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Tras el divorcio, el millonario me eligió a mí

Tras el divorcio, el millonario me eligió a mí

Status: Terminada
Genre:Hijo/a genio / Traiciones y engaños / Casada con el millonario / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:264.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Irin_Kokh

Durante siete años, Estela Ríos fue la esposa perfecta.
Renunció a una carrera prometedora, cuidó sola de su hijo y hasta quedó marcada por el accidente en el que salvó la vida de Adrián Valadez, su famoso marido. A cambio, recibió indiferencia, desprecio y un arete de perla que cayó del bolsillo de él la noche en que su amor de juventud regresó al país.
Entonces Estela vio el futuro.
Vio su propia muerte. Vio a Adrián casarse con otra mujer. Y vio a su pequeño Mateo crecer abandonado hasta convertirse en un hombre condenado a un final terrible.
Lo que Estela jamás imaginó fue que su hijo de cuatro años también recordaba aquella vida.
Esta vez, ella no permitirá que nadie escriba su destino. Pedirá el divorcio, luchará por la custodia de Mateo y recuperará la carrera que dejó enterrada durante años. Pero mientras intenta comenzar de nuevo, aparece Maximiliano Alarcón: el multimillonario más codiciado del país, un hombre frío ante el mundo y sorprendentemente dulce con ella y con su hijo.
Max conoce sus flores favoritas, recuerda sus pequeños hábitos y siempre aparece cuando más lo necesita. Estela no entiende por qué… hasta que descubre que él lleva quince años amándola en secreto.
Mientras Adrián comprende demasiado tarde a qué mujer dejó escapar, Estela deberá enfrentarse a una verdad aún más peligrosa: el futuro que vio no fue una casualidad, y alguien alteró su destino mucho antes de que ella pudiera elegir.
Una vez entregó su vida al hombre equivocado.
Esta vez, amará únicamente a quien ella decida.

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Capítulo 15

Capítulo 15: Fuiste tú quien no quiso

Doña Ofelia no era mujer de amenazas vacías. Tres días después de la alfombra roja, movió sus fichas.

Estela lo supo por Mónica, que la llamó a su oficina y cerró la puerta con esa cara que ponía cuando algo la tenía entre divertida y furiosa.

—Me acaban de llamar de arriba —dijo, sirviéndose un café—. Una señora muy fina, con muchos apellidos y muchos contactos, que dice que tienes "problemas personales serios" y que no le conviene a la imagen de Nébula tener empleadas en pleno escándalo de divorcio. —Le dio un sorbo—. Ofelia Cárdenas. ¿Te suena?

A Estela se le fue el color.

—Es la mamá de Adrián. Mónica, si esto te trae problemas, yo...

—Tú nada. —Mónica dejó la taza de golpe—. Le dije a la señora, con todo respeto, que en esta empresa contrato talento, no reputaciones de familias ajenas. Y que la mejor cosa que me ha pasado este año fue contratarte a ti. —Sonrió, feroz—. Así que hazme un favor: en vez de preocuparte, tráeme ese microdrama listo para producción. Esa es toda la venganza que necesitas. Que le vaya increíble a la empleada que quisieron correr.

Estela salió de esa oficina con los ojos húmedos y la espalda más recta. Por primera vez alguien la protegía en lugar de usarla. Y por primera vez entendió, con una claridad limpia, que su valor no dependía del apellido de nadie: dependía de lo que sabía hacer. Eso no se lo podía quitar ni doña Ofelia ni todos sus apellidos juntos.

Lo del abogado fue distinto.

Su licenciado, el Prieto, era buen hombre pero flaco de recursos. En la última reunión Estela lo notó nervioso, sudando el cuello de la camisa.

—Señora, seré franco. —Barajó los papeles—. La familia Valadez contrató a un despacho pesadísimo. Van con todo por la custodia del niño, alegando que usted no tiene estabilidad. Yo... yo hago lo que puedo, pero le miento si le digo que vamos parejos. No vamos parejos.

Estela salió de ahí con un hueco en el estómago. La custodia de Teo. Lo único que de verdad le importaba. Y podía perderla por no tener con qué pelear.

Esa misma tarde, sin embargo, sonó su teléfono. Un número desconocido, voz grave, trato de usted, modales de otro nivel.

—¿La señora Estela Ríos? Buenas tardes. Le habla el licenciado Duarte. —Una pausa medida—. Entiendo que atraviesa un proceso de divorcio con disputa de custodia. Mi despacho ha decidido tomar su caso. Sin costo para usted; digamos que es una recomendación de alguien que la aprecia y que prefiere no figurar.

—¿El licenciado Duarte? —Estela conocía el nombre. Todo el país lo conocía. Era el abogado que ganaba los casos que nadie más se atrevía a tomar—. Perdone, pero yo no puedo pagar un despacho así. Y no sé quién...

—El honorario está cubierto. En cuanto al quién —la voz sonó, apenas, con una sonrisa cortés—, me han pedido discreción. Usted concéntrese en su hijo. De lo legal me encargo yo. Y le adelanto una cosa, señora: usted tiene mucho más de lo que cree. Trabajo estable, pruebas ordenadas, un titular reciente de su esposo con otra mujer estando todavía casado. Vamos a ganar.

Estela colgó con el corazón acelerado y una sospecha tibia que no se atrevió a nombrar. Alguien que la apreciaba. Que prefería no figurar. Pensó en un pañuelo de seda, en un saco sobre sus hombros, en una mano tibia que le retiraba una oleada del pecho. Pero era demasiado. Nadie hacía tanto sin pedir nada. Guardó la sospecha en el mismo cajón donde había guardado, quince años, la caja de madera junto a la barda.

Lo que no supo Estela —lo que nadie le dijo— fue lo que pasaba al mismo tiempo del otro lado.

Grupo Astra, la productora de Adrián, amaneció una mañana con la cuenta congelada. Un crédito que daban por seguro se cayó sin explicación. Un patrocinador grande se retiró de un proyecto de la nada. Dos rodajes se detuvieron por falta de flujo. En cuestión de días, el imperio chico de Adrián empezó a hacer agua por costados que nadie entendía, como si una mano invisible, poderosa y paciente, hubiera decidido apretarle el cuello justo cuando más necesitaba pelear por su hijo.

Adrián corría de un banco a otro, de una junta a otra, con el teléfono echando humo y la cara descompuesta. Nadie le daba explicaciones claras. Los que ayer le abrían las puertas hoy le contestaban con evasivas, como si detrás de todo hubiera una voluntad más grande que la de cualquiera de ellos y ninguno se atreviera siquiera a nombrarla. Ya no le quedaba tiempo ni cabeza para pelear la custodia. Doña Ofelia gritaba en su oído que no soltara al niño, que era lo único con que tenían agarrada a esa ingrata; el despacho carísimo mandaba facturas que de pronto no había con qué pagar; y del otro lado había aparecido, de la nada, el licenciado Duarte, el único abogado en la ciudad que a él mismo le daba miedo.

Adrián no ató los cabos. No se le ocurrió preguntarse quién, en toda la ciudad, tenía a la vez el poder de asfixiar una empresa, la plata para pagar al mejor abogado del país y una razón para hacerlo todo por una mujer recién divorciada. No se le ocurrió, porque a los hombres como él nunca se les ocurre que el mundo pueda moverse por alguien que no sean ellos.

Una tarde, agotado, Adrián se sentó frente a Estela para lo que él quería que fuera una negociación.

—Podemos arreglarlo entre nosotros —dijo, y por primera vez no había desprecio en su voz, sino cansancio—. Sin abogados caros. Tú y yo. Como personas civilizadas. Estela, no hace falta que llegue tan lejos.

—Sí hace falta. —Estela lo miró, y no había rencor en ella, solo distancia—. Tú elegiste cómo iban a ser estos siete años, Adrián. Yo solo estoy eligiendo cómo va a ser el resto. La custodia de Teo no se negocia. Es mía.

Él bajó la mirada. Se pasó la mano por la cara. Se veía mayor, de golpe.

—Yo no pensé que de verdad te fueras a ir —murmuró, casi para sí—. Siempre te quedaste.

—Ese fue tu error. —Estela se puso de pie—. Creer que me iba a quedar para siempre porque nunca me diste una razón para no hacerlo, pero tampoco una para quedarme. Todos estos años tuviste a alguien dispuesta a amarte enterita, y elegiste no verla. No me perdiste hoy. Me perdiste hace mucho, poquito a poquito, y ni cuenta te diste.

Salió sin voltear.

La víspera del día señalado, ya de noche, en su departamento chico y en orden, con Teo dormido, Estela recibió la última llamada del licenciado Duarte. La voz sonó tranquila, casi cálida, la de quien entrega un trabajo bien hecho.

—Señora Ríos. Ya está. Firmaron todo por su lado, sin condiciones. La custodia es suya, sin discusión. Solo falta la firma de ambos ante la autoridad. —Una pausa breve—. Mañana, en el Registro Civil. A las diez.

1
Mirian Heredia
Hermosa historia me encantó mil felicitaciones ...
Edith Beltrán
/Good/
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Adrián hay un dicho que dice.
después del ojo afuera, no vale santa Lucia.
lo que no se valora se pierde
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
los chismosos siempre son de mala intención. y lo que usted no valoro otro esperaba sentado su oportunidad y la está aprovechando es más ya se comió su bisteck caballero y le gusta más que antes y no lo va a soltar
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
será es la herida de que ella haiga enfermado, un ematoma mal curado, un cuabulo de sangre que se formó allí y se está transformando en algo más. si ella se vio en el médico debería chequear toda su salud por ella por Teo y ahora por Max. debería verse del brazo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
esa es la muestra de un hombre que en verdad ama con el alma y el corazón
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
es entendible yo de verdad entiendo ese mío. y más cuando tienes hijos de por medio. es más volver a confiar en una persona tu amor propio y tu hogar cuesta. eso es algo que se debe trabajar
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
ahora sí me.voy a dormir, mañana continuo ya son las 2:22 AM excelente me encanta la novela muy bien realizada y narrada feliz como perdía buscando lo que la hace feliz
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
Adrián para que peleas una custodia si tú mismo no quisiste a tu hijo ni lo mirabas y tu madre es una bruja mala abuela. mala madre
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
desde que le demostraste que ella no te importaba, desde que la ausencia pudo más que el valor
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
🤨 tengo una duda ya se divorcio ya no vive en la misma casa ya que dice su exmarido. acá me siento comfundida
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
que sorpresa la vida es un pañuelo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
ojalá su hermano logre superarse académicamente y salir adelante y tenga una buena vida como sus hermana
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
a vieja hp
María Del Rosario Lecuona
interesánte
Ana María Lastra
La historia fue muy bien contada, bonita de un amor que sobrevivió al tiempo, trascendió otros planos, me gustó mucho /Slight//Slight//Slight//Slight/
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
acá pensando tarde, uno la mujer o sea mujer o hombre si estás en una relación observa como te llevas con la suegra de novio son una y casada de otra como te trate los 3 primero meses hay que prepararnos siempre para los tiros que vengas. si te dejas montar la pata prepárate te van a dar con todo
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
y de paso Adrián es Actor de los que son creídos y prepotente vale
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
así son las novelas buenas que tiene sentido la lectura. me encanta
🇻🇪❤️‍🔥Degne❤️😍
😏 jajajaja esto dos Adrián y Doña Ofelia no sabe lo que les viene 😃😃
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