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Muestra Equivocada : Destino Perfecto

Muestra Equivocada : Destino Perfecto

Status: Terminada
Genre:Romance / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:10.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Laura Perez

Sinopsis Corta
Valeria Sterling lo tenía todo bajo estricto control: una fortuna corporativa en ascenso, una independencia feroz tras romper con un prometido que le costó cinco años de desilusión, y la certeza de que el amor es una pésima inversión de tiempo. Para fundar su familia sin intermediarios sentimentales, viajó en secreto a una prestigiosa clínica en Suiza buscando un donante anónimo que jamás se cruzaría en su camino. Seis años después, Valeria es la reina de las finanzas y la exhausta generala de tres torbellinos idénticos: Lucas, Mateo y Emma.

NovelToon tiene autorización de Maria Laura Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Peste de Brillantina

El trayecto desde Park Avenue hasta el ático del Upper East Side en la parte trasera del Lincoln blindado fue un ejercicio de resistencia física y psicológica. Con el panel divisorio de privacidad cerrado y la ciudad desfilando como un río de luces borrosas bajo la llovizna, Bastian no había intentado desvestirla; en lugar de eso, había mantenido su mano grande y tibia anclada sobre el muslo desnudo de Valeria, acariciando la piel que asomaba por la abertura del satén con una lentitud calculada que la dejó con la respiración entrecortada y los nervios al rojo vivo hasta el mismísimo rellano del piso cincuenta y dos.

—Buenas noches, señorita Sterling —le había susurrado él frente a su puerta, rozándole los labios con un beso breve, seco y abrasador que supo a advertencia antes de cruzar hacia el Penthouse B—. Intenta dormir. Mañana los mercados exigen cabezas frías.

Dormir había sido una utopía. Y la mañana siguiente demostró que el universo no tenía piedad con las treguas románticas.

A las siete y media, el vestíbulo que unía ambos departamentos amaneció con las puertas interiores entreabiertas por decreto de los trillizos, quienes consideraban el rellano como su nuevo corredor de pruebas tácticas.

Bastian estaba en su vestidor, cerrando una llamada urgente con Zúrich mientras terminaba de anudarse una corbata de seda azul zafiro. A las ocho y media en punto recibía en la sala de conferencias privada de su propio ático a un consorcio de tres banqueros privados suizos —hombres de setenta años criados en la más rancia y austera discreción calvinista— para firmar la emisión de bonos de transporte marítimo por valor de cuatrocientos millones de francos.

En la mesa del comedor de Bastian, reposaba su posesión profesional más sagrada: un portafolios ejecutivo de cuero vacuno inglés negro, fabricado a mano en Londres en 1952, heredado de su abuelo y curtido con el aroma del tabaco antiguo, la madera noble y los contratos más secretos de Europa.

O al menos, así era hasta las siete y cuarenta y dos.

A esa hora, Emma Thorne Sterling, portando su bata de dormir rosa pastel y una determinación artística alimentada por un tazón de leche con azúcar, evaluó el objeto con una mueca de profundo disgusto estético.

—Tristeza capitalista —murmuró la niña para sí misma, sacudiendo la cabeza con lástima—. Este hombre necesita una curaduría urgente.

Valeria entró a la cocina de Bastian cinco minutos después, buscando una taza de café solo para mitigar el desastre de su insomnio. Se detuvo en seco en el umbral del salón.

—Emma... ¿qué estás haciendo en el suelo?

Emma levantó la mirada desde una alfombra de seda persa, con una sonrisa angelical y las dos manos completamente embadurnadas de una sustancia pegajosa, viscosa y de un tono magenta fosforescente. A su alrededor descansaban cuatro frascos vacíos de pegamento escolar líquido, dos botes abiertos de brillantina fucsia, pegatinas de estrellas holográficas y un ejército de gemas plásticas adhesivas.

En el centro del despliegue, el austero y aristocrático portafolios de la dinastía Thorne parecía la víctima de una explosión nuclear en una fábrica de muñecas.

La solapa de cuero inglés estaba totalmente cubierta por una capa gruesa de purpurina rosa que reflejaba la luz de la mañana con destellos cegadores. En el centro, en letras de brillantina dorada en relieve torpe pero legible, Emma había rotulado: «EL JEFE MÁS LINDO», flanqueado por dos unicornios con cuernos fluorescentes y un arcoíris de pegatinas que cubría la cerradura de bronce macizo.

A Valeria se le cayó la taza de porcelana vacía sobre el mármol, haciéndose añicos contra el piso.

—¡¡EMMA!! —el grito de Valeria ahogó el silbido de la tetera.

Bastian salió del pasillo del vestidor ajustándose los gemelos de platino, con la tableta bajo el brazo y el teléfono en la oreja.

—Ja, Herr Vontobel, die Unterlagen sind bereit... —decía en un alemán fluido y autoritario. Se detuvo al escuchar el estrépito de la taza rota—. ¿Valeria? ¿Qué ocurrió?

Valeria se llevó ambas manos a la cabeza, mirando alternativamente el rostro severo del magnate y la catástrofe de brillantina. Sentía una mezcla explosiva de terror maternal y un ataque de risa histérica que amenazaba con desgarrarle la caja torácica.

—Bastian... no mires abajo —suplicó ella con voz temblorosa.

Por supuesto, Bastian miró abajo.

Cortó la llamada sin despedirse del banquero. Bajó el brazo lentamente. Sus ojos grises, abiertos de par en par con un estupor que Valeria jamás creyó posible en un hombre que había sobrevivido a piratas somalíes, recorrieron el cuero de su abuelo transformado en una fiesta de carnaval infantil.

—Tiene un concepto vanguardista —declaró Emma con absoluta compostura, limpiándose una mancha de purpurina de la nariz con el dorso de la muñeca—. El negro estaba deprimido, gigante. Te hacía parecer un enterrador que cobra comisiones. Ahora, cuando abras tus papeles en Suiza, todos sabrán que tienes magia en el corazón.

Lucas se asomó desde la puerta del ático contiguo, mordisqueando una tostada y ajustándose las gafas redondas con ojos críticos.

—El polímero del pegamento acrílico tarda un promedio de dos horas y media en secar bajo humedad ambiente del cincuenta por ciento —informó el pequeño científico—. Si intentas retirarlo ahora con un paño húmedo, el efecto abrasivo de las partículas de purpurina rayará el grano del cuero de forma irreversible. Además, la carga electrostática del brillo hará que se adhiera a tus fibras de lana durante las próximas dos décadas.

—¡Parece un pastel de princesa que explota! —gritó Mateo, corriendo alrededor de la mesa con un palo de escoba como si fuera un caballo de carreras.

Bastian permaneció mudo durante un minuto completo. La mandíbula le temblaba ligeramente por la tensión de un autocontrol legendario. Levantó la vista hacia Valeria.

Ella intentó morderse el labio inferior, pero una risita sofocada se le escapó por la nariz, seguida de un temblor incontrolable en los hombros.

—Te juro que la eduqué en el respeto a la propiedad privada —dijo Valeria, con lágrimas de risa asomando en las comisuras de los ojos—. Te compraré otro maletín, Bastian. Te compraré diez.

El timbre del vestíbulo privado de Bastian sonó con dos campanadas sobrias. Frank anunció por el intercomunicador:

—Señor Thorne, la delegación del Banco Vontobel y Credit Suisse está subiendo en el ascensor privado.

No había tiempo. Los documentos originales de la emisión de bonos y los sellos notariales estaban dentro del portafolios... cerrado y blindado bajo una gruesa capa de pegamento rosa aún tibio.

Bastian exhaló un suspiro tan profundo que pareció vaciar sus pulmones de todo el oxígeno de Manhattan. Miró a su hija. Emma lo miraba con esos mismos ojos grises, desafiantes y llenos de una inocencia pícara que lo desarmó por completo.

Bastian se arrodilló con cuidado, esquivando los botes de brillantina sobre la alfombra. Tomó las manitas pegajosas de Emma entre las suyas con una delicadeza infinita.

—La próxima vez que decidas hacer una intervención artística en mis activos de capital, señorita —dijo Bastian con una voz suave, ronca y cargada de una ternura que hizo que el corazón de Valeria diera un vuelco doloroso—, te limitas a la solapa trasera. ¿Entendido?

Emma parpadeó, sorprendida por no haber recibido un sermón, y le plantó un beso sonoro y brillante en la mejilla izquierda.

—Trato hecho, papá.

La palabra cayó en el salón como una gota de oro en un estanque quieto.

Papá.

Era la primera vez que uno de los tres la pronunciaba. No "gigante". No "señor". Papá.

Bastian se quedó inmóvil un segundo, sintiendo una corriente ardiente y dulce recorrerle las entrañas, antes de tragar saliva y acariciar la coronilla de su hija. Se puso de pie cuan largo era, tomó el asa del portafolios con dos dedos para no ensuciarse las yemas y se giró hacia Valeria.

Tenía un destello rosa fosforescente pegado en el pómulo izquierdo y una nube invisible de purpurina flotando sobre su traje de cuatro mil dólares.

—Acompáñame a la sala de juntas, Valeria —ordenó él con una dignidad imperial que rozaba el surrealismo más absoluto—. Como accionista mayoritaria de Sterling Global, debes presenciar la firma.

—¿Vas a entrar a una junta con los banqueros más conservadores de Europa cargando una cartera rosa brillante de unicornios? —preguntó ella, atónita.

Bastian abrió la puerta de su despacho privado justo cuando tres ancianos suizos vestidos de negro riguroso y con caras de funeral financiero salían del ascensor.

—Un Thorne jamás se disculpa por el estilo de su familia —sentenció Bastian con una sonrisa feroz y arrogante—. Y si esos viejos parásitos quieren cobrar su comisión del tres por ciento, van a tener que aprender a amar la brillantina.

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Inoelia Lantigua
Ósea que el ya lo sabe
Cliente anónimo
Muy hermosa y romántica esta historia 👏👏
Flor Perez
como me gustaría que ya viniera un bebito a bordo 🤭🤭🤭🤭
Flor Perez
simplemente maravillosa 🥰🥰🥰🥰
Keyla M Borrero
😂😂😂
Flor Perez
una enorme felicitación, por tan preciosa novela tan diferente a todas las que se leen y esperemos que sigan más novelas como esta 🥰🥰🥰🥰
Maria Laura Perez: Gracias 🥰
total 1 replies
Keyla M Borrero
🔥🔥
Cliente anónimo
Me encanta el trama🥰
Cliente anónimo
Que bien Valeria 💕
Cliente anónimo
Al fin Valeria estás cayendo en los brazos de Bastian
Cliente anónimo
Parece que Valeria va entrando en razón
Flor Perez
😂😂😂😂😂😂😂
Cliente anónimo
Ya Valeria con sus inseguridades se la embarró, ahora que no se queje
Cliente anónimo
🥰que hermoso capítulo lleno de pasión, ternura y amor 👏👏👏te sobraste escritora te felicito
Flor Perez
😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Cliente anónimo
Ya casi está lista para aceptar que está enamorada 🥰
Flor Perez
me encanta como se va desarrollando la novela , deseo que siga asi
Cliente anónimo
La trama se vuelve más interesante en cada capítulo, felicitaciones 👏👏
Cliente anónimo
Excelente novela escritora 👏👏👏
Cliente anónimo
Al fin Valeria perdió el control🤣
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