"Él es el hombre más poderoso de la ciudad. Ellos tienen 8 años y acaban de hackear su vida."
Elara ha guardado un secreto durante cuatro años: es madre soltera de dos genios que el sistema escolar no puede controlar. Para su jefe, el implacable y frío millonario Killian Vane, ella es solo la asistente perfecta, la mujer que nunca falla y que parece no tener vida personal. Pero cuando el colegio de los gemelos exige una cuota impagable para niños superdotados y el padre biológico desaparece con las migajas de la manutención, Elara llega al límite.
Lo que Elara no sabe es que sus hijos, Evans y Edans, han tomado una decisión: Mamá necesita un respiro y ellos necesitan un papá que esté a su nivel.
Tras analizar a cientos de candidatos en la plaza local, los gemelos fijan su objetivo en el hombre que aparece en las noticias: Killian Vane. Es rico, es brillante y, según sus cálculos, es el único hombre con el ADN lo suficientemente fuerte para lidiar con ellos.
NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPITULO 23: La videollamada del "Chantaje Supremo"
Después del desastre de los bigotes de alfombra y los pantalones gigantes, Evans y Edans se encerraron en su "centro de comando" (su habitación) con una determinación renovada. Elara y Killian estaban en la cocina, riendo mientras revisaban los daños en el vestidor, lo que les daba a los gemelos la ventana de tiempo perfecta para ejecutar el Paso Catorce.
Edans ajustó la cámara de su laptop y aplicó un filtro de "sombra dramática" para que sus rostros se vieran entre penumbras. Evans se puso un par de auriculares tácticos y cruzó los brazos sobre su pijama de dinosaurios.
—Llamando al objetivo: Abuelo Arthur —susurró Edans, presionando la tecla de marcado.
En la mansión de Westchester, Arthur Vane estaba disfrutando de un coñac frente a la chimenea cuando su tablet personal empezó a sonar con una alerta de "Prioridad Roja". Al contestar, se encontró con dos rostros infantiles que intentaban lucir como jefes de la mafia siciliana.
—Señor Vane —empezó Evans, bajando el tono de su voz tanto que casi parecía un gruñido—. Esperamos que esté cómodo, porque esta conversación va a ser muy incómoda para su conciencia.
Arthur se quedó mirando la pantalla un segundo, procesando la imagen. Evans tenía el ceño tan fruncido que le temblaba la frente, y Edans miraba fijamente a la cámara sin parpadear, tratando de intimidarlo con su intelecto.
—¿Muchachos? —Arthur soltó una carcajada que casi le hace escupir el coñac—. ¿Qué es esa iluminación? Parecen dos mapaches planeando un robo a una tienda de golosinas.
—¡Esto no es una broma, abuelo! —saltó Edans, perdiendo un poco la compostura seria—. Hemos procesado los datos del sótano. Tenemos pruebas fotográficas, registros de sellos postales y un mapa de calor de los movimientos de Christian y Victoria Vane en Europa.
Arthur dejó de reír, aunque una sonrisa burlona seguía bailando en sus labios. Se reclinó en su sillón, divertido por la audacia de los pequeños.
—Ah, veo que la curiosidad no mató al gato, sino que lo convirtió en detective —dijo Arthur con calma—. ¿Y qué pretenden hacer con esa información, mis pequeños directores de inteligencia?
—Queremos los números de teléfono —sentenció Evans, recuperando la seriedad—. Queremos el contacto directo del hotel en Suiza y las claves de acceso a la cuenta de mensajería privada que usas para hablar con ellos.
—¿Y si me niego? —desafió el abuelo, arqueando una ceja.
—Si se niega —dijo Edans con voz gélida—, le diremos a mamá que tú fuiste el cerebro detrás de la "Operación Bigotes". Le diremos que nos incitaste a usar la ropa de Killian para "fortalecer nuestro carácter empresarial". Mamá está muy molesta por los trajes arruinados, Arthur. Si cree que fue idea tuya, no te dejará vernos por un mes.
Arthur soltó una carcajada estruendosa, golpeando el brazo de su sillón.
—¡Es un chantaje brillante! —rio el anciano—. Usar el miedo que le tengo a la furia de su madre... es pura genialidad estratégica. De serio no tienen nada, pequeños demonios, son unos manipuladores de primera. ¡Me encantan!
—¡No te rías! —gritó Evans, golpeando su escritorio de juguete—. ¡Estamos hablando de la vida de Killian! Él nos acaba de decir que quiere adoptarnos. Quiere que seamos una familia porque cree que está solo. Si aceptamos sabiendo que sus padres están vivos, somos cómplices de tu mentira. ¡Y nosotros no somos mentirosos, somos optimizadores!
El ambiente en la videollamada cambió. La risa de Arthur se apagó lentamente al ver la chispa de honestidad y dolor en los ojos de los niños. Se dio cuenta de que, para ellos, esto no era un juego de espías, sino una cuestión de honor familiar.
—Escúchenme —dijo Arthur, ahora con voz suave y cansada—. Entiendo su punto. Pero Christian y Victoria no son personas fáciles. Si los llaman, si los presionan, podrían desaparecer de nuevo, y esta vez ni siquiera yo sabría dónde están. Ellos eligieron el olvido porque son cobardes. Killian es un guerrero porque tuvo que sobrevivir a ese olvido.
—Killian merece la verdad —insistió Edans—. No puedes construir una casa de cristal sobre un cimiento de mentiras. Tarde o temprano, alguien va a tirar una piedra. Y preferimos ser nosotros los que tiren la piedra ahora, de forma controlada, que esperar a que el mundo se le caiga encima después de la boda.
Arthur suspiró profundamente, mirando hacia el fuego de su chimenea. Sabía que los gemelos tenían razón. Su nieto estaba en el momento más feliz de su vida, pero esa felicidad era frágil.
—Está bien —cedió el abuelo—. No les daré los teléfonos directamente porque los asustarían. Pero les daré el código de seguimiento de la valija diplomática que uso para enviarles dinero. Si son tan listos como dicen, podrán interceptar la señal de entrega y hablar con ellos cuando bajen a recogerla al lobby del hotel.
—Eso es aceptable —asintió Evans, anotando rápidamente en su libreta—. Pero queremos más. Queremos que tú estés presente cuando decidamos que es hora de hablar con Killian. No vamos a cargar con esto solos.
—Hecho —dijo Arthur, mirando a la cámara con una mezcla de orgullo y nostalgia—. Son unos Vane de pura cepa. Tienen la ambición de su padre, pero la ética de su madre. Es una combinación peligrosa... y maravillosa.
—Paso quince: Intercepción diplomática —murmuró Edans, cerrando la sesión de videollamada—. Gracias, abuelo. Y por favor, deja de reírte. Esto es una operación de seguridad nacional.
—Claro, claro —rio Arthur antes de colgar—. Digan eso cuando se quiten el pijama de dinosaurio, caballeros. Buenas noches.
Cuando la pantalla se fue a negro, los gemelos se quedaron en silencio. Tenían los códigos. Tenían el poder. Pero el peso de lo que estaban a punto de hacer se sentía más grande que cualquier traje de Killian.
En el pasillo, Elara pasó frente a la habitación y escuchó el murmullo de sus hijos. Sonrió, pensando que estarían planeando algún nuevo videojuego o alguna travesura inocente. No se imaginaba que, dentro de ese cuarto, dos niños de ocho años acababan de poner en marcha el mecanismo que traería de vuelta a los muertos, cambiaría el destino de la Torre Vane y pondría a prueba el amor de un "Iceberg" que finalmente había empezado a latir.
—¿Todo bien ahí dentro? —preguntó Elara, golpeando suavemente la puerta.
—¡Todo bajo control, jefa! —gritó Evans, escondiendo la libreta de claves bajo la almohada—. ¡Estamos optimizando el descanso!
Killian apareció detrás de Elara y la abrazó por los hombros, mirando la puerta cerrada con una sonrisa.
—Son increíbles, ¿verdad? —susurró Killian—. Nunca pensé que el ruido de unos niños planeando cosas me daría tanta paz.
Elara asintió, aunque una pequeña punzada de intuición le decía que esa "paz" era el ojo del huracán. Sabía que sus hijos eran capaces de cualquier cosa, pero lo que no sabía era que ellos estaban sacrificando su propia tranquilidad para salvar el alma de la familia que Killian tanto anhelaba proteger.
¿quieren fotos?
debe ser alguien del pasado
o alguien a quien afectaron los gemelos en el pasado 💣
es un viaje de emociones ...
magnífico ,comienzo de esta historia..
Son unos diablillos adorables 👏👏