¿Crees en un mundo perfecto?
Mateo con su consola sin portada... SI aunque tenga que ser por encima quien sea... Asi sea su familia... Culpable ¿SI o NO?
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UN IMITADOR BARATO
Lo agarraron al amanecer.
Todos los canales cortaron lo que estaban pasando para dar la noticia que el país llevaba semanas esperando.
"¡Capturaron a Némesis!"
En las imágenes se veía a un muchacho esposado, rodeado de agentes de una unidad especial. La gente en la calle lo insultaba y las cámaras trataban de grabarle hasta el último gesto.
Por unos minutos Colombia sintió alivio. Pero no todos.
Cuando Héctor vio la transmisión no sintió satisfacción, sintió como una incomodidad rara. Las muertes de Némesis habían sido demasiado perfectas, imposibles de explicar, y el detenido parecía un pelado nervioso, asustado, que no entendía ni donde estaba parado.
En otro lugar, Zero veía la misma transmisión y solo dijo tres palabras:
—No es él.
La captura la había armado el mismo Zero. Después del reto por televisión y con tantos locos queriendo copiar a Némesis, él había dicho que tarde o temprano alguien iba a tratar de hacerse pasar por él. Y pasó.
El detenido se llamaba Esteban Cruz, llevaba semanas subiendo mensajes anónimos diciendo que él era Némesis. Cuando le allanaron el apartamento encontraron algo que llamó la atención de todos: una consola negra, con un nombre grabado en la carcasa que decía HEX. Sin marca, sin fabricante, solo un símbolo muy parecido al que salía en los documentos viejos del Proyecto Umbral.
Horas después Zero pidió permiso para hablar con él. La sala de interrogatorio estaba a media luz.
Esteban levantó la mirada cuando se abrió la puerta.
—¿Usted es policía?
Zero se sentó.
—No.
—Entonces, ¿quién es?
—Alguien que busca respuestas.
El joven sonrió nervioso.
—Yo soy Némesis.
Zero negó con calma.
—No, solo eres alguien que quiso parecerse a él.
Se hizo silencio y al final Esteban agachó la cabeza.
—Nunca funcionó...
—¿Qué cosa nunca funcionó?
—La consola.
Zero no dijo nada, solo esperó. Después de unos segundos Esteban siguió.
—La compré porque me dijeron que era igual a la original, que el verdadero Némesis había sido escogido por ella y que los demás solo podíamos ser seguidores.
—¿Quién te la vendió?
—No sé, nunca le vi la cara. Solo tenía una máscara blanca.
La consola HEX la llevaron a un laboratorio de alta seguridad y la desarmaron toda. Era un aparato raro, no tenía nada que explicara las muertes ni nada extraordinario, parecía una copia hecha para alimentar la fama de Némesis.
Pero escondido en la memoria encontraron varios archivos cifrados y entre ellos una carpeta que dejó a todos callados: LOS SIN ROSTRO. También había fotos viejas del Proyecto Umbral y los mismos símbolos que habían aparecido años atrás en casos de esa organización.
Zero se quedó mirando las imágenes un buen rato y dijo bajito:
—Esto no prueba que Némesis sea de Los Sin Rostro.
Valeria preguntó:
—¿Entonces qué quiere decir?
—Que alguien quiere que pensemos eso. Y cuando alguien deja pruebas tan a la vista, por lo general es porque está tapando algo mucho más grande.
Esa misma noche Héctor se reunió con Zero un joven flaco, buen fisico, y algo muy raro... Tenia una mascara blanca que tapaba su rostro. Era la primera vez que los dos estaban de acuerdo en algo.
—¿Qué cree usted de verdad? —preguntó Héctor.
Zero caminaba frente al tablero con las fotos de todas las víctimas.
—Creo que estamos viendo dos historias distintas.
Señaló las fotos de los asesinatos de Némesis.
—Esta es una.
Y luego señaló la carpeta de Los Sin Rostro.
—Y esta es otra.
—¿Está diciendo que no tienen nada que ver?
—Estoy diciendo que todavía no sabemos cómo se conectan. Pero si la consola HEX usa los símbolos de Los Sin Rostro para crear imitadores, es porque alguien conoce esa organización mucho mejor de lo que creemos.
En la casa, Mateo vio la noticia por televisión. La presentadora decía emocionada que el supuesto Némesis había sido capturado, las redes celebraban y las autoridades decían que el caso estaba cerrado.
Mateo apagó el televisor. Sabía que era mentira, él seguía ahí y la consola original seguía sobre su escritorio.
Como si hubiera estado esperando ese momento, la pantalla se prendió sola. No salió ningún expediente, solo una frase:
"Las copias siempre aparecen cuando el original está cerca de su destino."
El Primer Guardián salió de entre las sombras.
—¿Quién hace esas consolas? —preguntó Mateo.
El Guardián se quedó callado un momento.
—Los que buscan al Heredero.
—¿Los Sin Rostro?
No le respondió directo, solo dijo:
—Algunos creen que una copia puede abrir la puerta. No saben que solo existe una llave.
Mateo miró la consola y por primera vez entendió que lo que tenía en el escritorio no era solo un juego, era algo que otras personas llevaban años buscando. Y eso significaba que tarde o temprano iba a dejar de ser el único que lo quería.
En otra parte de la ciudad Zero miraba la consola HEX encerrada en una vitrina de evidencias, puso la mano sobre el vidrio y dijo para él mismo:
—No eres el origen, solo eres la sombra de algo mucho más viejo. Y si esa cosa existe de verdad, tengo que encontrarla antes que nadie.
La partida acababa de entrar en una fase totalmente nueva.
CONTINUARA...