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El Heredero Del Abismo

El Heredero Del Abismo

Status: En proceso
Genre:Demonios / Viaje a un mundo de fantasía / Apocalipsis
Popularitas:263
Nilai: 5
nombre de autor: El Grillo

¿Crees en un mundo perfecto?
Mateo con su consola sin portada... SI aunque tenga que ser por encima quien sea... Asi sea su familia... Culpable ¿SI o NO?

NovelToon tiene autorización de El Grillo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿FUE LA VISION DE "NEMESIS"?

Cuando Mateo abrió los ojos ya el sol le estaba pegando en la cara.

Se quedó quieto un ratico, tratando de acordarse cómo había vuelto de la estación del tren. Solo se acordaba del Bosque de los Olvidados, del Guardián, del Trono, de las sentencias y de la mancha negra en el brazo.

Se paró de un brinco y se miró la muñeca. La marca seguía ahí, como una vena de tinta metiéndose por debajo de la piel.

No había sido un sueño.

Pero algo no cuadraba.

Corrió a la ventana. Desde ahí se veía la estación a lo lejos. No había tombos, no había cinta amarilla, no había nada de operativo.

Se quedó confundido.

¿Y la grieta? ¿El agente que se habían tragado? ¿Su papá entrando con el grupo?

Todo se había sentido demasiado real. Pero nunca pasó.

Ahí entendió algo que lo dejó frío. El Otro Lado no solo mostraba el futuro o el pasado. También podía inventarse realidades tan perfectas que uno no sabía si eran verdad o mentira.

Lo de la grieta había sido una prueba, una ilusión para ver cómo reaccionaba.

El Guardián nunca había abierto un portal frente a Héctor. Todo pasó solo en la cabeza de Mateo cuando cruzó al mas alla.

Y si podían inventar recuerdos falsos... también podían borrarle los verdaderos.

*A diez kilómetros de ahí*

Héctor estaba terminando una reunión extraordinaria en la central. Las muertes raras seguían subiendo, doce víctimas en menos de una semana y todas con lo mismo: no había causa médica, no había armas, no había veneno, no habían forzado nada y en las cámaras nunca salía nadie. Era como si simplemente dejaran de vivir.

El director nacional se paró con las manos sobre la mesa.

—Muchachos... oficialmente esto ya no lo tratamos como homicidios comunes.

La sala se quedó en silencio. Ahí había gente de inteligencia, forense, analistas, los del grupo táctico, todos con cara de trasnochados.

—Los medios ya le pusieron nombre al sospechoso.

Prendieron la pantalla y salió un titular gigante: "¿Quién es NÉMESIS?"

En redes así le decían al asesino invisible. Unos que era un ángel vengador, otros que era el peor asesino en serie de la historia. La verdad era que nadie sabía quién era ni cómo mataba.

Héctor habló.

—No es un asesino común. Este man escoge bien a sus víctimas. No mata por placer, no improvisa. Las estudia, las juzga y después las ejecuta.

Uno de los analistas metió la cucharada.

—Como si tuviera una lista.

—Exacto —Héctor señaló la pantalla—. Cada víctima tenía denuncias bien graves: violaciones, secuestros, trata de gente, corrupción. Muchos nunca fueron condenados. Alguien decidió hacer justicia por su cuenta. Pero eso no lo hace legal.

El director asintió.

—Por eso creamos oficialmente la Fuerza de Tarea Némesis.

En la pantalla salieron los nombres del equipo: detectives, perfiladores, informáticos, tácticos, gente de vigilancia. Héctor iba a ser el que mandaba. Un solo objetivo: encontrar a Némesis antes de que volviera a matar.

Los días siguientes fueron una locura. Revisaron un poco de horas de grabación, entrevistaron familias, armaron la ruta de cada víctima. Nada. Era como perseguir un fantasma.

Valeria entró a la sala con una carpeta.

—Encontramos algo raro.

—¿Qué tenés?

Tiró varias fotos de las escenas donde murieron las víctimas.

—Mírelas bien.

Al principio Héctor no vio nada. Después cayó en cuenta. En todas había relojes: uno de pared, uno de pulsera, uno digital... todos marcando la misma hora.

3:33.

Se le erizó la piel.

—¿Coincidencia?

Valeria negó despacio.

—Doce escenas distintas, doce relojes parados a las 3:33. Eso no pasa por casualidad.

Héctor lo anotó de una. Era la primera pista de verdad.

*Mateo*

Mientras tanto Mateo iba a clases tratando de hacerse el normal, pero cada vez le costaba más concentrarse. Las charlas de los compañeros le parecían puras bobadas.

Todo el mundo hablaba de Némesis.

—Yo digo que hace lo correcto.

—Si la justicia no sirve, alguien tiene que hacerlo.

—Ojalá se baje a más corruptos.

Mateo no decía nada, pero escuchar eso le prendía algo peligroso por dentro. El Guardián tenía razón. La gente quería ser juzgada, solo necesitaba que alguien tuviera los pantalones para hacerlo. Esa idea se le fue metiendo en la cabeza, no como obsesión, sino como misión.

Esa noche la consola se prendió sola otra vez. Sin sustos, sin voces. Solo salió una sección nueva: ARCHIVO DE SENTENCIAS.

La abrió y cada persona que había condenado tenía un sello rojo y una frase: "Equilibrio restaurado." Abajo había un contador.

Maldad erradicada: 0.0000003%.

Se rió con amargura. Una cifra ridícula. Doce criminales menos y el mundo casi ni había cambiado.

Ahí entendió. Nunca iba a ser suficiente con unos pocos. Para armar un mundo perfecto tendría que bajarse a todos los que le destruyen la vida a los inocentes.

El pensamiento lo asustó un segundo. Después ya no le pareció tan loco.

*En la sede de Némesis*

Héctor llevaba treinta horas sin dormir. Tenía una pared llena de fotos, fechas, nombres, lugares, con hilos rojos que todos terminaban en lo mismo: un signo de interrogación gigante. No había patrón de lugares, no había arma, no había sospechoso, solo un criterio: los culpables.

Valeria le dejó un café.

—Llevas treinta horas despierto.

—No puedo parar.

—Tenés que descansar.

—Cada hora que perdemos Némesis puede matar otra vez.

En ese momento entró un agente del grupo táctico.

—Detective, acaban de reportar otra muerte.

Toda la sala se quedó callada.

—¿Quién?

El agente tragó saliva.

—Un exdirector de un orfanato. Lo habían condenado hace años por abuso de niños y salió libre por vencimiento de términos. Murió hace veinte minutos.

Héctor cerró los ojos despacio.

—¿Hora de la muerte?

—Tres treinta y tres.

Otra vez.

Respiró hondo.

—Quiero todas las cámaras del sector, drones, registros de llamadas, satélites, todo. Alguien tiene que estar ahí, alguien tiene que cometer un error. Porque ningún asesino... es invisible.

*Lejos, en el Otro Lado*

El Primer Guardián miraba una superficie gigante de agua negra donde se reflejaba el mundo humano. Se veía a Héctor armando la investigación y a Mateo revisando expedientes del juego.

Una figura toda envuelta en sombras apareció detrás.

—El padre se acerca.

—Sí.

—¿Va a descubrir al Heredero?

—Todavía no. Todavía busca a un hombre. No entiende que está persiguiendo... una sentencia.

La figura oscura se quedó mirando el reflejo de Héctor y sonrió.

—Cuando sepa la verdad... va a ser demasiado tarde.

El agua negra se empezó a mover y por primera vez una silueta enorme abrió los ojos lentamente debajo del agua, como si algo muy, muy viejo se hubiera despertado al oír un nombre que cada vez sonaba más duro en el mundo de los vivos.

Némesis.

CONTINUARA...

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