Clara es una joven valiente que, tras la muerte de su padre y frente a las dificultades económicas de su familia, ve en un trabajo como niñera la oportunidad de cambiar la vida de todos. Es contratada para cuidar de Pedro, un niño pequeño y frágil, en la lujosa e imponente mansión de Enrico, un hombre rico, autoritario y enigmático.
Al principio, Enrico impresiona a Clara con su mirada intensa, sus reglas estrictas y su actitud distante, transmitiendo poder y control en cada gesto. Pero, a medida que Clara se acerca a Pedro, ganándose su confianza y demostrando dedicación y cariño, surge una tensión silenciosa entre ella y Enrico. Entre enfrentamientos y momentos de vulnerabilidad, nace la semilla de un sentimiento inesperado, delicado y peligroso, pues Enrico es tan intenso como misterioso.
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Capítulo 13
Los días pasan y finalmente llega mi descanso quincenal. Estaba muriendo de nostalgia y necesitaba volver a casa.
En los últimos días el Sr. Enrico estaba volviendo temprano a casa y pasando más tiempo con Pedro y conmigo.
Sí. Aunque él estuviera con el niño, mi deber era estar presente.
Era noche de sábado, y Enrico estaba contando historias y acostaría a Pedro a dormir. Entonces fui hasta la cocina con la esperanza de comer algo.
Preparé un sándwich con queso y me senté a la mesa para comer...entonces Enrico entra en la cocina.
- ¿Vas a pasar el día libre aquí en la casa?
- ¡No!
Él me mira sorprendido.
- Estoy extrañando a mi familia. Digo y vuelvo a comer.
- ¡Cierto! Fred te llevará.
- No es necesario. Puedo ir en autobús.
- Puedes. Pero no vas a ir.
- No creo necesa...
- No vas a ir sola Clara. Y punto final.
Respiro hondo y vuelvo a comer. Estoy cansada de tanta discusión.
El Sr. Enrico prepara un sándwich y para mi sorpresa se sienta frente a mí.
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- ¡Sí! Digo sin mirarlo. Todavía estoy dolida por sus palabras.
- ¿Te está gustando el trabajo?
- Pedro es un amor. Quién diría que mis hermanos fueran la mitad de la tranquilidad que él es.
- Mi hijo es maravilloso. Pero no fue eso lo que pregunté. Pregunté si te está gustando el trabajo como un todo.
Lo miro seria...tratando de entender lo que realmente quiere decir.
- Tiene sus desafíos como cualquier trabajo. Respondo.
- ¿Desafíos? ¿Cuáles?
- ¡Usted! Respondo sin pensar.
Él me mira sorprendido.
- ¿Yo? ¿Pero por qué soy un desafío?
Respiro hondo tratando de ponderar las palabras.
- Sus ideas sin sentido, la terquedad que parece infinita y...y...déjalo así. Digo y me levanto. Él se levanta y me sujeta por el brazo.
- No eres ningún angelito. Dice en tono de risa.
- No lo soy. Buenas noches Sr. Enrico. Digo y voy saliendo.
****************
Me levanto temprano, visto mi vestido simple y voy hasta la habitación de Pedro para despedirme de él.
Así que abro la puerta me encuentro con Enrico sin camisa y sonriendo de una forma que nunca vi antes.
Cuando él nota mi presencia se da la vuelta y viste una camiseta.
- Disculpa no te vi entrar.
- En realidad, yo quien debo disculpas. Debería haber tocado la puerta. Vine a darle un besito a Pedrinho.
- ¡Pedro! Él susurra corrigiéndome.
- Vio, desafíos. Digo mirando para él.
- ¡Ja ja ja! Él comienza a reír a carcajadas.
Le doy el beso a Pedro y voy saliendo.
- ¡Espera! Él grita y corre hasta mí.
- ¡Aquí! Él me entrega un sobre.
- ¿Qué es esto?
- Tu adelanto. En caso de que lo necesites.
- Gracias. Digo y salgo andando.
Coloco el sobre en la mochila y bajo. Así que salgo Fred me esperaba.
- Buenos días Srta. Clara.
- Buenos días Fred. ¿Todo bien?
- Todo óptimo. ¿Y la Srta.?
- Estoy bien.
- El Sr. Enrico me pidió que la llevara a casa.
- Fred le expliqué que no era necesario.
- Entre, déjeme llevarla o va a sobrar para nosotros dos. Dice susurrando.
Asiento con la cabeza concordando y entro al coche.
Cerca de 50 minutos después estamos parando frente a la casita de la familia.
Maia y Mary corren para recibirme.
Fred abre la puerta del coche para mí.
- Gracias Fred.
- Por nada Srta. Nos vemos mañana a las 6hs.
Es realmente Enrico no va a dar tregua.
- ¡Hasta mañana!
Abrazo a las niñas bien apretado.
- ¡¡¡Clara!!! Ellas gritan.
- Estábamos extrañando. Dice Mary.
- Yo también conejita. Digo sonriendo.
Entro en nuestra casa y todo está muy calmo.
- ¿Dónde están los niños?
- Durmieron en la casa de la vecina.
- ¿Y la mamá?
- Está acostada.
Abro el sobre, tomo un billete de 100,00 y le entrego a Maia.
- Ve hasta el mercadito de Don Chico y compra galletas y yogur para ustedes.
- ¡¡¡Lo jura!!! Ellas dicen animadas mirando el billete de 100,00.
- Sí. Pueden comprar cuantas galletas y yogur el dinero dé. Compren algunos de agua y sal para que tomen café.
- Clara ¿puedo comprar una caja de leche y achocolatado?
Saco otro billete de 100,00 y les entrego.
- Compren una caja de leche y dos paquetes de achocolatado. Pídanle a Don Chico que las traiga porque es pesado para ustedes.
- ¡¡¡Obaaaaa!!! Ellas gritan y salen corriendo.
Voy hasta la puerta de la habitación.
"Toc, Toc"
- Entre.
Abro la puerta y mi madre está allá. Acostada...con semblante de sufrimiento.
Ella claramente no está bien.
- ¡Mamá!
- Hola princesa. Ven aquí, a darme un abrazo.
Voy hasta ella, me inclino y la abrazo.
Ella gime de dolor.
- ¿Está peor?
- Sí, esta semana entera fui para el hospital.
- ¿Por qué no me llamó?
- No quería preocuparte.
- Pero mamá la Sra. necesita ayuda.
- Ya me estás ayudando Clara. Y Doña Antonia me ha ayudado. Inclusive los gemelos están en la casa de ella ahora.
Respiro hondo.
- Mamá eso...
- Estoy feliz de verte mi niña. Dice sonriendo y cortando la conversación que ella no quiere tener.
- Yo también mamá. Muy feliz.
- ¿Dónde están las niñas? Está muy quieto aquí.
- Les di dinero para que compraran unas galletas en lo de Don Chico.
- ¿Cuánto?
- Les di 200,00.
Ella abre los ojos.
- ¿¿¿200,00??? Hija daría para comprar arroz y frijoles.
- Lo sé. Pero traje más dinero para ayudar a la Sra. Y deja que coman lo que quieren al menos una vez. Digo sonriendo y ella sonríe.
- Qué sería de mí sin ti Clara. Eres una hija maravillosa. Dice y me abraza. Le entrego el sobre con el dinero.
Seguimos el resto del día, mamá fue a la carnicería y finalmente después de años los niños y ella tenían carne en la mesa. Mamá hizo un delicioso estrogonofe y carne asada con patata.
Todos estábamos felices y esta escena hace que todo valga la pena. El día pasó tan rápido que cuando me di cuenta, ya era hora de que todos durmieran.
Después de acostar a los niños, leer una historia y tener certeza de que estaban durmiendo.
Me senté en el sofá, mamá preparó un té para beber mientras conversábamos. Ella se aproxima cargando las bandejas.
- Hice té de hierba de limón sé que amas.
- Sí es mi favorito.
Ella se sienta a mi lado, me entrega la taza y el mismo sobre que yo le había entregado más temprano.
- Aquí hija tu dinero.
- No mamá. Es para ustedes, para pagar las cuentas y comprar lo que necesitan.
- Ya tomé lo que necesitamos. Eso sobró.
- ¿Sobró? Pregunto sorprendida.
- ¡Sí! Tenía 9.800.
Hice una cuenta rápida. Les di 200 a las niñas y tenía 9.800. Entonces Enrico me dio 10 mil.
Pero ese valor no es adelanto, es prácticamente mi salario.
- Espera ¿tenía todo eso?
- ¿No lo sabías?
- No. No miré.
Ella balancea la cabeza en negativa, pero no dice nada.
- Saqué 3 mil. Es suficiente para nosotros.
- Quédense con todo. Guarden lo que sobró para su cirugía. Digo sonriendo.
- ¿No vas a necesitar?
- No. Y aún tengo más para recibir. Ella sonríe y acaricia mi mano que estaba apoyada en el sofá.
- Pablo vino tras de ti. Dijo que necesitaba mucho hablar contigo.
- No tenemos nada para hablar. Él tomó sus decisiones y yo las mías. Digo con firmeza dando un sorbo al té calentito.
Quedamos más un tiempo conversando y riendo. Después fuimos a acostarnos.