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Matrimonio Por Contrato, ¿Amor Después Del Matrimonio?

Matrimonio Por Contrato, ¿Amor Después Del Matrimonio?

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Matrimonio arreglado
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Sinopsis:
Un matrimonio por conveniencia de dos años. Dos mentes calculadoras dispuestas a todo.
Emma creía que Dilan era el títere perfecto para lograr su venganza familiar y luego desaparecer con su herencia. Dilan sabía que Emma era un lobo con piel de cordero desde el día en que la conoció, y la eligió por eso.
Cuando las mentiras salen a la luz y el imperio de piezas se derrumba, ella exige la libertad que estipulaba el contrato. Pero él tiene una nueva condición: "Úsame, destruye a quien quieras, pero te quedas conmigo". Una historia de amor obsesivo, secretos y poder donde el peligro más grande no son los enemigos externos, sino la atracción entre los dos. Una pregunta que Emma no sabe cómo responder: ¿Se puede ganar una guerra cuando tu mayor enemigo está dispuesto a entregarte todo con tal de que lo ames?

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

El cuerpo me dolía, pero no podía quejarme. El viaje me había dejado exhausta y la noche con Dilan... bueno, no sabría cómo definirla. No fue solo buena; fue una revelación. Siendo la primera vez que estaba con un hombre, el simple recuerdo me recorría la espalda como una descarga eléctrica. ¿Lo hizo bien? Definitivamente.

Estaba en mi habitación, revisando los correos, cuando recordé que apenas llevaba dos días de vacaciones. Nos regresamos a casa después de esa noche. Sonreí al pensar en él, pero inmediatamente borré el gesto.

—¿Desde cuándo sonríes por Dilan? —me recriminé—. No puedes involucrar sentimientos. Nada bueno saldrá de esto.

Al día siguiente, mi trabajo transcurría con normalidad. Estaba en el estacionamiento, revisando mi teléfono, cuando un mensaje hizo que el aire se me cortara en la garganta.

Dilan: ¿Esta noche podemos hacerlo?

Miré la pantalla con asombro y una mezcla de pudor y emoción. ¿De verdad él quería...?

—Hola, Emma —la voz de Mariana, la encargada de supervisión de alimentos, me sacó de mi trance.

—Hola, Mariana. ¿Qué tal tu día?

—Horrible —dijo, con la voz quebrada—. En la sucursal que supervisé, hubo errores de producción. El jefe estaba de un humor de perros. Y en casa mi esposo es un bastardo; finge que nada pasa cuando, en realidad, le importa todo un bledo. No llega a casa hace dos días y solo aparece cuando le conviene.

—Aún no llego a esa etapa del matrimonio —dije, intentando bromear, aunque sentí una punzada de culpa.

—Espero que nunca lo hagas. Es insoportable.

Me despedí y conduje a casa, tratando de ignorar el nudo en mi estómago. Al entrar, me sorprendió encontrar a Dilan en la cocina, cocinando. Eran las ocho; había llegado antes que yo.

—¿Debería preocuparme de que entres a mi casa mientras no estoy?

—No hay nada que no haya visto antes —respondió él, sin inmutarse.

Llevaba puesto un delantal sobre la ropa de trabajo, lo que lo hacía ver increíblemente atractivo. Observé sus hombros, la firmeza de sus brazos, y un calor traicionero comenzó a subir por mi cuello. Al recordar lo que ocurrió en París, me mordí el labio inferior, incapaz de ocultar mi deseo.

Me acerqué a él, invadiendo su espacio personal.

—¿Podemos hacerlo ahora? —le pregunté, deslizando una mano por su pecho.

Él me detuvo, sujetando mi muñeca con firmeza.

—Estoy cocinando —respondió, manteniendo la voz bajo control.

—Podemos comer después —le susurré, sosteniéndole la mirada.

Vi cómo tragaba saliva con dificultad antes de apartar mi mano. Su esfuerzo por mantener la compostura era evidente.

—Primero hay que comer. No has cenado y eso te dejará débil —insistió.

Sonreí. Parecía tan torpe en esto de ser "pareja".

—¿Has tenido novias? —pregunté, tomando un trozo de zanahoria de la mesa. Él me lo quitó antes de que lo probara, lo lavó con una minuciosidad exasperante y me lo devolvió.

—Sí, dos —respondió con sencillez mientras seguía picando.

—¿Leslie fue una de ellas? ¿O era otro contrato como el mío?

Se detuvo y me miró a los ojos.

—Ella nunca estuvo en mis planes de matrimonio. Fue una amiga de juventud.

Era la primera vez que hablaba de su vida privada. Siempre evitaba mi mirada, pero hoy... hoy algo era distinto.

—¿A qué se debe este cambio? ¿Tus padres te obligan a tratarme así?

—Nadie me obliga. He pensado que, para tener sexo como pareja, debe haber algo más entre ambos.

Casi me atraganto con la zanahoria.

—¿Me estás diciendo que quieres comportarte como mi esposo?

—Sí. Me di cuenta de que en París solo actuamos por necesidad. Quiero cambiar eso.

—No es necesario —repliqué, irritada—. Podemos hacerlo por diversión, sin sentimientos de por medio.

Él dejó el cuchillo sobre la encimera, su rostro transformándose en una máscara de seriedad absoluta.

—No voy por la vida teniendo sexo con cualquiera. No me pidas que lo haga contigo como si fueras alguien irrelevante; me daría asco.

Sus palabras me hirieron más de lo que quise admitir.

—¿Entonces? ¿A la antigua? ¿A una hora exacta y solo cuando tú quieras?

—No es así. Solo quiero que hagamos las cosas como deben ser.

—¿Y cómo deben ser? Estamos unidos por un papel, Dilan. No hay nada más.

—Llevamos dos años casados y nunca me has visto realmente como tu esposo.

—¡Porque nunca me has tratado como tal! —exclamé, dejando salir toda la frustración contenida—. Siempre has sido mi jefe. "Haz esto", "ven aquí", "no sonrías". ¡Prefiero mil veces que seas mi jefe a que finjas ser mi esposo ahora!

Él se quitó el delantal y lo lanzó sobre la encimera, visiblemente enojado.

—De ahora en adelante serás mi esposa. No me casaré de nuevo, así que acostúmbrate —dijo, saliendo de la cocina.

Lo seguí, furiosa.

—¡No quiero ser la esposa de nadie! Estábamos bien fingiendo.

—Para ti, quizá. Para mí, no. Ya te conozco, Emma. Conozco tus gustos, tus defectos, tu forma de pensar. Eso fue lo que me decidió a estar contigo.

—¡Solo tengamos sexo y ya! No voy a cumplir con ese rol de esposa tradicional.

Me tomó del brazo, obligándome a quedar frente a él, y me besó. Fue un beso posesivo, desesperado, que intentó silenciar mis quejas. Me separé, indignada.

—Querías hacerlo —dijo él, dando un paso hacia mí.

—¡No así! No mientras no nos pongamos de acuerdo.

—¿Entonces cuándo? _ La forma en la que me lo pregunta me hizo imaginar que estaba acechando a su presa

—¡Solo quieres calmarte! No me ves como tu esposa, me ves como una vía de escape _ dije deteniendolo con mi mano

Él aire se sentía pesado, nunca antes había visto a Dilan asi. Esto era nuevo en él.

—¡Llevo dos años aguantándome esto solo para estar contigo! ¡No me pidas que me detenga ahora!

Me cargó como si pesara menos que una pluma y me llevó al baño. Abrió la regadera, y el agua fría nos empapó por completo, despojándonos de cualquier rastro de formalidad. Su faceta refinada y calculadora se desvaneció, dando paso a algo salvaje, casi cavernícola.

—Espera... —dije, intentando poner distancia.

Pero al verlo allí, con la ropa pegada a su cuerpo y el agua recorriendo su piel, mi razón se hizo añicos. Me besó de nuevo, y esta vez, mis manos se enredaron en su cabello, traicionando todos los límites que había intentado establecer.

1
Mirta Vicente
y cuando los otros capítulos quedamos en el 36 !!!
Betty Saavedra Alvarado
Emma solo se defiende de su familia que le quiere hacer daño
Betty Saavedra Alvarado
Emma no estás sola
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Sus amigos ya descubrieron su secreto
Betty Saavedra Alvarado
Emma cuídate de Elena te quiere hacer daño
Betty Saavedra Alvarado
Así es Dilan está contigo
Betty Saavedra Alvarado
Elena siempre egoísta todo lo quieres para ti
Betty Saavedra Alvarado
Elena solo se defiende de sus padres yhna
Betty Saavedra Alvarado
Emma a ser fuerte Dilan te respalda
Betty Saavedra Alvarado
Muchas personas te manipulan para lograr sus objetivos
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Elena y Dilan parecen dos adolescentes en problemas
S I A R A ❤️‍🔥
te vas a quemar en tu propio juego Emma 😈
Betty Saavedra Alvarado
Dilan esa mujer solo quiere hacer daño a Emma
Betty Saavedra Alvarado
Estos están locos dicen una cosa y hacen otra
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Dilan la amas por eso la cuidas no quiere que nadie le haga daño
Betty Saavedra Alvarado
La vida nos da muchas sorpresas las personas a veces ocultan como son
Betty Saavedra Alvarado
Dilan y Emma ya aclararon todo
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