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ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la Esposa / Ella Mayor Que Él / CEO / Completas
Popularitas:210.4k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

La noche del cumpleaños número dieciocho de su hija, el mundo de Alma Montoya se derrumba frente a trescientas personas.

Su esposo entra al salón tomado del brazo de otra mujer.
Y no llega solo.

A su lado viene una joven de dieciocho años… idéntica a él.

La misma edad que Lucía.

La misma edad de la mentira que acaba de destruir veinte años de matrimonio.

En cuestión de horas, Alma pierde mucho más que un esposo. Descubre que el hombre al que amó le robó la clínica de su familia, su fortuna y cada cosa que construyeron juntos mientras llevaba una doble vida a sus espaldas. Pero lo peor llega cuando Lucía, su hija enferma del corazón, colapsa en medio del escándalo.

Traicionada, humillada y sin un lugar al que ir, Alma cree haber tocado fondo… hasta que un desconocido aparece bajo la lluvia.

Máximo Salas es joven, poderoso y peligrosamente observador. Un hombre que conoce demasiado sobre ella, sobre Darío y sobre la trampa que destruyó su vida. Lo que Alma no sabe es

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Alma llegó al apartamento con los zapatos todavía húmedos y algo liviano en el pecho que no había sentido en días.

Agatha le puso el almuerzo sin preguntar nada. Alma comió, se cambió los zapatos, se sentó a revisar unos documentos que Valentina le había mandado esa mañana y por primera vez desde hacía una semana las horas pasaron sin que las sintiera como un peso.

A las cuatro escuchó la puerta.

Conocía los pasos de Lucía. Los conocía desde que tenía dos años y empezó a caminar con esa determinación desproporcionada para su tamaño. Estos no eran los de siempre. Eran más lentos, más pesados, los de alguien que viene cargando algo.

Levantó los ojos del papel.

Lucía entró al comedor y dejó la mochila en el suelo con un golpe que dijo más que cualquier palabra. Tenía la cara cerrada, esa expresión suya que Alma reconocía como la versión adulta del llanto contenido, cuando ya era demasiado mayor para llorar de frente pero todavía le faltaba práctica para disimularlo bien.

Sacó un papel de la mochila y lo puso sobre la mesa frente a Alma sin decir nada.

Alma lo miró.

Confirmación de matrícula. Universidad Nacional de Medicina. Primer semestre. Listado preliminar del grupo A.

Recorrió los nombres con los ojos.

Ahí estaba.

Vanessa Montoya. Grupo A. Primer semestre de medicina.

El mismo grupo que Lucía.

Alma dejó el papel sobre la mesa con cuidado. No lo tiró, no lo arrugó, lo dejó, porque en este momento el control era lo único que podía ofrecerle a su hija.

— Mamá. — La voz de Lucía sonó pequeña de una manera que no le correspondía a alguien de dieciocho años. — No puede ser.

— Siéntate.

— No quiero sentarme. — Pero se sentó. — ¿Cómo está ella en mi universidad? ¿En mi grupo? ¿De los miles de estudiantes que entran cada semestre tiene que estar exactamente en mi salón?

Alma agarró el teléfono.

Buscó el número de la universidad, el directo de rectoría que tenía guardado desde hacía años por los convenios de la clínica con el programa de medicina. Llamó.

Tres tonos. Cuatro. Contestó una secretaria, luego otra, luego el rector en persona que la saludó con esa cordialidad incómoda de quien sabe que la llamada no viene por un tema agradable.

— Doctor Medina. — Alma fue directo. — Tengo la lista preliminar del grupo A de primer semestre de medicina. Hay un nombre que me preocupa. Vanessa Montoya.

Una pausa breve.

— Doctora Alma, la señorita Montoya ingresó por proceso de admisión regular. Presentó el examen, obtuvo el puntaje requerido y fue asignada al grupo A por el sistema de distribución automática. — Otra pausa. — No hubo ninguna irregularidad en su proceso.

— ¿Están seguros de eso?

— Completamente. — El tono se volvió levemente más formal. — Comprendo que la situación familiar es delicada, pero la universidad no puede intervenir en las asignaciones de grupo por razones personales. Sería contrario a nuestras políticas de igualdad.

Alma cerró los ojos un segundo.

— Entiendo. Gracias, doctor Medina.

Colgó.

Lucía la miraba desde el otro lado de la mesa con los ojos abiertos y algo en la cara que era mitad miedo y mitad la rabia justa de quien entiende que acaban de moverle una ficha sin que pudiera hacer nada.

— ¿Qué dijo?

— Que entró por examen. Que el sistema la asignó al grupo A de manera automática. Que no pueden hacer nada.

— Claro que no pueden hacer nada. — Lucía empujó el papel. — Porque mi papá se encargó de que todo estuviera en regla. Entró por examen, seguro que sí. Darío Montoya no hace las cosas a medias, ¿verdad? Pero que caiga exactamente en mi grupo, en mi universidad, en mi primer semestre, eso no es casualidad, mamá. Eso es un mensaje.

Alma no respondió porque Lucía tenía razón y las dos lo sabían.

Darío había movido esa ficha. No para que Vanessa estudiara medicina, que tal vez quisiera o tal vez no, sino para que Lucía no tuviera un solo espacio limpio. Para que en cada lugar al que fuera hubiera un recordatorio de lo que había pasado y de quién tenía el control. Para que Alma entendiera que el alcance de ese hombre llegaba hasta la universidad de su hija y que no había esquina donde las dos estuvieran a salvo de él.

Era cruel con método.

Siempre lo había sido.

— No quiero estudiar con ella — dijo Lucía. La voz firme pero con ese temblor debajo que Alma conocía bien. — No puedo sentarme en el mismo salón que esa chica todos los días y fingir que todo está bien. No puedo, mamá.

— Escúchame. — Alma esperó a que Lucía levantara los ojos. — Vas a estudiar medicina. En esa universidad. En ese grupo si es necesario. — Hizo una pausa. — Vanessa Montoya no te va a quitar eso. Nadie te quita eso.

— Pero...

— Lucía. ¿Cuántos años te esforzaste para ese examen?

Silencio.

— Dos — dijo al final en voz baja.

— Dos años. Con el corazón que tienes, con todo lo que pasó este año, con las horas que le metiste. — Alma le sostuvo la mirada. — ¿Y vamos a dejar que ella te quite eso?

Lucía apretó la mandíbula.

No dijo nada pero algo en su cara cambió, ese momento específico en que el miedo decide correrse un poco para dejarle espacio a otra cosa.

— Lo manejamos — dijo Alma. — Juntas. Como todo lo demás.

Lucía asintió despacio.

Luego miró el papel sobre la mesa y lo empujó hacia Alma con un dedo.

— Guárdalo. No quiero verlo más hoy.

Alma lo dobló y lo guardó en su carpeta.

Adentro, lejos de la cara que le había puesto a su hija, entendió con esa claridad fría que le daba la rabia cuando era limpia y precisa que Darío acababa de mostrar hasta dónde estaba dispuesto a llegar.

Hasta la universidad de una niña de dieciocho años con una cardiopatía.

Hasta ahí.

Bien.

Que siguiera moviendo fichas.

Ella también sabía jugar.

1
luz dary cárdenas lenis
Me preocupa algo, este sera el juez qué compraron?
Zaida Sanchez
que bueno mujer, está embarazada 🥰🥰🥰🥰
Isabella Varela
Debiste aumentar la edad me máximo. y disminuir la de Alma ,estas a tiempo ,según Elena ella quiere tener nietos y el está perdidamente enamorado de Alma
Mirla Loyo
jajaja ahora resulta que Alma no tiene 48 ? tiene 64🤷😂😂😂.. desde el principio dijo que las 2 tenían la misma edad..cuando el tiempo corrió para la pobre Angela y se congeló para alma?🤦‍♀️😂😂😂
Mirla Loyo
por lo menos les diste cacahuate a los malos, aunque no me gustó el final de Darío, me hubiese gustado verlo destruído y pagando en una cárcel 🤷
Mirla Loyo
😂😂 que loquera, la verdad le perdí interés a la novela, tantas incoherencias juntas 🤷.. ahora sales con que Lucrecia vivía con Alma y Lucrecia..ella Lucrecia ya sabía que Augusto andaba detrás de Darío y que también lo mató, Augusto nunca le dijo que fue a buscarla porque la quería, la buscó, le ofreció un negocio por el transplante y ya.. porqué enredas la novela tan pateticamente 🤷🤦‍♀️
Mirla Loyo
coño autora no nos vas a salir con que Lucia se va a volver mala como la donante, con que Lucrecia se la lleva xq la va a considerar hija x el corazón, etc etc 😂😂😂 porque capaz sos con tantas incoherencias!🤦‍♀️
Mirla Loyo
🤷como que le habló a una muerta?😂😂😂😂😂🤦‍♀️
Mirla Loyo
porqué las autoras de ésta aplicación para alargar las novelas dicen tantas incoherencias? de que enemistad habla ..cómo la clínica se llama Montoya si es de alma y fué fundada por el abuelo de alma?😂😂🤦‍♀️
Mirla Loyo
sigue enredando todo la autora, la que estuvo sola en su matrimonio fue alma, a la que engañaron fue a alma, la que le hizo daño a alma fue Darío y Lucrecia 😂😂 pa' ve si la historia vuelve al carril 🤷‍♀️
Mirla Loyo
qué vaina cuando las autoras se empeñan en dañar la trama con los incoherencias 🤷desde que empezó a repetir capitulos ya venia mal 😡
Mirla Loyo
va si está muerta como es que el corazón le funcione? talvez otros órganos, pero el corazón?🤦‍♀️
Mirla Loyo
capaz y el donante sea el padre 😂😂🤷
Mirla Loyo
ésta novela la enredó la autora, de que herencia habla? será el papá de Vanessa?🤦‍♀️🤷
Mirla Loyo
jajajaja con escoltas las 3 veces y no actúan?🤦‍♀️🤷
Mirla Loyo
va pues no y que no tenía un centavo??🤔 ósea que el desgraciado la hizo abortar?🤷
Mirla Loyo
autora que te pasó? estás escribiendo muchas inconsistencias..🤷 alma fue la que vivió en en ésa puesto que era de ella, no la Lucrecia, según contaste ella llegó a vivir hace días..no tiene lógica tampoco que la clínica y mansión entre en los bienes bienes adquiridos dentro del matrimonio, siendo que era la herencia de ella 🤷
Mirla Loyo
cómo que 17 viviendo en ésa mansión,si supuestamente es la casa de alma?🤦‍♀️
Nilda María Ovelar Zarate
Me gustó!
Mirla Loyo
van a secuestrar a Lucia 😱
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