La rivalidad entre un mafioso y una reportera provoca una serie de eventos que se complican de maneras inesperadas a medida que nuevos secretos salen a la luz.
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Capítulo 13
La información mencionada por Paola hace que Sandy tenga unas ideas terroríficas en su cabeza. Entonces dice: “Debo confrontar a Leonardo y preguntarle directamente sobre este asunto.”
Paola, algo preocupada dice: “Conoces mejor a ese hombre de lo que yo le conozco, pero por lo que he oído, si te ha golpeado entonces no debes ir sola. Te acompaño.”
En el camino, Paola nota que Sandy está pensativa y al preguntarle al respecto, Sandy dice: “Mi amigo me dijo que podría haber un micrófono en mi casa, pero estoy segura de que nunca tuve micrófonos allí. Pensaba en eso.”
Paola: “Según me contaste, ¿Tu amigo te dijo eso poco después de que Leonardo se fuera de tu departamento?”
Sandy: “Así es.”
Paola: “¿Consideraste la posibilidad de que Leonardo haya llevado un micrófono a todas las conversaciones que tuvo contigo?”
Después de esa pregunta, Sandy prefirió guardar silencio hasta llegar a la casa.
Al llegar, para sorpresa de ambas, Leonardo estaba empacando sus cosas y se veía muy enojado.
Sandy, algo extrañada por la situación, pregunta: “¿Qué te ocurre Leonardo?”
Leonardo, sin siquiera mirarla, dice: “Ocurre que me molesta en gran manera que me quieran ver la cara de tonto. Tengo un asunto muy importante que resolver y me voy.”
Sandy: “¿Esto tiene que ver conmigo?”
Leonardo entonces la mira y nota la presencia de otra mujer, pero sin prestar mucha atención a ella, dice: “No es por alguna acción tuya, pero sí tiene mucho que ver contigo. Sobre eso, no espero volver a verte de nuevo y por cierto... de nada”
Entonces Paola interviene y dice: “¿Has trabajado para Frederick?”
Leonardo: “¿Y usted quién es?”
Paola: “Amiga de Sandy, aparte de investigadora privada.”
Leonardo sonríe, mira a Sandy y dice: “Así que me ibas a investigar. Te ahorro la molestia. Sí, trabajaba para Frederick hasta hace unas horas. Me asignó inicialmente acercarme a ti para poder planear tu secuestro y posterior a tu liberación me asignó hacerte la vida imposible. Iba a cumplir mi labor plenamente, pero acabo de enterarme de que Frederick me ocultó información extremadamente importante. Así que me voy a vengar de él, quien seguramente se retorcerá en su tumba dentro de poco.”
Sandy está paralizada ante lo que acaba de oír, pero Paola prefiere aprovechar el momento de confesión de Leonardo y pregunta: “¿Tenías un micrófono en las conversaciones con Sandy?”
Leonardo: “Claro que sí. Cuando Frederick buscó quien haga este trabajo le dije que yo era el indicado por haber conocido a Sandy hace años, en la escuela. El trabajo implicaba alejar a cualquier pretendiente y ocupar ese puesto hasta el secuestro, lo cual hice a la perfección. Incluso, ante la imposibilidad de poner un micrófono en esta casa sin que Sandy lo note, llevaba uno oculto en mi ropa. Sin embargo, Frederick misteriosamente cambió los planes al final y aunque me pagó más por la tarea posterior, yo le pedí una explicación.”
Entonces Leonardo mira a ambas y dice: “Él solo me dijo que no investigara. Que me limitara a mi trabajo por el que me pagaría muy bien antes de morir y que no haga preguntas… como si yo fuera un niño chiquito al que lo mandas al cuarto sin explicaciones y debe obedecer.”
Entonces Leonardo sonríe y dice: “Pero yo fui lo suficientemente astuto para averiguar la verdad. Contraté a un investigador privado y descubrí… que Frederick tiene una hija.”
La noticia deja por un instante sin palabras a Paola, pero en vez de reaccionar, elige seguir escuchando.
Entonces la cara de Leonardo cambia a enojo nuevamente y dice: “Pero lo peor de todo es que envió a mi rival a ver a su hija y me dejó a mí aquí con esta misión que para empezar, fue culpa de él mismo que no se haya completado en un principio. Sandy debió morir en el secuestro, después de lo cual yo hubiera sido enviado a ver a la persona más importante en su vida, que era su hija… y así todos felices.”
Sandy entonces reacciona con una voz que está a punto de quebrarse y dice: “estoy aquí.”
Leonardo: “Sí, estás aquí. Y no sabes lo afortunada que has sido.”
Sandy, conteniendo las lágrimas dice: “¿Frederick es tu jefe y te asignó fastidiarme la vida? Pues felicidades, misión cumplida.”
Leonardo suelta una carcajada y dice: “¿Misión cumplida? No hice ni el 10 % de lo que tenía que hacer. ¿Te he golpeado? Ponte hielo y sanará. ¿Estás emocionalmente afectada? Fueron 2 meses. Vete a emborracharte a un bar y mañana lo habrás superado. El plan era que quedaras discapacitada, en la calle y sin dinero ni amistades. Agradece que la estupidez de Frederick al subestimarme salvó tu futuro. Pero hoy mismo resuelvo el asunto de su hija, a quién no quería que viera.”
Entonces Leonardo toma sus cosas ya empacadas y se retira de la casa de Sandy.
Al ver que se va, Sandy quiere hablar, decir algo, pero sus palabras no le salen de la boca. Entonces Paola lo nota, le pone una mano en el hombro a Sandy y dice: “Olvídalo. Déjalo ir. Él no vale tu tiempo, tu atención ni tus palabras. Esto que estás viviendo es terrible y pudo ser mucho peor. Pero ahora ya sabes la verdad.”