El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.
—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.
Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.
Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.
Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.
—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.
Adrian no dudó.
—Ya no la amo.
El silencio fue brutal.
—Estoy enamorado de otra persona.
Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.
—La vas a destruir.
Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.
—Entrégaselo.
Y se fue.
Se fue de su propia boda.
De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.
De una vida que prometió… y que decidió romper.
Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.
Y ese día…
NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Prólogo
...Prólogo...
...La boda que nunca ocurrió...
El vestido de novia era perfecto. La seda blanca caía con elegancia alrededor del cuerpo de Isabella Parker, abrazando suavemente su figura mientras la larga cola se extendía por el suelo de la habitación como un delicado río de tela. Los bordados brillaban bajo la luz del enorme espejo frente a ella. Isabella se observaba en silencio, intentando asimilar que ese día finalmente había llegado. Su cabello castaño caía en suaves ondas sobre sus hombros y algunos mechones estaban sujetos con pequeños broches brillantes, pero lo que más resaltaba en su rostro eran sus ojos verdes, intensos y llenos de ilusión. En pocas horas caminaría hacia el altar para casarse con Adrian Collins, el hombre con el que había imaginado cada parte de su futuro.
—No puedo creer que hoy me caso… —susurró con una pequeña sonrisa mientras acariciaba suavemente la tela de su vestido.
Su corazón latía rápido, lleno de emoción. Había esperado ese día durante tanto tiempo que ahora todo parecía casi un sueño. En su mente se imaginaba caminando por el pasillo de la iglesia, viendo a Adrian esperándola al final, sonriéndole como siempre lo hacía. Él siempre había sido el tipo de hombre que llamaba la atención sin siquiera intentarlo: alto, elegante, con cabello castaño oscuro perfectamente acomodado y ojos pardos profundos que parecían observar el mundo con calma. Cuando miraba a Isabella, ella siempre sentía que era la única persona en la habitación.
La puerta se abrió de repente y Victoria Carter su mejor amiga entró con rapidez. Su vestido de dama de honor se movía suavemente mientras caminaba, pero al ver a Isabella vestida de novia se quedó completamente quieta.
—Dios mío… —murmuró con asombro—. Adrian se va a quedar sin palabras cuando te vea.
Isabella soltó una pequeña risa nerviosa.
—¿De verdad crees eso?
Victoria sonrió mientras tomaba sus manos.
—Claro que sí. Te ves increíble.
Isabella respiró profundamente intentando calmar los nervios.
—¿Crees que Adrian ya esté en la iglesia? —preguntó con curiosidad.
Victoria rió suavemente.
—Probablemente esté caminando de un lado a otro esperando que llegues.
Isabella negó con la cabeza divertida.
—Eso sería raro… Adrian nunca se pone nervioso.
Pero en ese mismo momento, muy lejos de esa habitación llena de ilusión, Adrian Collins no estaba en la iglesia esperando a su novia.
En el estacionamiento trasero de un edificio moderno, él caminaba de un lado a otro con el mismo traje elegante que debía llevar al altar. El saco negro perfectamente ajustado, la camisa blanca impecable y la corbata perfectamente acomodada. Parecía listo para casarse, pero su expresión estaba llena de tensión. Frente a él estaba su mejor amigo, Ethan Brooks, con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—No puedes hacer esto —dijo Ethan con frustración.
Adrian soltó un suspiro cansado.
—Claro que puedo.
Ethan lo miró incrédulo.
—Hay más de doscientas personas esperando en esa iglesia… e Isabella está ahí, vestida de novia.
Adrian cerró los ojos por un momento.
—Lo sé.
—Entonces dime por qué demonios estás aquí y no en tu propia boda.
Adrian levantó la mirada lentamente y respondió con una frialdad que hizo que Ethan apretara los puños.
—Porque ya no la amo.
El silencio cayó entre los dos. Ethan lo miró con incredulidad, incapaz de creer lo que estaba escuchando.
—¿Desde cuándo?
Adrian tardó unos segundos en responder.
—Hace tiempo.
Ethan negó con la cabeza frustrado.
—Esto es una locura. Vas a destruirla.
Adrian respiró profundamente antes de decir la verdad.
—Estoy enamorado de otra persona.
Ethan entrecerró los ojos.
—Déjame adivinar… Scarlett Whitman.
Adrian no respondió, pero su silencio lo confirmó todo. Scarlett Whitman, la hija de uno de los empresarios más poderosos del país. Hermosa, elegante y acostumbrada a conseguir todo lo que quería.
Ethan soltó una risa amarga.
—Eres un completo imbécil.
Adrian apretó la mandíbula.
—No es por dinero. Estoy enamorado de ella.
Ethan lo miró con decepción.
—Te vas a arrepentir de esto toda tu vida.
Adrian metió la mano en el bolsillo de su saco y sacó un sobre blanco. Se lo entregó a Ethan sin mirarlo directamente.
—Entrégaselo.
Ethan observó el sobre con desprecio.
—¿Una carta? ¿Eso es todo?
Adrian no respondió.
—Cobarde —murmuró Ethan.
Pero Adrian ya estaba caminando hacia su auto, alejándose de su boda, de la mujer que lo esperaba vestida de blanco y de la vida que había prometido construir con ella. Sin saber que, pocas horas después, Isabella Parker leería esa carta frente a todos, y el día que debía ser el más feliz de su vida se convertiría en el momento en que su corazón se rompería para siempre.
“Dicen que el día de tu boda es el más feliz de tu vida… nadie te advierte que también puede ser el día en que tu corazón se rompa frente a todos.”
excelente capitulo gracias, vamos x mas