NovelToon NovelToon
LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:313.7k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23. La correa

Alberto la vio llegar desde la ventana del cuarto y no dijo nada.

Cynthia entró al pasillo de la clínica con el corazón en la boca, esperando el reclamo, la humillación, lo que fuera que él tuviera preparado. Pero Alberto solo se hizo a un lado de la puerta y la dejó pasar, con esa calma que daba más miedo que cualquier grito. Ni un insulto. Ni una palabra. Solo una sonrisa de medio lado, la de quien ya ganó y se da el lujo de ser generoso.

Cynthia no perdió tiempo en entenderlo. Entró corriendo al cuarto.

—¡Mami! —Valentina se sentó en la camilla, con la carita iluminada a pesar de la palidez y de la vía clavada en la mano—. ¡Viniste! Papá dijo que ibas a venir.

—Aquí estoy, mi amor. —Cynthia la abrazó con cuidado de no tocarle los cables, escondiendo la cara en su pelo para que la niña no le viera las lágrimas—. Aquí estoy y no me voy a mover de tu lado. Te lo juro.

Por encima del hombro de la niña, vio a Alberto en el marco de la puerta, mirándolos. Satisfecho. Como un hombre que recupera un objeto y lo pone en la repisa.

Las horas siguientes fueron una tortura.

Para decidir el tratamiento, los médicos tenían que estudiarla entera. Y estudiarla significaba pinchazos, tubos, una máquina tras otra, gente con bata entrando y saliendo a cada rato a meterle agujas a una niña de seis años que no entendía qué había hecho para merecer eso.

—No, mami, no más. —Valentina lloraba cada vez que veía aparecer a alguien con una bandeja—. Por favor, ya no más. Diles que ya no.

—Es para que te pongas buena, mi amor. Mírame a mí, mírame a los ojos, no mires el bracito. —Cynthia le sostenía la mano y le cantaba bajito, la misma canción de cuando era bebé, mientras por dentro se le partía algo cada vez que la aguja entraba y la niña gritaba—. Una más y descansamos. Una más. Eres la más valiente de todas.

Le sacaron médula del huesito de la cadera. Le pasaron por máquinas que hacían ruido y la asustaban. Le pusieron contrastes, le tomaron sangre tres, cuatro, cinco veces, hasta que la niña ya no tenía ni fuerzas para llorar y solo se quejaba con un hilito de voz.

Cynthia aguantó cada minuto a su lado, sosteniéndole la mano, sin comer, sin sentarse, con las palmas vendadas ardiéndole cada vez que apretaba. No se permitió derrumbarse ni una vez delante de la niña. Para eso tendría tiempo después.

Alberto entraba de vez en cuando, le hacía un cariño a Valentina en la cabeza, le decía "esa es mi campeona", y se iba a hacer llamadas al pasillo como si la clínica entera fuera suya. A Cynthia ni la miraba. Todavía no. Se estaba guardando eso.

Cuando cayó la noche, la niña por fin se durmió, agotada de tanto cuerpo maltratado.

Catalina, que había pasado el día entrando y saliendo con cara de tragedia, se asomó a recoger su bolso.

—Nos vamos a descansar —anunció, sin dirigirse del todo a Cynthia—. Alguien tiene que dormir en una cama de verdad en esta familia.

Alberto se acercó a la camilla, le dio un beso en la frente a la niña dormida, y después, por fin, se giró hacia Cynthia. Se inclinó para hablarle bajo, casi al oído, para que sonara íntimo y fuera todo lo contrario.

—Mañana hablamos tú y yo. En la casa. Con calma. —Le rozó el brazo con dos dedos y ella se obligó a no apartarse—. Temprano mando a Lucía para que te reemplace acá un rato. Te vas a la mansión, te bañas, descansas. —Hizo una pausa, y la sonrisa le volvió a la cara—. Y me preparas el desayuno. Quiero mi desayuno listo para cuando me despierte. Como antes. ¿Sí, mi amor?

Cynthia tragó. Le subió la bilis a la garganta, pero pensó en la niña, en las máquinas, en el reloj que corría, y bajó la cabeza.

—Sí.

—Esa es mi esposa. —Le palmeó la mejilla, suave, posesivo, y se enderezó—. Descansa. Mañana empieza tu nueva vida. Otra vez.

Se fue con Catalina. Cynthia oyó sus pasos alejarse por el pasillo, oyó la puerta del ascensor, y solo cuando estuvo segura de que se habían ido, dejó que las piernas le fallaran.

Se dejó caer de rodillas al pie de la camilla, al lado de su hija dormida, y por fin lloró.

Lloró sin ruido, mordiéndose la mano vendada para que la niña no despertara. Lloró por la aguja, por los gritos, por la "nueva vida" que la esperaba, por el desayuno que iba a tener que servirle con las manos al monstruo del que tanto le costó huir. Lloró porque había salido del infierno arrastrándose, y el destino, para colmo de crueldad, la había mandado de vuelta de la mano de su propia hija enferma.

Estaba tan metida en su llanto que no oyó la puerta abrirse.

Una mano se posó en su hombro.

Cynthia se sobresaltó y levantó la cara. Era un hombre de bata, con tapabocas y gorro de quirófano, los ojos lo único visible. Pero esos ojos ella los conocía. Los habría reconocido en cualquier parte.

—Ángel —susurró.

—Shh. —Él se arrodilló a su lado, sin quitarse el tapabocas, mirando un segundo hacia la puerta—. Entré como parte del equipo de oncología. Nadie tiene por qué saber quién soy.

—Viniste.

—Te dije que iba a estar cerca. —Le apretó el hombro, y por encima de la tela Cynthia adivinó que estaba sonriendo, una sonrisa cansada y firme—. Mírame. No te voy a mentir, va a ser duro. Pero la voy a salvar, Cynthia. Te lo juro por lo que quieras. Yo me encargo de la niña.

—No sé si voy a poder con esto. Con él, con la casa, con todo otra vez.

—Sí puedes. Llevas cinco años pudiendo. —Le secó una lágrima con el pulgar enguantado, despacio—. Tú solo resiste un poco. Aguanta lo que tengas que aguantar allá adentro, y déjame la medicina a mí. Yo no me voy a ir de esta clínica hasta que tu hija salga caminando por esa puerta.

Cynthia cerró los ojos y, por un instante, con la mano de él en su hombro y su hija respirando a su lado, se permitió creerle.

Afuera, en el pasillo, una enfermera pasó empujando un carrito y ninguno de los dos se movió.

Y ninguno vio que, al fondo del corredor, junto al puesto de enfermería, una mujer de tacones rojos observaba la puerta entreabierta del cuarto, y al médico de tapabocas arrodillado demasiado cerca de la esposa de Alberto Castro.

Valeria sonrió.

1
Gloria...🇻🇪
Gracias, autora.. Extraordinaria historia, muy aleccionadora... Te auguro muchos éxitos y bendiciones 🌹🌹🌹🌹🌹
Gloria...🇻🇪
Claro que Alberto supo la verdad, se la dijo Ángel, con sadismo, además
Gloria...🇻🇪
No comparto esta actitud del Doctor Ángel; aunque Alberto se lo merezca, no debió decirle nada... Debió seguir siendo el Doctor noble, de buen corazón y que Alberto recibiera el castigo del karma
Gloria...🇻🇪
Daniela es la del bar
Gloria...🇻🇪
Daniela será víctima de Alberto?
Gloria...🇻🇪
Rehaz, de rehacer *
Gloria...🇻🇪
¿Cuál será el engaño de Cynthia?... ¿Acaso las muestras con las que la inseminaron, no son de Alberto sino de Ángel?
Gloria...🇻🇪
Cynthia es muy ridícula 😡
Ester Gonzáles Rodriges
Muy bonita y bien escrita la historia, gracias y bendiciones para usted
Gloria...🇻🇪
Cynthia como que es masoquista.... Alberto un sádico y ella masoquista 😡
Mercedez Peréz
como disebs mary y donde quedo la hija
Gloria...🇻🇪
Que sádico 😡😡
Gloria...🇻🇪
Ave María purísima; qué tipo tan psicópata 😡
Mercedez Peréz
primera equivocacion prender el cel con eso el la encuentra
Mercedez Peréz
no me acuerdo pero creo que ya la e leido pero ivual la seguire ya que su historia es muy buena 😭😭😭 muchas mujeres pasan por esto y aunque no lo crean tambien muchos hombres igual sucren lo mismo solo que eso no lo dan a conocer porque son hombres pero si no nos olvidemos que el.hombre es hombre asi qie ellos jamas ablarian excelente historia.seguimos
anbell
será que los bebés son del doctor???
Marshaan Sanchez
que hermosa,apasionante ,y dejas mucho aprendizaje más que recomendada y su escrictora con un talento arrollador mil gracias y está novela me tocó lo más profundo deo corazón y sentimiento
Lourdes Vázquez
excelente historia ESCRITORA CINTHIA VANESSA BARROS , gracias por compartirla, y como siempre siendo una gran ESCRITORA
Mirla Loyo
y nunca nos enteramos como procrearon a los niños 👀
Mirla Loyo
si Angel es millonario, porque no le compra una casa y no vivan ahí, dónde se supone vivió lo peor Cinthia?🤔
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play