Dos años pasaron y finalmente los Guardianes se volvieron a reunir luego de todo este tiempo.
*Segunda parte de Guardianes de la Luna: Reliquias de Selene
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Capítulo 21: Una invitada inesperada
AERYN
Salimos de la Academia en dirección a la Fortaleza de los Cazadores Nazi con la información que el Subdirector de la Academia Zafiro nos había proporcionado y con nosotros venía Ylva la hermana del Alfa Iván, por iniciativa suya. Pero siendo supervisada por Adler, claro. Lo cual ninguno de esos dos le agradó la idea.
Al salir del Bosque de Hielo esa sensación de miedo se volvió más palpable conforme íbamos avanzando al llegar a campo abierto nos detuvimos. Adler nos miró.
—¿Lo sentiste, Volakis?—Asentí—No uses el Akasha—Volví asentir. Ylva no entendía, pero no preguntó.
En ese momento comenzó el verdadero infierno.
—Alguien nos está observando, no se muevan—Murmuró Adler mirando a todas direcciones esperando a que algo o alguien hiciera un movimiento. Esperamos y esperamos un poco más y luego vino ese movimiento. Provenía de los arbustos. Esperamos ya listos para atacar. Saqué mi daga, Jayden se había transformado parcialmente tras hacer aparecer tres sombras, Adler también estaba parcialmente transformado e Ylva había sacado literalmente las garras. Lista para atacar.
Leif se había puesto delante de mí en posición de ataque.
—¿Quién eres? ¿Y qué quieres?—Dijo Adler esperando una respuesta. Luego de lo que pareció una eternidad. Finalmente obtuvimos una respuesta.
—Por favor, no vengo hacerles daño—Dijo una voz femenina emergiendo de los arbustos luciendo una gabardina negra con la capucha puesta cubriendo su cabello y rostro. Lo único que se le veía eran los labios que eran pálidos y agrietados, además de que mostraban signos de haber estado un tiempo considerable sin beber ni comer nada.
Todos nos miramos con desconfianza hacia esa mujer.
—¿Quién eres?—Pregunté esta vez yo. Ella suspiró con cansancio, como si estuviera agotada de seguir huyendo. Se quitó la capucha mostrando su rostro. En efecto estaba famélica. Cansada. Agotada tanto mental como físicamente.
Sus ojos verde esmeralda reflejaban miedo y desesperación, no dejaba de mirar a todos lados con cierta paranoia. Su largo cabello castaño caía por debajo de sus hombros estaba enredado, grasoso y sucio.
Su rostro que era delicado y lindo, como el de una muñeca, estaba demacrado, tenía ojeras pronunciadas debajo de los ojos. Debajo de la gabardina llevaba puesto un uniforme negro, sin emblema alguno de alguna Academia conocida. Al verlo con detenimiento vino a mi mente enseguida el uniforme de los discípulos de Cedric.
—Escapaste de Cedric, ¿verdad?—Ella me miró con sorpresa, pero a la vez vi el alivio en sus ojos cuando dije eso. Asintió en respuesta—Te está cazando, ¿cierto?—Volvió asentir.
—Sí, escapé...—Respondió con un murmullo—Ya no podía más con esto. Estuve bajo su control por cinco años y por cinco años he sido testigo de cada una de sus atrocidades. Y ya no puedo más.
Cayó de rodillas al suelo, estaba agotada y no había comido ni bebido nada en tal vez varios días. Le dimos de comer y de beber lo cual agradeció con solo comer y beber.
—Despacio o te vas a atragantar—Le dijo Adler sirviéndole más agua. Ella asintió e hizo caso.
Luego de que terminó de comer. Finalmente, comenzó a hablar con nosotros, pero en especial con Adler quien se sentó a la par con ella en la nieve. Luego los demás nos sentamos a su lado.
—Puedes hablar con confianza, no te haremos daño, pero sí estás mintiendo será detenida e interrogada, ¿Entendido?—Asintió ella.
—¿Qué quieren saber?
—Primero tu nombre—Respondió Adler—, después iremos viendo.
—Soy Ayla Württemberg. Viví bajo el mando de Cedric por cinco años y hasta hace unas semanas logré escapar de una de sus guaridas y desde entonces he estado vagando por el país tratando de no ser encontrada por su gente. Por esos tres...
—¿Por esos tres?—Preguntó Jayden. Ella asintió.
—Así es, esos tres son sus discípulos. Ese trío es bastante peligroso y cruel, sobre todo la chica que está con ellos.
—¿Quién?—Pregunté. La describió. Cabello negro. Largo. Bonita. Ojos ámbares. Pero el detalle más importante fue lo que delató a esa persona.
—Ella tiene una cicatriz en la mejilla, como una quemadura que cubre con su cabello y a veces toca jurando que devolverá el favor.
Ahí fue que lo supe. Era ella.
—¿Liliana?—Pregunté. Ayla se sobresaltó al inicio—, no te asustes. Conozco a esa bruja. Yo fui quien le hizo esa cicatriz—. No me dijo nada, solo asintió.
—¿Por qué le temes tanto?—Preguntó Jayden.
—Ella... usa la marca en su hombro como arma para demostrar que ella es la que manda y que yo no soy nadie...—Dijo con impotencia en su voz.
—¿Cómo es su marca?—Preguntó Adler.
—Es una media Luna con una serpiente rodeándola.
Un silencio sepulcral se instaló en la habitación. Mi magia comenzó a emerger en la punta de mis dedos provocando un hormigueo.
—¿Estás completamente segura?—Asintió mirándome directamente a los ojos.
—Estoy muy segura porque yo también tengo la misma marca—Se quitó la gabardina y se abrió la camisa de combate dejando ver su hombro izquierdo y allí estaba. La misma marca. La misma.
—No puede ser...—Murmuré. Ella se dio cuenta y se cubrió de inmediato.
—He tenido esta marca por cinco años—Explicó—. Y durante cinco años he vivido un infierno. Yo fui una de las primeras en ser mordida por Cedric.
—¿Cómo fue que la recibiste?—Preguntó Ylva tratando de ocultar su expresión de horror y de indignación al ver la marca.
—Fue luego de que me escapé de la Academia en que estudiaba. Ahí me golpeaban y me maltrataban por ser hija de una cortesana. Creí muy tontamente que podía tener una mejor vida con Cedric como mi maestro y protector, pero me equivoqué. Y me di cuenta ya muy tarde...—Explicó mirando hacia el horizonte.
—¿Qué pasó luego de que recibiste esa marca?
Cerró los ojos un momento y luego se puso su gabardina de vuelta. Nos levantamos del suelo helado y siguió hablando tras levantarse.
—Luego de eso desarrollé habilidades que una vampiresa como yo tendría que despertar cuando cumpliera la mayoría de edad, pero gracias a la marca las desperté antes y eso me dio mucho poder. Hice muchas cosas y la mayoría las recuerdo, en cambio, otras son borrosas y poco claras. Lo cual me ha hecho preguntarme por cuánto tiempo más podré seguir controlando esto.
Sus manos temblaban mientras cerraba las manos en un puño.
—¿Qué fue lo que te hizo querer escapar?—Pregunté. Y ella suspiró pesadamente.
—Ya no soportaba más seguir allí—Explicó con voz temblorosa—, además una persona muy importante para mí murió a manos de Cedric y es por eso que decidí escapar.
—¿Quién es esa persona tan importante por la cual escapaste?—Preguntó Jayden.
Ella respiró profundamente tratando de encontrar las palabras correctas para poder hablar sin romperse.
—Él alguna vez fue parte del trío que Cedric entrenó con mano de hierro y crueldad hasta convertirlos en armas, asesinos. Incluyéndolo a él. Esa persona murió hace dos años y es... Damien Crowley...—Dijo con voz plana.
¿Damien había muerto? Eso no era una sorpresa, pero sí el hecho de que murió siendo un arma ante los ojos de Cedric y de otros que habían sido testigos de dicha muerte a manos de ese maldito.
—Esperaste mucho tiempo para escapar, ¿por qué?—Preguntó Adler cruzado de brazos.
—Porque desde recibí esta marca ese trío me tuvo vigilada de forma constante. Sobre todo porque he sido la única que no ha mostrado los efectos secundarios de la marca—Eso sí que era una verdadera sorpresa—, pero tras estar cinco años vigilada uno aprende cosas y ve cosas que no deben ser vistas por nadie.
Sin embargo, luego de cinco años logré escapar y no fue fácil, me tomó meses planearlo bien. Hasta que una noche ellos se fueron a una misión y fue entonces que escapé. Y posiblemente ahora me estén cazando para eliminarme—
Tras escuchar su historia decidimos llevarla con nosotros dado que tenía información valiosa sobre Cedric y posiblemente sobre Dmitri.
Y estaba segura de que obtendría las respuestas a cada pregunta que me había hecho durante dos años finalmente sería respondida o al menos una parte de ellas.