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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:257.3k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12. Ángela

En el sueño, Alberto la tenía otra vez por el pelo.

La arrastraba por el pasillo hacia el sótano, ella pateaba, gritaba, y nadie venía. La puerta se cerraba por fuera y quedaba el pan duro, el vaso de agua, la franja de luz debajo de la madera. Después la luz también se apagaba.

Cynthia despertó con un grito atascado en la garganta y la camiseta pegada al cuerpo por el sudor.

Tardó un momento en entender dónde estaba. La casa de la playa. El cuarto que olía a nuevo. Valentina dormía en la pieza de al lado, no la había despertado. Se sentó en la cama con el corazón golpeándole las costillas y la mano ya buscando el filo del colchón.

Tocaron a la puerta.

—¿Cynthia? —La voz de Ángel, baja—. Te oí. ¿Estás bien?

Ella no contestó enseguida. Se pasó el brazo por la cara.

—Estoy bien.

—No suena a que estés bien.

—Dije que estoy bien. —Le salió más duro de lo que quería—. No necesito que vengas a verificarlo.

Hubo un silencio. Pensó que se iría, como se iba siempre.

Pero la puerta se abrió apenas y Ángel se quedó del otro lado del umbral, sin entrar. No prendió la luz. No se acercó a la cama. Se quedó ahí parado, con las manos en los bolsillos, a tres metros de ella.

—No me voy a acercar —dijo—. Solo me quedo aquí hasta que respires normal. ¿Te molesta?

Cynthia tragó. Le molestaba y no le molestaba, las dos cosas.

—Haz lo que quieras.

Se quedó ahí, parado en la puerta, sin moverse.

Cynthia, por costumbre, esperó lo otro. El sermón, la pregunta envenenada, el reclamo por haberlo despertado. Con Alberto, mostrar miedo de noche era una invitación. Mira lo loca que estás. ¿Ves por qué nadie te creería?

Ángel no dijo nada de eso. Esperó.

Cuando la respiración de ella se calmó, habló él, en voz baja.

—Yo también dormí mal mucho tiempo. Años. Soñaba con una puerta cerrada.

Cynthia lo miró en la oscuridad.

—Su hermana.

—Te conté de ella en el hospital.

—Me contó lo mínimo. Que se llamaba Ángela, que el marido la maltrataba, que se ahorcó. —Se abrazó las rodillas—. No me contó lo demás.

Ángel se deslizó por la pared hasta quedar sentado en el piso, junto al marco, todavía lejos.

—Lo demás no se lo he contado a nadie.

Cynthia esperó.

—Yo sabía —dijo él—. No todo, pero sabía. La veía con mangas largas en pleno calor, la veía inventar excusas, ponerse nerviosa cuando él llamaba. Se lo dije una vez. Le dije que ese hombre era peligroso, que se viniera a mi casa. Y ella me pidió que no me metiera, que lo empeoraba todo. Y yo le hice caso.

Se quedó callado un segundo.

—Le hice caso porque era más cómodo. Porque meterme significaba pelearme con ella, con el marido, con media familia que decía que eran cosas de pareja. Así que me quedé quieto y esperé a que ella resolviera sola algo que sola no podía resolver.

—¿Cómo la encontró?

—Fui yo el que tumbó la puerta del baño. —Lo dijo sin dramatismo, como quien lee un dato—. Llegué tarde. Como siempre llegué tarde con ella.

A Cynthia se le cerró la garganta. No por él, sino por la mujer detrás de la puerta.

—¿Y el marido? —preguntó—. ¿Pagó algo?

—Nada. Salió en los periódicos como el viudo destrozado. Volvió a casarse al año. —La voz de Ángel no cambió, pero apretó las manos sobre las rodillas—. Por eso ahora no espero. No le pregunto a la mujer si quiere que me meta. Me meto.

—Conmigo se metió sin que se lo pidiera.

—Tú estabas en una camilla, sangrando, con tres costillas rotas. No había mucho que preguntar.

Cynthia bajó la cara. Tenía razón, y le costaba que tuviera razón.

Y entonces entendió algo que la dejó quieta.

Ángel no estaba ahí por ella. No la miraba con deseo, no la cuidaba para cobrarse después, como cobran los hombres. La cuidaba porque cada vez que la miraba a ella veía a su hermana, y porque tumbar la puerta una vez en la vida y llegar tarde le había enseñado a no quedarse quieto nunca más.

Eso, por raro que sonara, fue lo que la tranquilizó. Un hombre que la deseaba era un hombre que quería algo de ella. Un hombre cargando a una muerta solo quería no cargar a otra.

—No soy ella —dijo Cynthia, despacio.

—Lo sé.

—¿Lo sabe? Porque a veces parece que me cuida a mí pensando en ella.

Ángel no respondió de inmediato. Y esa pausa le dijo a Cynthia más que cualquier palabra.

—Te cuido a ti —dijo al fin—. Pero no te voy a mentir, Cynthia. La primera noche que te vi en esa camilla, pensé en ella. No lo puedo evitar.

Se levantó del piso.

—Ya respiras normal. Te dejo dormir.

Cuando la puerta se cerró, esta vez con cuidado, Cynthia se quedó mirando el techo en la oscuridad.

Por primera vez confió en él un poco. No del todo, pero un poco, lo suficiente para soltar el cuchillo y acostarse de lado.

Y justo ahí, con la guardia medio baja, le llegó la pregunta que no la dejó dormir.

Si ese hombre la cuidaba para pagar una culpa, ¿qué iba a pasar con ella el día que la culpa quedara saldada? ¿La protección se acababa cuando él dejara de ver a su hermana en su cara? ¿O peor, el día que dejara de mirarla, la dejaba caer como dejó caer a Ángela?  no tenía manera de saberlo.

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Doris Torre
una novela con una muy buena narrativa, un género bien fuerte difícil de lograr y que se haga con respeto
Doris Torre
yo creo que Alberto es el que va a morir
Antonia Garcia
No tengo palabras me a encantado es una historia que pasa en la vida real y es muy doloroso aunque esto es una historia pero muchas gracias por compartir 😃
Antonia Garcia
Muy bonita historia y muy dura es para no parar de llorar gracias autora
Lupita Carmen
para mi el mismo que iso matar a la hermana
Gloria Galvan
Pero el es medico está para salvar vidas no para matar , porque es lo que hizo al mandar a ésa mujer infectada😭😭
Gloria Galvan
Una venganza muy cruel, no estoy de acuerdo, el médico resultó peor que Alberto Castro😭 y espero que lo pague
Gloria Galvan
Y que va a pasar cuando el monstruo se de cuenta que no son sus hijos que son del doctor😭😭😭
Gloria Galvan
Hay no que no les pase nada malo a ninguno de los dos 😭
Sofia Pradenas
ése hombrecito es un,mounstro y toda su familia la única que es buena es Lucia
yelitza campos
Bueno la vieja Catalina debió advertir fue a Alberto, y ahora veamos si puede con la culpa, y Valeria... bueno, el que a hierro mata, no puede morir a sombrerazos!!!
yelitza campos
Creo que de alguna manera Alberto se entera y sale corriendo a evitar el desastre y termina pagando él, junto a Valeria..
yelitza campos
,Y ahora que vas a hacer Cynthia, lo hecho hecho está, lo bueno de todo esto es que el monstruo parece que está cambiando, pero eso no lo excusa de todo el horror que viviste, no confío en ese tipo.. Y lo peor, Catalina y Valeria conspirando para sacarte del medio, creo que por ahí va a desenrrollarse la trama, esperaré y veremos...
yelitza campos
Las inseminaciones la mayoría de las veces resultan en partos múltiples! ay! papá👴....
yelitza campos
Hasta cuándo con ésta mujercita vale.. Lo mejor será que estire la pata, y muerto el perro se acaba la rabia 😡😡
yelitza campos
Creo que el doctor va a ser el donante!! jajaja😂😂😂
yelitza campos
Creo que Lucía puede hacer algo, no se!
yelitza campos
Ese desgraciado psicópata, ahora tiene una obsesión enferma por Cynthia, otra vez el infierno, ella va a terminar matándolo.. 😡😡
yelitza campos
No vale! que cruel destino, las mujeres golpeadas y sometidas a tantos vejámenes nunca denuncian por terror y terminan muertas, ojalá que Cynthia tenga valor por su hija y le ponga una caución 😡
yelitza campos
Quien la manda a estúpida! tanto dolor y golpes que aguantó, que al parecer le afectaron el cerebro.. que rabia..
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