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El Hijo Del Destino

El Hijo Del Destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:317.1k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace decidida a cambiar su destino y a sobrevivir.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Miedo 2

Jean permaneció abrazándola hasta que sintió que su respiración comenzaba a tranquilizarse.

Las lágrimas fueron desapareciendo poco a poco.

Davina ya no temblaba.

Solo permanecía en silencio, apoyando la frente contra el pecho del duque.

Después de unos minutos, Jean habló con suavidad.

—¿Se siente un poco mejor?

Davina asintió sin levantar la cabeza.

—Sí...

Su voz aún sonaba cansada.

Jean la sostuvo con cuidado al ponerse de pie.

La llevó hasta la cama como si tuviera miedo de que un movimiento brusco pudiera hacerle daño.

La ayudó a acomodarse entre las mantas.

Después tiró suavemente de la colcha para cubrirla mejor.

Davina lo observaba en silencio.

Todavía le costaba creer que el hombre al que había ido a enfrentar estuviera preocupándose por cosas tan pequeñas.

Jean dio un paso hacia atrás.

—Descanse.

Ella asintió.

—Necesito dar algunas indicaciones al personal. Quiero que todo esté preparado antes de mañana.

Davina comprendía perfectamente de qué hablaba.

Seguramente estaría organizando médicos, mensajeros, cocineros y quién sabía cuántas cosas más.

—Está bien.

Jean la miró unos segundos más.

Como si quisiera asegurarse de que realmente estaba tranquila.

Finalmente abandonó la habitación.

La puerta se cerró con suavidad.

Davina soltó un largo suspiro.

Miró el techo.

Apoyó nuevamente una mano sobre su vientre.

—Lo siento...

Murmuró.

—Hoy lloré mucho. Espero no haberte asustado.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Mañana estaré mejor. Te lo prometo.

El cansancio terminó venciendo al miedo.

Poco a poco sus ojos comenzaron a cerrarse.

Y finalmente...

Se quedó dormida.

No supo cuánto tiempo pasó.

Al principio todo era oscuridad.

Después comenzaron a aparecer imágenes.

La vieja residencia del campo.

El olor de las hierbas medicinales.

El viento entrando por las ventanas.

Las mismas escenas que había visto una y otra vez desde que recuperó aquellos recuerdos.

Pero esta vez...

No era una espectadora.

Era ella.

Sentía el peso del embarazo.

El dolor.

La desesperación.

Las fajas apretando con fuerza su vientre.

Le costaba respirar.

Intentaba aflojarlas.

Pero no podía.

Escuchó un llanto.

El llanto de un recién nacido.

Corrió desesperada.

Encontró al pequeño envuelto en una manta.

Era diminuto.

Demasiado pálido.

Estiró las manos para tomarlo.

—Mi bebé...

Pero cuando iba a abrazarlo...

El pequeño comenzó a desvanecerse entre sus brazos.

Como si estuviera hecho de humo.

—¡No!

Intentó sujetarlo.

No pudo.

—¡No!

El llanto fue apagándose lentamente.

Hasta desaparecer por completo.

Entonces una voz comenzó a repetirse una y otra vez.

Era su propia voz.

"Fue tu culpa."

"No lo cuidaste."

"Lo ocultaste."

"Lo dejaste solo."

"Murió por tu culpa."

Davina comenzó a negar desesperadamente.

—¡No!

—¡No fui yo!

—¡Yo vine a cambiar su futuro!

Pero las voces seguían aumentando.

"No llegaste a tiempo."

"Volverá a morir."

"No podrás salvarlo."

Davina cayó de rodillas.

Se abrazó el vientre.

Llorando desesperadamente.

—¡Perdón!

—¡Perdón!

—¡Perdón!

—¡No!

Davina despertó gritando.

Se incorporó de golpe.

Respiraba con dificultad.

Todo su cuerpo temblaba.

Las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas.

Miró desesperadamente alrededor de la habitación.

Tardó unos segundos en reconocer dónde estaba.

La mansión Krugher.

Su habitación.

La puerta.

La chimenea.

La cama.

Entonces escuchó una voz tranquila.

—Lady Davina.

Giró rápidamente la cabeza.

Jean estaba sentado junto a la cama.

Todavía llevaba la misma ropa.

Probablemente había regresado hacía poco... o quizás nunca se había alejado demasiado.

Ella respiraba agitadamente.

Él se acercó un poco más.

—Tranquila. Fue solo una pesadilla.

Davina intentó responder.

Pero apenas podía respirar.

Sentía que las imágenes seguían frente a sus ojos.

—Él... Mi bebé...

Jean comprendió inmediatamente de qué hablaba.

Sin decir una sola palabra más...

Se sentó en el borde de la cama.

La acercó cuidadosamente hacia él.

Y volvió a abrazarla.

Esta vez Davina no opuso resistencia.

Se aferró a su ropa con ambas manos.

Como si necesitara convencerse de que aquello era real.

Jean apoyó una mano sobre su espalda.

Comenzó a acariciarla lentamente.

Con calma.

Sin prisa.

—Ya pasó.

Su voz apenas era un murmullo.

—Está aquí. Está vivo.

Ella seguía llorando en silencio.

—No volverá a pasar.

Davina cerró con fuerza los ojos.

Quería creerle.

Necesitaba creerle.

Poco a poco su respiración comenzó a hacerse más lenta.

El temblor fue desapareciendo.

Jean permaneció inmóvil.

No intentó separarse.

No dijo nada más.

Solo continuó sosteniéndola.

Como si quisiera transmitirle, con ese simple abrazo, la seguridad que ella no lograba encontrar por sí sola.

El agotamiento terminó venciendo al miedo.

Las manos de Davina fueron perdiendo fuerza poco a poco.

Su respiración se volvió regular.

Y, todavía apoyada contra el pecho del duque, volvió a quedarse profundamente dormida.

Jean bajó la vista hacia la joven.

Después observó con cuidado la mano que ella mantenía, incluso dormida, sobre su vientre.

Comprendió entonces que el mayor enemigo al que tendrían que enfrentarse no era únicamente el embarazo.

También eran aquellos recuerdos.

Porque, aunque pertenecieran a otra vida, el dolor que habían dejado en el corazón de Davina era completamente real.

Y juró en silencio que haría todo lo posible para que, algún día, ella pudiera dormir sin volver a despertar gritando el nombre de un hijo que esta vez sí tendría la oportunidad de vivir.

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julietha galiano
jajajajjajajajajaja esperaré tantito que ya el susto también es para ti jajajajjajaja el embarazo y otro parto jajajajaja
julietha galiano
pues que esperaba, el un día le dijo que anda paseando por la mansión creyendo que ya era la duquesa. los hombres olvidan pero las mujeres jamás
Anna Trujillo Esquivel
hay no la verdad no me gusto nada que el mago metiche revelará algo que solo le correspondía a ella me cayó mal la verdad se pasó de metiche mejor ella lo hubiera dicho primero y después el hacía sus investigaciones 😠
Triny López
bella historia 😍
julietha galiano
/Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle/
julietha galiano
jajajajajajajajajjajaja no puedo de la risa jajajajjaja
julietha galiano
por su puesto que si 😈🤣
julietha galiano
jajajajajjajajajja amo, me encanta, esto es toma y dame que te vienen dando jajajjajajsaja
julietha galiano
jajajajjajajajjajajajjaa va y se la lleva jajajjajajajajjaja
julietha galiano
anotado jajajajjajajajaja
julietha galiano
Hay gente que enserio no le tiene miedo al éxito jajajajajjaja le encanta tentar su suerte jajajjajajajaja
julietha galiano
😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
julietha galiano
ajjajajajjsjajajjajs
julietha galiano
jaj ya decía yo 😂😂😂😂😂 duque loco ese jajajaajajajajajaja 😂
julietha galiano
algo me dice que el duque le dijo que dijera eso
julietha galiano
me imagino que si, y el fuero interno pasando por mil y un reacciones en milisegundos
julietha galiano
jajajajajjajajajjajajaja ay por Dios jajajjajaajajjaja me imagino el fuero interno del duque jajajajjaja
julietha galiano
😈😈😈😈😈😈😈😈
julietha galiano
ay criatura del bien, tu no sabes, tu no sabes jajajjajajajjaja
julietha galiano
jajajajjajajajajja ya decía yo que tanta belleza no podría ser cierta jajajjajajaj
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