NovelToon NovelToon
Nahela, Mi Dulce Morena.

Nahela, Mi Dulce Morena.

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado
Popularitas:41.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Nahela soñaba con ser dueña de su propio destino, pero su familia decidió su futuro por ella. Obligada a casarse con un hombre al que no ama, comprende que la libertad tiene un precio demasiado alto.

Gabriele Di Matteo llegó a Colombia para cerrar un importante negocio y regresar a Nueva York. El amor nunca estuvo en sus planes, mucho menos involucrarse en los problemas de una desconocida.

Pero una noche basta para cambiarlo todo.

Lo que comienza como una promesa de ayuda se convierte en una huida desesperada, un peligroso desafío a hombres poderosos y un amor capaz de romper todas las reglas.

Porque cuando el destino une a dos almas perdidas, ni la distancia, ni el poder, ni el miedo son suficientes para separarlas.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dulce.

Nahela🤎

Lo veo antes de que mi mente alcance a entenderlo y aun así… mi cuerpo ya lo reconoce. Gabriele está aquí, es real y demasiado cerca para ser algo que solo he escuchado por teléfono durante una semana.

El mundo se detiene un segundo… o tal vez soy yo la que deja de respirar y entonces corro sin pensarlo. No me detengo a preguntarme si es correcto o si es demasiado.

Cuando llego a él, no freno, salto y lo abrazo. Mis brazos se enredan alrededor de su cuello, mis piernas rodean su cintura sin siquiera darme cuenta. Es como si mi cuerpo hubiera decidido por mí mucho antes que mi mente. Siento sus manos sujetándome de inmediato, firmes, fuertes… como si me estuviera esperando sin admitirlo.

Y en ese instante… todo encaja. El mundo, el miedo, la casa, Colombia, José Joaquín… todo se apaga solo queda él. Su presencia que me envuelve por completo.

—Gabriele… —susurro contra su oído sin poder evitarlo.

Y su nombre en mi boca se siente extraño… pero correcto.

Lo siento respirar profundo como si mi cercanía le hubiera quitado algo del control que siempre parece tener.

—Dios… —murmura—. ¿Me extrañaste?

Y sonrío contra su cuello sin querer.

—Sí. Te tardaste.

No quiero separarme porque por primera vez desde que escapé… no me siento en peligro. Me siento… en casa aunque eso no tenga sentido. Lo miro y ahora que estoy frente a él, tan cerca, entiendo lo imposible que es esto.

Su rostro, sus ojos. Esa forma en la que me observa como si estuviera tratando de entender algo que no puede controlar y yo siento algo que no sé explicar.

Sin pensarlo me suelta el cabello y eso me hace sentir especial.

—Así está mejor —murmura.

Y mi corazón da un salto.

—¿Qué?

—Tu cabello suelto… se ve precioso.

Siento mis mejillas arder y me odio un poco por reaccionar así, pero no puedo evitarlo.

Y entonces siento que cambia en el aire. En su respiración, en la forma en la que su mandíbula se tensa y de repente entiendo que estoy demasiado cerca.

Siento su cuerpo firme bajo el mío, su calor, su fuerza y algo dentro de mí reacciona de una forma que no esperaba.

Un cosquilleo extraño bajo mi vientre. Una sensación intensa en el estómago como si todo en mí quisiera acercarse más.

Gabriele aprieta la mandíbula  su voz sale baja,  grave y controlada.

—Nahela… bájate antes de que haga algo que no debo.

Parpadeo.

—¿Qué cosa?

Lo miro y por un segundo… no responde solo me mira y ese silencio me dice demasiado para mi corazón que ya no sabe cómo calmarse.

Y entonces llega la duda que me golpea suave, pero profunda.

¿Es posible esto? ¿Es posible sentir algo así por alguien a quien solo he visto una vez y escuchado durante una semana? ¿Es posible enamorarse así?

Tan rápido.

Tan sin defensa.

Tan sin permiso.

Yo no sé mucho del amor. No después de lo que viví, pero sí sé algo. Sé que él me salvó, que si no hubiera llegado aquella noche… yo no estaría aquí, que le debo mi vida y también sé… que no es solo gratitud lo que estoy sintiendo. Es algo más más suave que me asusta… porque es bonito.

—¿Por qué no avisaste que vendrías? —pregunto aún abrazada a él, sin querer soltarlo.

Y su respuesta llega inmediata.

—Quería darte la sorpresa… y ya no aguantaba un día más sin verte.

Mi corazón se detiene un segundo porque no lo dice como un juego.

Nos miramos y ahora sí  noto lo cerca que estamos. Sus ojos en los míos, mi respiración contra la suya, sus labios demasiado cerca de los míos.

—Gabriele… —susurro sin pensar.

No sé qué iba a decir porque ya no importa Solo existe este momento donde ladeamos nuestros rostros y nuestros labios están apunto de tocarse y entonces…

—Ups… perdón.

La voz rompe la burbuja. Mi cuerpo reacciona antes que mi mente y me suelto de inmediato. Bajo de él como si el su piel me quemara y me quedo ahí… sin saber dónde poner las manos, sin saber dónde mirar.

—Lo siento… —murmuro avergonzada.

Nelly está en la entrada con una expresión que mezcla sorpresa y ternura.

—No quería interrumpir… voy a… eh… dejarlos... Me iré para que disfruten su reencuentro.

Sonríe como si hubiera entendido demasiado y se da la vuelta con rapidez. El silencio que deja detrás es peor que su presencia.

Siento el calor en mis mejillas. No me atrevo a mirar a Gabriele porque sé exactamente lo que está pasando por mi cabeza y no quiero enfrentar lo que pudo haber pasado hace unos segundos.

—No… no es necesario… —murmuro.

Me giro un poco y veo a Gabriele ya no está cerca de mí. Está caminando hacia su madre y por primera vez lo veo distinto.

—Mamma —dice con voz baja, y la abraza uego le da dos besos en la mejilla—. Gracias… por todo.

Nelly le acaricia el rostro.

—No tienes que agradecerme nada, hijo. Lo que hice lo volvería hacer otra vez sin pensarlo.

Y luego me mira a mí con suavidad, con algo maternal que me desarma. Siento un nudo en la garganta.

Mis ojos se humedecen sin permiso porque es verdad, les debo tanto.

...

Después de eso todo ocurre rápido. Entramos. Gabriele saluda a su padre.

—Bienvenido a casa, hijo —dice simplemente.

La cena es tranquila. Gabriele habla poco al principio, pero cuando lo hace… lo escucho como si cada palabra tuviera peso. Yo lo observo más de lo que hablo porque no puedo evitarlo y después de la cena… él me mira como si hubiera tomado una decisión.

—Nahela… ¿Podemos hablar un momento a solas?.

Asiento y salimos al jardín. El aire es más fresco aquí, más silencioso y íntimo.

—¿Puedo abrazarte otra vez? —pregunta de repente.

Me detengo y sonrío sin darme cuenta.

—Sí.

Y lo hace, me rodea con esos brazos fuertes y esta vez… no hay sorpresa. Solo calma, él y yo.

—¿Cómo te sientes aquí? —me pregunta y cierro los ojos un segundo.

—Como si… estuviera empezando de nuevo.

Lo siento asentir.

—Eso es lo que quiero para ti.

Lo miro.

—¿Y cómo fueron las cosas en colombia? —le pregunto y su mandíbula se tensa.

—José Joaquín se volvió loco cuando descubrió tu desaparición. Y Ovidio Velandia también. Están buscando respuestas.

Trago saliva.

—Yo no quiero volver ahí nunca más.

—No vas a volver —dice firme—. No si depende de mí.

Siento algo extraño en el pecho. Algo que no es miedo, es… esperanza.

—Quiero cumplir mis sueños, ser fotógrafa —le digo de pronto—. Viajar. Trabajar. Ser libre. Empezar de nuevo.

Gabriele me mira como si ya lo hubiera decidido por mí.

—Y lo vas a hacer.

—¿Cómo puedes prometer eso?

Da un paso más cerca.

—Porque voy a ayudarte a cumplir cada uno de tus sueños y metas. Desde el más pequeño hasta el más grande. Lo juro, Nahela.

Me quedo en silencio porque no sé qué responder.

El aire se vuelve más denso. Nos miramos y siento todo como si cientos, miles y millones de mariposas revolotearan en mi estómago. Así que sin pensarlo… me pongo de puntillas y lo beso. Es un beso suave al inicio, inseguro como si mi cuerpo no estuviera seguro de lo que está haciendo, pero lo hago igual.

Abrirlos ojos y me separo de golpe.

—Lo siento… yo… no debía... —pero no termino porque su mano ya está entre mi cuello y mi mejilla.

—No te disculpes —murmura y entonces me besa él.

Esta vez no hay duda, no hay miedo, ni hay control.

Su beso es profundo, firme, vivo y yo me pierdo completamente en el sabor de su boca, nuestras lenguas se tocan. Es un beso con una mezcla de agresividad y dulzura. Juro que no sé cómo explicarlo, pero me encanta.

Cuando nos separamos y nuestras frentes quedan unidas.

—Joder... Qué boca tan dulce tienes —dice antes de volver a apoderarse de mis labios.

1
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Eso se llama tener precaución
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
El deber siempre presente
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Gabriele Dimatteo estás como el chinito de la canción " EN UN BOSQUE DE LA CHINA UN CHINITO SE PERDIÓ," 😄😄😄😄😄😄😄
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Dioooooo9ooooooooooooo que calor 🥵🥵🥵🥵🥵🥵🥵
Ana Elena Jiménez
siiiiiiii serán hermosos,una hermosa princesa con Ricitos 🥰🥰🥰
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
piensa mira viene mamá y se te baja 😄😄😄😄😄
Rositha Escritora 🌹📚: Jajaja 😂🤭
total 1 replies
Elvira Fretes
que lindos Gabriele y Nahela, que bueno que le dió la cadena y Nahela aprenderá defensa personal
Cj Carlos 🏍️
Que viva el amor 😍
Cj Carlos 🏍️
las partidas son duras cuando se está enamorado más de la forma que ellos lo estan
Elvira Fretes
por más que les duela, está bien que se separen, José Joaquín Santacruz, lo está vigilando
Suleima Dominguez Guzman
Rosa que capítulo tan lindo queremos maratón pliss esto está bueno
Maria Jose Ariza
hola esta súper la novela pero falta la historia de sergei el hermano de damir
Rositha Escritora 🌹📚: Oigan, a usted no se les escapa nada🤭 La de Sergei, viene después de la Noah.😉
total 1 replies
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
excelente idea ,es mejor prevenir que lamentar
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 aaaayyyyyy este hombre si que es una belleza 🥰🥰
Ana Elena Jiménez
hombre, precavido vale por dos
ANALIA ✨🌹🍀
me enamoro una y otra vez ☺️☺️☺️ que bonito detalle y palabras 😍
🤍Lee🩶
🥹 así estará de obstinada 🥹
Ana Elena Jiménez
que dilema 🥺
🎶Caroline Pires 💜
Oh serían una combinación perfecta eso hijos 🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play