion🥰
Marilin Barboza
Cuando escuchen los latidos del bebé 🤗🥰
Marilin Barboza
Duncan acaba de firmar su propio final
Marilin Barboza
Te llega el final Vanessa y Duncan
Marilin Barboza
Quiero ver cuando Vanessa vea que está embarazada y sea ella la que termina destruída
Marilin Barboza
Ya es hora de que se sepa del embarazo 🤗🥰
Marilin Barboza
Cuando vean que realmente está embarazada 😅🤗🥰
Marilin Barboza
Que emoción bebé en camino 🤗
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