Ella reencarna en un nuevo mundo y está decidida a cambiar el futuro de un duque.. que además, le encanta.
*Todas las novelas son independientes*
**Esta novela pertenece a un mundo mágico**
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Visita 1
Catarina Parisi había preparado aquella visita durante semanas.
Semanas enteras.
Había revisado su propuesta comercial, estudiado los documentos que había conseguido reunir, consultado a sus familiares y practicado frente al espejo una expresión que transmitiera inteligencia, serenidad y una moderada confianza empresarial.
También había practicado sonrisas.
Muchas sonrisas.
La sonrisa amable.
La sonrisa respetable.
La sonrisa de una mujer noble que deseaba establecer relaciones comerciales.
Y, por supuesto, la sonrisa que debía utilizar cuando estuviera frente al hombre al que había decidido salvar de una muerte horrible.
Esta última había sido la más difícil de perfeccionar, porque cada vez que imaginaba el rostro del duque Enzo Rossi, terminaba sonriendo como una adolescente que acababa de descubrir que su amor platónico le había enviado un mensaje.
[¡Concéntrate, Catarina! ¡No vas a una cita romántica! ¡Vas a una reunión de negocios!].
Se acomodó los guantes.
[Una reunión de negocios con un hombre que, según las imágenes que vi en aquella oscuridad, tiene la mala costumbre de morir envenenado].
Se alisó la falda.
[¡Negocios! ¡Dinero! ¡Seguridad! ¡Espadas! ¡Nada de besos!].
[Al menos, nada de besos durante la primera reunión].
Catarina cerró los ojos.
—Necesito ayuda profesional.
La doncella que terminaba de acomodar su capa la miró con preocupación.
—¿Desea que llame al médico, señorita?
—¡No!
La respuesta fue tan rápida que la pobre mujer dio un respingo.
Catarina sonrió dulcemente.
—No, querida. Estoy perfectamente bien. Solo estaba... organizando mis pensamientos.
[Lo cual, considerando las circunstancias, debería contar como una actividad de alto riesgo].
Finalmente, tomó su propuesta comercial, subió al carruaje familiar y partió hacia el ducado Rossi.
Aquella mañana, Catarina Parisi iba a conocer al hombre que, sin saberlo, se había convertido en el protagonista de su misión personal.
Y ella estaba decidida a comportarse como una mujer adulta, sensata y perfectamente capaz de mantener una conversación sin pensar en besar a su interlocutor.
Era una meta ambiciosa.
Quizá demasiado ambiciosa.
Pero estaba dispuesta a intentarlo.
Cuando el carruaje llegó a su destino, Catarina apartó la cortina de la ventana y observó la propiedad.
Después parpadeó.
La apartó un poco más.
Volvió a mirar.
Y frunció el ceño.
—¿Aquí?
El cochero, que había escuchado la pregunta, respondió con absoluta naturalidad..
—Sí, señorita. Hemos llegado a la residencia del duque Rossi.
Catarina miró nuevamente el edificio.
Era una hermosa mansión de piedra clara, con ventanas altas, una fachada elegante y jardines cuidadosamente mantenidos. Había guardias en la entrada y un camino de grava que conducía hasta la puerta principal.
Era una residencia digna de un noble importante.
Sin embargo...
[¿Dónde está la mansión enorme?].
Miró hacia los lados.
[¿Dónde están las torres? ¿Los jardines interminables? ¿Las fuentes? ¿Las estatuas de mármol? ¿La escalera monumental donde alguien debería tropezar para que el protagonista masculino lo atrape en sus brazos?].
Volvió a mirar la mansión.
[¡¿Dónde está el presupuesto de producción de esta novela?!].
No era que la propiedad fuera pequeña.
Era que ella había imaginado algo mucho más grandioso para un duque.
Después de todo, Enzo Rossi pertenecía a una de las familias más importantes del reino. Sus negocios estaban relacionados con la fabricación de armas, sus hermanos tenían talento para la magia del metal y su título le otorgaba una posición destacada entre la nobleza.
Catarina esperaba encontrar una residencia gigantesca, con decenas de criados y salones tan grandes que uno necesitara un mapa para llegar al comedor.
En cambio, la mansión que tenía delante parecía una casa cómoda, elegante y razonablemente práctica.
Descendió del carruaje y entregó su capa a uno de los criados.
—Disculpe ¿Esta es la residencia principal del duque?
El hombre pareció sorprendido.
—No, mi lady. Esta es una de las residencias secundarias de Su Excelencia.
Catarina se quedó inmóvil.
—¿Secundaria?
—Así es. La residencia principal se encuentra en las tierras centrales del ducado. Su Excelencia permanece aquí cuando sus obligaciones requieren que supervise personalmente los talleres y las operaciones comerciales de esta región.
La joven tardó unos segundos en procesar la información.
Después sonrió.
[¡Ah!].
¡AH!
De repente, todo tenía sentido.
La mansión no era pequeña para un duque.
Era pequeña en comparación con la residencia principal de su familia.
Y eso significaba algo todavía más importante.
Catarina bajó discretamente la mirada para ocultar su sonrisa.
[¡El duque y Mary siguen viviendo separados!].
Su corazón dio un pequeño salto de alegría.
Porque si Enzo permanecía en aquella residencia secundaria mientras su esposa ocupaba la mansión principal, significaba que su matrimonio continuaba siendo, al menos en la práctica, una unión distante.
No podía asegurar que Mary todavía no hubiera intentado envenenarlo.
Pero la separación les daba una oportunidad de mantener vidas independientes, y eso era mucho mejor que imaginar a la duquesa controlando cada comida que llegaba a la mesa de su marido.
Catarina respiró aliviada.
[¡Excelente! ¡Magnífico! ¡Maravilloso!].
Después levantó la barbilla.
[El objetivo sigue vivo, aparentemente conserva cierta independencia y yo estoy a punto de conocerlo. El servicio de reencarnación acaba de recuperar medio punto de valoración].
—Milady, ¿desea que la anuncie?
Catarina sonrió.
—Por supuesto. Muchas gracias.
Y cruzó la puerta con toda la dignidad que pudo reunir.
Solo Catarina al natural