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Entre La Culpa Y El Deseo

Entre La Culpa Y El Deseo

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Reencuentro / Amor-odio / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Azul

Camila lo tenía todo y usó su crueldad para doblegar a Máximiliano, un becado que se negaba a rendirse ante su vanidad.

Años después, la vida los reencuentra en la empresa de su padre, donde él trabaja y ha ganado posición, mientras ella carga con la culpa y un secreto explosivo que él desconoce.

Atrapados entre el rencor del pasado, el dolor y una atracción ineludible, ambos descubrirán que el deseo puede ser tan peligroso como la venganza.

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Capítulo 15: El precio de la rendición

^^^ (Narrado por Camila)^^^

​La música estridente que retumbaba desde el interior de la casona parecía filtrarse por las rendijas de las paredes, convirtiéndose en un pulso sordo y pesado que retumbaba directamente en mis sienes. Afuera, en la parte trasera de la quinta, el aire nocturno olía a humedad, a tierra seca y al alcohol barato que impregnaba el ambiente. Yo seguía de pie junto a las columnas de madera del porche, con el pecho agitado y la mirada fija en Máximiliano, sintiendo que la tensión entre nosotros era un cable de alta tensión a punto de romperse.

​Pero antes de que pudiera pronunciar una sola palabra para responderle, una mano pesada y familiar se cerró con firmeza alrededor de mi brazo izquierdo, tirando de mí hacia atrás con una brusquedad que me arrancó un gipido de sorpresa.

​—Aquí estás, Camila. Te he estado buscando por toda la maldita fiesta —la voz de Mateo sonó cerca de mi oído, cargada con el tono denso y pegajoso de quien ya ha bebido demasiado y no está dispuesto a aceptar un no por respuesta—. ¿Qué haces aquí afuera a solas con este muerto de hambre? ¿Acaso te entretiene hablar con la escoria?

​Giré la cabeza de golpe, sintiendo una mezcla de rabia y repulsión instantánea. Mateo estaba de pie a mi lado, con los ojos vidriosos, la camisa ligeramente desabotonada y una sonrisa torcida que delataba su frustración. Máximiliano, que se encontraba a apenas un par de pasos de distancia, se tensó de inmediato. Sus ojos pasaron de mí a Mateo, y la mandíbula se le marcó con una rigidez feroz. Por un segundo, creí que iba a saltar sobre él, que la rabia acumulada durante tantos tiempo estallaría allí mismo.

​—No estoy haciendo nada, Mateo. Suéltame el brazo, me estás lastimando —le exigí con los dientes apretados, intentando sacudirme de su agarre sin conseguirlo.

​—¿Lastimándote yo? Por favor, mi amor. Lo que pasa es que andas con la cabeza en cualquier parte desde hace semanas —dijo Mateo, soltando una risa cínica antes de mirar a Máximiliano con desprecio absoluto—. Lárgate de aquí, becado. A nadie le importa lo que estés haciendo merodeando por zonas privadas. Si sigues acosando a mi novia, te juro que me voy a encargar personalmente de que no te queden ganas de volver a pisar una escuela en tu vida.

​El pecho me dio un vuelco. Quise intervenir, quise gritarle a Mateo que Máximiliano no me estaba acosando, pero la presencia de ambos, la tensión asfixiante del momento y el peso insoportable de las expectativas que me rodeaban me bloquearon la garganta. Máx se quedó inmóvil, con los puños apretados dentro de los bolsillos de su chaqueta. Me miró fijamente a los ojos por última vez, y en esa mirada ya no había desafío; había una mezcla de profunda decepción y un asco sordo hacia el mundo en el que yo vivía. Sin decir una sola palabra, dio media vuelta y se perdió entre las sombras del callejón, dejándome allí, atrapada en mi propia celda de oro.

​—Vámonos de aquí —me exigió Mateo, tirando de mí con más fuerza, sin importarle que me doliera la muñeca—. Ya me aburrí de esta fiesta y quiero que vayamos a un lugar donde estemos solos de verdad. Ya es hora, Camila. Llevamos demasiado tiempo esperando, y hoy no te vas a escapar con excusas estúpidas.

​—Mateo, no quiero ir a ningún lado, déjame en paz —protesté, intentando zafarme de su fuerza, pero el alcohol y el cansancio acumulado me restaban energías—. Quiero regresar con Vanessa.

​—A Vanessa que le den —gruñó él, arrastrándome literalmente hacia la parte trasera de la quinta, donde había dejado estacionada su camioneta todoterreno en un área apartada, oculta entre los matorrales y la maleza alta—. Ya estoy harto de tus jueguecitos de niña difícil. Eres mía, Camila. Todo el mundo en el Saint Mary’s lo sabe, y ya es hora de que dejes de hacerte la digna.

​El terror, frío y paralizante, se instaló en el fondo de mi estómago. Mis súplicas y forcejeos no sirvieron de nada contra la determinación violenta y borracha de Mateo. Me empujó hacia el asiento trasero del vehículo con una brutalidad que me dejó sin aliento, cerrando las puertas con un golpe seco que resonó como una sentencia en medio de la oscuridad.

​Lo que ocurrió dentro de aquel espacio cerrado no fue un acto de amor, ni siquiera de deseo compartido; fue una imposición fría, una demostración de poder y posesión absoluta con la que Mateo pretendía marcar su territorio. Cada segundo se convirtió en una eternidad de humillación silenciosa. Yo me quedé con la mirada fija en el techo oscuro de la camioneta, con las lágrimas resbalándome en silencio por las mejillas, sintiendo cómo el último vestigio de mi supuesta libertad se desmoronaba en mil pedazos. No hubo ternura, no hubo consentimiento real; solo la presión asfixiante de un chico que me veía como un trofeo que debía poseer a la fuerza para alimentar su propio ego.

​Cuando todo terminó, Mateo se acomodó la ropa con aire triunfal, abriendo la puerta de la camioneta para dejar entrar el aire fresco de la madrugada.

​—Ves cómo no era para tanto, mi amor —dijo con una sonrisa apática, limpiándose el sudor de la frente antes de encender el motor—. Ahora sí eres completamente mía. Vámonos, te voy a dejar a tu casa antes de que tus padres empiecen a sospechar.

​Me encogí en el asiento trasero, abrazando mis propias rodillas bajo la tela arrugada de mi vestido, sintiendo un vacío tan profundo y oscuro en el pecho que creí que iba a ahogarme. En ese preciso instante, mientras el vehículo comenzaba a avanzar por la carretera polvorienta, comprendí con una claridad devastadora que la vida que había elegido fingir era una farsa insostenible. Y lo peor de todo, lo que me quemaba el alma con más fuerza que el propio dolor físico, era saber que, en el momento exacto en que mi mundo terminaba de derrumbarse, el único rostro que apareció en mi mente como un refugio imposible fue el de Máximiliano, el chico al que acabábamos de humillar y al que yo misma había condenado a la distancia.

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Marianeichon
hola🥰
Manu
Hola Luna, creo que cada novela tiene una temática diferente y se escribe según nuestro ánimo. Me encantó la historia la sentí muy rica. Siempre para adelante y atrás ni para coger impulso. Toma lo bueno y desecha lo malo. Eres una gran escritora y te he visto en ranking y ganandp premios asi qué ánimos.
Judy
No es de tus mejores obras, pero valoro tu esfuerzo
Judy
Cómo valoro el esfuerzo que implica narrar una historia, que yo no soy capaz de hacer, me vos abstener de hacer una crítica negativa, solo darte un empujón para que los sigas intentando, tienes capacidad, solo la tienes que pulir, no te des por vencida.
Nancy romero
linda historia
Carola Videla 😈🇦🇷
todo se paga en la vida y a ella le va a tocar
Manu
Hay mucho orgullo entre ellos. Ella lo ama pero no ha sabido hacerlo y él, no la ama tal vez siente lastima y siento que hasta la detesta.
Manu
Voy a sacar las cuentas. Me regresé desde el capítulo 20👀
Se gradúan de la secundaria como a los 17.
En el tercero año de la universidad van a la fiesta osea de 20 años y sale panzona la Camila, más los 9 meses de panza son 21 años. Retoma la universidad y sale de 23 años. Llega a la oficina. Osea el niño anda de 2 años para 3 y ellos sobre los 24 años.
Algo así 👀👀👀👀👀
Luna Azul: Siiiiii👏
total 1 replies
Manu
Que malos son😭
Manu
Que feo este papá
Como le va a decir bastarfo al nieto
Manu
OMG se embarazó 🥺 esta chavala si que la vive pasiando a cada rato.
Manu
Entonces todo esto pasa cuando están 3er año de la carrera de ambos
Nancy romero
autora cuantos años tienen camila y maximilano
Luna Azul: 23 rondando los 24
total 2 replies
Nancy romero
esta chica hace todo mal
Nancy romero
osea la violo y ella no dijo ni hizo nada
Manu
Autora me dejaste sin palabras. Bien guapo es el Maxi... Pobre pero guapo
Manu
Ese hijo de la chingada la violó
Manu
Y hay cada estúpido. Me da rabia pero ella no ha puesto sus limites
Manu
Ya caes mal Mateo
Manu
¿Será que maxi esta calando en su corazoncito
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