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No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Telepatía / Completas
Popularitas:157.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Vivi

Sofía Reyes despertó dentro de una novela donde su destino ya estaba escrito.
Era la hermana odiada, la esposa no deseada, la villana descartable que todos iban a culpar. Según la historia original, debía casarse con Leonardo Montero, ser abandonada por él y morir sola después del divorcio.
Pero nadie esperaba un error en el destino.
Leonardo podía escuchar todo lo que ella pensaba.
Sofía solo quería sobrevivir, vengarse de su familia y escapar antes de que el final la alcanzara.
Pero el esposo frío que debía despreciarla empezó a protegerla.
Y cuando ella por fin quiso irse, Leonardo rompió el guion con una sola frase:
—No firmaré el divorcio.
Ahora Sofía tendrá que enfrentarse a una hermana hipócrita, una familia cruel y un destino decidido a destruirla.
Porque si la novela la escribió como villana, ella va a reescribirla como protagonista.

NovelToon tiene autorización de Vivi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Capítulo 9

La violinista

Y Sofía, sin saber que acababa de sumar otro oyente a su voz interior, sonrió al salón como si la noche le perteneciera.

Joaquín Carranza tardó tres segundos en recuperar la respiración.

Tres segundos no eran mucho para cualquiera.

Para un heredero educado entre recitales, cenas diplomáticas y juntas donde una mueca podía costar millones, eran una eternidad.

—Joaco —murmuró Valentina—, ¿te sientes mal?

Él miró a Sofía.

Ella estaba aceptando una copa de agua mineral de un mesero, tranquila, como si no acabara de decir dentro de su cabeza que él planeaba humillarla.

—Estoy bien —respondió.

Mentira.

En el segundo piso, Leonardo observaba desde la baranda con una copa intacta en la mano. Don Alejandro hablaba a su lado sobre inversión farmacéutica, permisos y porcentajes. Leonardo asentía lo justo, pero su atención real estaba abajo.

Sofía caminaba por el salón como si los murmullos fueran música de fondo.

Renata Vega fue la primera en acercarse de nuevo.

—Me dijeron que tocabas violín.

Sofía levantó las cejas.

—Hace mucho.

Valentina apareció al lado de Renata con una sonrisa demasiado rápida.

—De niña tomó clases. Sofía siempre fue muy entusiasta.

Entusiasta.

La palabra, dicha así, significaba mediocre.

Joaquín escuchó el matiz y sintió alivio. Eso sí lo entendía. Valentina suavizaba crueldades hasta volverlas aceptables.

Luego la voz de Sofía apareció otra vez.

[Entusiasta, dice. Tú desafinabas hasta para respirar y aun así te aplaudían porque eras la protagonista. Paciencia, Sofía. Menos hablar y más tocar.]

Joaquín apretó la copa.

¿Cómo podía oír eso?

El programa musical empezó con aplausos medidos. Joaquín se sentó al piano y Valentina tomó lugar junto a él. Ella no era profesional, pero sabía verse bien bajo la luz: espalda recta, sonrisa suave, dedos apenas temblorosos para provocar ternura.

Tocaron un arreglo de Nocturne.

El salón guardó silencio.

Sofía también.

Durante el primer minuto, no dijo nada. Luego inclinó la cabeza.

[Entrada tarde. Pedal sucio. Mano izquierda pesada, Joaco. Valentina, cielo, eso no era rubato, era miedo. Si Chopin pudiera demandar, ganaba.]

Joaquín falló una nota.

Una sola.

Pero Renata lo notó.

Leonardo también.

Valentina, al terminar, recibió los aplausos con las mejillas rosadas. Joaquín se levantó, hizo una inclinación breve y miró directo a Sofía.

—Señorita Reyes —dijo—, ya que tiene tan buen oído, ¿le gustaría tocar algo?

El salón cambió de respiración.

Valentina abrió los ojos.

—Joaco, no tienes que ponerla en aprietos.

Doña Patricia, cerca de una columna, susurró lo bastante alto:

—Sofía no está acostumbrada a este nivel.

Sofía dejó la copa en una mesa.

—Qué considerados todos. Casi me conmueven.

Joaquín sostuvo la sonrisa.

—Hay un violín disponible.

[Claro que lo hay. Este era el plan: subirme, dejarme hacer el ridículo y que Valentina pareciera todavía más fina. Bueno, Joaco, gracias por prestarme el escenario.]

El pulso de Joaquín se desordenó.

Ella sabía.

Y aun así subía.

Sofía tomó el violín que un músico le ofreció. Probó el peso, ajustó el arco, movió los dedos sobre las cuerdas con una familiaridad que hizo que el maestro invitado, un violinista de origen chino que tocaba con la Sinfónica, levantara la cabeza.

—¿Qué va a interpretar? —preguntó él.

Sofía miró a Joaquín.

—Algo corto. No quiero robarle todo el cumpleaños.

La primera nota cortó el salón.

No fue fuerte.

Fue limpia.

La clase de sonido que no pide permiso porque sabe a dónde va.

Sofía tocó como si la habitación hubiera desaparecido. El arco se movía con precisión feroz, sin adornos innecesarios. Las notas subieron, bajaron, se quebraron y volvieron a levantarse con una autoridad que no correspondía a la muchacha que todos creían una vergüenza familiar.

Renata dejó de respirar.

Joaquín se quedó de pie junto al piano.

Valentina perdió la sonrisa.

Leonardo, en el segundo piso, bajó la copa.

Había visto a Sofía pelear, mentir, fingir, resistir. No la había visto brillar.

Eso era distinto.

No parecía una sobreviviente.

Parecía alguien que había nacido para estar bajo la luz y luego hubiera sido encerrada por años en un cuarto sin ventanas.

Cuando la última nota cayó, el silencio duró un segundo entero.

Después el salón estalló.

Aplausos reales.

No de cortesía.

Reales.

El maestro invitado subió al pequeño escenario y, sin pedir permiso, tomó las manos de Sofía.

—Señorita, ¿dónde estudió?

—En otra vida —dijo ella, antes de pensarlo.

Algunos rieron, creyendo que era broma.

El maestro no.

—Tiene nivel para Bellas Artes. Si acepta, puedo presentarla con el comité de programación.

La frase hizo más daño que cualquier insulto.

Porque todos entendieron.

No era una niña rica que tocaba bonito.

Era una violinista.

Valentina aplaudió tarde.

Joaquín también.

Pero él ya no sabía si aplaudía por educación o por miedo.

[Gracias, vida de genio musical. Te debía una. Y tú, Valentina, trágate esa sonrisa. A veces la comparsa también sabe tocar.]

Joaquín escuchó cada palabra.

Comparsa.

Otra vida.

Genio musical.

Don Alejandro eligió ese momento para inclinarse hacia Leonardo.

—Tu prometida acaba de cambiar la conversación de toda la noche.

—Lo noté.

—Talento así merece respaldo.

Leonardo miró a Sofía, que intentaba devolver el violín mientras Renata le hacía preguntas con genuino interés.

—También merece respeto.

Don Alejandro entendió la advertencia sin que se dijera.

—Podemos revisar el porcentaje de la operación que discutíamos.

—¿Cuánto?

—Un punto adicional a favor de Grupo Montero.

Leonardo no apartó la vista de Sofía.

—Dos.

Don Alejandro sonrió apenas.

—Uno y medio.

—Acepto.

Abajo, Sofía recibió de Renata una tarjeta personal.

[Mira nada más. Una interpretación y Leo acaba de ganar millones. Debería cobrar comisión artística.]

Leonardo casi sonrió.

Joaquín, en cambio, dejó la copa sobre una mesa porque la mano le temblaba.

La fiesta siguió, pero la posición de Sofía había cambiado. Quienes antes la miraban con burla ahora buscaban acercarse. Una señora le preguntó por profesores. Otra por conciertos. Renata la presentó a dos patronas de una fundación musical.

Valentina quedó al margen durante diez minutos.

Diez minutos insoportables.

Joaquín también lo notó.

Y quizá por eso, cuando Sofía por fin bajó del escenario, decidió recuperar el control con la única arma que le quedaba: el escándalo.

—Debo admitirlo, señorita Reyes —dijo, con voz suficiente para que el círculo cercano oyera—. Tiene talento para tomar lo que no estaba destinado a usted.

La frase fue envuelta en sonrisa.

Pero todos entendieron.

Valentina bajó la mirada, perfecta víctima.

Doña Patricia, que había llegado con ella desde la residencia Reyes, fingió un suspiro dolido.

Sofía dejó el violín en manos del músico invitado y se volvió hacia Joaquín.

—¿Hablas del escenario o de Leonardo?

El silencio cayó redondo.

Joaquín no esperaba que ella nombrara el asunto primero.

—Solo digo que algunas cosas se consiguen de maneras cuestionables.

Sofía sonrió.

—Entonces hablemos claro. Si un hombre adulto puede ser "robado" como bolso en tienda, quizá el problema no es la mujer que lo toma, sino el hombre que no tiene voluntad.

Varias miradas subieron al segundo piso.

Leonardo, desde la baranda, levantó apenas la copa.

Como si brindara por ella.

Sofía continuó:

—Pero en mi caso, no robé nada. Si Leonardo está conmigo, será porque le conviene, porque quiere o porque todavía no encuentra una excusa mejor. Las tres opciones son más honestas que fingir pureza mientras se empuja a otra persona al abismo.

Valentina levantó la cabeza.

—Sofía, ¿por qué siempre tienes que lastimarme?

—Porque cuando hablo de hechos, tú sangras como si fueran ataques.

Renata cubrió una sonrisa con la copa.

Don Alejandro miró a su hijo con una advertencia leve.

Joaquín sintió calor en la nuca.

[Ay, Joaco. Querías ponerme de ladrona frente a todos y terminaste regalándome micrófono. En serio, para futuro preso tienes poca estrategia.]

La palabra preso le golpeó el pecho.

Joaquín dejó de oír el murmullo del salón.

—Voy al tocador —dijo Sofía por fin, agotada de tanta cortesía.

Renata señaló el pasillo.

—A la derecha. Si te pierdes, pregunta por mí.

—Gracias.

El baño estaba vacío.

Al menos eso parecía.

Cuando Sofía salió, cuatro mujeres la esperaban en el corredor de servicio. La del centro tenía el cabello corto, botas caras y una sonrisa de quien había aprendido a intimidar antes que a conversar.

Mariana Navarro.

Prima de Rodrigo Navarro, aunque Sofía todavía no había conocido al famoso Rodrigo. En la novela, Mariana aparecía como una de esas herederas crueles que confundían aburrimiento con poder. Había acosado a la Sofía original en la escuela y seguía odiándola por costumbre.

—Miren nada más —dijo Mariana—. La ladrona de prometidos ahora también finge ser virtuosa.

Sofía miró a las tres acompañantes.

—¿Esto es comité de bienvenida o grupo de WhatsApp con piernas?

Mariana avanzó.

—Te crees mucho porque tocaste tres notas.

—Fueron más de tres. Entiendo que contar no es lo tuyo.

Una de las chicas intentó sujetarla por el brazo.

Sofía se movió antes de pensarlo.

Muñeca, giro, empuje.

La chica cayó contra la pared.

La segunda recibió un codazo en el estómago. La tercera intentó jalarle el cabello y terminó de rodillas, con la mano atrapada detrás de la espalda.

Mariana se lanzó con un insulto.

Sofía la esquivó y le barrió la pierna.

Todo duró menos de veinte segundos.

Cuando terminó, las cuatro estaban en el piso, respirando con furia y dolor.

Sofía se acomodó el vestido.

—Qué noche tan educativa.

Del otro lado de una puerta entreabierta, Valentina contuvo el aliento.

Había venido a "rescatar" a Sofía en el momento justo.

Pero la escena que quería usar ya no existía.

[Mariana Navarro. Qué problema. Si ella está aquí, Rodrigo no tardará en aparecer. El villano más guapo de esta historia, dueño de media noche de la Ciudad y futuro dolor de cabeza de todos.]

Valentina no oyó nada.

Joaquín, que acababa de llegar al pasillo buscándola, sí.

Y en el segundo piso, Leonardo vio desde lejos cómo la noche volvía a inclinarse hacia otro peligro.

1
Quica Romero
¡Ajá!.😒 ¿Y los demás que?.
°~🤨~°
Quica Romero
El destino no sólo no discierne, si no que es estúpido. Ya que la "trama original" está más manoseada que la Constitución.🧐°\🤨/°😏😉😈😈😈😈
Quica Romero
Sería la segunda y tercera vez.🧐 Ya que la primera fue bajó los efectos de la droga y la mentira.°~🫩~°
Quica Romero
¡Cuando lo son!.°\🤨/°
Pero...Cuando nunca lo fueron. Ya que siempre fueron los antagonistas, que una identidad que no sabe discernir, les dio un "protagonismo" que nunca fue suyo.🤨🤔🧐🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¿Otra vez?.°\🤨/° ¿Pues a casó está en las luchas, para que sean "a tres caídas sin límite de tiempo"?.°~🫩~°🤔😏😈😈😈😉😈😈😈
Quica Romero
¿Y cuando vas a aceptar que eres tú y "no hecharle el muerto" a otro?.°\🧐/°🫩🙎‍♀️🤔🤨
Quica Romero
¡Eso es lo que vengo diciéndoles desde más antes!.
¡Sofía!, ya deja de hacerte la martir y hazte responsable del papel de la PROTAGONISTA, que es tuyo desde la escena de la cama. Qué fue el momento exacto que reencarnaste y tomaste el PROTAGONISMO y Valentina la de la VILLANA.🧐🫩🙎‍♀️
Y al no reclamarlo el metiche "destino" quiere "meter su cuchara" en donde no le han dado "vela para el entierro" creyéndose Dios, para "arreglar" las cosas sin saber discernir. Pero las personas si(aunque algunas se hagan las que "la virgen les habla") 😏😉°\🧐/°°~🫩~°
Quica Romero
¡Quitándosela!.°\🫩/°
Y tomarla tú, como tenías que haberlo hecho hace tiempo.🤷‍♀️ Y por fin señalarle su "nuevo"(y verdadero )papel.
Quica Romero
No, ya no.☝️🙂‍↔️ Eso lo dejaste de ser hace 4 "migajas"
(cooprotagonistas) atrás y un nuevo villano.🤷‍♀️
Ya que tú ahora eres la antagonista principal, mejor conocida como la..
¡VI-LLA-NA!.😏😉😈😁😈😉
Quica Romero
¿Y desde cuándo sé pide permiso para dar cariño?.🤨
Eso solo lo dice la gente estúpida, que se queja por estar solo y no encontrar a alguien.🫩°\🙄/°🤦‍♀️
Quica Romero
No. suena más bien a película de Sandra Bullock, Mientras dormías.°~😌~°🧐😏😉
Quica Romero
Eso mismo dijo Alex Browningen, en "Destino final" y lo logro hasta que lo mató de un ladrillazo.°~🤨~°🙎‍♀️
Quica Romero
No. es DESTINO FINAL parte 7.°\🧐/°
Quica Romero
Si, el destino puede entrar todo lo que quiera. Pero él no descubre.°~🤨~°🙎‍♀️ Así que se puede ir a meter a otra historia, porque ahí nadie lo llamó.°~🧐~°🙎‍♀️
Quica Romero
Èso no puede ser cierto.°\🧐/°🙎‍♀️ O es porque tú no quieres tomar el lugar que ya lo tienes desde que reencarnaste(sin querer o queriendo). Y es por lo que estás ahí, ¿o no?.
🙎‍♀️°~🤨~°
Quica Romero
¡No es cierto!. 🙎‍♀️ La "novela" ya no la reconoce como tal, ya que cambió de "heroína". ELLA es la que sigue en ese papel, en aferrarse a al papel que ya no le pertenece. Porque no comprende que ya dejó de serlo desde que "cambió" Sofía.🤷‍♀️
Y las telenovelas, nos enseñaron que a toda actriz o actor problemático su personaje (no importa si es el protagonista) se le pone en coma, enferma, tiene un "accidente" o muere trágicamente.
Con todo esto nos dan a entender que...¡ NADIE ES INDISPENSABLE! Ni siquiera LOS PROTAGONISTAS.
Ya que si "salen de escena" OTROS tomarán la estafeta.
°~😌~°😏😉
Pris
Creo que Joaquín es Navarro.
Quica Romero
A no confiar en ti.🤨
Quica Romero
¿En serio?.🤨 ¿Te dejás perder por unos simples pies fríos?.🫩 ¿Pudiendo solucionarlo con unos calcetines?.🤷‍♀️°\🙄/°🧦🤦‍♀️
¿O un calefactor?.🤷‍♀️
Porque en verdad, déjenme hacer su aguate, pero está escena no queda en éste país.
Ya que todo tiene solución.🤷‍♀️
Hasta lo de la cama compartida y el inevitable acostón que ambos quieren, los dos lo evitan pero..Uno ya se decidió y la otra se hace de la boca chiquita.🫩
Ya que no tiene que haber amoro gustar. Sino simple atracción, y tú la tienes de sobra. Así que te haces del rogar; cuídate, adelante y disfruta.°~~°😌😏😉
Quica Romero
¿Y quién en México carga su neceser consigo estando en su casa y no listo para irse de viaje?.°\🧐/°❔❓
Aquí, tienes jabones en cada baño (y como rico, me imagino que debe de estar equipado con lo necesario para una bañada de emergencia, ¿no?.°~🧐~°
Así que ¿por qué trae su kit de baño si no va a salir de viaje y se se "supone" que debe de estar en su habitación.°~🤨~°
Aquí lo único que debió de llevar de más para bañarse es una toalla y posiblemente un jabón o shampoo o los dos por si el de ella es perfumado (¡ay, pero si solo es por una noche y al otro día se puede bañar con su shampoo y ya. Por una noche que huela a fresas o flores no se va a morir ni volver gay).🤷‍♀️🧐🫩🙎‍♀️°\🙄/°
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