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Mi Don sin corazón Elegí luchar por ti

Mi Don sin corazón Elegí luchar por ti

Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Oficina / Reencuentro / Completas
Popularitas:229
Nilai: 5
nombre de autor: Vlaucia Campos

Ingrid tiene diecinueve años, nunca ha salido de su rancho en California y su mayor preocupación es ponerle moños a las vacas. Sueña con estudiar medicina, viajar por el mundo y ayudar a quien lo necesite. De casarse no sabe nada. De la mafia, menos.

Cuando Ares la elige como su esposa y se presenta en el rancho a llevársela, la familia de Ingrid no tiene opción: obedecer al Don o morir. En cuestión de horas, la chica del rancho se convierte en la esposa de un monstruo.

Pero Ingrid no es la niña frágil que todos esperaban. Detrás de su inocencia hay una inteligencia afilada, un humor que desarma y una valentía que ni ella sabía que tenía. Lo que nadie le dijo a Ares es que la mujer que eligió para ignorar sería la única capaz de destruir cada muro que construyó alrededor de su corazón.

Ella eligió luchar. No contra él, sino por él.

NovelToon tiene autorización de Vlaucia Campos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cuida de ella por mí

Ingrid

Edith me muestra lo que de ahora en adelante será mi cuarto. Muy bonito e imponente.

—Ingrid, Ares es serio, temperamental, peligroso, y necesitarás tener mucha paciencia con él.

Mira, él perdió a su mamá cuando todavía era un bebé, y aunque él diga que no, eso lo afecta mucho.

Su padre y yo lo criamos. El señor John era un hombre temido y muy malo, pero siempre fue muy bueno con Ares, conmigo y con las personas más cercanas.

Y un detalle bien importante: amó muchísimo a la mamá de Ares, tanto que nunca volvió a casarse. Siempre vi al señor John como un hermano, y él lo mismo.

Por eso lo ayudé con Ares. Aunque fuera Don y muy temido, le dio amor a Ares, claro que a su manera.

Ares siempre recibió mucho cariño, tanto mío como de su padre y de sus abuelos, que fallecieron hace algunos años.

No sé qué pasó con nuestro muchacho Ares.

Bueno, déjame decirte: sabes que lo que va a pasar dentro de un rato no va a ser nada bueno.

Lo siento mucho, muchísimo, por no poder interferir en eso. Solo que Ares, en ese aspecto, nunca fue violento con mujeres, que yo sepa —dijo Edith.

—No se preocupe, Edith. Mi mamá me habló de lo que va a pasar y vine preparándome para eso. Aun así, gracias por preocuparse por mí. Me cayó muy bien —dijo Ingrid.

—A mí también me caíste muy bien, niña. Y no necesitas llamarme de usted; ¡dime Edi! Ahora esta es tu casa. Creo que nos vamos a llevar muy bien —dijo Edith.

—¡Gracias! Sí, seguro que sí —dijo Ingrid, sonriendo.

—Mejor ponte lo que Ares te pidió; yo voy a bajar. Él no es muy paciente.

En cuanto Ares salga, subo a verte —dijo Edith, saliendo.

Ingrid

Edith es muy querida. Vi en sus ojos que deseaba ayudarme, pero sé que no puede. Mejor ver qué hay en esta bolsa.

La abro y hay un camisón bien bonito, todo blanco, y una pantaleta también blanca y de encaje.

Mis ganas eran de ponerme un traje eléctrico. Así: él me toca y descarga, descarga y descarga... Sería tan bueno...

Con tantas opciones, mejor ponérmelo ya y acabar con esto. No tengo a dónde huir...

¿Saben qué? Primero un baño...

Ares

Edith baja y ya sé lo que va a hacer.

—Muchacho, ahora hablándote como madre, escúchame —dijo Edith.

—Habla. Sé que vas a hablar de todas maneras —dijo Ares.

—Sí, voy a hacerlo. Querido, se nota en su mirada lo inocente y pura que es. Ve con calma con ella. Con toda certeza no entiende nada de relaciones, y me atrevo a decir que ni novio ha tenido —dijo Edith.

—No prometo nada —dijo Ares, tomándose un trago de whisky.

Edith

Lo dijo, y eso significa que me va a escuchar. Siempre que dice eso, aunque no prometa, procura hacer lo que le pido.

—Edi, necesito hablar contigo —dijo Ares, antes de que ella saliera.

—Sí —respondió Edith.

—En cuanto consuma el matrimonio, me iré a Nueva York. Tengo algunos pendientes que resolver. Quiero que cuides a la chica por mí. No tengo fecha de regreso —dijo Ares.

—Claro, no te preocupes; la cuidaré —dijo Edith.

—Escucha: ella solo sale conmigo, contigo o con Jolie. Y cuando sea necesario, es decir, si ella necesita salir, me informan. Solo con mi autorización. ¿Fui claro? —preguntó Ares.

—Sí, lo fuiste. Pero, ¿por qué no dejas libre a la chica? Con seguridad va a tener muchos guardias cuidando cada paso que dé —dijo Edith.

—Porque es mi esposa y no fue fácil encontrar una que encajara en el perfil que deseaba. Sin mencionar que en el momento en que dijo "sí", se convirtió en blanco —dijo Ares.

—Entiendo. Puedes viajar tranquilo; la cuidaré —dijo Edith.

—Después te daré mejor los detalles. Ahora voy a subir; tengo que llevar la prueba al consejo. Están esperando —dijo Ares.

—Sabes que no es necesario —dijo Edith.

—Mi padre lo hizo así y así lo haré yo —dijo Ares, subiendo.

Edith

Hmm, al menos se preocupa por la chica. Vamos a ver... Por lo que vi, ella es inteligente.

Cuando subimos, me di cuenta de que él esperaba que ella dijera algo sobre la bolsa que le entregó, ¿y ella? ¡No dijo nada! Me encantó.

Además, veo que es astuta; está aceptando con personalidad. Ares tiene personalidad fuerte y le agradan las personas que la tienen...

Si Dios la mandó, con toda certeza es ella quien va a curar a mi muchacho. Yo creo que sí.

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