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El Hombre Que No Conocí En París

El Hombre Que No Conocí En París

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Romance
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Valentina Montenegro tenía una vida perfecta en París, hasta que una noche se dejó llevar por un desconocido que le robó el corazón… y desapareció a la mañana siguiente.

Meses después, tras sobrevivir a un atentado, su padre la obliga a regresar al país y le asigna un escolta.

Gael Santoro.

El hombre que Valentina reconoce como aquel desconocido de París.

Solo hay un problema:

Gael nunca estuvo en París.

Ahora, escondida en una finca que guarda más secretos de los que imagina, Valentina tendrá que convivir con el hombre que asegura no conocerla.

Pero mientras intenta descubrir quién le mintió aquella noche, podría terminar enamorándose del hombre equivocado… otra vez.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19

Gael

Tenía nombres identificados, lugares marcados en los mapas y varias líneas de investigación abiertas. Thiago estaba buscando información sobre cada una de las personas que habían aparecido relacionadas con los vehículos y con los movimientos sospechosos alrededor de Valentina.

No sabía qué tan adelantados estaban los equipos de seguridad de los Montenegro ni cuánto podían haber descubierto por su cuenta. Y, precisamente por eso, no quería arriesgar nada.

Había aprendido hacía mucho tiempo que los errores pequeños podían terminar costando vidas.

Sin embargo, todo aquello se estaba olvidando con demasiada facilidad.

Porque Valentina estaba sentada frente a mí.

En la terraza.

La noche era tranquila, el aire fresco y apenas se escuchaban algunos sonidos provenientes de los corrales. Ella tenía una copa entre las manos y me miraba con esa expresión que últimamente conseguía desordenarme los pensamientos.

Nuestras respiraciones eran lentas.

Demasiado lentas.

Y aquello ya había ocurrido dos veces ese día.

Mi mente comenzó a quedarse en blanco.

Mala señal.

Cuando mi cerebro dejaba de funcionar, normalmente significaba que estaba a punto de hacer alguna estupidez.

Y entonces pasó.

Lo inevitable.

Me acerqué.

Ella no retrocedió.

Nuestros labios se encontraron en un beso lento, casi tímido. Fue apenas un roce, pero suficiente para que ambos nos separáramos unos centímetros y nos miráramos sorprendidos.

Valentina soltó una pequeña risa.

Yo también.

—Esto es una pésima idea —murmuré.

—Probablemente.

—Deberíamos detenernos.

—Si, deberíamos.

La miré.

Ella me miró.

Y, evidentemente, ninguno de los dos aprendía de sus propios errores.

Volvimos a besarnos.

Esta vez fue diferente.

Más largo.

Más profundo.

Por unos segundos olvidé las amenazas, los mapas, los hombres que nos seguían, las llamadas de Augusto y hasta la responsabilidad que llevaba sobre los hombros desde hacía años.

Solo existía ella.

Cuando nos separamos, Valentina apoyó la espalda en la silla y sonrió como si acabáramos de compartir una conversación cualquiera.

—Entonces... —dijo—, ¿seguimos hablando?

La miré incrédulo.

—¿Como si nada hubiera pasado?

—Exactamente.

Negué con la cabeza.

—Eres un problema.

—Y tú eres demasiado serio.

—Eso no es nuevo.

Ella volvió a reír.

Y seguimos hablando.

Como si no acabáramos de cruzar una línea que yo mismo había jurado no tocar.

---

En mi habitación, mucho después, la realidad regresó de golpe.

Me senté en el borde de la cama y pasé una mano por mi rostro.

Había roto uno de mis límites.

Valentina era la hija de Augusto Montenegro.

No importaba cuánto me gustara su compañía.

No importaba que me hiciera reír.

No importaba que, desde hacía días, su presencia fuera extrañamente tranquilizadora en medio de todo aquel caos.

Ella seguía siendo la persona que debía proteger.

Y yo seguía siendo su empleado.

Peor aún...

Era la hija del hombre que podía destruirme si descubría que había cruzado una línea con su única hija.

Augusto no era un hombre piadoso.

Lo sabía.

Había visto suficientes cosas para saber que, cuando alguien tocaba algo que consideraba suyo, podía convertirse en un enemigo peligroso.

Y Valentina era, sin duda, lo que más protegía.

Suspiré.

—Excelente, Gael —murmuré para mí—. Justo lo que necesitabas.

---

A la mañana siguiente, Martha me encontró en la cocina.

—¿Dormiste bien?

—Más o menos.

Me sirvió café y me observó durante unos segundos.

—Mmmm...

Levanté la mirada.

—¿Qué pasa?

Martha apoyó las manos sobre la mesa.

—Gael, soy tu madrastra y sé que no tengo derecho a opinar en muchas cosas...

Ya sabía que aquella frase nunca terminaba bien.

—Pero...

—Siempre hay un "pero".

Ella ignoró mi comentario.

—Tú bien sabes que esa niña no me inspira mucha confianza.

Fruncí el ceño.

—¿Valentina?

—Sí.

—¿Por qué?

Martha se encogió de hombros.

—Hay algo en ella que no me cuadra.

No respondí.

Martha podía ser muchas cosas: estricta, protectora, entrometida cuando se lo proponía.

Pero tenía buena intuición.

Demasiado buena.

Y, en este caso, quizá no era Valentina el verdadero peligro.

Era el apellido que llevaba.

Montenegro.

Y, detrás de ese apellido, Augusto.

—Helenita llegará en un par de días —dije para cambiar de tema.

El rostro de Martha se iluminó.

—No sabes cuánto me alegra. La echo de menos.

Sonreí apenas.

—Dice que quiere quedarse todavía un tiempo.

—Lo sé. Decidió quedarse en aquella casa por amor a la propiedad, pero la gente ya no es la misma. Casi todos prefirieron venir a trabajar aquí con ustedes.

Asentí.

—Ella se merece estar tranquila.

Martha guardó silencio unos segundos.

Después me miró con cierta nostalgia.

—Gael... quiero ir a visitar la tumba de tu papá.

La miré.

—¿Mañana?

Sus ojos se iluminaron.

—¿De verdad?

—Sí. Mañana vamos.

Sonrió.

—Gracias.

—A ti.

Me levanté y salí de la cocina antes de que comenzara a ponerse sentimental.

---

Pasé buena parte de la mañana hablando con Augusto.

Durante horas.

El hombre se quejó de negocios, de personas incompetentes, de decisiones que no salían como esperaba y de los problemas relacionados con el evento benéfico que estaba organizando.

Yo escuchaba.

Era parte de mi trabajo.

En determinado momento escuché una voz al fondo.

No era la de su esposa.

Era una mujer.

Más joven.

Me quedé atento un segundo, pero no hice preguntas.

No era asunto mío.

—La próxima semana necesito que vengas a la finca —dijo Augusto finalmente—. Estoy organizando un evento benéfico relacionado con los hospitales.

—Entendido.

—Valentina debe asistir.

Apreté ligeramente la mandíbula.

—La acompañaré.

—Eso esperaba.

Hubo un breve silencio.

—Quiero que todo salga perfecto, Gael.

—Así será.

Colgó.

Me quedé mirando el teléfono.

Otro evento.

Otra oportunidad para que alguien intentara acercarse a Valentina.

No me gustaba.

Pero lo haría.

Además, quizá podría hablar con Helenita o traerla de una vez a la finca si aceptaba.

Lo único que realmente me molestaba era otra cosa.

Tendría que usar traje.

Odiaba los trajes.

---

Llamé a Valentina.

Unos minutos después entró a mi oficina con absoluta tranquilidad.

—¿Me llamaste?

—Tu padre está organizando un evento benéfico.

Sus ojos se iluminaron.

—¿El de los hospitales?

—Ese.

—¿Y?

—Vas a ir.

Sonrió.

—¿Iremos?

—Sí.

—Perfecto.

Negué con la cabeza.

—Además, necesitaré otro vestido.

—¡Ay, no!

Soltó una pequeña risa.

—Mi madre ya lo tiene.

—¿En serio?

—Lo dejamos escogido la última vez que fuimos de compras.

—Menos mal. Pensé que tendría que soportar otra tarde completa de tiendas contigo.

—Yo tampoco quiero repetir esa experiencia.

Ella soltó una carcajada.

—Y esa finca está más cerca que la ciudad.

—Algo es algo.

Nos quedamos en silencio.

Un silencio diferente.

Incómodo.

Cargado.

La miré.

Ella bajó la vista.

Recordé el beso.

No debía hacerlo.

Pero lo hice.

—Sobre lo de anoche...

Ella levantó la cabeza inmediatamente.

—¿Qué?

—Quería hablar de eso.

Su expresión cambió.

—¿Estás arrepentido?

—No es eso.

—Entonces, ¿qué es?

Respiré profundamente.

—Valentina, no es correcto.

Ella cruzó los brazos.

—¿Por qué?

—Porque soy tu empleado.

—¿Y?

—Y tú eres mi protegida.

—Eso no impidió el beso.

La miré fijamente.

—Precisamente por eso tenemos que hablarlo.

Ella suspiró.

—Entiendo lo que quieres decir.

—Gracias.

Bajó la mirada durante unos segundos.

Después sonrió ligeramente.

—Pero no tienes que actuar como si hubieras cometido un crimen.

—Todavía no sabemos eso.

Ella soltó una carcajada.

—Eres imposible.

—Y tú eres imprudente.

—Eso ya me lo dijiste.

—Porque sigues demostrando que tengo razón.

Ella negó con la cabeza, divertida.

Su cercanía era agradable.

Demasiado agradable.

En medio de tanto estrés, Valentina tenía una forma extraña de tranquilizarme.

Me senté en el borde del escritorio y crucé los brazos.

Ella se quedó frente a mí.

—¿En qué piensas?

La observé durante unos segundos.

Pensaba en los hombres que nos perseguían.

En Augusto.

En Thiago.

En Helenita.

En la extraña voz que había escuchado detrás del teléfono.

Y también en el beso de la noche anterior.

—En muchas cosas.

Valentina sonrió.

—Eso no me dice nada.

—Es la idea.

Ella se acercó un poco más.

—Entonces dime una.

Iba a responder cuando mi teléfono vibró sobre el escritorio.

Miré la pantalla.

Un mensaje de Thiago.

Lo abrí.

Solo contenía una fotografía y una frase.

"Gael, tenemos un problema. Y creo que esta vez está mucho más cerca de lo que pensamos."

Levanté lentamente la mirada hacia Valentina.

Ella dejó de sonreír.

—¿Qué pasó?

Guardé el teléfono.

—Nada.

—Gael...

—Voy a averiguarlo.

Me puse de pie.

Y por primera vez desde que todo aquello había comenzado, tuve una certeza que no me gustó en absoluto.

El peligro no estaba acercándose.

Ya estaba dentro de nuestro círculo.

1
Liliana Torres
😡😡 que triste saber que tienes un papá asi de 🐀
Yadira Alvarez
cambiaste la portada ?
Isabel Balbuena
yo digo que Thiago está detrás de todo esto
Isabel Balbuena
ya vaya que lo hace es millonario y trabaja como custodio eso es raro algo esconde muy grande
Viviana Maldonado
solo espero a Valentina se quede con Gael
Viviana Maldonado
el padre de Valentina duerme con alejandra.est tratará de destruir a Valentina al igual q su padre,son dos basura ellos
Viviana Maldonado
me juego es el padre q favorece la amiga de ella
Liliana Torres
ese enemigo es muy muy cerca
Yadira Alvarez
hayyyy en la mejor parte me quede enganchada 🤦
Liliana Torres
Se va a complicar todo 😡😡
Isabel Balbuena
sospecho que es Thiago el que estubo contigo en París y que es el quien está queriendo hacerle daño a tu y Agus padres
Yadira Alvarez
me.encanta 🥰
Liliana Torres
se esta armando el rompe cabeza
Liliana Torres
se está armando
Mariela Alejandra Gonzalez
mmmm!!! para mí que don Augusto está metido en algo turbio y debe algo y para cobrarle quieren. a valentina.nose me parece a mí.
Ichuu
Es muy raro que sepa exactamente donde están siempre es alguien muy cercano
Liliana Torres
me gusta
Viviana Maldonado
buenísimo!! comenzar a leer y quiero más de esta historia
👑🖤📚
wry cuando esta mujer le va a reclamar lo de PARIS!???
Mariela Alejandra Gonzalez
pero con mucho gusto dejo que me cuides!!!!
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