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La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

La Chica Que Compró Al Príncipe Esclavo

Status: En proceso
Genre:Batalla por el trono / Venganza / Romance / Aventura
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jan Vilar

La Chica que Compró al Príncipe Esclavo

Elena Valmont solo quería entregar un paquete, cobrar unas monedas y volver a casa.

Pero una noche terminó en una subasta clandestina… y compró a un esclavo condenado a morir al amanecer.

Lo que no sabía era que aquel hombre herido, silencioso y cubierto de cadenas no era un esclavo cualquiera, sino Adrien Asteria, el heredero perdido del imperio más poderoso del continente.

Desde ese momento, Elena queda atrapada en una guerra por el trono, perseguida por asesinos, nobles traidores y secretos enterrados durante años.

Salvarlo fue un acto de compasión.

Amarlo podría costarle la vida.

NovelToon tiene autorización de Jan Vilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19 La primera decisión de un hombre libre

—La respuesta es no.

Toda la habitación permaneció en silencio.

—¿No a qué exactamente? —preguntó Elena.

—A quedarme.

Aquellas palabras cayeron como una piedra sobre el salón principal.

Adrien mantenía la mirada fija en la ventana, evitando observar directamente a la joven. Después de quince años huyendo, sabía reconocer el peligro cuando lo veía.

Y Elena Valmont se había convertido, oficialmente, en la persona más peligrosa de su vida.

—¿Planeas marcharte? —preguntó Lord Varek.

—Es lo más lógico.

—No me gusta la lógica —respondió el noble—. Arruina las buenas historias.

—No es una historia.

—Eso también lo dicen todos los protagonistas.

Lyra asintió inmediatamente.

—¡Llevo diciéndolo desde hace diez capítulos!

Adrien decidió ignorarlos.

—Escúchame, Elena. Hasta hace tres días eras una joven desconocida con una vida tranquila.

—Eso es debatible.

—Y ahora, gracias a mí, tienes a soldados imperiales en tu ciudad, nobles interesados en tu familia y probablemente varios enemigos que todavía ni siquiera conocemos.

—Sí, ha sido una semana bastante ocupada.

—¡Estoy hablando en serio!

El tono de su voz fue suficiente para hacer desaparecer la sonrisa de Elena.

—Lo sé.

—Entonces entiéndelo. Si me quedo, esto solo empeorará.

Por primera vez desde que lo conocía, Elena pudo escuchar miedo en su voz.

No miedo por sí mismo.

Miedo por ella.

—¿Cuántas personas te han abandonado para protegerte? —preguntó de repente.

La pregunta tomó a Adrien por sorpresa.

—¿Qué?

—Porque hablas como alguien que está acostumbrado a despedirse.

El silencio regresó al salón.

—Eso no es asunto tuyo.

—Tal vez no. Pero acabas de convertirlo en mi asunto cuando decidiste que podías desaparecer sin preguntarme.

—No necesito permiso para irme.

—No. Pero sí me debes una explicación.

—¿Porque me compraste?

—Porque te salvé.

Aquellas palabras lo dejaron inmóvil.

—No son lo mismo.

—Tienes razón. Salvarte fue considerablemente más caro.

Lord Varek volvió a soltar una carcajada.

—¡Me agrada cada vez más esta muchacha!

Adrien cerró los ojos.

—No entiendes.

—Entonces explícamelo.

—No puedo.

—¿Porque eres un príncipe?

—¡Porque las personas a mi alrededor mueren!

La habitación quedó completamente en silencio.

Era la primera vez que levantaba la voz de aquella manera.

—Mis padres murieron. Mis guardianes murieron. Los hombres que me ayudaron a escapar murieron. Cada persona que decidió quedarse a mi lado terminó pagando un precio.

Sus manos temblaban ligeramente.

—Quince años, Elena. Quince años viendo cómo las personas desaparecen por mi culpa.

—No fue tu culpa.

—¿Cómo puedes decir eso?

—Porque un niño no es responsable de una guerra.

Adrien apartó la mirada.

—No lo entiendes.

—Entonces ayúdame a entender.

—No puedo hacerlo.

—¿Por qué?

—Porque si me miras durante demasiado tiempo, dejarás de ver a Adrien.

—¿Y qué veré?

—Al último error de un imperio.

Aquellas palabras hicieron que incluso los hombres de negro bajaran la mirada.

Sin embargo, Elena simplemente dio un paso hacia él.

—Te equivocas.

—¿Qué?

—Veo a un hombre terrible aceptando regalos.

—¿Qué?

—Todavía no me has dado las gracias por salvarte.

Por primera vez en varios minutos, Adrien pareció completamente desconcertado.

—¿Eso es lo que te preocupa ahora?

—Por supuesto.

—¡Acabo de contarte la historia más trágica de mi vida!

—Y fue muy triste. Lloraré apropiadamente más tarde.

Lyra se secó una lágrima imaginaria.

—Yo ya empecé.

—Pero primero, me gustaría escuchar un "gracias".

Lord Varek estaba a punto de quedarse sin aire de tanto reír.

Adrien permaneció inmóvil durante varios segundos.

Finalmente, algo inesperado ocurrió.

Sonrió.

Fue apenas una pequeña sonrisa.

Breve.

Casi imperceptible.

Pero estaba allí.

—Gracias, Elena.

La joven sonrió inmediatamente.

—¿Ves? No fue tan difícil.

—No te acostumbres.

—Demasiado tarde.

El momento fue interrumpido por uno de los soldados imperiales, que entró apresuradamente al salón.

—¡Tenemos problemas!

—¿Qué ocurre? —preguntó Lord Varek.

—Tres carruajes acaban de entrar en la ciudad.

—¿Y?

—Llevan los estandartes de las casas nobles de Veridian, Solgard y Ravenshire.

El rostro de los hombres de negro cambió inmediatamente.

—Eso es imposible.

—¿Qué significa? —preguntó Elena.

Adrien fue el primero en responder.

—Significa que la noticia ya se ha extendido.

—¿Y eso es malo?

—Esas tres familias participaron en la caída del Imperio de Asteria hace veintidós años.

La sonrisa desapareció lentamente del rostro de Elena.

—Oh.

—Sí. "Oh".

—Empiezo a comprender por qué querías marcharte.

—Te lo advertí.

Uno de los hombres de negro desenvainó parcialmente su espada.

—Debemos salir de la ciudad inmediatamente.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó Adrien.

—Como máximo una hora.

El príncipe perdido cerró lentamente los ojos.

Había tomado una decisión hacía quince años.

Nunca permitiría que otra persona sufriera por su culpa.

Y, sin embargo...

—Adrien —dijo Elena suavemente.

—¿Qué?

—Si decides marcharte, no intentaré detenerte.

Aquellas palabras lo sorprendieron.

—Pero si decides quedarte...

—¿Sí?

Ella sonrió.

—Será mejor que te acostumbres a tener compañía.

Por primera vez en mucho tiempo, Adrien comprendió que la verdadera libertad no consistía en poder marcharse.

Sino en encontrar una razón para quedarse.

Y el destino acababa de darle una.

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Lusi 💕
😭noooooooooo me dejaste a medias cuando realmente empezaba lo bueno 😭🤭
Jan Vilar: mañana habrá más capítulos /Determined//Determined/
total 1 replies
Lusi 💕
Dios es sencillamente fascinante , 🥰🥰🥰 me como los capítulos en menos de 10 minutos....
Lusi 💕
No, no ,no ,no ,no ,no necesito actualización 😕😞 Dios mío me comí los capítulos en 3 minutos nooooooo
Lusi 💕
Interesante
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