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Prohibido Llamarte Amor

Prohibido Llamarte Amor

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Dejar escapar al amor / Diferencia de edad / CEO
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Enn Gómez

Hay amores que llegan demasiado tarde.
Y otros que nunca debieron llamarse amor.

***
Cinco años atrás, Lizzie cometió un error con James.

Una noche.
Un secreto.
Y una despedida antes de que él pudiera decirle que, para él, nunca había sido un error.

Ahora Lizzie tiene veinticinco años, un prometido perfecto y una boda esperándola. James debería ser solamente un recuerdo… hasta que la enfermedad de su padre lo convierte en el único hombre capaz de salvar el legado de su familia.

Trabajar juntos no estaba en sus planes.
Volver a desearse, mucho menos.

Porque James sigue siendo el hombre que no debería tocar.
Y Lizzie sigue perteneciendo a un futuro en el que él no tiene lugar.

NovelToon tiene autorización de Enn Gómez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12. Miedo

La llamada llegó poco después del mediodía.

Mamá.

Contesté pensando que quería preguntarme si iría al hospital a comer con ella. En cambio, apenas escuché su voz supe que algo no estaba bien.

Los médicos habían encontrado una complicación.

No entendí todo lo que dijo después. Solo algunas palabras que parecieron quedarse flotando por encima de las demás.

Estudios.

Cirugía.

Riesgo.

—Voy para allá.

Colgué y me levanté tan rápido que golpeé la silla contra la pared.

Adrián estaba en una reunión dos pisos abajo. Lo llamé mientras buscaba mi bolso, pero no respondió. Volví a intentarlo.

Nada.

Salí de mi oficina.

No había llegado al elevador cuando escuché a James detrás de mí.

—Lizzie.

Seguí caminando.

—Tengo que encontrar a Adrián.

Algo en mi voz debió alertarlo porque dejó de preguntarme qué ocurría y caminó conmigo.

—¿Qué pasó?

Presioné el botón del elevador varias veces, aunque sabía perfectamente que no conseguiría hacerlo llegar más rápido.

—Es papá.

Eso fue suficiente.

Veinte minutos después estábamos en el hospital.

James había encontrado a Adrián antes de que yo consiguiera hacerlo y ninguno de los dos me permitió conducir.

Mi hermano no habló durante todo el trayecto.

Yo tampoco.

Mamá nos esperaba fuera de la habitación de papá. Tenía los ojos enrojecidos, pero se mantenía entera. Me abrazó apenas me vio y después hizo lo mismo con Adrián.

El médico llegó poco después.

Nos explicó que la recuperación de papá no estaba evolucionando como esperaban. Había aparecido una complicación que necesitaban corregir mediante una cirugía.

Era delicada.

Necesaria.

Y no estaba libre de riesgos.

Intenté concentrarme en todo lo demás que dijo.

Porcentajes. Procedimientos. Tiempo de recuperación.

No pude.

Solo veía a mamá apretando las manos sobre su regazo y a Adrián sentado a mi lado, completamente inmóvil.

Por primera vez desde que papá había ingresado al hospital, vi miedo en el rostro de mi hermano.

Eso consiguió que el mío se volviera real.

La operación sería a la mañana siguiente.

Mamá quiso quedarse con papá. Adrián se encargó de hablar con el médico y resolver algunos documentos que necesitaban firmarse.

Yo salí al pasillo.

Necesitaba aire.

Caminé hasta el final y me detuve frente a una ventana.

Había conseguido mantenerme tranquila desde la llamada.

No lloré en el auto.

No lloré mientras el médico explicaba la cirugía.

No lloré frente a mamá.

Pero entonces pensé en la posibilidad que llevaba horas negándome a considerar.

Podía perder a mi padre.

Cerré los ojos.

Sentí las lágrimas antes de poder detenerlas.

Me las limpié rápidamente.

No sirvió de nada.

—Lizzie.

Reconocí la voz de James detrás de mí.

No me giré.

—Estoy bien.

La mentira salió rota.

James no respondió.

Escuché sus pasos acercarse y me limpié otra lágrima, molesta conmigo misma por no conseguir detenerlas.

—No quiero que le pase nada.

Fue lo único que pude decir.

Mi voz se quebró al final.

James permaneció frente a mí durante un instante.

Después me abrazó.

No hubo vacilación.

Un segundo estaba intentando mantenerme de pie y al siguiente tenía los brazos de James alrededor de mí.

Apoyé la frente contra su pecho.

Y dejé de intentarlo.

Lloré.

No supe cuánto.

James no dijo que todo saldría bien. No hizo promesas que ninguno de los dos podía hacer.

Simplemente me sostuvo.

Una de sus manos permaneció en mi espalda mientras la otra acariciaba lentamente mi cabello.

No había nada peligroso en aquel abrazo.

Nada parecido a la noche anterior frente a mi casa.

Nada que debiera hacerme sentir culpable.

Solo necesitaba que alguien me sostuviera.

Y James estaba allí.

Me aferré un poco más a su camisa.

—Tengo miedo.

Sentí su mano detenerse sobre mi cabello.

—Lo sé.

Eso fue todo.

No necesitaba más.

Permanecimos así hasta que conseguí respirar sin que me doliera el pecho.

Cuando finalmente me aparté, James no se alejó por completo. Sus manos permanecieron sobre mis brazos mientras me observaba.

Debía verme horrible.

No me importó.

—Gracias.

James negó suavemente.

No había nada que agradecer.

Escuchamos pasos en el pasillo.

Adrián apareció al fondo.

Se detuvo cuando nos vio.

Por un instante pensé que haría alguno de sus comentarios.

No lo hizo.

Su rostro seguía demasiado serio para eso.

—Mamá quiere que entremos. Papá está despierto.

Asentí.

James soltó mis brazos.

Caminé hacia mi hermano, pero antes de avanzar demasiado sentí que Adrián tomaba mi mano.

Lo miré.

Él no dijo nada.

Apreté sus dedos.

Entramos juntos a la habitación.

James se quedó unos pasos atrás.

Y por primera vez desde que todo aquello había comenzado, la presidencia, la empresa y los problemas entre nosotros dejaron de importar.

Solo éramos dos hijos asustados intentando no imaginar una casa sin su padre.

Y James, como tantas otras veces en nuestras vidas, estaba allí.

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