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CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Valeria pensó que su vida se había terminado el día que su padre la obligó a casarse por negocios. El acuerdo familiar era absoluto: debía unirse a Ismael, el heredero de 24 años de la hacienda vecina, un hombre frío al que apenas conocía. Lo que Valeria no imagina es que Ismael odia esa tradición tanto como ella y esconde un secreto: ha construido una empresa millonaria en la ciudad y planea vender las tierras familiares para liberarlos a ambos.
Obligados a mudarse a la gran ciudad para mantener las apariencias, tendrán que convivir bajo el mismo techo compartiendo sábanas, mentiras y roces eléctricos. Pero cuando el juego de actuar como la pareja perfecta empieza a derretirse bajo el calor de las aguas termales de la costa y el asfalto urbano, las frías reglas de su sociedad financiera saltan por los aires. ¿Podrán conseguir la libertad sin perder el corazón en el intento? Una historia de amor forzado, secretos y superación.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 21. BIENVENIDOS AL PARAISO TERMAL

El viaje en coche hacia la costa transcurrió bajo un sol radiante que parecía bendecir nuestra huida del asfalto. Ismael conducía con una tranquilidad inusual, vistiendo una camisa de lino blanco con las mangas remangadas y unas gafas de sol que le daban un aire de empresario de éxito en plenas vacaciones. A medida que el olor a ciudad desaparecía y la brisa marina empezaba a colarse por las ventanillas, el paisaje cambió drásticamente. Las montañas de piedra dieron paso a inmensas extensiones de palmeras y al azul infinito del océano que se recortaba en el horizonte.

Cuando Ismael cruzó la gran puerta de seguridad del Thermal Paradise Resort, me quedé completamente sin aliento.

El complejo de Don Ricardo era una obra de arte de la arquitectura moderna. Estaba construido en una ladera privada que caía directamente sobre una bahía de arena blanca y aguas cristalinas. Entre los edificios de diseño minimalista se distribuían cascadas de piedra natural, lagunas artificiales humeantes que desprendían el vapor de las aguas termales subterráneas y jardines tropicales plagados de flores exóticas cuyo aroma inundaba el aire. Todo el personal vestía uniformes impecables y nos recibieron con copas de champán de bienvenida y toallas frías con aroma a menta.

Caminamos hacia el mostrador de recepción de la zona VIP. El vestíbulo era un espacio inmenso de mármol blanco abierto directamente al mar. Ismael se quitó las gafas de sol y le entregó el documento de la reserva a la recepcionista, una mujer joven y elegante que nos sonrió de inmediato al revisar los datos en su pantalla.

—¡Oh, Don Ismael y Doña Valeria! Bienvenidos —exclamó la mujer con un entusiasmo desbordante—. Es un absoluto honor tenerlos con nosotros. El señor Don Ricardo nos llamó personalmente desde la central para asegurarse de que todo estuviera perfecto para su estancia. Les hemos asignado la Suite Imperial Nupcial, la joya de la corona del resort, cortesía exclusiva de la presidencia. Permítanme que el botones lleve sus maletas mientras los acompaño a su habitación.

Nos guio a través de un puente de madera flotante sobre una piscina termal hasta una villa privada situada en primera línea de playa. Al abrir la puerta de madera noble con la tarjeta electrónica, me quedé petrificada en el umbral, sintiendo que el corazón me daba un vuelco violento en el pecho.

La suite era un despliegue de lujo asiático y moderno que rozaba lo pecaminoso. Tenía inmensos ventanales correderos de cristal que daban acceso directo a un porche privado con tumbonas sobre la mismísima arena de la playa. El suelo era de madera pulida y los techos eran altísimos. Pero lo que de verdad me congeló la sangre fueron los dos elementos centrales del cuarto.

En el centro de la estancia presidía una inmensa cama de dos metros de ancho, vestida con sábanas de seda blanca y rodeada por un dosel de gasa transparente que flotaba sutilmente con la brisa marina. No había paredes divisorias, ni pasillos, ni habitaciones contiguas. Y para rematar la situación, justo al lado de la cama, integrado en el propio diseño del suelo de madera, se encontraba un jacuzzi circular gigante excavado en la piedra, del cual brotaba un agua termal humeante y cristalina que desprendía un sutil vapor terapéutico. No había sofás-cama, ni un solo diván lo suficientemente grande como para que un hombre de la estatura de Ismael pudiera estirarse.

La recepcionista nos entregó las llaves con una sonrisa reverente.

—El agua del jacuzzi privado se mantiene constantemente a treinta y ocho grados, directa del manantial termal de la montaña —explicó con orgullo—. Tienen el servicio de habitaciones disponible las veinticuatro horas. Que disfruten de su luna de miel.

La puerta se cerró con un clic definitivo, dejándonos sumidos en un silencio atronador, roto únicamente por el rítmico murmullo de las olas del mar y el suave borboteo del agua caliente del jacuzzi.

Ismael dejó su maletín sobre una mesa auxiliar y se pasó una mano por la nuca, contemplando la inmensa cama matrimonial y el jacuzzi integrado con una expresión de absoluto desconcierto. Su perfecta fachada de control acababa de derrumbarse por completo ante los caprichos del diseño nupcial de Don Ricardo.

—Vaya... —atinó a decir en un susurro bajo, y por primera vez noté que sus orejas recuperaban ese sutil tono rojizo que Sofía le había provocado con su mensaje de audio—. Parece que Don Ricardo se ha tomado lo de la luna de miel de forma literal. No hay... no hay divisiones posibles aquí, Valeria.

—No... no las hay —contesté con la voz temblando ligeramente por los nervios, mientras dejaba mi bolso sobre la cama de seda—. Tampoco hay ningún sofá-cama en este cuarto, socio. Creo que tu brillante estrategia de los espacios separados ha naufragado por completo antes de llegar al océano.

Ismael se giró para mirarme. Se quitó los dos primeros botones de su camisa de lino, dejando al descubierto la base de su cuello cálido, y clavó sus ojos oscuros en los míos con una intensidad tan profunda y encendida que me hizo contener la respiración. La distancia física entre los dos dentro de esa suite nupcial se sentía cargada de una electricidad salvaje y abrasadora, potenciada por el calor que desprendía el vapor del jacuzzi privado.

—Pues tendremos que adaptarnos a las nuevas circunstancias de la inversión —replicó Ismael con una voz baja, pausada y sutilmente ronca, mientras daba un paso lento hacia mí—. No podemos pedir un cambio de habitación sin levantar sospechas inmediatas en la gerencia del hotel, y Don Ricardo se enteraría mañana mismo por los informes de cortesía. Estamos atrapados en este paraíso, Valeria. Tendremos que compartir esta cama y este espacio durante toda la semana.

Sostuve su mirada con una valentía que me sorprendió a mí misma, sintiendo que el pulso me iba a mil por hora contra mis costillas. Recordé las bolsas de ropa que Sofía me había obligado a meter en la maleta y el bikini rojo que descansaba en el fondo del equipaje. El juego de las apariencias nos había traído hasta la costa, pero estar encerrados en esta villa privada con el agua termal borboteando a solo unos pasos de una única cama de seda blanca iba a derretir las últimas defensas que nos quedaban.

—Me parece bien, socio —susurré, dándole un sutil toque de ironía a la palabra mientras caminaba hacia los ventanales para mirar el mar—. Al fin y al cabo, somos expertos en actuar. Que empiece la semana en la costa.

Ismael tragó saliva, siguiendo cada uno de mis movimientos con una fijeza oscura que me erizó la piel del cuello. Las reglas financieras del apartamento de la gran ciudad se habían quedado atrás, sepultadas bajo el rugido del asfalto; aquí, en el Thermal Paradise Resort, el teatro continuaba, pero el escenario se había vuelto tan íntimo y peligroso que ambos sabíamos perfectamente que ninguno saldría ileso de estas vacaciones.

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Evelia De Leon
El nombre Ismael es bonito, no se xq le dice socio. Se siente feo.
Blanca Montero Angulo
Completamente enamorada de esta novela bellísima. Dios la bendiga infinitamente escritora. saludos desdé Costa Rica. 😘😘😘😘😘😘🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Blanca Montero Angulo
😭😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍😍hermoso
Blanca Montero Angulo
Síííí que bello, ya rescataron a su hermanito ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️😘😘😘😘😘😘😘😘😘
Blanca Montero Angulo
Que sea rápido el rescate de su hermanito 😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Ya era hora. se había tardado 🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔♥️♥️♥️♥️♥️♥️😍😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Excelente capítulo. ♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Ojalá puedan rescatar rápido a su hermanito 😭😭😭😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Graciela Calcaterra
Muy buena historia,corta,concisa. Demostraste que en pocos capítulos se puede hacer una hermosa historia!!! Felicitaciones!!!
Hiradia Cohen
Que cuando ella se vaya con Ismael a la ciudad se lleve Aaron de ese infierno y lo ayude a salir adelante
Hiradia Cohen
Parece que estas historias fueran de la época de la colonia que obligaban a casarse con los hijos de los reyes
Blanca Montero Angulo
pobresito el hermanito tan bello 😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Pobres 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡💔💔💔💔💔💔💔💔
Blanca Montero Angulo
Viejos desgraciados, como hacen negocios con la vida de sus hijos 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Perla Arbos
Me encanta esta historia!!!. Felicitaciones!!!
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