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ECOS EN LA COLINA

ECOS EN LA COLINA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Maltrato Emocional / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Elisa Ramos, una brillante graduada en literatura, ve sus sueños destrozados una fatídica noche tras sufrir una brutal agresión en los suburbios que la deja atrapada en un mutismo selectivo severo. Justo cuando su humilde familia se enfrenta a la ruina y a una tragedia irreparable, en su vida irrumpe Liam Vance, un implacable y hermético CEO de la construcción. Lo que comienza como un frío acuerdo corporativo se transforma en un refugio inquebrantable cuando Liam la traslada a su mansión y se convierte en su "sombra pacífica". Mientras Elisa intenta recuperar su voz a través de las páginas de una libreta, Liam utiliza su inmenso poder para tejer una red de ingeniería legal y atrapar al culpable: Hugo Santoro, un heredero arrogante e intocable de la zona alta. Una historia magistral donde la sed de justicia y el amor más puro se unen para demostrar que los cimientos del corazón son indestructibles.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 2. EL SABOR DE LA TORMENTA

El aire de la noche estaba inusualmente frío cuando Elisa cerró la puerta de su casa. Se ajustó la bufanda de lana y comenzó a caminar hacia la cafetería, disfrutando del silencio de las calles suburbanas. En su mente todavía resonaban las palabras de su madre sobre los príncipes cansados y con las manos llenas de grasa, pero ella no podía evitar sonreír mientras se imaginaba el inicio del siguiente capítulo de su manuscrito.

La cafetería El Candil estaba situada en una esquina concurrida del centro. Al llegar, Elisa cruzó la puerta trasera y saludó a Marta, su compañera, que ya se estaba quitando el delantal.

—Menos mal que llegas, Elisa —dijo Marta, suspirando con alivio—. Tengo una migraña terrible y el encargado me ha dejado irme antes si tú te quedabas a cargo del cierre. ¿Te importa?

—Para nada, Marta. Vete a casa a descansar, yo me encargo de todo —respondió Elisa con su amabilidad habitual, guardando su mochila en la taquilla.

—Eres un sol. Ten cuidado al volver, que el fin de semana la gente se descontrola un poco —le advirtió su compañera antes de salir por la puerta.

Elisa se colocó el uniforme y salió al salón. Durante las primeras horas, el trabajo fue fluido. Familias cenando, parejas compartiendo postres y el sonido reconfortante de la máquina de café. Sin embargo, a medida que el reloj avanzaba hacia la medianoche, el ambiente cambió. Los clientes habituales se marcharon y las calles comenzaron a llenarse de jóvenes que salían de los locales de copas cercanos.

Faltaban apenas veinte minutos para el cierre cuando la puerta del local se abrió de golpe, haciendo sonar la campana con violencia.

Un grupo de cinco jóvenes entró arrastrando los pies y hablando a gritos. Apestaban a alcohol a varios metros de distancia. Cuatro de ellos venían en parejas, abrazándose entre risas torpes, pero el quinto caminaba un poco rezagado. Era un chico de pelo oscuro, ropa de marca notablemente cara y una mirada altiva que denotaba que no estaba acostumbrado a recibir un "no" por respuesta. Su nombre, aunque Elisa aún no lo sabía, era Hugo.

—¡Buenas! ¿Aún se puede pedir algo o ya estáis durmiendo? —soltó Hugo de forma ruda, golpeando la barra con los dedos.

—Buenas noches. Cerramos en quince minutos, pero si es algo rápido para llevar, puedo prepararlo —respondió Elisa con cortesía profesional, manteniendo las distancias.

Hugo se la quedó mirando de arriba abajo, deteniéndose en sus ojos claros y en la timidez que desprendía su postura. Una sonrisa ladeada y desagradable se dibujó en su rostro.

—No tenemos prisa, guapa. Sírvenos unos cafés cargados, a ver si se nos pasa la borrachera —dijo, apoyando los codos en el mostrador e intentando acercarse demasiado a su rostro—. ¿A qué hora sales de trabajar? Podríamos ir a tomar algo juntos.

—No salgo a tomar nada con clientes, caballero. Les preparo los cafés de inmediato —cortó Elisa, manteniendo la voz firme a pesar de la incomodidad que empezaba a revolverle el estómago.

Durante el rato que estuvieron allí, Elisa intentó hacerse invisible. Limpió las mesas más alejadas, ordenó los azucareros y evitó pasar cerca de ellos. Sin embargo, los ojos de Hugo la seguían a cada paso. Sus amigos le coreaban las bromas pesadas entre risitas, azuzándolo para que siguiera molestando a la camarera.

A la una y cuarto, el grupo finalmente pagó de mala gana y salió del local dejando las sillas desordenadas. Elisa dejó escapar el aire que contenía en los pulmones y cerró la puerta con llave de inmediato. Sentía el corazón acelerado, una extraña intuición que intentó espantar recordándose a sí misma que solo eran chicos ricos que habían bebido de más.

Terminó de limpiar a toda prisa, se quitó el uniforme y se puso su abrigo gastado. Apagó las luces del local, salió por la puerta trasera y echó el cerrojo metálico.

La calle principal estaba desierta. Las farolas parpadeaban con una luz amarillenta y mortecina. El último autobús de línea había pasado hacía quince minutos, por lo que Elisa apretó la mochila contra su pecho y comenzó a caminar rápido hacia el sendero peatonal que la llevaba a su barrio. El silencio de la noche era absoluto, roto únicamente por el eco de sus propios pasos sobre el asfalto frío.

No llegó a dar ni cincuenta metros.

Una sombra alta se interpuso bruscamente en su camino al cruzar la esquina del callejón trasero. Elisa ahogó un grito al reconocer el abrigo oscuro y los ojos desorbitados de Hugo. Él se tambaleaba ligeramente, pero la velocidad con la que la agarró del brazo derecho fue feroz.

—¿Te crees muy importante porque no me quisiste contestar en la cafetería? —siseó Hugo, con el aliento apestando a alcohol directamente en su cara.

—¡Suélteme! ¡Déjeme ir o voy a gritar! —exclamó Elisa, intentando zafarse con todas sus fuerzas, pero el agarre del chico era como una mordaza de hierro.

—Grita todo lo que quieras, aquí no hay nadie —se burló él, empujándola con violencia hacia el interior del callejón oscuro, lejos de la luz de la farola.

Elisa tropezó y su espalda golpeó dolorosamente contra el muro de ladrillo. El pánico paralizó sus músculos por un segundo. Intentó empujarlo, pero Hugo usó todo el peso de su cuerpo para aplastarla contra la pared, atrapando sus dos muñecas por encima de su cabeza con una sola mano. La fuerza del chico era descomunal comparada con la de ella.

—Por favor... por favor, no me haga daño, llévese el dinero —suplicó Elisa, con las lágrimas desbordando sus ojos por primera vez en su vida, perdiendo toda la inocencia en un parpadeo.

Hugo no escuchó. La giró de espaldas contra el muro con un movimiento brusco, acallando sus súplicas al presionarle el rostro contra el frío ladrillo. El sonido de la ropa rasgándose rasgó el silencio de la noche. Elisa cerró los ojos con fuerza, deseando con toda su alma despertar de aquella pesadilla, mientras la oscuridad del callejón se lo tragaba todo.

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Paty Perdomo
hasta lo que he leído va muy buena la historia, te felicito
Zulema Neme
Hermoso Día Me Encanta la Felicidad que Sienten 💓💓💓💓💓💓💓👏👏👏👏👏👏
Zulema Neme
Buenísima la Historia Por fin Encontraron la Paz y la Justicia 💗💗💗💗💗💗💗💗🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Zulema Neme
Adelante Liam Descubre al monstruo pronto y Salva a esa Niña 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Adelante. Liam.Te Apoyamos Descubre y Lleva a la Justicia a es Malnacido de Hugo 😚😚😚😚😚😚🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Pobre Elisa Dios te Proteja Espero que Liam. Cumpla su Palabra y te Cuide 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
H. Parra
felicitaciones, excelente redacción. súper recomendada 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
H. Parra
muy bien redactado |s ritora. excelente historia, diferente y entretenida
H. Parra
estoy de acuerdo con Helizahira. es poco común pero interesante y entretenida
H. Parra
ese infeliz tiene que pagar todo el daño que causó. es ley de vida, recibes lo que siembras
H. Parra
hermosa historia... gracias
H. Parra
comienza bonito e interesante
Gladys Dona
Realmente hermosa novela lastima que no pones las foto de los protagonistas acá falto Elisa Lían Leo la bb cuando era pequeña bueno de a poco iras poniendo rostro porque como Escritora hay que sacarse el sombrero Excelente Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Hermoso capitulo
Gladys Dona
Yo no se si porque realmente se crían solo en el olfato sin cariño afecto porque son muchos y cuando uno quiere adoptar la burocracia te pide mil cosas pero tengo amigas que adoptaron ya uno de 2 años otra de 4 pero no tienen idea lo adulto que son por su corta edad la educación que tienen pero eso es lo que tiene que ver el Estado hay muchoas familia que buscan un hijo pero la mayoría también quieren bb pero no saben lo que se pierden si ya esta creciendo tienen mucho amor para dar
Gladys Dona
Caíste en tú propia trampa Rebeca ahora vos y ese Infeliz de Manuel van a pasar unos años bajo la sombra que mujer que no tiene cerebro estas hueca pensaste que era fácil sacar un niño y hacerle creer a Liam qué era su hijo porque conociste su pasado de abandono pero siempre 4 ojos 👀 ven mejor que dos y todo gracias a Elisa
Gladys Dona
Por Dios lo que hace la ambición todo 💰 y 💰 sacó un niño del Olfanato para decir que es hijo de Liam anda Teabajar y Igual que tu macho Impostora
Gladys Dona
Realmente esta buenísima tú novela Escritora
Gladys Dona
Puro fuego 🔥
Gladys Dona
Me encanta Escritora que todo se resuelva rápido y tantas vueltas algunas Escritora lo hacen para alargar la novela pero no se dan cuenta que se pone monótona y repiten cada capitulo fragmento de lo que pasó y que pasa deja de leer y como ser YO anotó la Escritora y nunca más una novela con su nombre pero esta novela y las anteriores que leí con tú nombre me encanta
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