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La Chica Gorda de la Mafia

La Chica Gorda de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mafia / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:305.8k
Nilai: 5
nombre de autor: AUTORAATENA

Ella no debía cruzarse en su camino.

Isabella Moretti es hija de un soldado —no de un Don, ni de un Caporegime, ni de nadie lo suficientemente importante para marcar la diferencia en ese mundo de oro podrido y sangre seca. Creció a la sombra de la Cosa Nostra sin pertenecer jamás a ese mundo de verdad, y precisamente eso la mantuvo libre. Reía cuando quería, decía lo que pensaba, escondía su Kindle debajo de la almohada, como si los romances que leía fueran su mayor pecado —y sonreía sola, divertida por ello.

Soñaba con el amor. De ese que duele de bonito, de ese que te elige por completo.

Leon Ravelli también soñó, una vez. Tenía dieciocho años y creyó que el mundo cabía en el corazón de una mujer. Aprendió de la forma más cruel posible que no era así. Que la traición solo tiene una sentencia. Que las lágrimas en el rostro son debilidad, y la debilidad mata antes de que llegue el enemigo.

Desde esa noche, se convirtió en otra persona.

El hielo se derrite. Él se convirtió en mármol.

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12

Venecia de día era otra ciudad.

Las callejuelas estrechas que de noche tenían ese aire de misterio amanecían llenas de gente, de olor a pan fresco saliendo de las panaderías, de palomas que no tenían el menor respeto por el espacio personal. Yo iba adelante con el mapa en el celular que era básicamente inútil porque Venecia no fue planeada para tener sentido geográfico, y Leon caminaba a mi lado con esa postura de siempre y dos hombres que ni siquiera había notado que habían venido en el viaje siguiéndonos unos diez metros atrás.

— De verdad vas a entrar a todas las tiendas. — Dijo cuando me detuve en la tercera en menos de cuarenta minutos.

— Dije que lo haría.

— Pensé que estabas exagerando.

— Yo nunca exagero. — Entré sin esperar respuesta.

Era una tienda pequeña de cerámica veneciana, de esas que tienen máscaras del piso al techo y piezas coloridas que la luz del día volvía aún más absurdamente hermosas. Me encantó al instante. Me puse a caminar entre los estantes tocando las piezas con esas ganas de llevárselo todo que mi cuenta bancaria no soportaba.

Leon se quedó en la puerta. Entró solo lo suficiente para no quedarse afuera, cruzó los brazos y se puso a observarme con la expresión de hombre en misión que no fue entrenado para apreciar cerámica colorida.

Compré un tazón pequeño pintado a mano con detalles en azul y dorado.

— ¿Para qué? — Preguntó cuando salimos.

— Para nada. Porque es hermoso.

Miró el tazoncito envuelto en papel en mi mano y no dijo nada más.

Caminamos otra hora por las callejuelas, cruzamos puentes, nos detuvimos en una panadería donde yo me comí un croissant de pistacho de pie en la banqueta con la mayor satisfacción del mundo mientras Leon tomaba un espresso sin comer nada como persona que no tiene ningún placer en las cosas simples de la vida.

— ¿Tú no comes? — pregunté con la boca todavía medio llena.

— Comí en la mañana.

— Eso fue hace tres horas. — Señalé el croissant. — Pruébalo al menos.

— No quiero.

— Leon. Es croissant de pistacho en Venecia. ¿Hay pecado más grande que rechazar eso?

Me miró con esa cara. No respondió.

Terminé mi croissant en paz y seguimos caminando.

---

La cena fue en un restaurante a la orilla del canal que tenía esa iluminación de velas que hace que cualquier cosa parezca más romántica de lo que es. Mesa para dos, vino que llegó sin ser pedido, un mesero que trataba a Leon con esa deferencia discreta de quien reconoce el tipo de hombre que es sin necesidad de que nadie se lo explique.

Empezó bien. O empezó razonablemente, que para nuestras circunstancias era el equivalente a bien.

Yo pedí el risotto de mariscos, él pidió algo en italiano que no entendí, el vino estaba bueno y yo tenía suficiente hambre para quedarme callada un rato considerable mientras comía.

Fue Leon quien habló primero.

— Necesito explicarte algunas cosas sobre cómo va a funcionar.

Dejó el tenedor, tomó el vino, me miró con esa expresión de junta de negocios que ya estaba reconociendo como el modo predeterminado de él para cualquier conversación que consideraba necesaria pero no quería tener.

— Dime. — Dije sin dejar de comer.

— Vas a vivir en mi departamento. — Empezó directo. — Hay reglas que deben seguirse. No recibes visitas sin avisarme. No sales sin seguridad. No haces preguntas sobre mi trabajo. No tocas mis cosas.

Dejó el vaso.

— Hay una habitación para ti. No necesitas cruzarte conmigo más de lo necesario en el día a día. Cada quien vive su propia vida dentro del mismo espacio y en los momentos en que necesitemos aparecer juntos en público lo hacemos sin drama.

Me quedé en silencio un momento.

Terminé de masticar despacio. Me limpié la comisura de la boca con la servilleta. La dejé en la mesa con cuidado.

— ¿Terminaste? — pregunté.

— Es lo esencial.

— Bien. — Tomé el vino. — Ahora hablo yo.

Levantó levemente una ceja. Solo eso.

— No soy empleada, no soy decoración y no soy prisionera. — Dije con esa calma que yo sabía que molestaba más que un grito. — Voy a vivir en tu departamento porque no tengo opción, eso lo entiendo. Voy a usar seguridad cuando salga porque me explicaste el motivo y tiene sentido, de acuerdo. Pero no me vengas con lista de reglas como si fuera una recién contratada que firmó acuerdo de confidencialidad.

— No es—

— Déjame terminar. — Lo corté sin subir el tono. — Tú no preguntaste. Llegaste aquí con tu listita y fuiste soltándolo todo como si mi opinión sobre cómo va a funcionar mi propia vida no valiera nada. Ya tomaron esa decisión por mí una vez, Leon. No voy a dejar que se vuelva costumbre.

Silencio.

Él me miraba con esa expresión que no sabía leer y que me irritaba exactamente por eso.

— Estoy tratando de dejar las cosas claras.

— Dejando las cosas claras a tu manera. — Apoyé los codos en la mesa y me incliné levemente hacia adelante. — Hay dos lados en esta mesa. Eso que tú llamas reglas se llama acuerdo cuando los dos participan.

— Quieres negociar.

— Quiero que me traten como la adulta que soy. Hay diferencia.

Algo pasó por su rostro. Demasiado rápido para identificar qué era.

— Está bien. — Dijo después de una pausa. — Habla.

No esperaba que cediera tan rápido. No dejé que se notara que no lo esperaba.

— La habitación propia, perfecto, lo agradezco. Seguridad al salir, de acuerdo, tiene sentido. No tocar tus cosas, recíproco — tú tampoco tocas las mías. — Fui contando con los dedos mientras hablaba. — Pero visitas las recibo cuando quiera, incluyendo a mi padre, y no necesito autorización para eso. Y cuando haya algo que nos afecte a los dos necesitamos conversarlo como dos seres humanos adultos y no que tú aparezcas con acta de reunión.

Se me quedó mirando.

— ¿Algo más?

— Por ahora es lo esencial. — Usé su palabra a propósito.

El silencio que vino después tenía una textura diferente a los otros silencios que habíamos tenido. No era el silencio de dos extraños sin tema — era el de dos personas que acababan de descubrir que el otro no era lo que esperaban.

— Tu padre puede visitarte. — Dijo finalmente. — El resto lo vemos sobre la marcha.

— Sobre la marcha. — Acepté.

Volvimos a la comida.

El canal allá afuera reflejaba las luces de las ventanas de los palazzos, una góndola pasaba despacio, el mesero reapareció para preguntar si todo estaba bien con una sonrisa que creía estar presenciando a una pareja en luna de miel.

Estaba presenciando a dos extraños aprendiendo a la fuerza los contornos del otro.

Pero había sido la primera conversación de verdad que habíamos tenido.

Y ninguno de los dos había salido con sangre.

Por ahora era suficiente.

1
Roxana González
😭me recordó a mi abuelo el fue mi padre cuando me case le dijo a mi esposo en la iglesia te doy mi vida entera para que la cuides y cuando ya no me laquieras, no me le pegues entreguamela de nuevo que mis brazos estarán siempre para recibirla 😭
Roxana González
ay yo espero con muchas ansias a mi primera princesa 🥰,yo solo pude tener un solo hijo así que ando loca 😂
Roxana González
jajajaja no importa que sea el Don también le gusta el chisme🤣🤣
Cliente anónimo
15 semanas, tres meses y tres semanas y ella espera un mes para estar segura pero ya tenía casi tres meses porque ya mismo ya va para cuatro que embarazo es más raro
Cliente anónimo
20 años de casado y los gemelos estaban con la niñera entonces qué edad tienen los niños se tardaron más de 15 años y ser padres en serio
Cliente anónimo
Yo creo que Giovanni debió haber sido el primer novio de ella de adolescente, porque a los 16 años tenía un corazón puro estaba enamorado de ella hizo todo lo posible, pero después cambia obviamente por la circunstancias lo acorralan y empieza a cambiar de sentimiento, pero no porque quiso Isabella tenía 15 años y siempre fue marginada por su peso. Por lo tanto ella no podía ver lo que Giovanni sentía por ella, porque un chico con las cualidades de Giovanni no se iba a fijar en una gorda, y eso lo viene pensando ella desde que tenía 12 años entonces ahora se ha convertido en un permiso uno para Isabella que ni se acuerda haberlo visto alguna vez y cerca de ella, porque así era ella qué pena, pero el amor es exactamente como Giovanni lo escribió al principio
Cliente anónimo
Cuándo ya hice la Cristina de qué pusiste a una protagonista muy gorda, porque si hubiese buscado una llenita con sobrepeso pero cogiste una obesa y dice que la caló al hombro es imposible, ni tan siquiera se puede enroscar en la cintura de él y mira que él tiene una cintura delgada, porque el papi son gordos le duele nada. Si la sigue cargando, le va a salir una hernia en las pelotas cuando hacen historias de mafioso con una llenita, una cosa es tener sobrepeso, otra cosa tan llenita, otra gorda, otra cosa es estar gorda y otra cosa es estar obesa qué significa que el peso que tiene le va a empezar a generar problemas de salud, entonces no creo que la haya podido coger el alumbro imposible
Adrianeth Arrieta Correa
escritora ponga fotos del protagonista
Cliente anónimo
Se escribe pie 🥧 no pay
Cliente anónimo
Por qué la pusiste tan gordita porque tiene mucho peso hubiese sido más interesante si hubiese puesto a una chica con sobrepeso pero con buenas curvas. Es imposible que con ese peso tengan la piel sedosa Libre de estrías celulitis como para volver loco a León que está como quiere, si lo pusiste a él como papi Songo porque no buscaste una chica que se pueda ver bien en traje de baño por Dios esta chica debe de ser 27 de pantalón y de camisa 2X o 3X y no estoy hablando con discriminación porque yo fui gordita y me tuve que operar por salud y no estaba así de gordita estaba regoldota es que cuando ponen foto son las fotos lo que hace que nosotros queramos seguir indagando sobre los personajes
Klaudia Ospina
me gustó mucho gracias escritora ✍️📕 solo me faltó más al final con más detalle un epílogo escritora sería buenísimo, pero la trama era que triunfará el amor y así fue 👏✍️📕
Milagros Angelini
Demasiada hermosa la lectura me encantó 🥰🌹muchas gracias 😊 Felicidades 💐🎉🎊
Grego villadiego
linda novela
Santa Bello
Me gustó mucho te felicito, pero falta el epilogo
Maria Alejandra Gonzalez
💞💞💞💞💞💞💞
Paola Fda Benítez C
excelente libro
Flor de lis
bonito
Alejandra Mabel Miño
Muy buena historia felitaciones!
Cristina Alvarado
por favor alguien me puede decir que es un KINDLE gracias
Anabell Machin: Es una Tablet, específicamente para leer libros digitales ☺️
total 1 replies
Cristina Alvarado
empeze a leerla y está buena habrá FOTOS de los personajes sería genial 🙏
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