Me casé enamorada con mi primer novio cuando tenía justo 18 años, lo amaba sin límites, era mi todo, pero tres años de casada no había podido quedar embarazada, eso me estaba causando nostalgia, aparte me sentía presionada por los padres de Vincent, y hasta de mi familia, que no tenía muy buena relación con ellos porque odiaba que siempre estuvieran de parte de mi hermanastra siendo que ella era adoptiva y yo su hija biológica. Lo peor vino cuando encontré a mi esposo revolcandose con ella. Mi familia no me apoyó,
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No estás sola
Zoé sintió que se le iba la respiración, no le temía a los golpes, pero sí que lastimara a su hijo.
Se levantó del suelo, no se había dado cuenta que había gente observando todo. A la que si alcanzó a ver fue a Olivia que venía llegando la cual tenía una sonrisa, entonces ella fue quien le informó a su padre la vio en el hospital, apenas un día antes.
Olivia le dedicó una mirada despectiva.
— Zoé estas… Vincent se quedó mirando el pequeño bulto que formaba su vientre, le lanzó una mirada acusadora, sólo el faltaba y ya estaba ahí, la llegada de Aria haciéndole saber que estaba con ella y la apoyaba en todo, la hizo agradecerle con la mirada.
— ¡Quítate! - gritó Federico. Le voy a enseñar a golpes a esta sinvergüenza. Alcanzó a darle otro golpe en el rostro mientras Zoé se cubría el vientre.
— Con cual derecho lo haces. - gritó Zoé muy enfadada pero temerosa que pudieran dañar a su bebé, Federico intentó volver a bofetearla pero esta vez Zoé detuvo su brazo.
— No…- lo enfrentó, - ¡no tienes ningún derecho! No vuelvas a golpearme porque la próxima vez te voy a mandar a la cárcel. - lo amenazó.
Federico sintió más coraje echándosele encima a golpes, reventando su labio de nuevo, la sangre empezó a brotar. Zorra deberías estar de rodillas. - gritó rojo de ira, quitándose el cinturón.
Zoé sintió que su corazón se congelaba.
Aria se colocó enfrente de ella, pasarían por ella primero antes de permitir que la siguiera golpeando, no quería perder tiempo llamando a Clara para avisarle.
Federico alzó la mano con el cinturón decidido a enseñarle hacer una mujer decente según él, pero Aria estaba obstruyendo el paso, no le iba a permitir que le pusiera una mano encima de nuevo. Pero Olivia la sujetó pidiéndole ayuda a Vincent y aunque se veía al principio indeciso, su ex pareja se lo había buscado. Tenía rabia saber que cargaba en su vientre un hijo que no era suyo.
— Vincent eres un maldito cobarde. - gritó Aria fuera de sí. Y tú zorra mentirosa ya te encontraré en mi terreno y me vas a pagar esto. - amenazó.
Aria forcejeo sin poder hacer más, la fuerza de Vincent era mucha. Observó con horror qué su amiga iba hacer golpeada por ese hombre. Pero justo a tiempo una docena de autos negros, frenaron a unos metros de distancia, pero un Bentley negro quedó a unas pulgadas de Federico. El cual quedó inmóvil.
Un hombre vestido de negro salió con un arma en la mano apuntando directamente la cabeza de Federico.
— ¡Ponle otra mano encima y te la desbarato! - escupió con el semblante oscurecido. Sus hombres rodeaban a Vincent y Olivia.
— Es mi hija tengo derecho a reprenderla. - asumió Federico bajando la mano tratando de esconder el cinturón.
— Ella es una adulta pedazo de imbesil. - lo empujó, para hacerse paso hacia Zoé, pero al verla sangrando de la boca su rabia se incrementó apoderándose de él.
Fijo su mirada en Vincent, quien le sostuvo la mirada.
— Ella es mi mujer y carga a mi hijo - soltó Xavier sorprendiendo a todos. Si fueras un verdadero padre. - se dirigió a Federico, serías capaz de tener más sentido común y reconocer tu propia sangre. - dijo mirando hacia Olivia, quien retrocedió sin entender porque, sintiéndose descubierta.
Zoé se quedó sin poder hablar era él, además la estaba reclamando. Su corazón se aceleró empezando a sentir un pequeño movimiento en su vientre, su emoción se incrementó su bebé había echo su primer movimiento, cuando sintió la presencia de su padre, ¿sería posible?
Xavier se le acercó, cambiando su mirada a una comprensiva, fijando su mirada a su pequeño bulto.
— ¿Te encuentras bien? - preguntó mirando esos ojos qué no pudo olvidar. Pero todo quedó ahí al sentir que Zoé se desvanecía alcanzó a tomarla en sus brazos, justo cuando Irene estaba llegando.
— Vamos al hospital. - hizo una señal a sus hombres, para que les dieran una clara advertencia, mientras él subía al auto con Zoé en brazos. Antes de marcharse Irene golpeó fuertemente el pavimento con su bastón, el cual sonó hueco, fuerte, llamando la atención de los presentes.
Se dio la vuelta para que todos pudieran verla y escucharla.
— ¡Escuchenme bien, bola de alimañas ponzoñosas! - si algo le pasa a mi futura nieta y a mi bisnieto, más les vale esconderse. - sentenció con tono de voz fuerte, autoritaria.
Federico sintió escalofrío, claramente lo estaba sentenciando, esa mujer era la matriarca del imperio más poderoso, dominado por su nieto, miró como se alejaba el lujoso auto, era el CEO más cotizado por las empresas en alza.
Vincent quedó en el suelo, los golpes no le importaban tanto como sentír esa humillación su mundo se estaba desmoronando. Ella, su exesposa estaba embarazada, ¿pero porque? si con el no pasó nada. Se sintió defraudado. No podía evitar que su pecho doliera.
Miró levantándose a Olivia, la cual maldecía sin ningún glamur, se le había caído por completo la careta, hasta que se dió cuenta.
Corrió con Federico, fingiendo preocupación, Vincent no podía creer con la rapidez que había cambiado su actitud.
HOSPITAL CENTRAL MA.
Xavier entró acompañado por su abuela a la habitación que el doctor asignó para Zoé no fue nada grave un desmayo por impresión de algo que le hizo estresar, Xavier era el dueño del hospital, era obvio que acudiera, Aria quiso esperar en la sala de espera, mientras él aclaraba la situación con su mujer.
Cuando entraron Zoé ya estaba despierta, la chica al verlos entrar, sus mejillas se cubrieron de un rojo intenso, eso hizo al CEO esbozar una sonrisa.
— Yo, yo no se que hago aquí. - soltó confundida.
Calma, mi niña, te desmayaste y te trajimos aquí para estar seguros que tú y mí bisnieto estaban bien. - se acercó Irene tomando sus manos.
Zoé observó la calidez en la mirada de la mujer y se tranquilizó, pero al fijar su vista en Xavier su corazón empezó a palpitar con más fuerza.
— Te llevaré a casa esa gente estaba decidida hacerte daño y no permitiré que les pase nada.
Estaba ordenando, no estaba tomando su opinión.
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