NovelToon NovelToon
Renací para cambiar mi destino

Renací para cambiar mi destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Maltrato Emocional / Dominación / Autosuperación / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Completas
Popularitas:14.3k
Nilai: 5
nombre de autor: waya520

Luna lo perdió todo: su fortuna, su hogar y, sobre todo, a la familia que amaba. Y todo por obsesionarse con el hombre equivocado. Cuando ya no le quedaba nada, cerró los ojos convencida de que era el final...

Pero despertó tres años en el pasado.

Su familia vive. Su casa sigue en pie. Y esta vez Luna conoce cada golpe que le tiene reservado el destino. Con los recuerdos de una vida que no piensa repetir, se propone una sola cosa: cambiarlo todo. Alejarse del heredero frío y cruel que arruinó su existencia, proteger a los suyos y, por fin, vivir para ella misma.

El problema es que el destino no se deja corregir tan fácil. Julián, el hombre que juró olvidar, ya no la mira como antes. Un pretendiente inesperado le ofrece la ternura que nunca tuvo. Y en las sombras, viejos rencores y secretos de familia empiezan a moverse... porque no es la única que sabe lo que aún no ha pasado.

Entre fiestas de alta sociedad, imperios familiares, traiciones que cortan el aliento y un amor que se niega a morir, Luna descubrirá que una segunda oportunidad no se recibe: se pelea.

NovelToon tiene autorización de waya520 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Déjà vu

—Estoy seguro de que va a venir —dijo un joven con un tono lleno de confianza.

Arturo le dio un trago a su refresco y le lanzó una mirada burlona a su amigo.

—No te confíes tanto. ¿Ya se te olvidó que Luna ya no está interesada en ti? —soltó, como quien no quiere la cosa.

La sonrisa arrogante de Julián se borró al instante. Sus ojos se clavaron hacia un lado, donde Arturo acababa de decir, con toda tranquilidad, las palabras que más odiaba.

No creía que Luna hubiera dejado de gustar de él. Esa chica estaba claramente obsesionada con él.

—No hay mujer capaz de resistirse a mis encantos, Arturo, y Luna no es la excepción. ¿No te acuerdas del esfuerzo que hacía cada vez que era mi cumpleaños?

Arturo dejó su refresco sobre la mesa.

—Tengo curiosidad. ¿Qué regalo carísimo te va a dar este año?

Desde la primaria, Luna se había acostumbrado a preparar un regalo de lujo especial para Julián. La última vez, cuando él estaba en tercero de preparatoria, le había regalado toda una computadora para juegos, algo que había puesto verdes de envidia a sus amigos, incluido Arturo.

Pero los regalos de Luna casi siempre terminaban en casa de Arturo. Julián parecía detestar todo lo que ella le daba. Arturo no sabía por qué. Aunque tampoco le importaba: con gusto se quedaba con todos esos objetos de lujo.

De pequeño, a Julián le encantaba recibir los regalos de Luna. Pero al entrar los dos a la secundaria, todo empezó a cambiar. De pronto le incomodaba estar cerca de ella, sobre todo porque la chica se le pegaba el día entero. Por eso, hasta ahora, no tenía ni una sola amiga: todas le tenían miedo a Luna.

La época de la secundaria de Julián sonaba aburridísima. Mientras sus compañeros tenían novia, solo él seguía soltero, porque muchas chicas creían que él y Luna eran pareja. Por eso vivía apartándola, pero ella era tan terca que lo sacaba de quicio.

Desde entonces empezó a soltarle groserías y a tratarla mal a propósito, con la idea de que se cansara y dejara de perseguirlo.

Pero cuando por fin llegó ese día, no supo por qué, no logró resignarse a que Luna de verdad se alejara de él.

Al ver la cara larga de Julián, Arturo se apresuró a animarlo.

—Oye, estoy seguro de que a Luna todavía le gustas.

Julián sonrió con amargura.

—¿Y si no viene?

Había hecho un enorme esfuerzo por poder hablar con ella. Quería confirmarlo: ¿de verdad Luna ya no gustaba de él?

Pero era dificilísimo hablar con ella. Era como si Luna hubiera levantado a propósito un muro enorme para que no pudiera acercársele nunca más. Y encima estaba ese tipo, quién sabe quién, que siempre andaba rondándola.

—Estoy seguro de que va a venir. —Julián asintió apenas. Le había pedido a su mamá que le llevara a Luna una invitación especial.

Se veía a una joven que llevaba horas nada más dando vueltas en la cama.

Se oyó el clic de la puerta.

Bruno entró de golpe al cuarto de su hermana y se quedó de piedra al verla en semejante estado. En un principio quería llamar a Luna y llevársela a pasear, pero cambió de idea al notar lo desaliñada que estaba.

—¿Qué? —preguntó Luna, que ya se había incorporado y estaba sentada en la cama.

Empezó a acomodarse el cabello, que le tapaba la cara y los ojos.

—Iba a invitarte al centro comercial, pero mejor no —dijo Bruno, y se marchó de inmediato, dejando a Luna con el rostro sin expresión.

Maldición. Ese tipo le había arruinado el gusto.

Pero era mentira.

Los dos hermanos ya iban en el auto rumbo al centro comercial. Ambos en silencio, disfrutando de la música que retumbaba dentro del carro.

—¿Qué regalo le vas a comprar a Julián? —preguntó Bruno, y Luna puso los ojos en blanco con fastidio.

—No sé.

Bruno la miró extrañado.

—Normalmente eres la más emocionada cuando se habla del cumpleaños de Julián.

Ay, su hermano de verdad era insoportable.

Luna infló los cachetes.

—¿Y si este año no voy a la fiesta de Julián? —preguntó, buscando el consejo de su hermano.

Bruno le dio un coscorrón en la cabeza sin pensarlo.

—¡Auch! —Luna lo fulminó con la mirada—. No me des golpes en la cabeza. ¿Y si me vuelvo más tonta por tu culpa? —dijo lo primero que se le ocurrió.

—Ya de por sí eres tonta. ¿Y qué acabas de decir? ¿Que no quieres ir al cumpleaños de Julián? Qué raro. Normalmente andas de aquí para allá buscando un regalo carísimo para tu adorado, que al final termina en manos de su amigo, el que se llama... tur, tur, ah, ¿cómo se llama, tutur? —dijo Bruno como si nada.

—Arturo —contestó Luna, molesta.

Si lo pensaba bien, todos los regalos que le había hecho a Julián siempre terminaban en casa de Arturo. En realidad no le importaba, pero al recordarlo, ¿por qué le dolía?

Luna volvió a mirar al frente.

—Antes era bien tonta, ¿no? Persiguiendo a Julián, que ni siquiera gustaba de mí.

El ambiente se puso nostálgico de repente. Bruno hasta se quedó sin saber cómo responder a lo que decía su hermana.

—Pues parece que ahora es al revés: el que gusta de ti es él —respondió Bruno, y Luna se quedó muda.

Todavía no se creía ese hecho. Era demasiado imposible para creerlo. ¿A Julián le gustaba ella? Puras tonterías.

Después de eso ya no hubo más conversación entre ellos.

Bruno abrió la puerta del auto en cuanto se detuvieron en el estacionamiento del centro comercial. Luna lo siguió por la otra puerta.

—Sé que ya no gustas de Julián, pero mamá se va a enojar si no vas a su fiesta de cumpleaños. Nosotros también vamos a ir —dijo Bruno, y Luna quedó en shock.

¿Qué dijo? ¿Su familia también iba a ir?

Luna se quedó dándole vueltas al asunto, tanto que hasta perdió de vista a su hermano.

¿Por qué esto era tan distinto de como fue en el pasado? Sentía que su vida iba tomando un rumbo un poco diferente.

—Luna —gruñó Bruno, y le tomó la mano de un jalón para arrastrarla dentro de una relojería.

El corazón le dio un vuelco.

Era como un déjà vu. En su otra vida, ya había planeado darle a Julián un reloj RX de edición limitada por su cumpleaños número veinte, uno que le había vaciado por completo el bolsillo.

—Escoge un reloj para Julián, no puedes llegar con las manos vacías —dijo Bruno, dejándola pensativa.

De pronto, un destello del pasado le cruzó la mente: cómo Julián había estrellado contra el suelo ese reloj carísimo que ella le había regalado, cómo no le importó en lo más mínimo lo que ella sentía y, encima, se puso a coquetear con Karina delante de sus narices.

Todos sus recuerdos empezaron a girar a toda velocidad, como una cinta echada a perder, hasta marearla y dejarla sin fuerzas.

Un golpe seco.

Su cuerpo se desplomó sobre el piso de la tienda. Bruno soltó un grito de espanto y de inmediato abrazó el cuerpo de su hermana, tendida en el suelo. Enseguida llamó a una ambulancia.

—Luna —la llamó David, y su hija menor abrió despacio los ojos. Por fin él pudo respirar aliviado. Wendy corrió a abrazar con fuerza a su hija.

—Gracias a Dios despertaste, mija.

Luna volteó a todos lados. ¿Dónde estaba?

Se oyó el clic de la puerta.

—Luna —Bruno, que acababa de entrar en la habitación, se acercó de inmediato a su hermana, todavía tendida y sin fuerzas en la cama—. Siempre me haces preocuparme.

1
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Tania 🇨🇴🙏
Perdí horas de mi vida en eso no lo puedo creer debes decir que al final Luna vuelve con Julián y ya jaja
Anni Arias
claro uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ahora quiere recuperar la bipolar
ivanna lizbeth pacheco gutierrez
felicitaciones
sigue escribiendo
me gustó
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play