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El Vacío Que Ella Dejó en Mí

El Vacío Que Ella Dejó en Mí

Status: Terminada
Genre:CEO / Hijo/a genio / Amante arrepentido
Popularitas:252.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Siqueira

No gritó. No lloró frente a él. Firmó los papeles, empacó una maleta y cruzó el océano con cinco semanas de embarazo y la promesa de que su hijo nunca crecería en una casa donde pedir amor fuera una debilidad.

Cinco años después, Helena Rocha es otra mujer. Arquitecta premiada, madre de Theo, dueña de su propio nombre. Vuelve a São Paulo para dirigir el proyecto más ambicioso de su carrera — y se encuentra con que el principal inversionista es Rafael Ferraz. El hombre que nunca supo que tenía un hijo. El hombre que la buscó sin encontrarla. El hombre que todavía la mira como si tratara de descifrar la ecuación que no pudo resolver.

Rafael no sabe de Theo. Todavía no.

Pero São Paulo es una ciudad pequeña cuando dos apellidos poderosos comparten un proyecto de miles de millones. Y los secretos que se guardan para proteger a un hijo terminan, tarde o temprano, explotando frente a todos.

Ella aprendió a vivir sin él. Él apenas empieza a entender lo que perdió.

La pregunta no es si la verdad saldrá a la luz. Es si alguno de los dos sobrevivirá a lo que venga después.

NovelToon tiene autorización de Siqueira para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 8 — Dona Teresa se desmaya

Helena recibio la llamada a las seis y veinte de la manana.

Todavia estaba en pijama, sentada a la mesa de la cocina, intentando convencer a Theo de que el queque de zanahoria no era un desayuno completo. El numero desconocido aparecio en la pantalla y ella casi lo dejo sonar.

Pero algo la hizo atender.

— ¿Senora Helena Rocha?

— Si.

— Aqui Luciana, enfermera del Centro de Rehabilitacion Santa Cecilia. La llamo porque dona Teresa Ferraz pidio que usted fuera avisada.

La cuchara se le escapo de la mano y golpeo la mesa.

Theo levanto la mirada.

— ¿Que paso?

La enfermera dudo.

— Tuvo una caida de presion durante la madrugada. Esta estable, pero muy agitada. Dijo su nombre varias veces.

Helena cerro los ojos por un segundo.

Dona Teresa.

Cinco anos sin verla, y aun asi el pecho reacciono como si alguien hubiera tirado de un hilo antiguo.

— Voy para alla.

Camila se quedo con Theo. No hizo preguntas, solo tomo su mochila y dijo que lo llevaria a la escuela despues. Helena se cambio de ropa en ocho minutos, se recogio el cabello de cualquier modo y manejo hasta el centro de rehabilitacion en el Morumbi.

El Santa Cecilia era discreto y caro. Jardin interior, recepcion silenciosa, aroma de desinfectante suave que intentaba parecer lavanda. Un lugar hecho para que familias ricas llamaran al miedo cuidado especializado.

En la recepcion, la enfermera Luciana la reconocio.

— Gracias por venir rapido.

— ¿Donde esta?

— En la habitacion 312. El medico ya la evaluo, pero ella insistio mucho.

Helena siguio por el pasillo intentando preparar el corazon.

No lo logro.

Dona Teresa parecia mas pequena en la cama. El cabello blanco recogido, la piel palida, una vena fina marcada en la mano. Aun asi, cuando vio a Helena, los ojos se le iluminaron.

— Mi querida.

Helena se acerco y le tomo la mano.

— Me asusto.

— Yo tambien me asuste. Detesto cuando mi cuerpo toma decisiones sin consultarme.

Helena rio, emocionada.

— Sigue mandona.

— Gracias a Dios.

Durante algunos minutos, se quedaron asi. Manos unidas, silencio lleno de cosas que ninguna de las dos sabia por donde empezar.

Dona Teresa fue la primera.

— El te vio.

Helena no fingio no entender.

— Si.

— ¿Y vio al nino?

La pregunta llego baja.

Helena sintio que el cuerpo se le ponia en alerta.

— Dona Teresa...

— No voy a preguntar lo que no quieras responder. Pero soy vieja, no ciega.

Helena desvio la mirada hacia las flores en la mesa.

— El no lo sabe.

— Me lo imaginaba.

— Voy a contarselo cuando sea seguro para Theo.

Dona Teresa le apreto la mano.

— Hazlo a tu manera. Te ganaste ese derecho.

Helena respiro hondo. Esa comprension dolia casi tanto como un reclamo.

Antes de que respondiera, la puerta se abrio.

Rafael entro.

El rostro de el cambio al verla junto a la cama. Sorpresa, alivio, tension. Todo demasiado rapido.

— Helena.

Ella solto la mano de Dona Teresa despacio.

— Vine porque ella me lo pidio.

— Lo se.

— ¿Lo sabes?

— Luciana me aviso.

Dona Teresa los miro a uno y al otro.

— Perfecto. Ya que estan los dos aqui, dejen de poner cara de reunion de directorio. Me desmaye, no me mori.

Helena casi sonrio.

Rafael se acerco a la cama.

— El medico dijo que fue una caida de presion.

— Los medicos dicen muchas cosas cuando quieren irse temprano — replico Dona Teresa.

Helena fruncio el ceno.

— ¿Sintio algo antes?

— Mareo. Despues frio. Llame a la enfermera, pero tardaron.

Rafael giro el rostro hacia la puerta.

— ¿Cuanto tardaron?

— Demasiado para una institucion que cobra lo que cobra — dijo Dona Teresa.

Helena miro la bomba de suero, el monitor, la planilla sujeta al pie de la cama.

— ¿Puedo ver el reporte de enfermeria?

Rafael la encaro.

— ¿Para que?

— Porque ella reporta demora en la atencion. Es lo minimo.

— Yo me encargo de eso.

La frase salio automatica. Antigua.

Helena levanto la mirada.

— No dudo de tu capacidad, Rafael. Pero yo tambien se leer un prontuario.

Dona Teresa solto un "hm" satisfecho.

Rafael no respondio.

Luciana volvio con el medico de guardia, el doctor Alvaro. Explico que dona Teresa habia presentado hipotension subita, sin signos de ACV ni infarto. Recomendaba observacion por veinticuatro horas.

Helena pidio el registro de llamada de enfermeria.

El medico parpadeo.

— ¿Usted es familiar?

Antes de que Rafael respondiera, Dona Teresa dijo:

— Es mi familia.

Helena sintio que la garganta se le apretaba.

Rafael tambien escucho.

El reporte llego diez minutos despues.

Helena lo leyo en silencio.

Habia un vacio.

Entre las 2:10 y las 2:47, ninguna anotacion.

— Aqui falta informacion — dijo.

El medico se acomodo los lentes.

— Puede haber sido una falla del sistema.

— Puede. Por eso quiero copia del prontuario y del registro electronico de acceso a la habitacion.

Rafael se volvio hacia ella.

— ¿Registro electronico?

— Entradas por credencial. Este centro usa puerta inteligente en las habitaciones premium. Vi el lector cuando entre.

Luciana parecio sorprendida.

Helena continuo:

— Tambien quiero saber si hay camara en el pasillo.

— Eso es una exageracion — dijo el medico, incomodo.

Rafael lo miro.

— No lo es.

La concordancia de el cayo en la sala con un peso inesperado.

Helena miro a Rafael por un segundo. El no desvio la mirada.

— Envie todo a mi correo y al juridico del Grupo Ferraz — ordeno el.

— Y a Camila Duarte — completo Helena.

Rafael respiro hondo, pero asintio.

— Y a Camila Duarte.

Dona Teresa cerro los ojos, cansada, pero habia una pequena sonrisa en su rostro.

— ¿Ven? Cuando no se estan destruyendo, funcionan.

Helena fingio no escuchar.

Rafael tambien.

En el pasillo, despues de que Dona Teresa se durmio, Helena se detuvo frente a la ventana. El jardin interior parecia demasiado tranquilo.

— Gracias por haber venido — dijo Rafael.

Ella mantuvo los ojos en el vidrio.

— Vine por ella.

— Lo se.

— Espero que lo sepas de verdad.

El celular de Helena vibro. Era Camila.

Camila: "Theo entro a la escuela. ¿Todo bien por alla?"

Helena escribio:

"No se. Hay un vacio en el prontuario de Dona Teresa. Pedi registros."

La respuesta llego casi de inmediato.

"No toques nada mas sin copia. Esto huele mal."

Helena guardo el celular.

Rafael observaba su rostro.

— ¿Que paso?

— Camila lo encuentra extrano.

— Camila encuentra todo extrano cuando involucra a mi familia.

— En este caso, yo tambien.

Por primera vez esa manana, estuvieron de acuerdo sin discutir.

Al final del pasillo, una empleada de uniforme gris los miraba. Cuando Helena giro la cabeza, la mujer bajo la mirada demasiado rapido y entro por la escalera de servicio.

Helena entrecerro los ojos.

— Rafael.

— La vi.

La tension entre ellos cambio de forma.

Todavia habia pasado, rencor y silencio.

Pero, en ese instante, habia tambien una pregunta en comun:

¿Quien, dentro de ese centro impecable, tenia miedo de ser visto?

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Leticia Contreras
no el dinero hace mesquina a la gente que cree que todo lo puede comprar que madre tan ruin y mesquina
Leticia Contreras
a para madre que se carga Rafael ni quien la quiera
Leticia Contreras
otro adolorido Henrique esta celoso pero de que si nunca le hicieron caso
Leticia Contreras
fue rescatada que bueno aunque no estan muy bien
Leticia Contreras
Rafael al rescate buen comienso
Leticia Contreras
parece que ya se estan entendiendo los 2 es bueno por su hijo
Leticia Contreras
se salvo su tio gracias a Dios poco a poco la familia se esta acomodando
Leticia Contreras
un buen comienso para padre e hijo aunque el esta enfermo y Theo tambien
Leticia Contreras
no tiene madre esta zorra malnacida porque no la encierran de una ves
Leticia Contreras
que perbersa es esta zorra porque hace tanto dan̈o creo que necesita una camisa de fuerza
Leticia Contreras
finalmente ya salio la verdad sobre Theo
Leticia Contreras
incomprencible ya Helena devio decirle a Rafael que Theo es su hijo para que tanto salto si el suelo esta parejo
Leticia Contreras
ya se paso de la raya esta vibora mira que decir que le robaron al hijo que poca madre
Leticia Contreras
ojala que Rafael la descubra zorra infeliz que san̈a para con Helena
Leticia Contreras
no es ironico es la zorra que a toda costa quiere dan̈ar a Helena y su hijo
Leticia Contreras
no pues wow con esta serpiente venenosa no se cansa de hacer dan̈o
Leticia Contreras
un completo derechaso para Rafael esa zorra no se cansa de hacer dan̈o
Leticia Contreras
se quiere hacer la victima esta zorra solo que ya las pruebas estan bien resguardadas
Leticia Contreras
zorra mal viviente a toda costa quiere a Rafael pero poco a poco se le esta callendo el circo
Leticia Contreras
ni en suen̈os la zorra lo ayudo por eso el esta desconcertado porque Helena fue la que estubo ahi
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