NovelToon NovelToon
FIRMÉ MI LIBERTAD

FIRMÉ MI LIBERTAD

Status: En proceso
Genre:La Vida Después del Adiós / Mujer fuerte/hombre frágil / Pareja destinada / Divorcio
Popularitas:645
Nilai: 5
nombre de autor: Y.Valeri

FIRMÉ MI LIBERTAD

Huyó para recuperar su vida. Nunca imaginó que su pasado volvería a buscarla.

Aymara tenía todo lo que muchos envidiaban: una familia adinerada, una posición privilegiada y un matrimonio aparentemente perfecto. Pero detrás de aquella vida se escondían las mentiras, las traiciones y el control de un hombre que había conseguido arrebatarle incluso su propia identidad.

Una noche, Aymara decide desaparecer.

Después de recorrer carreteras sin destino, llega a Brumaluna, un pequeño pueblo rodeado de montañas y un lago donde nadie conoce su pasado. Allí comienza de nuevo bajo el nombre de Bella Monreal.

Por primera vez en años, puede tomar sus propias decisiones. Y cuando conoce a Rodrigo, el reservado administrador de un hotel, descubre que el amor no tiene por qué significar perderse a sí misma.

Pero la tranquilidad que tanto le costó construir es más frágil de lo que imagina.

Un accidente, recuerdos perdidos y secretos que no pueden permanecer ocultos amenaza

NovelToon tiene autorización de Y.Valeri para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Quedarme también es luchar

Lucía llevaba años trabajando como recepcionista del hotel.

Bella la conoció desde prácticamente su llegada a Brumaluna.

La mujer eficiente detrás del mostrador.

La que sabía qué habitación estaba disponible sin mirar la computadora.

La que podía resolver en cinco minutos lo que a otro empleado le llevaba veinte.

Lo que Bella no conocía era la historia que existía entre ella y Rodrigo.

La descubrió poco a poco.

No porque Lucía se lo dijera.

Porque algunas historias permanecen visibles incluso cuando nadie habla de ellas.

Una mañana Bella llegó al hotel buscando a Rodrigo y encontró a ambos discutiendo detrás de recepción.

—Te dije que ese proveedor iba a volver a hacerlo —decía Lucía.

—Y yo te dije que ya lo solucioné.

—Lo solucionaste después de que yo te dije que iba a pasar.

—Lucía.

—Rodrigo.

Bella se quedó observándolos.

Lucía fue la primera en verla.

—Bella.

—Creo que llegué en medio de algo.

—No —respondieron los dos al mismo tiempo.

Bella levantó las cejas.

Lucía soltó una carcajada.

Rodrigo negó con la cabeza.

—No la animés.

—No estoy haciendo nada —dijo Bella.

—Exactamente eso dice ella.

Lucía le entregó unos papeles.

—Firmá antes de que se te olviden.

Rodrigo los tomó.

Bella observó la escena.

No había tensión romántica evidente.

Había otra cosa.

Familiaridad.

Años.

Una manera de saber cómo iba a reaccionar el otro antes de que ocurriera.

Más tarde, cuando Rodrigo salió con Bella, ella preguntó:

— ¿Vos y Lucía estuvieron juntos?

Rodrigo tardó un segundo.

-Si.

Bella siguió caminando.

—¿Hace cuánto?

—Bastante.

—Eso es muy específico.

Rodrigo sonrió.

—Terminamos hace tiempo. Seguimos trabajando juntos. Al principio fue complicado y después aprendimos a hacerlo.

Bella lo miró.

—¿La quisiste?

Rodrigo no esquivó la pregunta.

-Si.

La respuesta produjo una incomodidad pequeña en el pecho de Bella.

Pero prefirió eso a una mentira conveniente.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por no decirme que nunca significó nada solo para hacerme sentir mejor.

Rodrigo la miró durante unos segundos.

—Significó algo. Ya no significa lo mismo.

Bella bautizada.

Eso podía entenderlo.

Ella también había amado a alguien que ya no reconocía cuando lo miraba.

***

Lucía continuó trabajando en el hotel.

No se convirtió de repente en enemiga de Bella.

Algunas veces hablaban.

Otras apenas se saludaban.

Lucía podía ser amable y, al mismo tiempo, quedarse mirando un segundo de más cuando Rodrigo tocaba la espalda de Bella al pasar.

Bella lo notaba.

No necesitaba convertirlo todavía en algo más grande.

Había aprendido que no todo lo incómodo era una amenaza.

***

Esa misma semana Helena llamó desde el número seguro.

Bella estaba en el local.

—Hay más movimientos.

—¿Sam?

-Si.

—¿Sabe algo?

—Sabe que Aymara está interviniendo.

Bella cierra los ojos.

—¿Y de Bella?

—Nada.

—¿Brumaluna?

—Nada que sepamos.

—Entonces seguimos así.

Helena guardó silencio.

—No va a dejarlo.

—Yo tampoco.

—Eso quería escuchar.

Bella miró alrededor.

El local seguía transformándose lentamente.

No porque ya hubiera decidido qué negocio quería construir, sino porque cada semana parecía un poco más suyo.

—No quiero volver a vivir allá —dijo Bella.

—Nadie te está pidiendo que vuelvas.

—Pero tampoco quiero que Sam interprete mi ausencia como una renuncia.

—Entonces tendremos que aprender a hacer las dos cosas.

—¿Cuáles?

—Que Bella pueda vivir y que Aymara pueda defender lo que le pertenece.

Bella permaneció en silencio.

Aquella frase se quedó con ella.

***

Esa noche Rodrigo la encontró junto al lago.

—¿Problemas?

Bella sonrió sin humor.

—Siempre.

—¿Quieres hablar?

Ella negó con la cabeza.

—Todavía no.

Rodrigo se sentó a su lado.

No preguntó otra vez.

Bella apoyó la cabeza sobre su hombro.

—Gracias.

—Últimamente me agradecés mucho por no hacer cosas.

—Es una habilidad poco valorada.

—Voy a ponerla en mi currículum.

Bella Río.

Después volvió a mirar el lago.

Rodrigo sabía que existía un pasado.

Sabía que había una persona de la que Bella se había alejado.

Sabía que su padre había muerto.

Nada más.

No sabía que Bella había sido aimara.

No sabía qué empresa estaba intentando proteger.

No sabía cuánto dinero existía detrás de aquella mujer que compraba café en el supermercado y discutía con Amy por cualquier tontería.

Y Bella todavía no estaba preparada para contárselo.

Por primera vez comprendió que guardar una parte de sí misma no significaba necesariamente estar mintiendo.

Al día siguiente, Bella regresó al hotel por un café y encontró a Lucía atendiendo a una familia con dos niños cansados. La vio arrodillarse para devolverle a uno un muñeco que había caído detrás de una maleta y después resolver un problema de reserva sin perder la paciencia. Aquello le recordó que las personas no llegaban a la vida de otros con una rótulo que dijera qué papel iban a desempeñar.

Lucía levantó la vista y la saludó con naturalidad. Bella respondió del mismo modo. No eran amigas, pero tampoco enemigas. Por ahora, eso era suficiente. La incomodidad que sentía no le daba derecho a inventar intenciones que todavía no conocía.

A veces significaba esperar hasta sentirse seguro para abrir una puerta.

Bella decidió no preguntarle a nadie por detalles de aquella antigua relación. Si Rodrigo quisiera contarle algo más, lo haría. No es necesario registrar cada gesto de Lucía ni comparar fechas para sentirse segura. Aquella decisión le costó más de lo que esperaba, porque durante años Sam había convertido la vigilancia en una forma de convivencia: saber con quién hablaba, a qué hora llegaba, qué había querido decir con una frase. Bella no quería llevar esa lógica a una relación nueva.

Cuando se lo dijo a Rodrigo días después, él no respondió con promesas grandiosas. —Si alguna vez algo te incomoda, pregúntame —dijo simplemente. Bella asentándose. Aquello era suficiente. No necesitaba que Rodrigo borrara su pasado para construir un presente con ella. Necesitaba comprobar, poco a poco, que en ese presente había espacio para decir lo que sentía sin pagar después por haberlo dicho.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play