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Se Lo Dejo A Su Amante

Se Lo Dejo A Su Amante

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Venganza / Divorcio / Completas
Popularitas:81.9k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Creyó vivir un cuento de hadas hasta que descubrió la traición: su esposo compartía su vida, su tiempo y su dinero con otra mujer. En lugar de luchar por un amor muerto, decidió renunciar a todo… menos a sí misma.

Pero pronto descubrirán que recibir lo que otros abandonan, trae consecuencias terribles. Ella se libera, se transforma y triunfa; ellos caen en la trampa que ellos mismos construyeron. ¿Quién saldrá ganando al final?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: El precio de lo que se pide

El teléfono quedó sobre la mesa, inmóvil, mientras el eco de sus propias palabras seguía resonando en la mente de Yaneth: Se lo dejo todo a su amante. Lo había dicho claro, firme, sin dudar ni un segundo, y al hacerlo sintió cómo se le caía de los hombros la última carga pesada que llevaba encima. No era una rendición, ni una derrota: era la liberación total de todo lo que ya no le pertenecía, de todo lo que jamás le había pertenecido de verdad.

Al otro lado de la línea, Clarisa se había quedado muda, sin palabras, esperando llanto, súplicas o gritos… pero nunca esa respuesta serena, segura y definitiva. Ahora, colgada la llamada, la amante no podía evitar sentir un escalofrío recorrerle la espalda: aquella mujer no era la esposa débil y sumisa que Emiliano le había descrito mil veces. Había algo en su voz que le decía que acababa de recibir algo mucho más grande de lo que había imaginado… y mucho más peligroso.

Yaneth no perdió tiempo en dudas. Se sentó frente a su escritorio, tomó papel y pluma, y comenzó a escribir con calma, ordenando cada paso que daría desde ese momento. Ya tenía el respaldo legal, todas las pruebas reunidas, el apoyo de su amiga y la claridad absoluta sobre lo que quería y lo que no quería. Lo único que faltaba era esperar… y dejar que ellos mismos se encargaran de acelerar su propia caída.

Y no tuvo que esperar mucho.

Esa misma tarde, el teléfono volvió a sonar. Ahora era Emiliano. Su voz sonaba alterada, tensa, cargada de rabia y nerviosismo, como si algo dentro de él se hubiera roto por completo.

—¿Qué le dijiste a Clarisa? —le gritó apenas contestó, sin saludar ni preguntar nada más—. ¿Por qué hablaste con ella? ¿Cómo conseguiste su número? ¿Qué le has dicho para que me llame llorando, furiosa, diciendo que tú te burlas de los dos?

Yaneth se recostó suavemente en el respaldo de la silla, manteniendo la voz tranquila, baja y firme, como si estuviera hablando de cualquier cosa cotidiana.

—Le dije exactamente la verdad, Emiliano —respondió sin levantar la voz—. Le dije que si tanto te quería, si tanto te esperaba, si creía que eras el hombre maravilloso que le pintaste… pues que te tomara a ti también. Le dije que se lo dejaba todo: tú, tu vida, tus problemas, tus promesas… todo. No le mentí en nada. Al contrario, le dije que tuviera cuidado con lo que pedía, porque a veces lo que uno desea con fuerza… termina siendo lo que más pesa.

—¡Estás loca! —bramó él, furioso—. No tienes idea de lo que dices, de lo que estás provocando. Ella es capaz de todo, Yaneth… puede arruinar mi reputación, mis negocios, todo lo que he construido con años de esfuerzo. ¿Te das cuenta de lo que haces? ¡Tú eres la que está destruyendo todo!

—¿Yo? —preguntó ella con suavidad, pero con una firmeza que lo detuvo en seco—. ¿Yo soy quien lo destruye? ¿Acaso fui yo quien construyó una vida entera de mentiras? ¿Fui yo quien le prometió a dos mujeres el mismo futuro? ¿Fui yo quien ocultó, quien engañó, quien planeó dejarme sin nada mientras gastaba lo nuestro en otra persona? No, Emiliano. Tú solo estás recogiendo lo que sembraste. Y no me culpes a mí de lo que tú mismo creaste.

—¡No te atrevas a darme lecciones! —gritó él, pero ya se notaba en su voz el miedo, la desesperación que empezaba a ganar terreno—. Tú no sabes nada… nada de lo que hay detrás. Si ella habla, si se desespera… todo se viene abajo. Y si yo caigo, te aseguro que no te llevarás nada. Nada.

—Ya veremos —respondió Yaneth con calma absoluta—. Ya veremos quién se queda con qué. Pero te aviso: yo ya no tengo miedo de nada. Ya sé todo. Todo lo que hiciste, todo lo que planeaste, todo lo que escondiste. Tienes razón en una cosa: ahora sí, ya no hay nada que ocultar.

Colgó la llamada sin esperar que él siguiera gritando, sin escuchar sus amenazas, sin sentir ni un solo rastro de culpa. Había puesto todas las cartas sobre la mesa, no con ira, sino con la verdad desnuda que él mismo había intentado enterrar durante años.

Horas después, Emiliano llegó a la casa. Entró como una tormenta, golpeando puertas, pisando fuerte, con el rostro desencajado, los ojos inyectados en rabia y sudor frío en la frente. Caminó directo hacia donde estaba Yaneth, la agarró del brazo con fuerza brusca, mirándola con una mezcla de furia y terror, como si ella fuera su peor enemiga… y también su única salvación.

—¿Qué sabes? —le exigió con voz ronca, apretando con más fuerza—. ¿Qué encontraste? ¿Quién te dijo todo? ¿Qué tienes en tus manos?

Ella no se apartó, no retrocedió, no tembló. Lo miró fijamente a los ojos, apretando la mandíbula, y respondió despacio, palabra por palabra:

—Sé de Clarisa. Sé de las cuentas ocultas. Sé de los papeles que preparabas para dejarme sin nada. Sé de cada mentira, cada regalo, cada viaje, cada promesa que le hiciste a ella a costa de lo que construimos juntos. Sé todo, Emiliano. Y ahora tú sabes que lo sé.

Él la soltó de golpe, como si ella quemara, y retrocedió unos pasos, tambaleándose levemente. La máscara se le había caído por completo: ya no era el esposo seguro, el hombre exitoso, el dueño de todo. Ahora solo se veía como lo que era: un hombre acorralado, asustado, que veía cómo su mundo perfecto se desmoronaba en pedazos pequeños que ya no podía volver a juntar.

—Tú… siempre fuiste así —balbuceó, buscando cualquier excusa, cualquier culpa que arrojar sobre ella—. Siempre fría, siempre callada, siempre escondiendo algo… nunca me diste lo que necesitaba… nunca me entendiste… por eso tuve que buscar en otro lado lo que tú no podías darme. Todo fue tu culpa, Yaneth… tú me obligaste a hacerlo.

Yaneth soltó una risa breve, seca y triste, sin alegría ni dolor, solo con la certeza absoluta de que esas palabras eran la prueba final de quién era él realmente.

—Esa es tu mejor defensa, ¿verdad? —le dijo, cruzándose de brazos—. Culparme a mí de todo lo que tú decidiste hacer. Pero no funciona ya, Emiliano. No sirve más. Yo no te obligué a mentir, no te obligué a engañar, no te obligué a robar ni a prometer lo que no podías cumplir. Tú hiciste todo eso solo. Y ahora vas a cargar con las consecuencias… también solo.

Él intentó acercarse de nuevo, primero con rabia, luego cambiando bruscamente a súplica, como siempre hacía cuando quería salirse con la suya: pasaba de la amenaza a la lástima en un segundo.

—Yaneth… escúchame… no hagas esto… podemos arreglarlo… yo te doy lo que quieras… no dejes que ella destruya todo… ella es peligrosa, ambiciosa, no sabe nada de mi vida real… si todo sale a la luz, pierdo mi estatus, mi negocio, mi nombre… ¿Tú quieres verme caer así? ¿Después de todo lo que vivimos?

—¿Vivir? —repitió ella con firmeza, cortándolo de raíz—. Viví con una sombra, con una mentira. No voy a salvarte ahora. No voy a ocultar nada para protegerte. Lo que hagas, lo que pase… es decisión tuya. Y también decisión de ella, que tanto te quería.

En ese momento, sonó el teléfono de él, fuerte e insistente. Al ver el nombre en pantalla, su rostro se descompuso por completo: era Clarisa. Una y otra vez, sin parar, llamando, reclamando, exigiendo respuestas, presionando más fuerte que nunca.

—¡Contéstale! —le dijo Yaneth señalando el aparato con serenidad—. Habla con ella. Dile que yo te dejo libre. Dile que te lo entrego todo tal como pidió. Dile que ya no hay obstáculos. Pero también dile que tendrá que llevarse contigo todo lo que traes: tus deudas, tus problemas, tus secretos, tu forma de ser… todo. Que sepa exactamente qué está comprando.

Él se quedó con el teléfono en la mano, temblando, mirándola a ella y luego a la pantalla, atrapado entre dos mujeres que ya no le daban tregua, entre la verdad que se le venía encima y la realidad que había intentado construir a base de humo.

Yaneth dio un paso hacia la puerta, lista para salir de esa habitación, de esa vida, de esa historia que ya no le pertenecía. Antes de irse, se detuvo y le dijo una última vez, con voz clara y fuerte, para que quedara grabada en su memoria para siempre:

—Recuerda bien lo que te digo hoy: se lo dejo todo a su amante. Que se lleve lo que tanto buscó. Que cargue con lo que tú nunca me atreviste a mostrarle. Y cuando descubra que el hombre que ella creyó salvar… no es más que un hombre que se salva a sí mismo… entonces sabrán los dos que yo no perdí nada. Fui yo quien se libró de todo.

Salió de la habitación dejándolo solo, con el teléfono sonando sin parar en su mano, rodeado de sus propias mentiras que ya empezaban a caerle encima como un techo derrumbándose.

Esa noche, mientras Emiliano intentaba apagar el incendio que él mismo había provocado, corriendo de un lado a otro, suplicando, mintiendo, prometiendo lo imposible para mantener a ambas tranquilas, Yaneth descansó en paz por primera vez en mucho tiempo. Sabía que lo peor para ellos apenas empezaba… y lo mejor para ella, por fin, estaba por comenzar.

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Azastyle
Me encantó autora. Lo amé desde el principio. Me gustaría más bien que leyeras mi novela “Sonríe, estamos casados” sería un honor para mí 🙂‍↕️.
Elia María Ramírez Rodríguez
Ese es el tema que toda mujer pasamos alguna vez por eso las mentiras de nuestra pareja ya sea por cualquier detalle.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
A veces es difícil dar el primer paso hacía tú realidad hacía vida pero no porque no quieras ó porqué no puedas sino porque todavía no te desengañas bien a bien de la persona que está a tu lado de la que no te merece ya cuando la venda cae de tus ojos entonces ya es otra cosa lo que vez y esperas......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Sabías palabras las de Yaneth.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Que bien para Yaneth va iniciar de nuevo pero si un peso colgado en la espalda que no la deje avanzar........ ♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Jajajaja que tristeza tan grande la Emiliano después de que tenía todo quedaron sin la mayor parte 😛 el sé creyó suio mundo de mentiras.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Clarissa se acercó a Emiliano por se dinero para tener una vida llena de lujos un estatus en la sociedad de una mujer rica, amada, ESPOSA ara lograr todo eso pasó siendo la AMANTE por cuatro largos años y al final se queda sin nada.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Wow que duro darte cuenta de que la mujer que despreciaste todo el tiempo es mucho más digna que tú.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Emiliano solo tiene lo que sembró en cuatro años que anduvo con Clarissa ojalá Yaneth logre recuperar algo económico por durar 8 años casada con ese desgraciado bueno solo para mentir y ser infiel lo que ellos no saben es que hay un gran Karma existe y para ese par de desgraciado........♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
La AMANTE siempre se cansa de ser la otra y desea el lugar de la ESPOSA pero lo que no sabe ella es cuado tenga ese lugar pasa a ser la engañada y otra pasa a ocupar el lugar que ella tenía cuando era la amante........♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Yaneth que bueno que estás guardando todas las pruebas de delitos de Emiliano junto con Clarissa........♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Yaneth déjaselo envuelto en papel de regalo lo que ya a ti no te sirve ya sea por la causa que sea, es mejor dejarlo a quien quiera recojer la basura 🗑️ tuya es la riqueza de Clarissa.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Cuando se de cuenta Emiliano de donde viene la bola 🎳 que va explotar en su cara no va a saber nada solo va a sentir su propias mentiras descubiertas ......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Es mejor cortar por lo más sano para Yaneth, que Emiliano se quede con Clarissa lo que busco, que es para el alguien que lo merece al gran hombre que es........♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Ya no hay una venda en los ojos que se llama amor, confianza ciega, puede tener muchos nombres por o el resultado es el mismo no ver la verdad del engaño.
cuando cae esa venda vez toda la verdad 😔 ya no hay vuela atrás........♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
No hay peor ciego 😔 quien no quiere ver.......♥️🩷🧡💛
Pany Rojas
8 años, nunca trabajó ni tuvieron hijos, como le va a quitar algo ??? dice construimos juntos, cómo, qué aportó Ella ????
Glidier Marquez
ya es hora de llamar a un abogado para dividir los bienes tiene puros recibos ya me desespera la verdad no se como lo va a enfrentar🤭
Liliana Vargas
🤣🤣🤣🤣muy aburrida
Maris Benitez
Okey ya confirmo que él la engaña 💔
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