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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:1.8M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Seguir pensandose.

Estefanía nunca había sentido una sensación así.

Ni siquiera cuando era niña y alguna compañera del convento le contaba historias románticas escondidas entre las sábanas después de apagar las luces.

Nada se parecía a esto.

A la manera en que el simple recuerdo de un beso podía dejarle el pecho acelerado durante horas.

A la forma en que todavía sentía los labios de Alexander sobre los suyos incluso después de que él había salido de casa.

Esa mañana, mientras Alexander y José avanzaban por la ciudad rumbo a distintas universidades para reclutar jóvenes talentos para la empresa, Estefanía intentaba concentrarse en otra cosa.

Pero no podía.

Porque cada cierto tiempo se tocaba los labios sin darse cuenta.

Y sonreía sola.

Aunque segundos después se obligaba a dejar de hacerlo.

Porque aquello era absurdo.

Alexander Castellanos no era un hombre para ella.

Él era elegante, poderoso, serio… pertenecía a un mundo completamente distinto.

Y aun así…

La había besado tres veces.

Y la tercera vez había sido porque quiso.

No por impulso.

No por accidente.

Eso hacía que el corazón le golpeara más fuerte.

Mientras tanto, dentro del automóvil negro, José hablaba sin parar.

—Te digo que deberíamos enfocarnos en gente joven. Los universitarios tienen ideas locas, pero algunas funcionan.

Alexander a su lado solo lo escuchába a medias.

Tenía la vista fija al frente.

Pero su mente no estaba ahí.

La imagen de Estefanía nerviosa, antes de salir de casa seguía apareciendo una y otra vez.

El brillo suave en sus labios.

La manera en que lo miró después del beso.

Maldita sea.

José lo miró de reojo.

—¿Qué pasa contigo?

—Nada.

—Traes cara de querer golpear a alguien desde temprano.

Alexander ignoró el comentario.

José sonrió divertido.

—Ah ya entendí… extrañas a tu esposa.

Alexander le lanzó una mirada fría.

—Concéntrate en la carretera.

José soltó una carcajada.

—Definitivamente te pasa algo.

Por otro lado, Estefanía caminaba nerviosa dentro de la universidad.

El campus era enorme.

Había estudiantes por todas partes.

Algunos iban riendo.

Otros cargaban libros.

Algunos parecían tan seguros de sí mismos que ella se sintió pequeña por un instante.

Muy pequeña.

Apretó la correa de su mochila.

No podía echarse atrás.

No después de todo lo que había pasado para llegar ahí.

Entró al salón y buscó un lugar al fondo.

Las primeras clases fueron difíciles.

Muchos términos que apenas entendía.

Profesores que hablaban rápido.

Compañeros que parecían ya conocerse.

Pero aun así…

Estefanía no podía dejar de sentirse feliz.

Feliz de estar ahí.

Feliz de estudiar.

Feliz de poder decidir algo sobre su vida por primera vez.

Cuando salió de la universidad ya era tarde.

El cansancio comenzaba a sentirse en sus piernas.

Pero todavía le faltaba el trabajo.

Caminó observando la ciudad, tratando de distraerse.

Seguía sorprendiéndose de cosas simples.

La gente entrando y saliendo.

Los vendedores ambulantes.

Las parejas peleando en la calle.

Los niños corriendo.

Era como si apenas estuviera aprendiendo a vivir.

Cuando llegó al pequeño restaurante, el encargado le explicó rápidamente lo que debía hacer.

Tomar órdenes.

Limpiar mesas.

Ayudar en cocina cuando faltara personal.

Las primeras horas fueron agotadoras.

Terminó confundiendo pedidos.

Derramó una bebida.

Incluso quemó ligeramente una orden de pan.

Pero aun así sonreía.

Porque nadie la estaba mirando con desprecio.

Porque por primera vez sentía que podía ganarse algo por sí misma.

Y eso hacía que el cansancio valiera la pena.

Al final de la noche, una pareja le dejó propina.

Estefanía observó los billetes con sorpresa.

—¿Esto es para mí?

La cocinera soltó una risa.

—Claro, niña. Nos atendiste muy bien.

Ella sonrió guardando el dinero cuidadosamente.

Luego preguntó qué autobús la dejaba cerca de la calle de la casa de Alexander, ya sabía el nombre de la calle.

Anotó todo mentalmente y salió del restaurante abrazando su mochila.

Durante el camino miró el celular varias veces.

La pantalla seguía vacía.

Ni mensajes.

Ni llamadas.

Y entonces recordó algo.

Alexander no tenía su número.

Eso le provocó una pequeña sonrisa.

Porque significaba que, aunque quisiera buscarla… no podía.

Cuando llegó a la mansión todo estaba oscuro.

Demasiado silencioso.

Dana ya había dejado algunas luces encendidas.

—¿Cómo le fue, señora?

—Bien… cansado, pero bien.

Dana sonrió orgullosa.

—Eso es bueno.

Estefanía subió a la habitación.

Se bañó lentamente dejando que el agua tibia relajara sus músculos adoloridos.

Luego se acomodó sobre la cama enorme.

Miró la puerta.

Esperando.

Tal vez Alexander llegaría tarde.

Tal vez seguía trabajando.

Tal vez…

Cerró los ojos unos segundos.

Pero las horas pasaron.

Y él nunca llegó.

La noche lentamente le abrió paso a la madrugada.

Hasta que el sueño terminó venciéndola.

El sonido de la alarma la hizo despertar sobresaltada.

Se incorporó rápidamente mirando a su lado.

La otra mitad de la cama seguía intacta.

Fría.

Alexander no había dormido ahí.

El pecho le dio un pequeño tirón extraño.

Algo parecido a decepción.

Pero se obligó a ignorarlo.

Se levantó rápido.

Se bañó.

Se arregló.

Y bajó al comedor.

Dana ya preparaba el desayuno.

—¿El señor Alexander vino?

—Solo lo escuché salir temprano.

Estefanía asintió intentando fingir indiferencia.

Pero durante el resto del día no pudo evitar pensar en eso.

Y el siguiente fue igual.

Y el siguiente también.

Las mañanas eran universidad.

Las tardes restaurante.

Las noches una habitación enorme y vacía.

Alexander apenas aparecía.

A veces Dana decía que había llegado de madrugada.

Otras veces que ni siquiera volvió.

Y aunque Estefanía intentaba convencerse de que no le importaba…

Cada noche terminaba mirando la puerta antes de dormir.

Esperando.

Mientras tanto, en la empresa Castellanos Group, la presión seguía aumentando.

Los números no mejoraban.

Las pérdidas crecían.

Los inversionistas comenzaban a inquietarse.

Y Alexander trabajaba prácticamente sin descansar.

Papeles.

Reuniones.

Llamadas.

Propuestas rechazadas.

Todo comenzaba a asfixiarlo.

José entró a la oficina dejándose caer frente al escritorio.

—Un grupo de chicas quiere salir esta noche.

Alexander ni siquiera levantó la vista de la computadora.

—No tengo tiempo.

—Últimamente nunca tienes tiempo para nada.

Silencio.

José lo observó unos segundos antes de sonreír con malicia.

—Ya no he visto a mi primita.

Los dedos de Alexander se tensaron apenas sobre el teclado.

—Ha estado ocupada.

—¿Y tú?

Alexander finalmente levantó la mirada.

—También.

José soltó una risa.

—Mentiroso.

Alexander cerró la laptop con fuerza.

Porque José tenía razón.

Llevaba días evitando volver temprano a casa.

Evitando verla.

Evitando recordar la manera en que lo miraba.

La manera en que sonreía.

La forma en que dormía abrazándola.

Porque Estefanía era demasiado joven.

Y él…

Él ya era un hombre grande.

Con una empresa cayéndose a pedazos.

Con un bastón.

Con demasiados problemas encima.

Y lo peor era que, aun sabiendo todo eso…

Seguía pensando en ella a cada maldito momento.

1
Rosaura Román
por fiiiinnnn
DORIS ROJAS CORTES
me encantó tanto esta historia que me la he leído como cinco veces porque me parece estupenda muy sentimental y los personajes buenos muy emotivos felicitaciones
DORIS ROJAS CORTES
es verdad me gusta mucho esta historia desde el principio hasta el final muy interesante pero al final triunfo el amor y la ternura de mi querida Estefanía despues de haber sufrido tanto en el convento y ella cuando se caso pensando que Alexander la hiba a tratar mal la verdad es que yo pensé que por ser de ese carácter tan fuerte pero me equivoque porque resuelto siendo un hombre muy tierno y dulce con su amada Estefania que harto amor que ella necesitaba y apesar de que tuvieron tantos contratiempos al final triunfo el amor y Alexander encontro a la mujer que lo hizo cambiar con respecto al amor y lo que más me gustó fue que siempre la defendió hasta del abuelo que no le importó pegarle su buen susto al viejito fastidioso que se creía el dueño de todo pero del que menos esperaba una reacción como la que tuvo Alexander le puso su tatequieto y dejo de fregar la paciencia felicitaciones escritora excelente historia Dios la bendiga y siga escribiendo así de buenas historias gracias 🌹🌹🤭🩷
Rosaura Román
Es lo mismo que sucede con Estefanía
Zunino
Excelente historia 👍🏻👍🏻👍🏻.
Me encanta, la recomiendo 💯×💯%.
Buena ortografía, muy bien narrada y la mala si fue presa.
Dialys Rodríguez Cruz
niñaaa pero que apuroo. disfruta el matrimonio 😂
DORIS ROJAS CORTES
por favor no le pidan a la escritora que escriba todo de una vez poco a poco esa es la gracia de la historia para que sea mas emocionante
Guadalupe Villegas
hermosa está novela! muchas gracias
DORIS ROJAS CORTES
ya empezó la atracción eso me parece estupendo 🥰
Alicia Ovando sanchez
Lo que amaban las dos víboras era el dinero y tal vez no les dejo nada
DORIS ROJAS CORTES
si que Estefanía le cuente todo a Alexander y el la va a ayudar
Zulema Neme
Muchas Felicitaciones Autora Maravillosa la Novela Excelente Relato de tan Bella Historia Muchas Gracias por Compartir con tus Lectores 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Que Bueno por fin Alexander te Convertiste.en un Verdadero Hombre 👏👏👏👏💞💞💞💞💞💞
Dialys Rodríguez Cruz
ohhhh ahora sí me soprendió jjjj
Zulema Neme
Viejo Inmundo Maldito hombre Arrogante Te Odio 😡😡😡😡😡😡
Zulema Neme
Muy Bien Alejandro Felicitaciones Por fin Tomaste la Mejor Decisión 💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
El Malnacido del Abuelo tiene la culpa de lo Están Sufriendo tanto su Nieto.como.esa Niña que nunca tuvo.nada bueno en su vida. 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Alicia Ovando sanchez
Cómo que ya está muy viejo el aburrido abuelo ,solo sembrando cizaña
Zulema Neme
La.Verdad.Alexander.eres el Rey.de los Idiotas.😚😚😚😚😚 Me Decepcionas
Zulema Neme
El Malnacido del Abuelo no los va a Dejar en Paz 😚😚😚😚😚😚
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