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La mujer que despertó mi corazón.

La mujer que despertó mi corazón.

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio contratado / Matrimonio arreglado / Enfermizo
Popularitas:111.4k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Sol Linares no tenía tiempo para soñar con vestidos blancos ni finales felices. Su mamá necesitaba una cirugía urgente, y su padre, que llevaba años mirándola desde lejos, le ofreció una sola salida: casarse con Bruno Alcázar, el heredero de una de las familias más poderosas de Buenos Aires.

Bruno no podía hablar. No podía moverse. Después de una caída extraña, todos lo daban por perdido.

Pero Sol descubre algo que nadie le había dicho: ese hombre inmóvil fue quien la salvó una noche en la que ella creyó que no iba a salir viva.

Lo que empezó como un trato frío se vuelve una deuda, después una promesa, y finalmente una guerra silenciosa dentro de una casa llena de secretos. Mientras Sol cuida a Bruno, alguien intenta terminar lo que empezó aquella caída.

Y Bruno, atrapado en su propio cuerpo, escucha todo.

La chica que compraron para acompañarlo no se parece a nadie de su mundo. Habla demasiado, cocina como si pudiera curar con las manos, pelea cuando la acorralan y no sabe rendirse.

Él sólo tiene una idea fija: despertar antes de que la destruyan.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Capítulo 4

—¿Quién te contó eso? —preguntó alguien desde el fondo—. ¿Es verdad o estás tirando cualquiera?

—No difames a la chica —dijo otro, medio en broma—. Sol siempre fue re correcta.

Abril Peralta movió la cabeza, encantada con tener público.

—El humo no sale de la nada. Pregúntenle a ella de dónde salió la plata de la operación de la madre. Quinientos mil no aparecen juntando bandejas en el comedor, ¿no?

Varios alumnos dejaron de avanzar.

La enfermedad de Mercedes no era un secreto. Tampoco lo era que Sol trabajaba en el comedor de la facultad, limpiando mesas y juntando bandejas por hora. Los varones hacían fila para comer en ese sector sólo para verla sonreír y decir gracias. Las chicas la miraban con bronca, como si la belleza fuera una deuda que Sol les debía.

—Siempre tan prolijita —dijo una chica—. Y mirá.

—Para algunas, la cara sirve más que estudiar.

—Yo le pago quinientos pesos si me enseña cómo se entra a una familia rica —se burló otra—. A ver si también me toca.

—Por fuera toda fina, y por atrás quién sabe.

Renata se puso delante de Sol con el celular levantado.

—Sigan hablando. Las estoy grabando. Difamar también es delito, ¿sabían? Y si hace falta, voy a coordinación con esto.

Luna sonrió, cómoda en el centro del daño.

—Ay, qué miedo. ¿Todavía van a acusar con la maestra? No se hagan las nenas. Todos sabemos cómo son las cosas. Quinientos mil para una cirugía no caen del cielo.

Miró a Sol con odio abierto.

—Sos igual a tu madre. Una zorra que no sabe cuándo morirse.

Sol no quiso explicar nada.

Todas esas personas estaban ahí porque Luna había prendido la mecha. Querían verla caer, querían convertir su vida en un chisme de pasillo. Ninguna había estado en el sanatorio, ninguna había visto a Mercedes esperando una cirugía, ninguna había sentido lo que era firmar un papel con las manos frías para salvar a la única persona que te quedaba.

No les debía una explicación.

Tomó a Renata del brazo y empezó a caminar.

Abril levantó la voz.

—Barro con maquillaje. Aunque entre a una familia rica, sigue siendo barro.

Luna remató, con veneno:

—Le viene de familia. La madre siempre fue una zorra.

Sol se detuvo.

Le entregó sus cuadernos a Renata.

—Alejate un poco.

—¿Qué?

Sol le pellizcó la mejilla.

—Voy a pegarle a la mala.

Renata abrió los ojos.

Sol volvió sobre sus pasos y quedó frente a Luna.

—Laváte la boca antes de hablar de mi mamá.

Tenía la cara fría, pero las mejillas encendidas por la rabia. Alta, de cintura fina, plantada en medio del aula como si el piso le perteneciera.

Un par de chicos dejaron de respirar.

Luna la miró con la cara torcida de celos.

—¿Y qué vas a hacer? Tu mamá se divorció hace años y todavía va a pedirle plata a mi papá. Si no tenía plata para operarse, que se muriera tranquila. Yo digo lo que quiero.

La cachetada sonó en todo el aula.

Luna se llevó la mano a la cara, incrédula.

—¿Me pegaste?

—Sí. A vos.

Sol le dio otra del otro lado.

Abril corrió a sostenerla. Luna llevaba una capa gruesa de base clara; las marcas de los dedos le quedaron rojas, perfectas, una de cada lado.

—¡Está pegando! ¡Llamen a seguridad! —chilló Abril.

Renata se adelantó con el celular en alto.

—Dale, llamen. Yo tengo grabado cómo empezaron ustedes.

Sol no se frenó.

Luna había entrado a la misma facultad y desde entonces buscaba provocarla cada vez que podía. Sol la había dejado pasar una y otra vez. Pero Mercedes no.

Mercedes no se tocaba.

Abril quiso meterse. Sol la agarró del pelo y la empujó hacia la tarima. Abril cayó contra el escritorio del profesor con un quejido.

Luna retrocedió. Sus amigas también.

—No te atrevas.

Sol se hizo sonar los nudillos.

—Hoy tengo mal día. Vos lo elegiste.

Avanzó rápido y le dio una patada seca. Luna salió despedida contra varias sillas. Los bancos chirriaron. El golpe le levantó un bulto en la frente.

Los alumnos se apartaron de inmediato y sacaron más celulares.

La belleza de la facultad sabía pegar.

Eso también era noticia.

Sol agarró a Luna del pelo y la llevó hasta la canilla del pasillo. Abrió el agua y le empujó la cabeza hacia abajo.

—Insultá a mi mamá otra vez y te hago acordar de esto.

—¡Soltame!

—¿Vas a volver a decir que mi mamá se muera?

Luna tragó agua. El frío le subió por la nariz y le arrancó lágrimas de rabia.

—No. No lo digo más.

Sol la soltó.

Luna quedó empapada, tirada en el piso, hecha un desastre. Alrededor, varios seguían grabando.

Renata la miraba con una mezcla de susto y admiración.

—Tres años de conocerte y nunca dijiste que sabías pelear.

Sol se acomodó el pelo.

—Después de lo del callejón, aprendí karate. No era para presumir.

—Yo también me anoto.

—Primero andate. Yo tengo que pasar por el sanatorio.

Eso le dijo.

Pero no fue al sanatorio.

Fue a la residencia Alcázar.

Había prometido pasar la tarde con Bruno, y ella cumplía.

No se arrepentía de haberle pegado a Luna. Mercedes le había enseñado que la violencia no resolvía problemas. Sol había aprendido, a fuerza de un callejón oscuro y manos ajenas, que a veces los resolvía más rápido que las lágrimas.

En el living, Don Ernesto conversaba con una visita. Una mujer elegante, de traje claro y cartera chica, levantó la vista cuando Sol cruzó.

—¿Ella es? —preguntó.

—La chica que contraté para cuidar a Bruno —respondió Don Ernesto—. Nadie importante.

La mujer hizo un sonido suave, apenas un “ah”.

Sol oyó la frase. No se detuvo.

En el tercer piso se lavó las manos con alcohol, se cambió por la única ropa cómoda que había llevado, un conjunto de algodón suave, y se acercó a Bruno.

—Buenas tardes, señor Alcázar. Hoy fue un día movidito, así que no me provoque.

Humidificó una toalla con agua tibia. Le limpió la cara, el cuello y cada dedo con paciencia. Después sacó de la mochila un cortaúñas.

—Tiene las uñas larguísimas. Se las voy a cortar. Prometo no lastimarlo.

Se sentó a su lado, le tomó una mano y empezó a cortar, dedo por dedo, con cuidado.

1
Belkis Sioli
????? 👀👀👀👀👀 que necesidad de alargarla tanto,
Nellys Bericote
Excelente Inicio de la Novela Escritora Felicitaciones tienes buena narración mantienes al lector queriendo más vamos a ver como se desarrolla la historia 👏👏👏👏👏
Belkis Sioli
a esta altura que aparezcan personajes nuevos, no da .
Belkis Sioli
apareció la madre 😕😕😕😕
Belkis Sioli
ayyyy por favorrrrr, no.pueden ser tan nabos los dos. 😅😅😅
Belkis Sioli
quiero un abogado así 😅😅😅
Belkis Sioli
claro ahora que está flaca la mira, antes no, que feo y vos narradora también, dejas mucho que desear con ese comentario , te fuiste al pasto.
Belkis Sioli
ya que esperamos más de 50 capítulos para su primer beso, espero que su primera vez valga la pena.
Tina Farias
uufff me e leído 3 novelas completas
y aun esta autora no sube el otro Capítulo
aprende a ser más responsable al momento de escribir una novela
las novelas tienen principio y final
😡😡😡
Belkis Sioli
ay no , no puede ser tan estúpida, no sabes si abrazarla o darle una patada para que despierte 😕😕😕👀👀
Belkis Sioli
muyyyyy lenta 🤔🤔🤔
Belkis Sioli
muyyyyy lenta 🤔🤔🤔
Belkis Sioli
siempre alguien interrumpe ???? es muy repetitivo, además Elias no había ido , solo fue Rodrigo
Belkis Sioli
que estúpida, hace cosas de pendeja.
Belkis Sioli
ya veo que esta tarada se va a estudiar y el viejo aprovecha y lo obliga a casarse con la siliconada fruncida. QUE LENTO TODO.
Jorge luis Méndez Montaño
porque está incompleta?
Belkis Sioli
comparto lo de Graciela, larga ,aburrida, me parece innecesario, se pudo abreviar y contar lo mismo 😒😒😒😕😕
Belkis Sioli
está un poco lento esto, 😕😕😕
Tina Farias
bueno de verdad que esta Novela no tiene final
sino tienen idea de como escribir una novela
mejor no lo aga
Belkis Sioli
esta muy linda la historia pero por favor que dejen de aparecer personajes, después no se sabe quién es quien.
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