Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.
Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.
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Capitulo #20: Amanecer
...⚠️ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FLOR⚠️...
Cuando terminamos por quedar con las panzas llenas de helado, caminamos de regreso con los demás con una sonrisa, solo que como dije antes, debíamos de despertar del sueño y ese despertar fue un láser que iluminó mi frente.
—De… de… devuélveme a mi hija… —jadeó aquel monstruo de más de dos metros, ahora con una bazuca encarnada en su brazo derecho—. Señorita Watson
—Pa… Papá… —susurró la pequeña escondiéndose detrás mío—.
Sin pensarlo cargué a Guinevere en mis brazos para huir con ella de ese maldito monstruo, la pequeña horrorizada se aferró a mi pecho con fuerza, incluso sentía su corazón latiendo y golpeando mi pecho. Esa pequeña se mantenía con los ojos cerrados mientras corríamos por el camino de grava húmeda que había en el zoológico.
—¡¡Devuélveme a mi niña!! ¡¡Devuélveme a mi hija!! —rugió ese monstruo con una voz distorsionada—.
Esa cosa fue destruyendo árboles, tiendas y jaulas para intentar detenernos en nuestra persecución, intenté no voltear hacia atrás, me mantuve con la mirada fija frente a mí, para así poder esquivar los cadáveres putrefactos del suelo y para dispararle a los caminantes que se cruzaban en nuestro camino.
—¡¡Ella es mia!! ¡Ella me pertenece! —me rugió ese ser infernal mientras seguía disparando con su bazuca—.
Desesperada corte el camino de grava a través de una tienda abandonada, como estaba cerrada tuve que entrar saltando por por la ventana abierta para salir por la puerta trasera antes de que la propia tienda fuera destrozada por la bazuca de esa cosa, que quería a la pequeña.
Por desgracia la onda expansiva de la explosión nos lanzó al suelo, ambas rodamos por el suelo pero aún así, nos aferramos a la otra para no perdernos en ese momento. Ese monstruo, cruzó por las llamas y los restos de la tienda con tal tranquilidad que parecía la silueta de un jefe final de un videojuego.
—Señorita Watson, no hay donde huir… no hay por donde escapar, ya que iré tras ustedes hasta recuperar a mi hija.
—N-no… no… no te dejaré tocarla
—¿Por qué? Ella… ella… su sangre, sus entrañas… puede ayudarme a recuperar lo que Irving me quitó, lo que… ¡¡Ellos me quitaron!!
—No —agarré mi pistola para dispararle a esa cosa en la cara—. Ella no tiene la culpa de lo que te hicieron —continué poniéndome de pie con ella en mis brazos—.
—Watson, tú deberías saberlo, tú fuiste quien reveló parte de la verdad en las redes… ¡¡Tú deberías entenderme!! Tu los odias igual que yo, tu quieres destruirlos y si me das a la niña, te ayudaré…
—Alejate… —insistí hasta gastar todas mis malditas balas y retrocediendo—.
—Última oportunidad… dame a mi hija
—N-no —gruñí lanzando mi pistola sin balas al suelo—.
—No lo entiendo. ¿Por qué dar tu vida por mi hija?, ella es solo una niña que ni siquiera conoces. Solo dámela para recuperar mi humanidad. Prometo que te dejare vivir a ti y a tu amigo, los ayudaré a destruir Glaver
—No… si de verdad la quieres, tendrás que matarme
Ambos estábamos por reanudar nuestra persecución, cuando de repente un impacto destrozó una parte del cuerpo de ese monstruo, la bazuca encarnada incluso salió disparada cayendo frente a nosotras y ese monstruo salió rodando por unos cuantos metros, lejos de nosotras. Confundida retrocedí asustada hasta que escuché la voz de ese tonto novato y solté un suspiro de alivio.
—¡¡¿Están bien?!! —nos gritó Stanley a lo lejos con su nueva arma—.
La cual era un arma con forma de lanza y que en la punta tenía una especie de cañón de plasma que disparaba una bala tan potente que podría destrozar a ese monstruo sin dificultad.
—¡S-Si! —le respondimos volteando a verlo con una pequeña sonrisa de alivio y con los ojos vidriosos por el alivio—.
Ese disparó, no terminó por matar a esa cosa sino que de una forma bastante asquerosa, esa cosa terminó por transformarse en un monstruo más grande. Él se retorció en el suelo mientras gritaba de dolor, su piel terminó por caer junto a un montón de ácido, su espalda se partió en dos, su columna salió desprendida de su trasero con una apariencia similar a la de un aguijón de escorpión.
Le salieron otros brazos todavía más grandes que los que tenía antes, sus garras se clavaron en la grava, volviéndose negras, y aún más filosas.
—Ay me lleva la chin… —se detuvo para tragar saliva y para recargar su arma—.
—¡¡Stanley!! ¡¡Tú dispara!! —le ordené recogiendo la bazuca que había caído frente a mí—. ¡¡Yo te cubro!!
Ese ser rugió con todas sus fuerzas una última vez haciendo temblar las piedras de la grava del suelo. Corrió hacia nosotros como si fuera un jabalí salvaje, destrozando árboles, señales y todo lo que estaba frente a él, era tan rápido que apenas alcancé a esquivarlo con la niña en mis brazos.
Ese monstruo trató de usar su aguijón contra nosotras pero para su desgracia ese tonto novato volvió a dispararle, destrozando está vez el aguijón que tan solo rozo la punta de mi nariz.
La destrucción de su aguijón lo hizo gritar y retorcerse en el suelo, dándome la oportunidad de dispararle con su bazuca directamente en la cara, esa explosión en su rostro le dejó sin mandíbula y sin sus ojos.
—¡Toma eso, hijo de puta! —le dije jadeando, lanzando la bazuca sin ningún otro disparo, al suelo—.
Mientras ese tonto recargaba su arma, me dispuse a esquivar a esa cosa deforme, también intentando mantenerme en esa zona y protegiendo a la niña que cargaba en mis brazos.
—Pudimos… pudimos… unir… para… es injusto… yo… no soy el malo… —jadeó él, tambaleándose y con múltiples tumores brotando de su cuerpo—.
Estaba claro que ese monstruo le estaba pasando lo mismo que al alcalde, parecía que esa transformación había sido provocada por contener dos virus en un solo cuerpo.
Antes de que ese infeliz pudiera volver a atacarnos, un último disparo del novato no solo destrozó su cráneo, sino que lo hizo estallar en millones de pedazos, llenando todo el suelo con sus restos.
—Pa… Papá… —sollozó la pequeña frunciendo el ceño—.
—Lo siento… —me disculpe, tanto con él como con la niña—. Pero no había otra opción, Doctor Shawn
Pocos segundos después de acabar con el papá de Guinevere, escuchamos el sonido de unos helicópteros aterrizando en la entrada del zoológico.
A tan solo unos momentos de la destrucción de la ciudad, nosotros habíamos sido rescatados por unos soldados pertenecientes a una organización que se encargaba de rescatar a los sobrevivientes del desastre.
Subirnos al helicóptero de esas personas para ir a un lugar seguro hubiera sido un momento para celebrar, sino fuera porque justo al elevarse el helicóptero, vimos como la ciudad de Alley era reducida a cenizas por el impacto de un misil.
...Toda esa gente… toda esa pobre gente murió ...
...No por el doctor Shawn…...
...Según entendía, él solo había sido una víctima más de las tantas atrocidades que ese hombre… ...
...Que Irving Butterfly, había hecho a lo largo de su vida…...
...Y ese día… me dispuse a cobrarle cada vida que ese hombre y su gente habían arrebatado en esa noche…...
...Glaver, caerá… y yo estaré ahí para verlo…...