Tras renacer en una joven destinada a sufrir penurias por culpa de su prometido y la amante de este, Lin Yu ahora decide cambiar el rumbo de su destino y planea romper su compromiso, para poder unirse al ejército imperial. Pero lo que no esperaba es que, en su camino se cruzaría con un hermoso dragón blanco, que, termina pactando un lazo divino con ella, y ahora, están unidos de por vida. Y para su desgracia, se llevará una gran sorpresa cuando llegue ante el emperador a romper su compromiso...
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Capitulo 14- reclamo...
Lin Yu siguió a Yue por los pasillos del palacio, hasta llegar frente a una puerta doble. Yue la abre y le permite el paso primero, para después seguirla, mientras que, fuera, se quedan dos eunucos para vigilar.
—así que...el emperador...— menciona la joven.
—te dije que vivía en un palacio, y que tenía trabajo.— señala la pila de documentos en su escritorio.
Lin Yu deja escapar un leve suspiro. Podría enojarse por no decirle quien era, pero, eso sería demasiado dramático, además, gracias a que es el emperador, la ha ayudado a liberarse de un compromiso que no deseaba.
—cuando la reina madre se enteré del decreto de ruptura, vendrá a buscarme. Gracias a ti pequeño fénix, tendré que lidiar con esa mujer.—
Yue estando cerca de la joven, levanta la mano acariciando su mejilla y desliza sus dedos hasta el cuello de Lin Yu.
—merezco una recompensa por tener que aguantar sus quejas...— sonríe ladino.
Lin Yu le aparta la mano, pero, le agarra del cuello de su ropa y tira de el para que el albino se incline lo suficiente para tenerlo más cerca.
—adelante, pida lo que quiera...— murmura en respuesta.
El albino sonrió. Sujeto a Lin Yu de la cintura y la levanto para sentarse sobre el escritorio acomodandose entre sus piernas.
—no necesito pedirla, solo voy a tomarla...—
Se inclina lo suficiente para besar el cuello de Lin Yu, justo donde había dejado la marca del lazo divino. Con el roce los labios del albino, Lin Yu sintió un cosquilleo recorrer su cuerpo y la energía empezó a fluir. Sus manos, que tenía sobre la mesa las levanto y se abrazo al cuello del albino, dejando escapar un leve suspiro ante la sensación de calor que recorría su cuerpo.
—pequeño fénix, ya no eres una mujer comprometida...— susurra Yue.— ya no necesito contenerme más...
Yue no espero una respuesta; la mirada de Lin Yu, encendida y desafiante, era todo el permiso que necesitaba.
Sus labios abandonaron el cuello de la joven para reclamar los suyos en un beso profundo y dominante. Lin Yu ahogó un gemido contra su boca, respondiendo al contacto con la misma firmeza. El calor que fluía a través del lazo divino parecía expandirse con cada roce, avivando una llama invisible que recorrió la piel de ambos. Los dedos Lin Yu se enredaron con fuerza en el cabello albino de Yue, atrayéndolo aún más hacia ella, borrando cualquier espacio que pudiera distanciarlos.
Yue gruñó suavemente contra sus labios, aprisionando la cintura de Lin Yu con sus brazos mientras la pegaba por completo a su pecho. Las telas de seda de sus ropas comenzaron a ser un estorbo. Con prisa contenida, las manos del emperador se deslizaron por los costados de ella, desanudando el faja del hanfu con torpeza apasionada. La prenda cayó a los lados, dejando al descubierto los hombros de Lin Yu, donde la piel ardía bajo el tacto de los dedos firmes de Yue.
—majestad... —murmuró ella entre jadeos cuando él descendió nuevamente hacia la curva de su cuello, dejando rastros de besos húmedos y ardientes que le arrancaron un estremecimiento.
El albino apartó con impaciencia el cuello de su propia túnica imperial, desordenando las capas de tela ajustadas que mantenían su compostura habitual. Ahora no había emperador ni normas, solo el peso de su necesidad mutua. La respiración de Lin Yu se volvió irregular al sentir la piel tibia del pecho de Yue presionar contra el suyo, mientras sus piernas lo rodeaban instintivamente, buscándolo, acortando la brecha en un abrazo desesperado.
Las manos de Yue continuaron explorando, moldeando con devoción las curvas de su cadera y bajando con lentitud por la seda desordenada de sus faldas, haciendo que Lin Yu arqueara la espalda sobre la madera del escritorio, desparramando algunos de los documentos oficiales a su paso. El mundo exterior y los eunucos tras la puerta parecieron desvanecerse por completo; pero, una voz autoritaria los saco de aquel momento lleno de deseo.
Era la voz de la reina madre, al parecer, se había enterado demasiado rápido sobre la ruptura del compromiso. Y exigía a los eunucos que hacían guardia, dejarla pasar para hablar con el emperador.
Lin Yu y Yue rápidamente se acomodaron la ropa. Yue paso a su lugar tras el escritorio y Lin Yu tomo asiento en una silla que estaba a un costado de la habitación. Yue ordeno a los eunucos que dejaran pasar a la mujer. La reina madre entro con prisa, furiosa.
—lo hiciste para perjudicar a mi nieto, ¿cierto?, no soportas la idea que él pueda ser candidato a heredero.— grita furiosa.—no creo que solo hayas elegido creer en las quejas de una chiquilla malcriada y mimada, sabes que los Lin son influyentes...
—vaya, primero soy una descarada y ahora, malcriada y mimada.— habla Lin con un tono de burla.
La reina madre se sobresalta, pues no había visto a la joven. Entro solo para reclamar que ni siquiera se fijo de quien estaba ahí. Yue se puso de pie golpeando las manos sobre la mesa.
—serás la reina madre, pero, tu palabra no vale en la corte...¿por qué le temeria a tu inútil nieto?— habla con firmeza.— mírate, si yo quisiera, ahora mismo puedo enviarte a la horca solo por levantarme la voz...
La mirada fija del emperador, causo que la reina madre se sobresaltara sintiendo un escalofrío al ver esos ojos oscuros, y sus palabras eran tan ciertas, Lin Yu, los eunucos, tres testigos de su falta de respeto al emperador.
—y-yo...solo creo que es injusto...¿desde cuando la opinión de una jovencita importa por encima de un príncipe?, ese compromiso fue pactado desde que ambos nacieron...— explica la reina madre.
—eso solo fue un compromiso de palabra. Pero, no creo que al gran general Lin le haga gracia saber que el prometido de su hija anda por ahí durmiendo con cortesanas, mientras acusa a la señorita Lin de ser una mujer vil y celosa.— responde Yue.
—e-eso se puede solucionar...son solo problemas menores que se pueden arreglar, y es normal que un hombre tenga concubinas...una esposa virtuosa no tiene porque sentir celos.— se excusa la mujer mayor.
—yo soy hombre, y no me la paso metido en burdeles. Su promiscuidad no lo hace mas hombre, solo demuestra su falta de compromiso y lealtad. ¿Cree que al gran general Lin le gustará eso?, según el contrato de compromiso, el príncipe no puede tener concubinas, la señorita Lin sería su única esposa.— explica Yue mientras saca un pergamino de una pequeña caja de madera.
Yue saca el pergamino y lo abre ante la reina madre. Ahí, viene escrito todo los detalles del compromiso, entre ellos, la petición del gran general, donde dice que, para asegurar que su hija este bien al entrar al palacio, el príncipe Hang Lie no deberá tener concubinas. Y al final de todo, la firma y sello del príncipe Hang Guo, el padre de Hang Lie.
—¿que?, esto no...no puede ser...mi hijo no...debe ser una falsificación y aunque no lo fuera, va en contra de las reglas del palacio...todo príncipe tiene que tener concubinas para asegurar su descendencia...— responde la mujer mayor.
—entonces, el príncipe Hang Lie a rotó lo pactado con la familia Lin, así que, la ruptura de compromiso es una forma de compensar al gran general, porque mientras él esta en la frontera defendiendo el imperio, su hija estaba siendo incriminada y acosada por su prometida y la cortesana. Romper el compromiso para liberar a su hija, es lo menos que puedo hacer por él.— responde con total calma Yue.
—esto es...— mira a Lin Yu.— todo es tu por tu falta de educación. No voy a permitir que este compromiso acabe solo así.
—el compromiso acabo señora, yo no tengo ni el más mínimo interés en casarme con su nieto. Si quisiera casarme...bueno...— mira al emperador.— un emperador es mejor que un príncipe.
Lin Yu sonríe ladina, regresando su mirada a la reina madre, quien, ya tenía los puños apretados y temblando de coraje. Yue solo sonrió.
—por supuesto que lo soy...no tengo vicios, ni mucho menos planeo tener concubinas o amantes...— asegura Yue.
—n-no...
La mujer mayor no sabía ni que decir, si en verdad Lin Yu se une al emperador, este tendrá asegurado el favor de los Lin, mientras que Hang Lie, quedará en gran desventaja.
La mujer sale de ahí azotando la puerta. Lin Yu solo deja escapar un suspiro y se sienta en la orilla del escritorio.
—espero le de un infarto del puro coraje, me ahorra el tener que acabar con ella.— murmura la joven.
...
Aparte de decrepita esa anciana es una asesina. 🤬🤬🤬 Todo por poder, ojalá Yue la descubra y la torture lentamente y dolorosamente 🤬🤬🤬
Después de regresar al palacio Lin Yu necesitará una buena recarga de Qi /Awkward//Awkward/