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El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: En proceso
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo III Más viva que nunca

Punto de vista de Elena

Ese día marcó el inicio definitivo de mi nueva vida. Tras una semana de negociaciones frías, logré que Alberto firmara el divorcio. No aceptó renunciar a la paternidad en el documento, su imagen pública no soportaría semejante mancha, así que simplemente alegó “diferencias irreconciliables”. Casi me dio risa la ironía de su argumento, pero me tragué el orgullo. Renuncié a la pensión y a todos los bienes; meterme en un pleito legal contra un abogado con tantos contactos e influencia en el país era un suicidio. Mi única prioridad era conservar intacta la custodia de mis hijos.

En cuestión de semanas, el trámite concluyó. Era una mujer divorciada de treinta años, con dos niños pequeños que dependían de mí y una maleta llena de incertidumbre. Busqué refugio en casa de mis padres, quienes jamás me habían dado la espalda a pesar del muro que Alberto levantó entre nosotros. Me abrieron las puertas de par en par, pero el verdadero infierno comenzó al buscar empleo: la sombra de mi exesposo era alargada y se encargó de cerrarme todas las puertas en el gremio legal.

Sin ingresos y con la soga al cuello, entendí que para darle un futuro a los gemelos debía tomar una decisión drástica: dejar mi país. Con el corazón en la garganta y las bendiciones de mi madre, armé el equipaje y volé hacia un nuevo destino, dispuesta a empezar desde cero.

El primer empleo que conseguí en el extranjero fue como mesera en una acogedora cafetería del centro. El sueldo era humilde, pero me alcanzaba para pagar el alquiler de un pequeño departamento y alimentar a mis hijos.

—Eres, sin duda, una de mis mejores empleadas, Elena —comentó el señor Marcelo una tarde, mientras me servía una taza de café durante mi descanso.

—Gracias, señor Marcelo. Solo intento hacer bien mi trabajo y cuidar este espacio —respondí con una sonrisa franca.

El anciano miró alrededor con los ojos empañados por la nostalgia.

—Esta cafetería es mi vida. Trabajé más de treinta años para sacarla adelante, pero me temo que las puertas se cerrarán pronto... Tendré que venderla para saldar una deuda que ni siquiera es mía.

Un frío helado me recorrió la espalda. Perder este empleo significaba la ruina para mis niños.

—¿De qué habla, Don Marcelo? ¿Por qué tendría que vender su patrimonio? —pregunté, conteniendo el aliento.

—Hace un año cometí el error de servir como fiador de mi “mejor amigo” para un préstamo comercial bastante alto —explicó con amargura—. Él se declaró insolvente, se desentendió de la deuda y la financiera cayó con todo su peso sobre mí. Me exigen la liquidación total en tres semanas. Para evitar el embargo e ir a prisión por fraude a mi edad, mi hijo quiere que venda el local a precio de remate y me vaya a vivir con él a Alemania.

Mi cerebro de abogada, adormecido por años de maltrato doméstico, despertó de golpe con una descarga de adrenalina.

—Un momento... —lo interrumpí, enderezando la postura—. Si usted pagó o está asumiendo la deuda como fiador, usted tiene derecho legal de repetición contra él. ¿Conservó los recibos, el contrato original y las comunicaciones donde él se negó a pagar?

Don Marcelo me miró parpadeando, sorprendido.

—Sí... tengo una carpeta entera en mi oficina. Pero mi amigo dice que no tiene un centavo a su nombre.

—Déjeme ver esos documentos hoy mismo —le pedí con una determinación que no sentía desde mis días universitarios—. A veces, la gente que dice no tener nada olvida ocultar lo más evidente.

Esa noche, después de acostar a los gemelos, me quedé hasta la madrugada analizando cada cláusula del contrato y los movimientos financieros de la cafetería. Encontré la falla: el “amigo” de Don Marcelo había transferido sus propiedades a nombre de una sociedad mercantil recién creada para simular quiebra, un fraude civil evidente. Además, el contrato inicial estipulaba indemnizaciones por daños, perjuicios y honorarios en caso de incumplimiento.

Al día siguiente redacté una notificación extrajudicial contundente, citando los artículos de derecho mercantil local y amenazándolo con una demanda penal por insolvencia fraudulenta si no liquidaba el monto total más los daños ocasionados a Don Marcelo en un plazo de setenta y dos horas.

Fui yo misma a entregársela al tipo en su lujosa oficina. Cuando vio el membrete, los fundamentos legales y mi mirada implacable, el pánico se apoderó de él. Sabía que un juicio por fraude empañaría su reputación y sus verdaderos negocios.

Cuarenta y ocho horas después, el sujeto se presentó en la cafetería junto a su representante legal para emitir un cheque de gerencia que cubría hasta el último centavo de la deuda pendiente, sumado a un monto sustancial por los daños y perjuicios económicos causados a la cafetería.

Cuando los hombres se retiraron, el señor Marcelo contempló el cheque firmado en sus manos temblorosas. Rompió a llorar como un niño.

—Salvaste mi vida, Elena... mi negocio, mi dignidad —dijo con la voz entrecortada—. Me dijiste que eras abogada, pero esto... esto fue una obra maestra.

Se acercó a la caja chica, tomó un sobre grueso y firmó un cheque adicional a mi nombre.

—Esto no es un pago por tu turno de hoy, Elena. Es la recompensa por salvar mi patrimonio y la comisión que te ganaste como la extraordinaria abogada que eres —me dijo, colocándolo firmemente entre mis manos—. Con esto podrás pagar meses de renta por adelantado y darle a tus hijos lo que merecen. Y a partir de hoy, si quieres, no solo serás mi mesera: serás mi asesora legal.

Sostuve el sobre contra mi pecho mientras las lágrimas me nublaban la vista. Por primera vez en cinco años, no lloraba de dolor ni de miedo. Lloraba de orgullo. Había ganado mi primer caso en tierra extraña, sola, demostrándome a mí misma que la abogada brillante que Alberto intentó enterrar seguía más viva que nunca.

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Jesus Castro Montero
Ahora Ekena tiene sus dos gemelos y su niña que felicidad ⁸
Jesus Castro Montero
Elena te topaste con un gran hombre qye es Christopher y el te ayudo a sanar tus herodas
Jesus Castro Montero
Eres una rata Camila por que no llamas a tu papá para que te ayude y te sal e de tu miserable vida
Jesus Castro Montero
Camila la vida de cobro todo lo que le hiciste y todavía falta más
Jesus Castro Montero
Alberto tu te lo buscaste Elena no tiene culpa de nada ahora que harán su madre y hermana
Jesus Castro Montero
Elena ya fue Christopher a salvarte a ti y a tu bebé hojala ese Fernández se muera de una vez
Jesus Castro Montero
Elena igual cuidate de Fernández ese hombre es muy peligroso
Jesus Castro Montero
Alberto eres un estúpido ya perdiste todo deja en paz a Elena ahora ella es feliz con Duran
Jesus Castro Montero
Elena yo creo que estas embarazada déjate cuidar por Christopher un bebé de los dos es fantástico los gemelos van a estar súper felices por que van hacer los hermanos mayores de ese bebé hojala sea una niña
Jesus Castro Montero
Elena de verdad eres una mujer increíble vas ayudar a las personas que más daño te an echo pero tu no les guardas rencor escritora tu novela nos enseña mucho que no hay que guardar rencor en nuestros corazones
Jesus Castro Montero
Elena tienes un corazón de oro apesar que Alberto te hizo mucho daño no le deseas la muerte excelente novela ye felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias. Da gusto leer tus comentarios 🫂
total 1 replies
Jesus Castro Montero
Fernández eres un ingenuo crees que Elens es una mujer que no se va a dejar pisotear ya no ya bastante la humillaron en el pasado así que atente a las consecuencias
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena que el podrido de Alberto se muera en el intento de destruirte el es el va terminar en el fango del barro podrido buena novela gracias escitora
Jesus Castro Montero
Elena tienes que tener cuidado por que el baboso de Alberto te quiere hacer daño gusto con Fernández así que prepárate para que los destruyas a esos dos
Jesus Castro Montero
Por fin Elena encontró la felicidad al lado de Christopher ella y sus gemelos tendrán paz
Jesus Castro Montero
Que lindo Elena pusiste a esos dos en su lugar se les acabó la farsa
Jesus Castro Montero
Elena eres una gran mujer por eso Dios te a premiado conocer a un gran hombre como Durán le has perdonado a Melissa todas sus fechorias eso es tener un alma buena
Jesus Castro Montero
Bien Elena que bueno que le contaste a Durán tu pasado así el puede defenderte a ti y tus hijos
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena esis dis que queden como dos tristes payasos esos son Akberto y Camila jajaja
Jesus Castro Montero
Alberto eres un mal hijo eres un desgraciado ye has olvidado de tu madre aunque ella se merece lo que le está pasando pero igual es tu madre Alberto 👏😂☺️🤭😭🤣🥰
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